1er Lugar Concurso Relatos

f 21, 11 por  
Dentro de la categoría Impresiones

(Por Kayra Darkpriestess)

Mi historia con el Yaoi empezó como suele suceder con muchas cosas en la vida, donde lo bueno viene de donde menos lo esperes.

La primera vez que supe la existencia de este género fue, literalmente, el milenio pasado, en una revista venida desde el otro lado del Atlántico llamada Minami. Allí venía todos los meses una pequeña sección, de sólo una página, que hablaba de un “oscuro” género del manga que giraba en torno a historias románticas entre hombres. Esa somera definición bastó para que yo me escandalizara y dijera: “Historias entre homosexuales, ¡que asco! ¿Cómo puede existir alguien tan morboso para escribir/leer sobre eso?” y que proclamara a los 4 vientos, con la arrogancia que se suele tener en la adolescencia: “Yo jamás en la vida pienso rebajarme leer una historia de esas”.

Y así fue pasando el tiempo, la pequeña columnita siguió apareciendo y yo continúe ignorándola, hasta que cierto día mis ojos se posaron en una ilustración. El diseño era algo extraño, de facciones alargadas, miembros extremadamente delgados y ojos que parecían tener fuego en la mirada. Acababa de conocer Zetsu Ai y a Minami Ozaki. Atraída por aquel particular diseño, comencé a leer con avidez la reseña que acompañaba esas imágenes…y sentí como si un balde de agua fría acabase de caer sobre mi cabeza. ¿Era…un…Yaoi? No lo podía creer. Aún así mi curiosidad pudo más que mi supuesto juramento y proseguí mi lectura. Aquella era una trama apasionada y tormentosa, llena de conflictos, de amor y desamor. Y, simplemente, sucumbí.

Primero fueron unos pequeños videos musicales, inofensivo, pensé. Luego vino una película y al poco tiempo otra, Bronze. Y pensé que mi encuentro con este pecaminoso género terminaría allí, que podría fingir que nada había cambiado en mi, que esa serie había sido sólo una excepción, que para que formarse una opinión válida acerca de algo es necesario conocerlo, que la trama era buena, que los personajes carismáticos. Todas eran excusas, absurdas justificaciones que le daba al resto, y aún peor, a mi misma. Me había gustado, me había gustado mucho y lo que era peor para mi orgullo, es que quería más.

Y el tiempo siguió con su imparable curso. A mis manos, como un presente de cumpleaños, llegó una serie sin grandes pretensiones: “toma, para que te rías” me dijeron. Era Gravitation. Y el resultado fue el esperado. Era sencilla, casi tonta, no podía ser más distinta a Zetsu Ai, salvo que tenían algo en común: ambas eran Yaoi. “Pero si no tiene nada de malo”, me dije. Sólo un besito, una que otra insinuación, algo completamente inofensivo, ¿o no? Con la sabiduría que dan los años puedo decir que no. Esas situaciones absurdas, esas frasecitas sin sentido y ese lindo conejito rosa habían calado hondo y me habían llevado a un punto sin retorno.

Comencé a instruirme, a conocer autores y obras; a incorporar a mi vocabulario palabras como shounen ai, seme, uke y suke. A abrir mi mente y admitir que una historia no es inferior por tener alguna (o algunas) escena de contenido erótico entre hombres, como en Ai no Kusabi o que es posible quedar cautivada al ver como  evoluciona una relación de pareja como en Haru wo Daiteita.

Desde luego también descubrí que existía otro lado del espejo: las series sin trama ni evolución de personajes, las que fuerzan situaciones o que se centran en los encuentros sexuales de sus protagonistas. Y sería un completo acto de hipocresía decir que en todos estos años no he visto muchas y disfrutado de algunas.

Sin duda tendría muchas cosas más que contar de esta poco más de una década desde mi caída en las dulces garras del yaoi. Podría hablar del sin fin de doujinshis,  fanfics y fanarts que han pasado ante mis ojos. De la primera vez en que vi una escena hard yaoi y casi me desmayo de la impresión. Y como no mencionar las incontables horas perdidas en juegos BL, de los cuales no entendí nada de su trama por estar completamente en japonés, pero que me esforcé por obtener hasta la última de sus imágenes. O de cuando pensaba que ya no podía caer aún más en este vicio, haberme dado cuenta de que ya me hallaba sumida en el basto universo del rol homoerótico.

Esa es una parte de mi historia. Una como cientos que debe haber por ahí. La de una chica que terminó amando algo que nunca pensó posible, se ha tragado hasta la última de sus palabras y que es un ejemplo viviente del refrán “nunca digas nunca”.

Crónicas del novio de una Fujoshi

f 12, 10 por  
Dentro de la categoría Noticias, Ocio

Crónicas del novio de una Fujoshi (腐女子)

Hey, como estan?? xD como muchos de ustedes me conocen (ohh si~) soy Gon =) mi nick tal vez sonara nuevo por estos rincones pero ya lleva mucho tiempo trabajando en las “sombras” de este sitio.   Hace poco un haz de luz me descubrió así que empecé a colaborar de manera pública en Yaoi Adicción ajajaja (lo que no significa que haya salido del closet jajajajaja)

Quiero relatarles la experiencia de ser el novio de alguien quien gusta del Yaoi, tal vez much@s se encuentren en mi situación o reconocerán algo similar.

En fin, quisiera compartir mi experiencia a l@s much@s lectores de Y.A. esperando que les pueda ayudar a modo de ejemplo para aquell@s que tienen un novio a quien quieran comentarle “HEY ME GUSTA EL YAOI!” jajaja obviamente lo cual no tiene nada de malo, jajaja en un principio es demasiado raro en el sentido de ver con tus propios ojos aquel mundo en donde dos hombres se aman incondicionalmente “sufriendo el uno por el otro” ¿o no?, ahí es donde surge la pregunta ¿por qué motivo a mi novia  le gusta eso?  Creo que la respuesta solamente se radica en la expresión de la ternura y el amor incondicional, la tensión que puede existir entre los  personajes, así como el mismo tipo de dibujo (muchas veces bishonen) e historias,  las que atraviesan cualquier barrera o genero el cual representa este tipo de formato (yaoi, shonen ai, etc), creo que eso es  lo que llama la atención de las chicas, lo cual no se da mucho en otro tipo de estilos como el Shojo o Shonen, en donde las relaciones son bastante similares y típicas siempre.

Lo primero que tienes que pensar es: OK, vivimos en un mundo moderno en donde estas cosas son normales. Por ejemplo, son pocas las personas que critican a un par de homosexuales  en un colegio o universidad, lo digo por experiencia propia, he tenido compañeros de curso los cuales tienen pareja masculina y me alegra saber que ya no son discriminados como antes. Todo radica en tener una mente amplia y saber aceptar a la gente tal como es, con sus virtudes y defectos.

Hace años mi novia comenzó a mostrarme su material referente al tema Yaoi (manga, anime, imágenes, fanfics, etc) más que nada para que vea que tipo de cosas le gusta y además servía para conocerla mejor. La cosa es que de a poco comencé a entender de qué se trataba todo y  era más que un mero “descarrilamiento” de mente jajaja sino más bien comprendí que se trataba de profundizar y entender de otro punto de vista el tipo de relación que puede tener una persona sin importar sexo, edad o raza. Solo son distintos tipos de género que llegan a un mismo resultado: amor.

Desde luego la apoyé y comencé a cooperar con la “causa” xD, en ese tiempo ella tenía un sitio “amateur” sobre Shonen-Ai, en donde comencé a ayudar de a poco, ya sea creando su wallpaper de vez en cuando o algún otro aporte del momento. En fin, la cosa es que de a poco me fui metiendo en el tema y ya no se me hacía nada del otro mundo, es más, leía mangas con ella (clásicos como Zetsuai o Kaze to ki no uta), veía las series de turno, disfrutaba de las películas o comentaba situaciones, aunque de repente me tapaba los ojos en alguna que otra situación lemon por ahí xDD jajajajaja lo cual me hacía mucha gracia jajaja obviamente no ver como un par de hombres “combatían” en la cama  como si fuese el ultimo día de sus vidas, si no la situación en donde mi novia tapaba mis ojos para que no vea ese tipo de cosas :3…

Obviamente, ya familiarizado con el tema jajaja después de tanto tiempo (quien no xO jojojo), mi participación y ayuda en temas como este ya era más frecuente (a veces importante jajajajaja), hablábamos como si nada de tal cosa (referente al yaoi), me aprendía títulos de manga, anime y nombres de personaje así como quien se aprende el nombre de “Goku” y ya nada era extraño ni raro para mí, al fin y al cabo ahora es otra cosa más o anécdota de mi vida, soy feliz al cooperar con este sitio y con ella , además de seguir queriéndola como siempre claro está.

Desde luego el apoyo y el amor incondicional de pareja ayuda en casos como este, en donde si tú quieres a tu novi@ tienes que aceptarlo con sus gustos o disgustos jajaja, creo que la palabra clave acá es: Tolerancia.

Espero  les haya servido o por lo menos entretenido este relato de mi experiencia con mi novia y este mundillo a veces poco conocido del Yaoi, y que si tienen al lado a alguien un tanto “difícil” que le cueste entender su situación respecto a esto,  compartan  este texto y así tal vez poder hacer que entre un poco en razón o cambiarle su punto de vista xO jajaja.

PS: Les recomiendo que lean o vean: Tonari no 801-chan, trata más o menos sobre lo que les conté jajaja

Hasta la próxima.