Atadas
f 14, 11 por Jessi
Dentro de la categoría Fanfics, Originales
-¡Waaaa!- Decía cuando era jala por la espalda para ser recostada en el regazo de una chica que la miraba fijamente a los ojos.
- ¿Qu… que pasa?- Le dijo algo intimidada y apenada ante esa mirada que, intensamente, se posaba en elle.
- Nada… es solo que no te encontraba y por alguna razón sabia que estarías en nuestro lugar especial Yuuki-chan.
- Genial y que pasa para que me buscabas Tsuno-chan?- Dijo con una expresión de duda que se montaba en su cara.
- Quería saber si puedes ir a mi casa después, solo un rato para mirar la televisión- Le dijo apenada por el atrevimiento, la chica que mantenía en su regazo a Yuuki.
Levantándose lentamente, voltio a verla y con una pequeña sonrisa muy dulce acepto.
Por la tarde…
-¿Que peli quieres ver?-Pregunto con una sonrisa.
-Um… tienes esa de… um… no lo recuerdo- En unisón contestaron.
-¡Amor inesperado!- Desviaron sus miradas y sus mejillas se tornaron algo rojizas.
-Um… esa… es linda-Decía.
Afuera comenzaba una lluvia torrencial con relámpagos. Al acabar la película la madre de Tsuno sugirió que se quedase a dormir ya que la lluvia impedía su regreso a casa.
-¿Quieres dormir en mi cama? Estarás mas cómoda.
- No para nada, duerme tú en ella, es tuya.
-¿Qué te parece si para mas comodidad dormimos juntas? ///(ahí si aja como no)/// dijo con una sonrisa de lado expresando timidez.
- Es… una buena idea.
Al día siguiente, cuando Yuuki despertó sintió un cálido brazo en su abdomen, al voltear a ver a su acompañante vio su cara dulce y tranquila descansando a su lado.
-Ts…Tsuno-chan despierta- En lo profundo de su mente algo le decía que quería seguir observando que dormía junto a ella- Tsuno-chan despierta ya es tarde, despierta.
Levantándose, frotándose los ojos y estirando los brazos asía arriba dio un gran bostezo.
-¿Qué pasa? Aun es temprano estaba tan cómoda.
-Tsuno-chan tengo que irme es tarde me van a regañar.
Yuuki se paro para tomar sus objetos y emprender la marcha a su casa. Sin embargo fue detenida por su compañera melosa que le impedía salir de la habitación.
Abalanzándose sobre ella y tirándola al piso.
-Itte… Tsuno-chan porque hicis…
Fue interrumpida por unos dulces y cálidos labios que se unió con los suyos. Al terminar no podía creer lo que acababa de suceder, su corazón latió al son de los tambores de un gran carnaval.
-Yuuki-chan mi sueño, al fin e tenido lo que siempre e anhelado… lo siento si fue sorpresivo pero es que yo…
Saliendo el sol se podía ver dos cuerpos uniéndose dulcemente.
3 meses después…
Sonote hanaso…
-Mochi, mochi, de este lado Tsuno ¿Quién habla?
-Tsuno-chan soy yo… um necesito hablar contigo.
-Yuuki-chan ¿Qué es lo que pasa?
- Nada… importante necesito verte…
La chica se sorprendió al oír la palabra “verte” salir de esa dulce boca.
- Bien te veré en el lugar de siempre.
- Hai, hai- dijo desanimada y colgó.
Después…
-¡Yuuuuukiiiii-chaaaaan!, ya llegue.
Tsuno la vio diferente, algo desaminado y triste.
- ¿Qué… es lo que pasa? Te encuentras bien-Se sentó a su lado. Yuuki se recostó en su regazo.
-Tsuno-chan es que yo… tengo que… no, no puedo, no ahora-Comenzaron a caer cálidas lagrimas.
-Yuuki que es lo que pasa me comienzas a asustar.
-Mi familia y yo…-Con voz quebradiza- mi familia y yo nos… nos mu… mudaremos.
Tsuno reacciono sorprendida e histérica.
-No… no puede ser… por… porque me dices esto… no te iras… yo no te…-Fue callada por un dulce beso de su amante.
-Tsuno-chan yo tampoco me alejaría de ti, no ahora que por fin te tengo aun más cerca de mí.
Cariñosamente le acaricio la mejilla asiendo que esta se sonrojara-
-Y ¿Cuándo te iras?- Dijo tristemente.
- 3 mese más a tu lado.
- Hai, hai- dijo alga desanimada- Aunque esos los aprovecharemos al máximo- Robándole un beso y abrazándola cariñosamente.
Los 3 últimos mese los aprovecharon al máximo sin separarse siquiera un momento.
1 semana antes de la separación…
-Yuuuukiiiii-chaaaannnn ¡despierta!
- ¡Wuuuuuaaaaa!- Dio un brinco cayendo de la cama- Itte… ¿que es lo que te pasa?
- Iremos a un día de campo, alístate.
-Claro lo que ordene mi lady- Dijo en son de burla-Y ¿adonde iremos de día de campo?
- A nuestra base, nuestro lugar especial.
Comieron, descansaron, jugaron, y disfrutaron el momento juntas, aunque sentían mas cerca la separación, hasta la noche…
Era tarde y ya comenzaba a llover, en casa de Yuuki no había nadie ya que asían los preparativos para la mudanza, así que dormirían en casa de Tsuno. Al llegar, en casa de Tsuno no había nadie /// (ui que casualidad)/// así que preparo algo de cenar mientras Yuuki se duchaba. Tsuno siento curiosidad /// (fue a dar un vistazo)///, noto la delicada forma que tomaba su cuerpo, desgraciadamente la suerte no la acompaño asiendo que resbalara y entrara a la habitación.
-¡Ah! ¿Qué haces detrás de la puerta- Dijo molesta mientras se cubría con la toalla.
-Itte… perdón es solo que- Bajo la mirada y susurro- Tengo la tentación de tocar tu cuerpo, recorrerlo lentamente, tenerte en mis brazos, hacerte mía… despertar a tu lado.
Yuuki sorprendida y en estado de shock se descuido y fue arrojada a la cama detrás de ella.
-… Y sabes?… no aguanto mas.
- Ts… Tsuno-chan… es…- Le costaba trabajo hablar ya que se estremecía al sentir como la mano de su amante recorría todo su cuerpo.
- Note preocupes seré buena contigo- Dijo burlonamente.
Esa noche se unieron dos almas ansiosas por estar juntas, sin darle oportunidad a la separación.
Al día siguiente…
Yuuki despertó y viendo el rostro de su amante, tranquilo y sereno, le dio un beso en la frente diciendo estas palabras.
-T-E-A-M-O, no lo olvides nunca…
- Yo también T-E-A-M-O, jamás lo olvides…-Abriendo los ojos con un gesto de felicidad.
El día de la separación había llegado. Tanto Tsuno como Yuuki se sentían morir no querían alejarse /// (no después de esa noche)///. Sin embargo no se dejaron deprimir, se juraron amor eterno, fiel y completo. El tiempo pasó.
Corrieron los meses, poco a poco, aunque dolorosamente. Una vez mayor Tsuno se encontraba en “su base” mientras miraba el cielo.
-Yuuki… te extraño.
En un lugar no muy lejano de la base alguien escuchaba esas palabras.
-Vamos solo fueron pocos mese, no mas…
-¡Eh! Yuuki- chan llegaste ¡siiii! Pensé que tu proyecto realmente duraría demasiado.
- Solo fueron 2 mese, además tu me tienes atada a ti, y solo a ti…- Robándole un beso y asiendo que esta se sonrojara.
/// (Si, si paso tiempo después de la mudanza pero, vamos si tienes 17, un solo año para ser adulto y tomar tus propias decisiones. Lógicamente Yuuki regresaría al lado de su amada, lo demás eran proyectos, tareas de su carrera lo que implica salir de su comunidad) ///
¿Qué Eliges?
f 14, 11 por Solimar
Dentro de la categoría Fanfics, Originales
Nuestra historia comienza con un joven vampiro de 18 años, cabellos plateados como la luna, con unos ojos que solo se podrían comparar con el mismísimo cielo, y una tez nívea que le hacía resaltar. Este se encontraba de lo más normal caminando por el parque leyendo un libro, sin ninguna importancia, y ajeno, a lo que pronto pasaría; lo que en fracciones de segundo cambiaría su vida. Él iba tan concentrado en su lectura que no noto que se acercaba un chico hacia él a toda velocidad, y para cuando lo notó, yo no había vuelta atrás, y aunque trató de esquivarlo irremediablemente no pudo y terminó chocando con este; acá, es donde comienza nuestra historia…
-¡Itte!- se quejaba el peli-plata tirado en el piso.
-Waa… Gomene… ¿te encuentras bien?- preguntaba el otro chico.
-Ha-hai- respondió el ojiazul un poco adolorido por la caída levantando la mirada, a lo cual se encuentra con un joven de cabellos negros como la noche y unos ojos de un color violáceo intenso que inspiraban tranquilidad, y que a la vez eran muy enigmáticos.
-Ven… te ayudo a levantarte- le extendió la mano al chico, el que la cogió.
-Arigatou- dice el peli-plata levantándose del suelo con la ayuda del albino.
-Disculpa que te tirase al piso, no me di cuenta de por dónde iba- se disculpaba el moreno muy apenado.
-No te preocupes, a todo esto la culpa es mía por no fijarme de lo que está a mí alrededor- recogió el libro que llevaba en las manos, que había quedado tirado en el suelo, lo limpió un poco y lo dejó cerrado.
-¿Y qué leías?- preguntó interesado. –bueno, eso sí se puede saber- preguntaba tratando de leer el nombre del libro.
-¡Ah! ¿Esto?- mostrándole el libro que traía -Es una novela…- dijo sin darle mucha importancia. -Romeo y Julieta, de William Shakespear.
-oh… soka, soka…-
-¿Y a ti que te pasa? ¿Por qué venias corriendo?- pregunto muy interesado aunque tratando de disimularlo.
-Lo que pasa es que…- No termino de hablar, ya que sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.
-¡¡Onii-chan!!- Gritaba una muchacha peli negro, ojos de igual color y tés blanca.
-….
-¡Onii-chan! Al fin te encontré- dijo un poco jadeante una vez que llegó con el chico. -¿Por qué saliste corriendo de esa manera?- preguntó un poco molesta -Jessica se debió de haber quedado muy molesta contigo- le decía, mientras le comenzaba a jalar por el brazo.
-Riuyu… ¡suéltame! ¡No quiero estar allá y no puedes obligarme!- decía tratando de zafarse del agarre de su hermana.
-Con que eso dices ¿ah?- dijo en forma de reto soltando al moreno del agarre. -¿Apostamos?- se cruzó de brazos, mientras le enarcaba una ceja y le retaba con la mirada.
-He…. Etto… ya voy… pero quita esa cara que das miedo- dijo con una gota de sudor en su cabeza.
-¡Entonces vámonos! Que Jessica de seguro nos está esperando- agarró a su hermano por la mano, y se lo llevó arrastrado, dejando a un peli-plata muy confundido y algo desorientado.
-¡Me llamo Key!- le grito a la distancia, antes de que saliera por completo del rango de vista del ojiazul. Y al escuchar esto el peli-plata que se había dado la vuelta para marcharse voltea nuevamente para responderle, pero ya no había nadie.
-Con que se llama Key ¿eh? que joven tan guapo.- se decía recordando esos hermosos ojos violetas que le habían hipnotizado. –epa que pa… ¿en qué se supone que estoy pensando?- sacudió la cabeza en forma de negación para librarse así de esa idea. -creo que el golpe me dejo aturdido- diciendo esto se dirigió camino a su casa.
Mientras tanto en otro lugar.
-¡Riuyu suéltame! Ya estoy bastante grandecito para que me estés agarrando de la mano- se soltó del agarre de su hermana.
-Onii-chan, dime la verdad- se detuvo y se colocó delante de su hermano. -¿Por qué saliste corriendo?- preguntaba la chica mirando directamente a los ojos del moreno.
-…- esquivando la mirada y respirando hondo. –uff… Te lo digo después- dijo con algo de fastidio.
-¡Onii-chan!- puso un puchero. -siempre me dices lo mismo y nunca me dices nada- decía un poco molesta.
-Te prometo que te lo voy a decir, pero ahorita no tengo muchas ganas de estar contado eso-
-¿Me lo prometes?- levantando el meñique, a lo cual el moreno lo entendió haciendo lo mismo y entrecruzando sus meñiques haciendo una promesa.
-Te lo prometo, ahora mejor empecemos a caminar antes de que se preocupen y nos manden a buscar- y llegando a un semáforo la pelinegra le pregunta a su hermano.
-¿Key?
-Dime.
-¿Quién era ese joven tan puesto que estaba hablando contigo?- pregunto guiñándole un ojo y golpeándolo con el codo.
-No lo sé.
-¿Como que no lo sabes?- levantó la voz con sorpresa. -si se veían de lo más contentos cuando yo los encontré.
-No lo se… porque llego una chiquilla metiche a empezar a jalonearme y no me dejo tiempo de preguntarle- dijo mirando a su hermana.
-Uupss…- desviándole la mirada al moreno
-Me gustaría haber sabido cómo se llamaba- dijo por lo bajo recordando esos ojos azules y eso pelo plateado revuelto, cayéndole unos mechones en la cara. -que joven mas mono- (A/C: a mi parecer… demasiado sexy… -mordiéndose al labio inferior-) dijo en un susurro casi imperceptible pero que su hermana escucho.
-¿Te gusta?- pregunto en un tono igual de bajo.
-Si- respondió en un suspiro sin fijarse en lo que decía.
-Yeah! lo sabía, a ti te gustan los hombres- dijo esto mirando al moreno con una mirada de satisfacción, logrando sacar al moreno de sus pensamientos por el grito que había pegado
-Q…. ¿Q-qué… Fue lo que dijiste Riu…yu?- decía tartamudeando, mientras sus mejillas tomaban un color rojizo.
-Lo que oíste onii-chan, que te gustan los hmnorbn- no terminó muy bien la frase ya que su hermano le había tapado la boca.
-¡Cállate! Que la gente nos está mirando raro- decía mientras le quitaba las manos de la boca a su hermana
-…- Bajando la voz. -Pero no me lo negaste, lo que quiere decir que tengo razón.
-…- Poniéndose colorado y bajando la cabeza. -urusay… mejor vámonos a casa de una buena vez- agarró a su hermana por el brazo y comenzaron a caminar. La pelinegro iba caminando con una mirada de superioridad y aireada, al darse cuanta de que lo que ella sabía de su hermano era todo verdad y no solo suposiciones locas de su retorcida mente de fujoshi.
Se detuvieron en frente de una gran casa blanca con arboleda, construida a la época del siglo XV en Inglaterra, en donde se encontraba una gran limosina color negra estacionada frente a la mansión. Al ellos entrar a la casa una chica pelirrosa con unos ojos verdes se le lanza encima al albino.
-¡Key! ¡Mi amor!- decía guindada del cuello del chico
-…-
-Nee… ¿Por saliste corriendo así cuando me viste?- dijo un poco triste poniendo un puchero y abrazándole más fuerte por el cuello.
-…- Quitándosela de encima. -…Gomen, gomen… no era por ti, era solo que quería tomar un poco de aire fresco y por eso fui a dar una vuelta- le explicó.
-…- La pelinegro miraba a su hermano no muy convencida y su mirada solo expresaba una cosa: “eres un mentiroso”.
*-_._-*-_FLAHS BACK_-*-_._-*
Unos minutos atrás en el jardín de la casa, que estaba lleno de rosales y varios árboles de flores y enredaderas cubriendo las paredes de esta, con una árbol de Sakura’s en todo el medio.
-Onii-chan- le llamaba -¿Qué haces aquí afuera tan solo?- se le acercó a un lado del chico que estaba sentado en el piso.
-Nada, solo quería pasar un rato contemplando las rosas- dijo sin darle mucha importancia.
-Onii-chan- dijo esto en un suspiro. -¿qué voy a hacer contigo?- dijo soltando una leve risita a lo que su hermano hizo lo mismo.
-Las flores que más me gustan son las de halla- decía señalando hacia un pequeño arbusto de rosas rojas cerca de la entrada y en lo que hizo esto vio una gran limosina negra que conocía a la perfección, acercarse quedando paralizado.
-Onii-chan mira- exclamo la chica señalando la limosina que se iba acercando. -ahí viene la limosina de Jessica- pero no muy bien termino de decir estas palabras y ya su hermano se había levantado empezando a correr a toda velocidad a lo cual a la pelinegro no le quedo de otra que seguirle.
*-_._-*-_FIN FLAHS BACK_-*-_._-*
-…- Quitándosela de encima. -…Gomen, gomen… no era por ti, era solo que quería tomar un poco de aire fresco y por eso fui a dar una vuelta- le explicó.
-…- La pelinegro miraba a su hermano no muy convencida y su mirada solo expresaba una cosa: “eres un mentiroso”.
-Bueno muchachos, mejor sentémonos a comer el almuerzo ya está listo- decía una señora mayor muy parecida a Key, con los ojos del mismo color.
Mientras tanto en un lugar muy lejos de esa casa, dentro de un departamento no muy lujoso pero si muy acogedor se encontraba cierta peli-plata.
-…- Acostado en el sofá murmurando. -….¿Qué rayos me pasa?- se preguntaba a sí mismo. -¿por qué no me lo puedo sacar de la cabeza?- dijo llevándose las manos a la cabeza y tirando levemente de su pelo recordando a ese chico con el que había tropezado temprano.
-Jajajaja… Demi-Chan pareces una colegiala enamorada- decía una vos burlona desde el comedor.
-Teme- dijo con unas venitas en la cabeza. -¿cuántas veces te he dicho que no me llames así?- dijo un poco cabreado. -Mí nombre es Demian… ¡DEMIAN!- Dijo esto último levantando un poco la voz y viéndolo con agresividad.
-…- Con una gotosa en la cabeza. -Está bien, está bien, te llamare Dem- dijo con una sonrisa burlona. –Demian, Demian…. Te llamare Demian- Corrigió al ver al ojiazul poner una cara de asesino.
-Así está mejor- dijo con una sonrisa de superioridad.
-Yo hago lo que sea por ti- le dijo guiñándole un ojo y lanzándole un beso con la mano, cosa que el ojiazul no tomó de muy buenas maneras y se fue a su cuarto, azotando la puerta luego de entrar.
-¡Uupss!… jeje… parece que esta vez si se molesto…. Jajajajaja…- La diversión le duro muy poco ya que luego de unos minutos escucho que lo llamaban de una manera muy poco apasible.
-…¡RITSUKA!… ¡TEME!… ¡VEN ACA EN ESTE PRESISO MOMENTO!- le llamaba a gritos haciendo que al Ritsuka escuchar eso trago saliva y se dirigiera con paso nervioso hasta la habitación del chico.
-¿S-si?- dijo abriendo la puerta poco a poco y quedándose detrás de esta para así poder evitar cualquier cosa que el ojiazul pudiese lanzarle. -Q… ¿Q-qué… pa-pasa Demian?- tartamudeaba mucho debido a los nervios ya que sabía que cuando el ojiazul se enfadaba de verdad era muy peligroso para la salud de cualquiera que se metiese en su camino, y por eso no quería ser el que se metiera en ese “camino”.
-¿¡DÓNDE RAYOS DEJASTES TIRADA MÍ GUITARRA!?- preguntaba cabreado.
-…- frunció un poco el ceño por esa pregunta tan ¿irracional? ¿Boba?, abriendo así la puerta de un solo golpe, mirándolo al chico con una ceja enarcada. -Si serás…- fue lo primero que dijo adentrándose a la habitación. -¡baka! la tienes enfrente de tus narices-dijo señalando dentro del armario que tenia la puerta medio abierta pero todavía se podía ver el contenido en su interior. -¿acaso estas ciego?- dijo dando media vuelta y yéndose de regreso a la cocina.
Al rato.
-¡Demian!- le llamaba. -ven a comer que ya el almuerzo está listo- dijo colocando los platos en la mesa.
-Ritsuka-chan- se le acercó. -…perdóname por lo de hace rato, lo que pasa es que….- no hallaba como expresarse.
-…uff…- suspiró resignado, la verdad no podía estar molesto con ese niño por mucho tiempo. –Sí, lo sé, esa guitarra es algo muy importante para ti- le dijo revolviéndole los cabellos.
- Arigatou- dice esto mientras sus mejillas toman un ligero sonrojo.
-¡Hay dios!- exclamó. -Que monos son los niños cuando piden disculpas- dijo con sorna pellizcando una de las mejillas del ojiazul.
-¡Suéltame!- se quejó quitando la mano del moreno con un manotazo. -No me toques…- el mayor puso dos grandes lágrimas de cocodrilos y el menor solo rodeó los ojos. -…y de paso ¿quién te crees que eres para llamarme niño?- dijo molesto cruzándose de brazos.
-Yo soy un adulto.- decía con aires de superioridad y grandeza.
-ha… No me hagas reír, serás solo un adulto en edad- dijo esbozando una sonrisa de medio lado. -porque que yo sepa, tú, siendo una persona de 25 años de edad te sigues comportando como un adolescente de 15… jajajajaja- se empezó a reír a carcajadas.
-¡OH!… Mira quién habla, el señor madures- hablaba para defenderse ya que le picó un poco lo que dijo el menor. -que se la pasa todas las noches llorando cuando nadie lo….- se cayó de repente, ya que sabía que esta vez si se había pasado de la raya con lo que le dijo- Go-gomen Dem-chan- se disculpaba. -No fue mi intención decir eso- le dijo arrepentido mirándole la cara al ojiazul esperando cualquier reacción.
-No te preocupes por eso- le aclaró. –además, tienes razón- dijo con tristeza bajando la mirada haciendo que al mayor se le partiera el corazón ya que sabía lo mal que se ponía el peli-plata con ese tema. –yo…- hizo una pequeña pausa. -…me las doy del maduro, pero en realidad soy un crío que nadie quiere. -dijo esto último soltando una pequeña lágrima que resbalaba solitaria por su mejilla, y a lo que Ritsuka lo notó, se levanta de su silla y se acerca al menor para poder abrazarlo fuertemente tratando de calmarle.
-No digas esas cosas por favor, sabes que se me parte el corazón cada vez que dices algo como eso-
-…- no le levantaba a ver.
-No todos te odian como tú crees. -dijo esto con una voz dulce que hizo que el menor levantara la cara y soltara una leve sonrisa. -…umm… pensándolo bien…- se hizo el pensativo. –si- dijo seco. -todo el mundo te odia- dijo con una voz sarcástica haciendo que el menor volviera a bajar la mirada, de verdad eso era lo que menos quería escuchar, y mucho menos de él.
-Yo…- trató de levantarse, pero fue detenido.
-Oi… no te pongas así, solo lo dije en broma- dijo levantándole la cara al menor por la barbilla ya que este la había vuelto a bajar.
-….- se le quedó mirando a esos ojos verdes que siempre le calmaban.
-Y se que me pasé con eso, así que lo siento.- dijo quedando peligrosamente cerca de la cara del chico. -…Bueno- dijo acercándose más a la cara del ojiazul a tal punto de que sus labios casi rozaban y sus respiraciones se entremezclaban pareciendo una sola. -Por lo menos yo no lo hago.- diciendo esto desvío un poco la cara para darle un dulce beso en la mejilla rozando accidentalmente los labios del menor, que solo se puso rojo por este contacto. –jeje…- rió divertido al ver la cara del menor, para luego volverse a sentar. -bueno mejor empezamos a comer antes de que se enfríe la comida- le dijo con una sonrisa cálida.
-…- se secó las lágrimas con la manga de la camisa. –hai-
-Itadakimasu- sonó al unísono.
Terminal
f 4, 10 por Odal
Dentro de la categoría Fanfics, Originales
“Es una palabra que expresa el término de algo o la llegada a la última estación. O tal vez le recuerde a una vieja película…pero en fin, no estoy aquí para hablar de poéticas imágenes que puedan venir a la mente con esta palabra.
Sea cual sea el significado o la imagen que evoquen con esta palabra, puede oscurecerse y perder completamente el color que le hayan dado. Sobre todo cuando esta palabra está ligada a otra…. “Enfermedad….terminal”. Sí, se oscurece.
Pero sería mucho más triste si hubiera gente a mi alrededor y no estuviera rodeado por esas frías máquinas con sus luces que nadie entiende más que el sujeto que las creó. Y, claro, el personal….como olvidarlos, con sus miradas inquisidoras y cálidas palabras como “Signos vitales normales…sin descompensación” o la clásica “Señor Suvercasoux, ¿ha ido usted al baño?”…. ¡Por dios!…acaso estudian tantos años para perder su….lo que sea. Siempre tratan igual…..como si fueras un estúpido cultivo de laboratorio.”
En su tiempo en el hospital Ricardo se había ganado una muy mala fama debido a su mal genio. Además de que estaba en una de las salas más costosas y siempre con doctores privados e incluso extranjeros. Todo esto costeado por su adinerada familia, pero al muchacho, un joven de 28 años, parece no importarle. Siempre en silencio y con una mirada hostil hacia cualquiera con uniforme que osara a entrar en su habitación. Ricardo Suvercasoux llegó al hospital hace más de dos meses para someterse a una biopsia de rutina por un tumor en la zona pleural izquierda (entre el corazón y el pulmón), pero terminó quedándose ya que la cirugía reveló que no era un simple tumor, si no que, ya era un cáncer avanzado.
Dio un profundo suspiro dejando su cuaderno en la mesita de junto. Estiró sus largas piernas bajo las sábanas acomodándose y cerrando sus ojos. No, no se durmió… sino que se sumió en un estado de “duermevela”. No le gustaba la idea de que los doctores y sus molestos estudiantes lo analizaran y murmuraran mientras él dormía. Las únicas ocasiones en las que caía profundamente dormido era después de las quimioterapias, las cuales siempre le dejaban exhausto.
Se fue adormilando poco a poco, aunque se negara, los zumbidos de las máquinas y los suaves “Bip-bip-bip” de los lectores de signos vitales le causaban un gracioso efecto casi hipnotizante, pero su tranquilidad se vio interrumpida cuando escuchó unos suaves pasos que se colaban en su habitación. No abrió sus ojos, como tampoco dio muestras de estar despierto.
Las suaves pisadas se acercaron a la cama haciendo que la poca paciencia de Ricardo se agotara. Abrió los ojos de improviso mirando a quien tenía en frente con seriedad para luego sentarse con algo de trabajo.
- ¡Ahhh!- Exclamó el muchacho al ver que el paciente estaba despierto y que le miraba así, el pobre chico dio un respingo tropezando con una silla que había a sus espaldas y cayendo sentado. Era un muchacho de unos 23 años, de expresivos ojos cafés y de cabello color chocolate y algo desordenado para un estudiante de medicina.
- Genial….de todo el hospital tenían que mandar al idiota.- Murmuró mirando al muchacho casi con desprecio.
- Lamento haberle despertado…- Se disculpó el muchacho mientras se incorporaba hasta quedar sentado en el suelo aunque no pudo evitar el molestarse un poco por su comentario.- … Sólo quería conocerle, ya que seré el nuevo alumno del doctor que lleva su caso…- Comentó haciendo caso omiso a la austera mirada del paciente.
-Bueno…ya me conoces…ahora déjame en paz.- Murmuró volviendo a acurrucarse dándole la espalda al muchacho.
-Vaya…pero que genio.- Murmuró poniéndose de pie con un suspiro de paciencia.- Con razón ya nadie quiere entrar a este cuarto.- Concluyó recogiendo la carpeta que había caído con él.
Salió de la habitación molesto por su primer encuentro con el paciente. Cerró la puerta tras él sólo para encontrarse con sus compañeros los cuales rompieron en sonoras carcajadas de burla haciendo enrojecer al pobre chico, pero que ahogaron de inmediato al ver la mirada de reproche de la enfermera de turno.
- ¿Y cómo te fue Emilio?- Preguntó uno, que parecía ser el popular del grupo, y que miraba al pobre chico como si fuera un insecto peligroso.- ¿Qué tan “Interesante” es el enfermo famoso ese?- Agregó de forma despectiva, causando más risas ahogadas entre sus compañeros.
-Cómo crees que me fue genio….- Murmuró el chico con desafiante descortesía hacia el otro.- En verdad es un paciente de trato difícil…bueno, tampoco es de culparlo, con su diagnóstico.- Murmuró para sí tan bajo que los demás no pudieron entenderle bien.- pero el asunto es que tomaré clases con el doctor que lleva el caso del señor Ricardo y así podré tener más experiencia con pacientes complicados como él.- Agregó mirando hacia la puerta de la habitación 801.
-Ohhh…. ¿No es adorable?- Dijo en tono burlón el muchacho mientras abrazaba a Emilio por los hombros.- Ahora quiere convertirse en la mascota de un enfermo terminal.- Le dio un empujón mientras volvía a reír.- Sólo porque eres el favorito del doctor no creas que permitirá que arruines su trabajo con tus boberías.
Emilio era paciente y sabía que tenía que tragarse las ganas de romperle la nariz a ese muchacho que siempre le molestaba de esa forma, siempre tratando de humillarlo a toda costa y lo peor de todo….lográndolo. Pero esas cosas ya no hacían mella en la voluntad del chico, claro que en un principio era diferente y se peleaba todo el tiempo con ese chico desde que se hicieron compañeros de curso en el segundo año de medicina. Ya habían pasado años desde entonces y ahora Emilio había desarrollado una especie de inmunidad hacia los insultos y humillaciones hechas por ese chico.
-Di lo que quieras….- Murmuró recostando su espalda en la pared con una sonrisa.- Después de todo….he llegado hasta aquí por mis propios medios y no porque mis padres se compran a media facultad.
Dio un suspiro y caminó tranquilamente por el pasillo alejándose de la habitación 801 sin saber que del otro lado de la puerta Ricardo estaba con la espalda apoyada en esta. Había escuchado todas las burlas echas al chico, aunque sonrió ante la respuesta de este, volvió a acostarse repitiéndose una y otra vez que no sentiría simpatía por ningún dependiente del hospital. Además ya le había tratado mal y, casi siempre eso bastaba para que no volvieran a intentar simpatizar con él.
Al día siguiente Ricardo volvió de una de sus terapias en verdad de muy mal humor, además de que no se sentía muy bien. La enfermera lo traía en una silla de ruedas mientras hablaba animadamente con otra enfermera, haciéndole sentir como si fuera un carro de las compras ya que no le prestaban el menor caso aunque hacía un buen trecho de que el paciente hacía cerrado los ojos y los cubría con una mano a causa de las náuseas que había comenzado a sentir. Pero estas “enfermeras” estaban tan ocupadas hablando de la telenovela que no notaban la evidente indisposición de Ricardo.
Llegaron al cuarto y la enfermera que trasladaba al paciente simplemente lo dejó junto a la ventana con la escusa de que él necesitaba distraerse un poco y no solamente pasársela acostado todo el día con cara de amargado. A lo cual él solamente alzó una ceja sin mirarla si quiera. “Por favor… ¡¿son todos idiotas o que?!… ¿acaso no saben lo mal que unos e siente después de las quimioterapias? O creen que es como tomarse una muestra de sangre… Me gustaría que por un segundo te sintieras tan mal como yo….a ver si te agradaría estar de idiota obligándome a estar junto a la ventana…..” Pensaba siguiendo a la enfermera con la mirada mientras esta salía de la habitación para juntarse con su compañera e irse “cotorreando” como si nada.
Al verse sólo en la habitación Ricardo encendió la televisión colocando el canal de noticias y orientó la silla de ruedas hacia el mueble dándole la espalda a la ventana ya que la luz del sol sólo aumentaba su mal estar. Cerró los ojos un momento cuando sintió que una nueva oleada de nauseas lo invadía y respiró hondo un par de veces pensando si tendría tiempo de llegar al baño o si tendría que vomitar en el suelo…
-¿Se siente bien?- Sintió unas manos en sus hombros, pero aun así no abrió los ojos.
-Tu que crees….- Contestó con voz suave y enferma tomando una de esas manos para alejarla.-…sólo vete…
- Claro….cuando estés mejor…- Contestó la voz mientras Ricardo sentía como le movían en la silla llegando al baño.- Tiene que ayudarme….no puedo levantarlo yo sólo…
El mayor hizo todo lo que pudo para cooperar con el muchacho que le estaba ayudando en este momento, pero ya se sentía tan mal que no podía abrir los ojos y casi no se sostenía en pié. Escuchó algunos quejidos por parte del enfermero que le ayudaba debido a la fuerza que hacía al tratar de levantarle y acercarlo al inodoro. El enfermo buscó a tientas la orilla y en cuanto pudo sostenerse bien de sus bordes vomitó casi con violencia causándole un intenso dolor en la garganta y en los músculos abdominales cayendo luego inconsciente al suelo.
Prefiero la Muerte
f 6, 09 por Enigmatek
Dentro de la categoría Originales
Hola XD
Este es un cuento que espero les guste. (Ya lo había publicado, pero ahora tiene algunos cambios… espero que para mejorar ^ ^Uu)
No tiene época ni lugar definido. Es solo una historia de amor.
Espero os agrade:
_ _ _ _ _ _ _ _ _
En un lugar hermoso, lejos de nuestra imaginación, existe un mundo conocido como Vegalia.
En el existían diferentes razas y reinos. Todos estos convivían en paz…. excepto dos: Sunea y Trogla.
Estos dos reinos tenían un gran odio en sus corazones, un odio que se había arraigado por mucho tiempo, tanto, que el motivo se había olvidado… pero el odio permanecía…
En una ocasión, no hace mucho, los gobernantes de los respectivos reinos se habían dado cuenta de esta situación, y siendo gente razonable como eran, y al no recordar el motivo de su enfrenta, decidieron hacer una tregua…
De este modo se conocieron los herederos de cada reino: Amér, heredero de Sunea, y Lelvá, heredero de Trogla…
-Geloa, mi querida Emperatriz!!-dijo el emperador de Sunea al acercarse a su magnánima anfitriona.- Muchas gracias por recibirnos, esta será una gran celebración. Por fin la paz en nuestros reinos.
-Así espero sea, mi Emperador Aumed.- le contestó cortésmente la emperatriz Geloa.- No encuentro motivo por el cual seguir como enemigos. Y por supuesto, es un placer recibirlo en mi palacio. A usted y a su heredero, el príncipe Amér.- Dijo la soberana y miró al jovencito que se encontraba atrás de su padre. Aunque era casi un niño, su semblante era serio y decidido, respetuoso y nada soberbio. Reverencio a la emperatriz educadamente, ante esto la emperatriz hizo uso de su tan conocido buen juicio.- Veo que serás un excelente gobernante pequeño.
La emperatriz miró al emperador dando a entender que era una alabanza a su trabajo como padre.- Espero que se lleven bien tu y mi pequeño Lelvá.
-Lelvá, Lelvá, ven acá, saluda al Emperador y a su hijo.- Llamó al pequeño que se encontraba escondido detrás de uno de los pilares de la entrada del palacio.- Ven hijo mío no seas tímido.- el pequeño se acercó lentamente e hizo una reverencia ante el emperador, después se dirijo al príncipe, se miraron durante un eterno segundo… Lelvá miraba a Amér con cautela, era mayor que él por uno o dos años, de rasgos finos y decididos como todos los de su raza, y sin embargo su mirada era muy profunda y conmovedora, en otras palabras, tierna.
Amér miraba a Lelvá, era como ver un angelito travieso, rasgos delineados y estéticos, inocentes y astutos a la vez, unos ojos claros como los cristales de río, lo examinaban con curiosidad, este rasgo le llamó mucho la atención…. después, en lugar de saludarse conforme al protocolo…
Lelvá mostró un rasgo encantador de su rostro y Amér contestó, del mismo modo, como un reflejo…
Se sonrieron…
Pasaron los meses convirtiéndose en 5 largos años, y Amér y Lelvá se hicieron grandes amigos. Se volvieron el dolor de cabeza del reino, hacían travesuras por doquier y volteaban de cabeza todo a su paso.
Un día mientras jugaban en los jardines del palacio de Trogla, se adentraron en el bosque en una de sus acostumbradas expediciones…
-Amér, volvamos, estamos muy lejos, vamos a perdernos….- decía Lelvá a Amér que se adentraba en el bosque más y más… .- Amér había dejado de ser el serio jovencito que era antaño, gracias a su travieso amigo.
- Espera, un poco más, ya casi llegamos.- quitaba ramas de su paso, para abrirse camino.
-Ay, Amér…- Lelvá, tratando de evitar las ramas que Amér dejaba volar tras él.
- No te quejes, vale mucho la pena… – Amér, subía una gran roca.
-Mmm… si tu lo dices.- dijo, no muy seguro Lelvá, pero él solía hacer lo que Amér decía y a la vez le dejaba hacer lo que quisiera, no podía negarle nada ^ ^- Sólo espero que mamá no se entere…-dijo en un susurro para él.
-AH, lo sabía, ya llegamos.- dijo de pronto Amér acabando de escalar un pequeño peñasco.- Mira, ¿verdad que es bonito?- dijo mientras se apartaba de la vista de Lelvá y sostenía unas ramas para que no le taparan la vista. Lelvá reflejaba increíble sorpresa en sus bellas facciones.
Una pequeña cascada caía en un laguito de agua cristalina, alrededor el espeso un musgo crecía, verde y frondoso, haciendo una suave almohadilla y en algunas partes un conjunto de hermosas florecitas daban color a la escena. La luz del sol se escabullía por el claro que formaban los espesos árboles calentando la hierba, y reflejando su luz en el laguillo. Pequeños pétalos de colores pastel caían en el claro dando piruetas y simulando una suave lluvia de color. Unas gotitas que se escapaban del torrente de la cascada, caían en las hojas de las flores que crecían junto a la cascada, y Lelvá podría haber jurado que cantaban una bella melodía.
-Oh… Amér… es precioso…- dijo casi en un susurro.
- Si, lo se… me recuerda a alguien.- Le contestó Amér. Lelvá lo volteo a ver. Amér lo miraba fijamente, él se sonrojó, sin bien saber por que. Amér le sonrió y se deslizó como si fuese una resbaladilla por el otro lado del pequeño peñasco. – Ven, vamos a bañarnos.- le dijo Amér, ya abajo y quitándose la camisa.
-Eh?… ah, si ya voy.- contestó Lelvá sonriendo y siguió a Amér. Se desvistió y se metió a agua donde Amér ya se encontraba nadando. Estaba tibia. Se zambulló para mojarse el cabello. Cuando sacó la cabeza a la superficie no vio a Amér por ningún lado.
-Amér… Amér….- no aparecía por ningún lado.- oye, no es gracioso… ¿dónde estás?- Preguntó al aire, temeroso. No recibió respuesta. Todo estaba en calma y silencio. El viento soplaba levemente.- Amér,… por favor… -Lelvá caminaba para atrás dentro del agua y se dirigía a la caída de agua. Cuando estuvo apunto de tocarla, oyó una risita, y luego….
-¡BU!- Amér saltó de detrás de la cascada y casi le cae encima a Lelvá. Este dio un salto y casi se ahoga al esquivar a Amér sumergiéndose en el agua. Amér se reía como loco cuando Lelvá recuperaba la respiración con los ojos muy abiertos y el corazón a punto de estallarle. Cuando hubo recuperado la respiración, Lelvá miró a Amér con ojos asesinos y pequeñas lagrimitas. (estaba indignado)
-No le veo la gracia- dijo muy molesto.
-Ja, ja, ja, ja, ja, … es que no viste tu cara- Amér no paraba de reír.
Lelvá estaba muy enojado y dijo lo primero que se le vino a la mente- Los suneanos tienen pésimo sentido del humor…- y se dio la vuelta. La risa paró de inmediato.
-Eso no fue gracioso.- oyó decir la voz de Amér a su espalda.- Tampoco tu bromita…- Lelvá se acerco a la orilla dispuesto a salir. Amér reaccionó de pronto y alcanzó a Lelvá, lo detuvo abrazándolo. El contacto de las pieles al desnudo hizo estremecer a Lelvá.
-Espera… tienes razón,… tenemos pésimo sentido del humor.- Lelvá volteó de inmediato, a pesar de ser amigos, sus diferencias por la raza y sus continuas disputas era por los reinos, ambos eran muy orgullosos, y el hecho de que Amér se disculpara con él, a pesar del insulto, mostraba que a Amér le interesaba más su amistad, que su origen y su orgullo. Lelvá se arrepentía de lo que había dicho.- Amér… perdón,… no lo dije enserio,… me hiciste enojar…
-Perdóname, tú a mi… soy un tonto.- dijo Amér con la cabeza gacha, aflojando el abrazo, Lelvá se dio vuelta.
-No, Amér, no lo eres.-contestó Levál sonriendo.- O mejor dicho… si lo eres.- Amér levantó la cabeza. Un torrente de agua le cayó en la cara. Ahora quien reía era Lelvá.- Ja, ja, ja.
Así jugaron un rato, bajo la cálida brisa de la tarde. En ese momento había quedado claro que a ninguno de los dos le importaba en realidad de que reino eran. Eran amigos, lo demás no importaba.
Cuando se cansaron salieron del agua y se acostaron en la hierba tendiendo sus cuerpos a los rayos del sol.
Lelvá tenía los brazos cruzados detrás de su nuca, con los ojos cerrados y boca arriba. De repente abrió los ojos sentía un cosquilleo en el lado derecho de la cara. Volteó. Amér lo miraba recargado su cabeza en su codo. Sonreía. Lelvá se puso rojo.- ¿Qué pasa?-preguntó.
-Nada.- dijo Amér.-Sólo te veo, ¿está mal?
-No,… pero ¿por qué me ves?-contestó muy nervioso
-No lo se, me gusta mirarte… si no te gusta dime y lo dejare de hacer
-No. No es eso.- Lelvá estaba confuso y nervioso, ¿por qué había dicho eso?. Luego miró a Amér por largo tiempo…
Vio su cara, sus ojos cristalinos, profundos y tiernos, su piel blanca y suave, su boca delineada y bien formada que sonreía precioso, su expresión de confianza que irradiaba… su presencia confortadora…
Y así Lelvá se dio cuenta, casi por accidente… Amér era más que su amigo… y sonrió al darse cuenta de que para Amér pasaba lo mismo. Amér pareció percatarse también, y como por instinto se inclino sobre Lelvá. Se acerco a su rostro, le miró a los ojos y un beso se formó entre sus labios. Dejaron de verse. Sus ojos se cerraron. Ese beso sólo fue el principio…
Le siguieron las caricias, los gemidos, la pasión… Amor.
Esa tarde fueron uno…
_ _ _ _ _ _ _
Pasó el tiempo… El romance eterno continuaba en secreto…
Los encuentros nocturnos habían hecho creer a más de uno, entre ellos sus padre, que eran sonámbulos. Una pequeña mentirita creada por ellos. ^ ^
En las comidas de las solicitas reuniones diplomáticas, bajo la mesa era un juego de travesuras, entre piernas y sonrisas cómplices entre plato y plato, o la inquisidora mirada de los padres al verlos reírse de sus discusiones cuando eran todo lo contrario a divertidas.
El extravío de una u otra joya de los respectivos palacios, las flores cortadas de los jardines reales, pequeños mensajitos de un ave nocturna al tocar una ventana, eran cosas que rutina parecía ser poco para la frecuencia en la que sucedían.
Las miradas perdidas ante un profesor de estudios nada paciente y las pequeñas sonrisas que nadie sabía a que se debía, era un secreto delicioso, una aventura constante, una historia de amor interminable…
Un día, sin embargo…
_ _ _ _ _ _ _
-Dime madre, ¿querías verme?- Lelvá entró en la alcoba real. Había crecido, sus ojos color topacio ya no eran los de un niño, su cabello largo y flamígero destellaba con ocasionales brillos, su alargada figura y elegante andar ya eran los de un gobernante…
-Hijo mío, ven acércate, tengo que decirte algo…- Lelvá se acercó a la cama de su madre, ella se encontraba enferma desde hace tiempo. El titulo de emperatriz aun lo conservaba, pero ella ya no gobernaba; era Lelvá quien lo hacia.- Lelvá.- dijo su madre.- querido,… el emperador Aumed falleció ayer, el príncipe Amér es el nuevo emperador de Sunea…-La noticia sorprendió a Lelvá. El emperador Aumed no era viejo ni estaba enfermo.- Lelvá al emperador lo asesinaron… y el reino de Sunea cree que fui yo… Hijo, lo lamento, pero a mi ya no me queda tiempo… moriré muy pronto… tu eres el Emperador de Trogla desde hoy,… lamento hacerte esto… lamento dejarte sólo… lo lamento…
El pueblo, el reino, el odio regresaba, cuando una tragedia ocurre se busca un culpable, un enemigo, uno común a todos los tuyos…
En el pasado dos reinos en guerra, ¿por qué una tregua cambiaría el sentir de todo un pueblo? Pero él jamás lo dejaría solos era su gobernante, su líder…
Era algo inevitable… guerra.
-…Madre…-dijo Lelvá todo había acabado…- Amér…- susurró.
_ _ _ _ _ _
A la mañana siguiente Lelvá era Emperador, y recibió su primera visita real… El Emperador Amér de Sunea…
-Adelante.- dijo Lelvá a su visita… Con paso firme pero lento Amér entró en el recinto.
-Su Majestad- Amér hizo una reverencia y las puertas se cerraron tras él que quedando sólo con el Emperador de Trogla.
-Han llegado noticias trágicas de su pueblo, Emperador, lamentó lo de su padre, mis condolencias.- Dijo Lelvá fríamente, sentado en su trono. Amér no contestó, camino hasta donde se encontraba él y de improvisto… lo beso apasionadamente, sujetándolo de las mejillas. Lelvá no contestó al gesto, permaneció impasible, pero más serio aun.
-Lo siento- le susurró Amér apenas separado- fue hermoso mientras duró…
-Disculpe, Majestad, pero no comprendo a que se refiere- protestó Lelvá. Amér estaba desconcertado, incluso dudo de si lo había besado o tan sólo había sido una atormentada ilusión. ¿Lelvá no sintió nada? ¿No le dolía tanto como a él esta situación? ¿Por qué lo miraba así? ¿Acaso no lo amaba?…
Las preguntas corrían rápido en su mente y en esa se detuvo… ¿Lo amaba aun, no?
-¿Le ocurre algo, Majestad?- Lelvá lo miraba impávido “¿Me cambiaste a mí, por tu pueblo?” pensó Amér. Que tonto, él lo mismo había hecho, por eso había ido, para pedir disculpas, pero Lelvá no las daría, su amor no existía más.
Cerró los ojos, asimilando la idea… Después se dio vuelta y saldría por la puerta, Lelvá no decía nada, pero antes…
-Lo siento…-susurró Amér.-… Adiós… no te olvidaré- y dando media vuelta, salió.
-Amér…- Lelvá sufría ahí sólo, temblaba todo su cuerpo… su rostro se contorsionó por el dolor y una furtiva lagrima resbalo por sus mejillas al cerrar los ojos. Apretaba sus puños que temblaban. Todo había terminado… él lo había terminado de la manera más cruel, su último beso…
_ _ _ _ _ _ _ _
Pasaron dos noches de largo sufrimiento para la Emperatriz, a la tercera todo acabó…
Se realizaron las ceremonias pertinentes, el funeral y la coronación oficial… Fue un día muy triste, sin gloria.
No muchos días después…
Lelvá se despertaba de su incomodo sueño y el primer pensamiento que vino a su mente como todos los demás días desde entonces… “no te olvidare”
-Amér… -susurró.
-Precisamente, Majestad,… Amér.- le contestó una voz.
Lelvá se levantó, desconcertado en el fondo pero sin inmutarse.- ¿Qué ocurre, Concejal?
-Nada, sólo que Amér ha decidido invadir el reino de Trogla, Majestad.- Lelvá cerró los ojos compungido, sabía que era cuestión de tiempo. Cerró sus puños alrededor de la sabana.- Su ejército ya se encuentra en la frontera… y ha mandado un ultimátum… quiere que nos rindamos incondicionalmente….
Los sentimientos de Lelvá ganaron en ese momento.- No, no pienso pelear con él.
-¿Qué dice Majestad?, piense en su pueblo!!!, no puede encapricharse así.-Le grito el concejal. Desgraciadamente tenía razón.- No hay otra salida, Majestad, al igual que usted, Amér, subió al trono de su reino y con ello adquirió sus responsabilidades…
-…odiarnos.- Termino de decir Lelvá. Después de dar la orden pertinente el concejal salió de la alcoba. “¿Por qué, por que tengo que pelear con la persona que amo? ¿Por qué tanto odio entre nuestras razas?… ¿Por qué?”
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _
En la frontera…
Dos ejércitos gigantescos se encontraban frente a frente, uno de sus dirigentes hablo:
-¡Soy el Emperador Lelvá de Trogla! ¡Pido a sus tropas abandonen mi reino y desistan de su intervención! ¡Nosotros no queremos pelear más!, ¡¡Queremos la paz!! -Del otro lado del campo de batalla se oyó:
- ¡Ataquen!
Y como si fuese la misma orden ambos ejércitos se enfrentaron…
Entre el fragor de la batalla Lelvá se encontró en un llano, cubierto de sangre y con deseos de morir. Y como un espejismo, Amér apareció frente a él, quitándole la vida a uno de sus súbditos. Se miraron largo tiempo. La batalla alrededor fue desapareciendo. Lelvá rompió el encantó:
- ¡Perdóname!… ¡Amér, podríamos acabar con esto, juntos podríamos lograr la paz de nuestros reinos!! ¡¡Amér, por favor no siguas con esto!!
-¡¡¿Podríamos, dices?!! ¡¡No!! ¡El odio entre nuestros reinos lo traemos en la sangre! ¡Tarde o temprano terminaríamos peleando y lo sabes! ¡No puede ser de otra manera! ¡Entiéndelo! – Y Amér se lanzó en embestida hacia Lelvá desenvainando la espada… Un torrente de sangre salió junto al filo de una espada que atravesó el cuerpo de uno de los gobernantes.
-Nuestros pueblos no lo habrían permitido, entiéndelo…-Amér miraba a los ojos a Lelvá, quien los tenía muy abiertos. Lelvá miraba suplicante y asustado a Amer. Las manos temblaban sobre el mango de una espada… una espada que estaba hundida… en el cuerpo de Amér…
-… y… pre.. prefiero la muerte…- Amér le beso torpemente los labios a Lelvá…- a no poder… estar a tu lado… … … te amo…- Amér cayó muerto a los pies de Lelvá con una sonrisa en los labios…
-….¡¡¡AMÉR!!!- el eco reverberante de la suplica fue lo único que se escuchó…
La guerra había acabado…
_ _ _ _ _ _
Que dramático, ¿verdad?
Bueno, me inspire en la Saga “Aus Liebe” de Iván Gutiérrez Hernández. Aclaro solo me inspiré en la historia… XD
Espero les haya gustado… si a alguien le interesa tengo un pequeño epilogo, pero lo subiré dependiendo de sus comentarios XD
Mate nao
P.D. Si alguien tiene una petición hágamelo saber y veré que puedo hacer, en la medida de las posibilidades de la historia XD (Como siento que la historia es flexible creó que se puede hacer XD)
Sean Felices XD
Al fin el dichoso epílogo…
_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-
Nadie lo detuvo mientras caminaba, pocos lo miraban con miedo, más bien lo miraban con pena, compasión, humildad, respeto…
Llevaba un cuerpo en brazos y él derramaba furtivas lágrimas, cansadas de rodar por esas mejillas húmedas. Se sentía cansado, acabado, desecho, abatido, triste… pero más que nada, culpable.
Caminó hacía donde el sol nacía, hacía Sunea. Los dos incompatibles reinos se convertirían en uno. El vencido tomaría el nombre del vencedor. Él asumiría su papel, su destino, tal cual lo había prometido a su pueblo… a su amor…
Nadie se rebeló, todos obedecieron y todos aceptaron a su nuevo Rey, un Rey en luto eterno: El Rey Negro.
Se fundó un nuevo castillo a la orilla del mar. Para un nuevo imperio un nuevo castillo. Un castillo que estaba en las antiguas tierras de Sunea…ahora, el nuevo Imperio.
La guerra la había ganado Trogla, pero el corazón del rey no pertenecía a ese reino, sino al de su amado…
Muchos años habían pasado ya entonces, y el rey envejecía de corazón, pero no de alma ni de cuerpo. Mostrando las mismas bellas facciones de su joven rostro en una mascara de plata que él mismo se había impuesto como pugna, para no mostrar el dolor y la vergüenza de su crimen…
Su actitud con su pueblo y subordinados era viva y gentil como el de cualquier joven. Pero en su esencia mostraba melancolía, tristeza y un dulce dolor.
Era difícil comprender la actitud del Rey. Pues sí, se veía triste, pero no demostraba una tristeza amarga y cruda, a pesar del sufrimiento y la perdida tan trágica. Su aspecto era desconcertante, tan rebosante de vida, tan bello, tan magnifico y por tanto tiempo. A pesar de sus oscuras vestimentas y su platinada mascara que dejaban ver poco de su persona, sus manos eran gráciles y sus ojos brillaban como en su más tierna juventud.
Sus ojos no habían envejecido aunque estuvieran impregnados de tristeza.
Parecía que no podría morir. ¿Qué le había pasado?
Eso, sólo el Rey lo sabía…
El ocaso mostraba su inminente desaparición en las lejanas olas del horizonte. Estaba una altiva figura sentada a la orilla de la ventana del balcón, vestida de negro, enjoyada en plata y diamantes pequeños, elegancia pero no ostentación en su presencia. Su postura demostraba cansancio. Miraba al horizonte girando un poco la cabeza, la platinada mascara ardía en un naranja vivo, reflejando el cielo de la tarde, sus ojos veían más aya de lo posible, veía… al pasado.
-Amer…- susurraba aun después de tanto tiempo…
La puerta de la estancia se abrió y un hombre apareció tras ella.- Oh, lo siento Majestad, no quería molestarlo.
-No, Vagted, pasa, no me molestas, solo estaba recordando.- El Rey se volvió para mirarlo y le mostró unos ojos sonrientes que mostraban melancólica, a través de la mascara.- Dime en que te puedo ayudar.
-Majestad, bueno, quizás ahora no esa algo importante, pero me gustaría pedirle disculpas…
-¿Disculpas, Vagted?
-Si, Majestad,… fue hace mucho tiempo, cuando yo todavía era un niño y usted llegaba al palacio en el antiguo Sunea.-El Rey no reaccionaba, sólo lo miraba con tristeza. El hombre se veía mucho mayor que él y sin embargo no lo era, por el simple echo de ser, en realidad, mayor que él, Vagted se inclinó ante su Rey, como era su costumbre aunque este jamás había pedido reverencia a nadie- …mi Señor… le ofendí… le dije algo que mereció un fuerte castigo, pero usted me perdonó… antes no comprendí la gravedad de mi ofensa ni la generosidad de su persona… y por eso vengo a disculparme.
-¿Por que vienes a disculparte hasta ahora?- pidió el Rey no con reproche sino con sincera curiosidad.
- Vengo a disculparme después de tantos años, pues no se si podré verlo de nuevo y no podría vivir con el remordimiento de mis actos… no lo había echo antes por temor y vergüenza- hizo una pausa, y después explico.- mi Señor en unos días partiré de Sunea, hacía el oriente, no se si regresaré… y poder seguir sirviéndole…
El Rey sonrió bajo la mascara.- Entiendo, así que encontraste a quien tu corazón pertenece.
Vagted se sorprendió unos segundos, pero después la verdad se plasmó en su rostro con forma de sonrisa.- Así es, Majestad.
-Entonces no tienes por que pedirme disculpas…-Vagted intentó protestar, pero Lelvá levantó una mano prohibiéndoselo.- el amor no tiene reglas, Vagted y el dolor por su perdida sólo busca un culpable, y se que para ti fui yo…
-Oh, no, no, Majestad, por eso he venido, por eso mis disculpas yo fui el culpable…-intentó negar Vagted
-Vagted, tú no le quitaste la vida- declaró, tajante, el Rey Negro. El silencio inundo el cuarto.
-… Majestad…
-No, Vagted, esta bien…- el Rey respiró una vez con los ojos cerrados, cuando los abrió su mirada demostraba más ternura que de costumbre- …Vagted te contaré algo que ha permanecido en secreto por mucho tiempo, pero ahora mi corazón me dice que debe de saberse…y te lo confiare a ti, mi más fiel servidor…- Vagted se dispuso a escuchar- Muy bien sabes, que en este mundo, en nuestra Vegalia, existen diferentes razas y reinos. Todos estos convivían en paz… excepto dos: Sunea y Trogla. Estos dos reinos tenían un gran odio en sus corazones, un odio que se había arraigado por mucho tiempo, tanto, que el motivo se había olvidado… pero el odio permanecía…
El Rey, con su armónica voz, contó a un atento Vagted el inicio de la historia que nadie conocía, con cada detalle, cada sonrisa, cada rubor, cada travesura, cada regalo, cada paso… hasta el último día…
-… así Lelvá llegó a las puertas del palacio de su amado, totalmente destrozado, pero ya sin lagrimas para demostrarlo…- El Rey miraba al horizonte oscuro, el mar de luces de las casas de su reino se encendían discretas mientras el sol se ocultaba y el narraba… narraba su historia como le hubiera gustado que se la contaran…-… entonces se encontró con alguien, un niño, once, quizá doce años… El niño lo miraba con tanto odio, jm, Lelvá entendió de inmediato que le había arrebatado parte de su vida… un niño enamorado de su Rey… Se sintió miserable… miró al niño por tan eternas horas que empezaba a delirar…Lelvá deseaba tanto que ese niño le quitara la vida tal y como lo decía su mirada…
Pero el niño no lo hizo… simplemente se inclinó ante él… ante el asesino de su amor… mostró sus respetos al nuevo Rey…
… Quien diría que ese niño oiría esta historia tantos años después de la boca de Lelvá…
-Majestad…-Vagted a punto del llanto- yo no sabía, perdóneme, fui tan estúpido…
-No te lamentes, entiendo por que lo hiciste, en aquel entonces, cuando me dijiste que “Si, seguramente será un Rey justo y bueno, pero jamás limpiará la sangre que llevaba en el rostro” tenías razón, jamás pude limpiarme el rostro y jamás lo haré, si lo hago perderé lo ultimo que me queda de mi Amer…- entonces el Rey se llevó las manos a la cara y suavemente desprendió la mascara de su rostro y volteo hacia Vagted.
Los ojos de este miraban sorprendidos y embelezados las preciosas facciones del aquel rostro soberano, estaba limpio, impoluto, nada había que lo tachara de imperfecto, nada… sólo estaba esa triste expresión que todo el reino imaginaba y nunca había visto, pero nadie podía imaginarse ese gesto que estaba en el angelical rostro… nada podía expresar esa dulce tristeza…
Entonces Vagted entendió, cerro los ojos… esa era la marca… …la tristeza…
El Rey respiró hondo.- Vagted… no quiero que te sientas mal, te he contado esto por un propósito…
Vagted alzó el rostro.- ¿Propósito, Majestad?
-Sí, Vagted, … hay… se que hay muchos seres como yo… que cometieron un error en el pasado y ahora lo siguen pagando, quizá justamente, como yo, quizá no… y habrá muchos más que por ignorancia los cometerán al igual que yo y Amer… (un recuerdo doloroso cruzó por las mentes de ambos) No quiero que eso ocurra, no quiero a más como yo.- respiró de nuevo.- por eso, quiero que conozcan esta historia… para que aprendan de ella y no sufran… pero yo, no puedo llevar acabo esa tarea… por eso pido a mi mensajero que cuente esta historia por mi…
Vagted miró a su Rey con sorpresa.-… su mensajero?- susurró
-Por supuesto si él mi hace el honor…
-Majestad, cumpliré sus or..
-¡No!… No estoy dando una order, estoy pidiendo una favor… a una amigo- sonrió con la mayor de las ternuras. Vagted solo pudo devolverle el gesto.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
Así Vagted emprendió el viaje; viajó y viajó por todos los rincones del mundo contando el precioso idilio de los reinos enamorados, hasta que la trágica historia de amor se convirtió en leyenda y tiempo después en mito.
Junto con el mito se creó la leyenda del mensajero que terminaba de contar su historia con las tiernas palabras del Rey Negro y su propia advertencia:
“… aun llevo en mi mente las sabía palabras de mi Rey, ese ser que vive por su trágico amor pagando en eterna penitencia. Una figura elegante y majestuosa, bella y amorosa que lleva consigo la sabiduría de los eternos años inmortales. Así dijo mi amigo, mi Rey:
··· El castigo que llevo lo eligió el destino por mi error, por lastimar el amor que me tenia el ser a quien amaba, también por amor, y por lo mismo, los dioses han sentenciado no moriré hasta que la historia deje de repetirse, pues la gente lo sigue cometiendo, error tras error, no permiten su verdadero amor y lo niegan por una ciega batalla de diferencias… por eso los dioses lo han mandado…
…Así, yo como Amer, lo hemos aceptado, no nos reuniremos hasta que el error haya sido enmendado… enmendado en el corazón de los humanos, de aquellos que por diferencias lejanas y absurdas pierden todo lo que vale la vida… hasta entonces, existirá el Rey en Luto, el Rey Penitente… hasta que el mundo le permita volver para llevarme con él···
Ah, sí, lo recuerdo bien, su altive figura a las puertas del Palacio, con la mascara de fina plata y oscuro atuendo, la última vez que lo ví era tan bello… ¡Oh!, pero tengan por seguro que en alguna parte del mundo el perdido Reino de Sunea, aun reina el Rey Negro con la misma hermosura con que lo recuerdo, pero el dolor y la pena se irán acumulando en su corazón, en su alma, y así cualquiera que se acerque al Rey Negro o tan siquiera al Reino de Sunea, y haya cometido el grave error del que os advierto, sentirá esa tristeza y con la debilidad de su falta, morirá envuelto en sus lagrimas de dolor y culpa.
Por eso, vosotros, aquellos que me escuchan guardaos bien este consejo: No cometan el fatal error de negar o dañar el amor que hay en su corazón, por que una maldición caerá sobre vosotros y morirán de pena.
Recuerden esta historia y al que cumple penitencia también por vosotros… Al Rey Negro…
Fin
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
Nota de la Autora:
Antes que nada: Si ya se, me tarde demasiado. Lo siento mucho, tuve problemas con mi maquina ^^Uu, ya saben como son estas cosas.
Bueno al menos espero que les haya gustado, no fue sencillo resumirla. ¿Resumirla? O.o?
Je je, sí, resumirla, pues déjenme les digo, esta historia forma parte de una gran mitología que he venido formando a lo largo de mi vida, y la leyenda le Rey Negro es una de las mas viejas historias que tengo, así decidí dar a conocer el comienzo y la explicación a este personaje.
El idilio como verán, no termina aquí, pero la historia sí, ya que el final de este ser todavía esta lejos, pues díganme ustedes cuando el ser humano ha dejado de cometer los mismos errores, por más veces que se le advierta.
Se que es triste, pero piensen en el amor que tiene Lelvá por Amer, para esperar paciente que el vuelva para llevarlo con él. T-T Si, triste, pero tierno, no creen?
Bueno como siempre, gracias por su tiempo, gracias por leerme, nos estamos viendo (o más bien escribiendo XD)
¡Sean Felices! ^ x ^ ···Ad-Sama···
P.D. Como siempre todos sus comentarios son bienvenidos. XD Gracias.
Nota: si quieren escribirle a la autora pueden hacerlo a anim_e_nigma@hotmail.com
Mi demonio favorito
f 6, 09 por Akane Miyano
Dentro de la categoría Originales
NOMBRE: MI DEMONIO FAVORITO ^_^
AUTORA: AKANE MIYANO
CLASIFICACIÓN: NC-17 (Por lo menos este cap si ñ.ñ’)
ADVERTENCIAS: Violación (bueno, al principio si, pero después…jeje ¬¬)
SUMARIO: Elijah es un joven exorcista, se encuentra en París de vacaciones junto a su familia por causas de negocios. Gracias a las ocurrencias de su hermana, se meterán en líos con varios espectros muy malhumorados.
A su vez esta Seere, un hermoso peliblanco de pupilas violáceas, que luego de que los hermanos frustraran su robo, sirve de ayuda para escapar de los espectros. Y se cobrará su ayudita de una manera que Elijah jamás se hubiera esperado.
N/A: SOY AKANE Y ESTE ES MI PRIMER FIC SLASH, CUANDO HAYA ALGO PEQUEÑO QUE ACLARAR APARECERÁ AL LADO DE ESTO ENTRE PARENTESIS, ALLÍ PUEDO SER YO QUIEN ACLARE O NEMMEL, MI ALTER-EGO GÉMINIANO. SI LA ACLARACIÓN ES LARGA, APARECERÁ AL FINAL DEL CAPITULO (AUNQUE EN ESTE CASO NO HAY MUCHO QUE ACLARAR ^^U)
1º CAPITULO: ENCUENTRO EN PARIS *.*
Era un día soleado y caluroso. Perfecto para ir a la playa si estaba cerca de una.
Pero estando en Paris con tus padres en un viaje de negocios. No hay mucho tiempo para la diversión en familia.
- ¡¿Por tuvimos que venir a este horrible lugar?!—se quejó un muchacho algo mareado al salir de una limusina blanca que se había estacionado a unas cuadras de la Torre Eifell.
Se encontraba vestido muy simple, unos jeans azules oscuros y una fina camisa negra.
Sus cabellos eran color castaño claro y algo largos. Tenía un cuerpo atlético y bien formado, que se notaba aun con la camisa puesta.
Cuando este se quito sus anteojos de sol, descubrió unos ojos muy expresivos y resaltantes color verde agua, los cuales miraban no con asombro más bien con odio al majestuoso monumento parisino.
- ¡Elijah!—exclamó una chica de largo cabellos negros y ojos verdes oscuros, mientras salía de la limusina. Esta llevaba un fino y algo corto vestido azul que lo acompañaba con un sombrero que hacia juego.
- ¿Qué pasa?—preguntó aun algo descompuesto, mientras veía como la limusina se iba.
- ¡Mamá y papá fueron a su reunión, así que nosotros vamos a divertirnos!—gritó súper emocionada mientras levantó sus manos, y en una de ellas llevaba una cámara—¡Vayamos a lugares lindos para sacar fotos!
- ¡Esta bien, pero no a esa torre endemoniada!—dijo mientras miró al monumento de re ojo.
Todavía recordaba cuando había venido la primera vez a Paris, hace 10 años atrás. Él tenía 8 años y su hermana apenas tenia 3 por lo que no recuerda el ataque de pánico que su hermano mayor tuvo al estar tanta altura. Esa era la debilidad de él, le tenía terror a las alturas.
- ¡Ufa!—refunfuñó su hermana—Ni modo.—dijo mientras le mostró un folleto vacacional—Aquí figuran muchos lugares en los cuales no estarás tan lejos del piso.—rió muy orgullosa, ya que su hermano no le podría decir que no ahora—¡Además, podríamos encontrar algún espíritu errante en los mas antiguos! ¿Qué te parece?
- ¿Buscar algún pequeño trabajo?—murmuró el chico—¡Esta bien, me parece buena idea!
Perdón, por no haberlo comentado antes, pero hablaré algo de la familia Eisheth, a la cual pertenecen estos chicos.
La familia Eisheth es originaria de Irlanda y es muy antigua y muy rica.
Dueña de varios pozos de petróleo alrededor del mundo, es fácil deducir de donde vienen sus riquezas.
Pero las malas lenguas dicen que en realidad, esa familia esta compuesta de puros estafadores y charlatanes que cobran grandes cantidades de dinero por encargarse de casos extraños que ellos describen como sobrenaturales, y que son causados por espíritus errantes, duendes, fantasmas, Demonios, Dioses, o algún otro ser mas poderoso.
Entre nos, ellos no son para nada unos estafadores. En realidad, esta es una familia muy peculiar que se dedica a las artes y técnicas de exorcismo y de maldecir o romper maleficios, entre otras cosas.
…
Ya habían pasado mas de 3 horas y Elijah estaba exhausto, todo lo contrario a su hermana Melany.
- ¡Vamos, que nos quedan solo 9 horas mas antes de que nos vayamos!—dijo la chica mientras empujaba a su hermano.
- ¿No crees que es suficiente tiempo? =_= A propósito…¿A dónde vamos ahora?—preguntó intrigado el muchacho al ver a lo lejos un gran palacio. De dos pisos y muy antiguo.
- Al Museo del Louvre, es ese palacio que esta allá.—contestó Melany—¡Allí seguro encontraremos algo interesante!
- Espero que si, porque yo ya me estoy aburriendo.—comentó su hermano mientras miraba los alrededores.
Fue así que por unos segundos juró ver a otra persona muy grande y corpulenta caminando por la otra cuadra, pero segundos luego ya no había nadie.
- ¡Creo que tienes razón hermanita, por aquí hay algo interesante!—sonrió Elijah.
Al entrar al museo, el cual no estaba tan concurrido como era de esperarse, Melany empezó a corretear por todas partes muy inquieta.
Pero Elijah solo se estaba preguntando si había sido su imaginación o había visto a alguien venir hacia ellos y luego desaparecer.
De todas formas, tenia mucho sueño para pensar. Había dormido muy mal esta última semana, ya que se la habían pasado viajando de un lado al otro.
- ¡Tengo tanto sueño!—bostezó mientras caminaba tras su inquieta hermana—¡Creo que me dormiré parado!—murmuró mientras se refregó los ojos.
Y debido a esto, se llevó a alguien por delante XD
- ¡Lo siento! O///////////O—se disculpó muy avergonzado.
Ante él se encontraba un joven, tal vez un poco mayor a él, de largos cabellos blancos, atados con una cola de caballo, que lo miraba algo molesto con sus ojos violáceos. Sus ropas eran muy ajustadas a su cuerpo y amoldaban perfectamente a este que era muy esbelto.
- Descuida.—sonrió de manera algo perversa mientras miró a Elijah de arriba ha abajo—¿Cómo te llamas? Yo soy…
- ¡Hermanito, creo encontré una tienda de recuerdos!—gritó a todo pulmón Melany desde la otra punta del museo.
- ¡Ah, esa niña no sabe que esta en un museo!—gruñó algo avergonzado por su hermana mientras fue a su encuentro.
- ¿Me ignoró?—pensó el peliblanco con el ceño fruncido mientras veía como este se iba alejando—¡Ahhh!—suspiró—¡Humanos! =_=
Siguiendo con los hermanitos…
- ¡Es por aquí Elijah!—exclamó muy emocionada Melany mientras arrastraba a su hermano a la supuesta tienda de recuerdos.
Pero…de repente ambos se detuvieron y miraron para el mismo lado, hacia el final un pasillo que tenía un cartel de cerrado al público, y el cual estaba un poco oscuro. Allí podían ver que en la esquina de este se encontraba alguien apoyado contra el rincón mirando hacia la pared.
- ¿Ese fue el mismo que vi antes de entrar?—dijo dudoso el muchacho.
- ¡Vamos a deshacernos de él!—exclamó muy emocionada Melany.
- ¡Este…hermanita, creo que…lo alertaste de nuestras intenciones!—musitó Elijah algo nervioso al notar que ahora el espectro los estaba mirando con sus ojos rojos brillantes.
- ¡¿Acaso le tienes miedo a un simple fantasma?!—exclamó su hermana.
- Es que…—balbuceó el chico—…no tengo los elementos necesarios para hacer un exorcismo ¿Y vos?
- ¡¡¡¿Qué?!!! O_O—exclamó Melany mientras empezó a retroceder junto con su hermano—¡Yo creí que eras un buen exorcista y que traías contigo siempre tus cosas!
- ¡Cuando estoy viajando, me preocupo mas por llevar los remedios para los mareos que los elementos para hacer un exorcismo! ¡Además…este espectro…!
Era un hombre mayor el cual tenia ropas de guardia de seguridad y parte de su cabeza estaba rota. Algo había impactado de forma seca en su cráneo más de una vez al parecer.
- ¡Lo mueve la venganza!—exclamó la chica mientras se aferró a su hermano—¡Tal vez no puede descansar porque no sabe quien lo mato!
- ¡Pues nosotros no fuimos!—gritó Elijah mientras agarró a su hermana y salió corriendo de ese lugar, antes de que el espectro se pusiera violento.
El espectro los había quedado mirando muy detenidamente, debían irse antes de que este los siguiese.
- ¡Lo siento otra vez!—exclamó Elijah al llevarse por delante de nuevo al mismo hombre de la otra vez.
- Me da la impresión de que algo los asusto.—pensó el peliblanco mientras viró sus ojos violáceos hacia el lugar que los hermanos habían venido—¡Bueno, eso no interesa, tengo que hacer mi trabajito!—sonrió mientras miró una vasija muy valiosa del siglo XIV
…
Ya de vuelta en el hotel…la habitación era muy lujosa y tenia 4 camas de 1 ½, a parte de un minibar y una televisión de alta definición.
- ¡Ah, eso estuvo cerca!—suspiró agotado el chico de cabellos castaños mientras se recostó en la cama del hotel.
- ¡Mamá y papá tienen que ir a una cena de negocios en la noche y dicen que van a llegar tarde…así que…!—sonrió maliciosamente Melany mientras le mostró una pequeña maleta rosa con un diseño de Hello Kitty :P
- ¿Qué sucede con tu valija de juguetes?—preguntó algo somnoliento Elijah, debido a que el sueño lo estaba invadiendo nuevamente al estar recostado.
- ¡Pues que aun la uso para llevar juguetes, pero de otro tipo!—rió macabramente la chica mientras la abrió.
Dentro había bolsas cerradas herméticamente con varias hierbas, algunos inciensos, una vasija, unos frascos con líquidos de colores y una daga con grabados extraños en su hoja filosa.
- ¿Crees que todo esto alcance? ^.^
- ¡¿De donde sacaste todas esas cosas tan difíciles de conseguir?! *¬*—exclamó muy emocionado el muchacho.
- La abuela me las dio.—respondió la chica—Si fueras a visitarla mas seguido, de seguro también te regalaría cosas.
- Sabes que ella me…—musitó por lo bajo Elijah.
- ¡Realmente eres un debilucho!—rió su hermana—¡Le temes a las alturas, te descompones en los viajes y le tenes miedo a tu propia abuela! XD
- Decí lo que quieras, me tiene sin cuidado.—dijo su hermano desviando la mirada.
- ¡Aun así!—exclamó muy feliz Melany—¡Vamos a limpiar ese museo! *o*
- No.—dijo Elijah mientras se acostó y empezó a dormir.
- ¡¿Cómo que no?!—chilló la chica, pero su hermano estaba en el mundo de los sueño—¡Esta bien, me voy sola!
- ¡¡¿Qué?!! O¬O—reaccionó el muchacho de ojos verdes al sentir el golpe de la puerta.
…
Minutos mas tarde…ya en el museo…
- ¡Lo ves, al final vinimos! ñ.ñ—rió Melany por su victoria.
- Mmmm, creo que ya están cerrado.—notó el chico al ver que había un guardia diciéndole a otros visitantes que el tiempo de visita se había terminado. Luego de eso largo un gran bostezo.
- ¡Entonces hay que apurarse!—susurró muy emocionada la chica mientras corrió hacia el lugar donde habían visto el espectro.
Elijah obviamente la siguió medio dormido, por lo que se chocó a alguien y ese alguien era…
- ¡Lo siento por 3ª vez!—se disculpó el muchacho sin detenerse.
- ¡Creo que ese tipo me esta tomando el pelo!—pensó algo molesto el peliblanco.
Ya cerca del final del pasillo…
- ¡¿Melany, donde estas?!—preguntó su hermano al no verla.
- ¡¡Shhh!!—dijo su hermana mientras le hizo señas para que viniera a ver si las mezclas que estaba haciendo en la vasija eran las correctas.
- ¿Por qué estas preparando tanto?—preguntó entre susurros Elijah.
- Es que tiene un amigo.—respondió por lo bajo la chica mientras se lo señaló—Creo que es un cortesano de las épocas que el castillo era de la realeza.
Mientras tanto…en otra parte del museo…
- ¡Bueno, bueno!—sonrió el peliblanco quien tenia unos guantes puestos (Aunque no se estaba preocupando por las cámaras de seguridad ¬¬) y con el llevaba una maleta a la cual le metió cuidadosamente alguno de los artículos de valor del museo—¡Creo que todo lo que tiene valor para mi de este lugar, esta aquí dentro!—dijo mientras cerró su maleta negra.
Pero algo lo alertó, un grito muy fuerte que venia del final del pasillo. Y luego sintió unos pasos acercándose a gran velocidad. Se trataba de Elijah y Melany quienes venían huyendo de un montón de espectros, mayoría de la edad media.
- ¡Mierda!—exclamó el ladrón quien también se dio a la huida, hasta llegar a la puerta principal, pero estaba…—¡Cerrada!—exclamó mientras tiró de la manija—¡Conste que no quería utilizar la fuerza bruta! U_U—dijo muy tranquilo antes de dar un gran tirón de la manija y sacar la puerta completa de lugar.
Luego de eso, este y tras él los 2 hermanos salieron cagando del lugar. Pero antes de llegar al gran portón, que estaba cerrado…
- ¡Wow, que rápidos!—exclamó Melany quien estaba siendo cargada por su hermano.
- ¡Ellos no son rápidos, ellos no necesitan correr, se mueven como el aire!—dijo Elijah muy despierto y nervioso.
- ¡¿Ey, que fue lo que le hicieron a todos estos espectros?!—preguntó muy nervioso el muchacho de cabellos blancos.
- ¡Mejor corre por tu vida ahora!—sugirió Elijah mientras lo hizo.
Pero pronto quedaron atrapados entre los espectros y las altas rejas.
- ¡Al parecer mi concentrado hizo todo lo contrario! TwT—lloró Melany mientras miró la mezcla de la vasija y se tapó la nariz.
- ¡Guacara, eso huele horrible!—exclamó el peliblanco alejándose. En eso se le prendió la lamparita—¡Tira eso lo mas lejos posible!
- ¡¿Qué, pero por que?!—preguntó la chica.
- ¡Claro, esto hizo todo lo contrario!—recapacitó Elijah mientras le sacó la vasija a su hermana y la tiró lo mas lejos que pudo.
Esto hizo que los espectros la siguieran hasta que se estrelló contra el piso y allí se quedaron inmóviles hasta que los miraron nuevamente, o mejor dicho miraron la maleta negra del peliblanco.
- ¡Creo que me descubrieron!—pensó algo nervioso.
- ¡¿Pero por que?!—exclamó Elijah—¡Deberían haberse marchado!
- ¡Ah, esta bien, tomen sus cosas!—exclamó el peliblanco mientras les revoleó a los espectros la maleta por la cabeza y esta se hizo mierda en el piso, junto con las cosas que tenia adentro XP por lo que los espectros no se veían felices.
¡Al parecer estos no se contentan con nada!—rió algo preocupado—A propósito…—habló dirigiéndose a los hermanos, pero no los halló cerca de él XD
¿Qué? ¿Dónde están?—se preguntó mientras miró para todos lados, hasta que los encontró.
Habían encontrado un lugar para escalar la reja y Melany ya estaba del otro lado, mientras que Elijah no había podido salir debido a que los espectros se encontraban muy cerca de él.
- ¡Melany salí de acá! ¡Ándate!—le ordenó muy agresivo ya que la chica no quería irse.
Pero al ver a su hermano tan insistente, comenzó a correr en busca de ayuda.
- ¿Así que te vas a lucir sacrificándote para salvar a tu pequeña hermana, no?—rió el peliblanco mientras retrocedió de los espectros que lo estaban acorralando.
¡Mierda!—exclamó el hombre de cabellos blancos—¡Primero me chocas 3 veces el mismo día, después vos y tu hermana me frustran mi robo y ahora por su culpa me van a deglutir unos espectros muy feos!—rió sarcásticamente—¡Y aun así…hay algo que no se!
- ¡¿Qué cosa?!—preguntó Elijah sin quitar la vista de los espectros.
- No se tu nombre.—sonrió el peliblanco mientras le guiñó el ojo.
- Elijah: O///////////O?????!!!!!!!!!
- ¡Hagamos un trato!—sonrió el hombre de ojos violetas, quien estaba espalda a espalda con Elijah completamente rodeados—¡Yo te salvo y vos me decís como te llamas! ¿Te parece?—preguntó con un tono aterciopelado.
- ¡¿Y como harías eso?!—preguntó desesperado el muchacho de cabellos castaños con sus ojos completamente dilatados al tener a los espectros tan cerca.
- ¡Entonces lo tomare como un SI!—sonrió el peliblanco mientras sacó de sus bolsillos otro objeto que había robado—¡¿Lo quieren?! ¡Ahí va!—gritó mientras lo mando prácticamente a la mierda.
Los espectros giraron para ver a donde iba el objeto, mientras que…
- ¡¿Qué haces?!—preguntó completamente sonrojado Elijah al notar que ese tipo lo había cargado en sus brazos en un abrir y cerrar de ojos.
- Shhh.—dijo el peliblanco en el oído del exorcista, lo cual hizo que Elijah sintiera un cosquilleo en su cuerpo—Solo daremos un pequeño salto.—respondió con un tono sumamente sensual.
- ¡¿Salto?!—pensó Elijah aun sonrojado.
Luego de eso, el peliblanco salto las rejas como si se tratasen de un pequeño paredón de 40 cm. Y se fue corriendo del lugar.
- Lo ves, solo fue un pequeño ¿Salto? O.o—había empezado a hablar con un tono muy sensual pero luego cambio a interrogatorio al ver que el muchacho castaño estaba inconsciente (Recuerden que sufre de vértigo XD)
- Elijah: +_+’
- Jejeje.—rió el peliblanco mientras corría buscando a la hermana del chico—Podría aprovecharme de él ahora que esta tan indefenso.
- ¿Quién esta indefenso?—preguntó muy somnoliento Elijah.
No recordaba muy bien las cosas, pero despertar en los brazos de un sujeto desconocido que te mira con mucha lujuria debe ser bastante perturbador XP
- ¿Podrías bajarme?—preguntó algo atemorizado.
- ¡Claro!—exclamó el sujeto peliblanco mientras lo bajo.
Luego de eso, Elijah recibió una llamada a su celular. Era su hermana desde el hotel, y quien estaba preocupada debido a que no había conseguido ayuda para ir a salvarlo.
- ¡Descuida, esta todo bien Melany!—respondió Elijah—¡Dentro de poco estaré contigo!—luego de eso cortó.
- ¿Tu hermana se llama Melany, no?
- Si, que bueno que esta sana y salva.—respondió muy aliviado mientras guardó el celular en sus ropas.
- ¿Y vos como te llamas?—preguntó nuevamente el peliblanco, esta vez cerca del oído de Elijah—Yo te salve, así que merezco saber tu nombre y tal vez otras cosas mas ¿O no?—rió muy suave mientras olió el cabello sedoso del castaño, quien estaba completamente ruborizado.
- Me llamó Elijah Eisheth, estoy de vacaciones en Francia.—respondió algo ruborizado el castaño mientras le extendió la mano—¿Y tú eres…?
- Llámame Seere.—respondió mientras estrechó la mano del muchacho para luego atraerlo hacia él—Y también se podría decir que estoy de vacaciones en Francia.—sonrió mientras miró los ojos verdes de Elijah, los cuales mostraban algo de miedo.
Eso a Seere le gustaba y al sentir que el muchacho estaba completamente a su merced lo atrajo mas hacia él, abrazándolo por la cintura, para comenzar un beso calido con el castaño.
Elijah no sabia que hacer, se sentía violado en plena calle, pero no podía moverse. Y no era porque estaba inmóvil de la impresión, era porque Seere tenía mucha fuerza. Tanta fuerza que le era imposible zafarse del peliblanco, quien más y más adentraba su lengua dentro de su boca. Seere lo tenia completamente sumiso y a su merced.
Totalmente indefenso, Elijah a los pocos minutos dejo de luchar. Estaba muy cansado y también…le estaba empezando a gustar el sabor de los labios de aquel desconocido.
Lentamente, con algo de miedo por probar algo nuevo, Elijah empezó a participar de ese beso, metiendo su lengua en la boca de Seere, quien se sorprendió por unos segundos, pero era algo que le gustaba mucho. Elijah le sabía bien.
Seere soltó la mano de Elijah y lo abrazó fuertemente por la cintura con ahora ambas manos, mientras que el castaño se abrazó del cuello del peliblanco sin dejar de besarse en ningún momento.
Cada beso que se daban les quitaba el aliento, pero los 2 estaban inertes en la pasión y lo único que sentían que debían hacer, era besarse más.
Elijah no comprendía muy bien lo que estaba sucediendo, pero le gustaba mucho, tal vez demasiado, por lo que dejo de lado todo otro pensamiento que no tuviera que ver con Seere, quien había comenzado instantes atrás a darle besos en el cuello, lo cual hacia que el cuerpo de Elijah se estremeciera y gimiera de placer.
Sorpresivamente, Elijah sintió que Seere empezaba a caminar hacia delante por lo que él retrocedió, retrocedió hasta quedar atrapado entre el cuerpo esbelto del ardiente peliblanco y un paredón frió y húmedo.
Y fue ahí donde Seere comenzó a meter sus manos por debajo de la camisa negra del castaño. Uno a uno los botones de la camisa empezaron a caer como si este los estuvieran cortando con algo, y cuando no hubo ninguno mas, Seere comenzó a besar a Elijah empezando por la boca, el cuello, las tetillas a las cuales mordisqueó como si se trataran de algún delicioso dulce, y siguió bajando hasta llegar al principio del jean de Elijah.
Allí, Seere lo miró con sus ojos violetas como iluminados mientras bajaba lentamente el cierre del pantalón con su boca. Pero en esos ojos no habían indicios de que este le estuviera pidiéndole autorización, mas bien, le estaba advirtiendo de lo que iba a suceder momentos después.
Elijah sintió grandes cosquilleos al sentir como la bragueta de su pantalón era bajada tan lentamente. Podía sentir la respiración agitada de Seere golpeando su miembro, el cual comenzaba a actuar por si solo antes los estimulantes besos que le daba el peliblanco.
Y cuando estuvo completamente erecto, Seere tomó a Elijah de la cintura como para que no escapara y comenzó a lamerlo muy despacio mientras le daba pequeños mordiscos, lo cual hacia que el dolor y el placer del castaño se mezclaran en gritos apagados y pausados.
Luego Seere comenzó a succionarlo lo más rápido que podía, y eso hizo que al poco tiempo Elijah ya no aguantara más.
- ¡Me corro!—gimió con una voz muy cansada.
Seere salió rápidamente de allí abajo y comenzó a besarlo nuevamente con más fuerza aun, mientras lo apretaba fuertemente contra la fría pared.
En momentos así, Elijah sentía que el peliblanco lo iba a partir a la mitad, tenía mucha fuerza y era muy ardiente, pero el placer era más grande que el dolor que podía sentir en esos momentos.
Pero aun así…su vista comenzó a nublarse, indicio que estaba llegando al orgasmo. Y cuando por fin llegó, Elijah sintió que ya no podía más y sus ojos verdes se cerraron completamente.
Seere se detuvo al notar que el castaño no emitía más esos hermosos gemidos de éxtasis.
Y rió muy divertido al notar que nuevamente se había desmayado, pero esta vez de placer. Esto último le pareció muy gracioso.
Delicadamente, lo cargó en sus brazos sin dejar de admirar que hermoso, dulce e inocente se veía durmiendo.
Y entonando una risa llena de burla y de ternura dijo:
- ¡Humanos!
















![Si buscas descargas yaoi, esta es LA web que necesitas :P [[ Slashfiction HP ]]](http://www.yaoiadiccion.net/wp-content/uploads/2009/08/bannerslashfic.gif)
