“Terminal” terminado :P!
f 6, 10 por Aya
Dentro de la categoría Actualizaciones
Ha llegado a la última estación de su recorrido el fanfic de Odal! Felicitaciones por una buena historia, y muchas gracias por compartirla con nuestra comunidad ^__^
Como siempre, están cordialmente invitad@s a leer el fanfic y a dejar sus comentarios a la autora :)
Aprovechando la ocasión (me da paja hacer otro post xD), disculpen la escasez de novedades este último tiempo, pero ustedes saben; los problemas de la vida, el trabajo, las tesis, el fin de semestre, los hijos… (sí, lo de siempre, realmente esto de llegar a la adultez y veintisiempredad no se los recomiendo xDDD), pero ya andaremos de vuelta por aquí con la camiseta puesta ;D
Terminal
f 4, 10 por Odal
Dentro de la categoría Fanfics, Originales
“Es una palabra que expresa el término de algo o la llegada a la última estación. O tal vez le recuerde a una vieja película…pero en fin, no estoy aquí para hablar de poéticas imágenes que puedan venir a la mente con esta palabra.
Sea cual sea el significado o la imagen que evoquen con esta palabra, puede oscurecerse y perder completamente el color que le hayan dado. Sobre todo cuando esta palabra está ligada a otra…. “Enfermedad….terminal”. Sí, se oscurece.
Pero sería mucho más triste si hubiera gente a mi alrededor y no estuviera rodeado por esas frías máquinas con sus luces que nadie entiende más que el sujeto que las creó. Y, claro, el personal….como olvidarlos, con sus miradas inquisidoras y cálidas palabras como “Signos vitales normales…sin descompensación” o la clásica “Señor Suvercasoux, ¿ha ido usted al baño?”…. ¡Por dios!…acaso estudian tantos años para perder su….lo que sea. Siempre tratan igual…..como si fueras un estúpido cultivo de laboratorio.”
En su tiempo en el hospital Ricardo se había ganado una muy mala fama debido a su mal genio. Además de que estaba en una de las salas más costosas y siempre con doctores privados e incluso extranjeros. Todo esto costeado por su adinerada familia, pero al muchacho, un joven de 28 años, parece no importarle. Siempre en silencio y con una mirada hostil hacia cualquiera con uniforme que osara a entrar en su habitación. Ricardo Suvercasoux llegó al hospital hace más de dos meses para someterse a una biopsia de rutina por un tumor en la zona pleural izquierda (entre el corazón y el pulmón), pero terminó quedándose ya que la cirugía reveló que no era un simple tumor, si no que, ya era un cáncer avanzado.
Dio un profundo suspiro dejando su cuaderno en la mesita de junto. Estiró sus largas piernas bajo las sábanas acomodándose y cerrando sus ojos. No, no se durmió… sino que se sumió en un estado de “duermevela”. No le gustaba la idea de que los doctores y sus molestos estudiantes lo analizaran y murmuraran mientras él dormía. Las únicas ocasiones en las que caía profundamente dormido era después de las quimioterapias, las cuales siempre le dejaban exhausto.
Se fue adormilando poco a poco, aunque se negara, los zumbidos de las máquinas y los suaves “Bip-bip-bip” de los lectores de signos vitales le causaban un gracioso efecto casi hipnotizante, pero su tranquilidad se vio interrumpida cuando escuchó unos suaves pasos que se colaban en su habitación. No abrió sus ojos, como tampoco dio muestras de estar despierto.
Las suaves pisadas se acercaron a la cama haciendo que la poca paciencia de Ricardo se agotara. Abrió los ojos de improviso mirando a quien tenía en frente con seriedad para luego sentarse con algo de trabajo.
- ¡Ahhh!- Exclamó el muchacho al ver que el paciente estaba despierto y que le miraba así, el pobre chico dio un respingo tropezando con una silla que había a sus espaldas y cayendo sentado. Era un muchacho de unos 23 años, de expresivos ojos cafés y de cabello color chocolate y algo desordenado para un estudiante de medicina.
- Genial….de todo el hospital tenían que mandar al idiota.- Murmuró mirando al muchacho casi con desprecio.
- Lamento haberle despertado…- Se disculpó el muchacho mientras se incorporaba hasta quedar sentado en el suelo aunque no pudo evitar el molestarse un poco por su comentario.- … Sólo quería conocerle, ya que seré el nuevo alumno del doctor que lleva su caso…- Comentó haciendo caso omiso a la austera mirada del paciente.
-Bueno…ya me conoces…ahora déjame en paz.- Murmuró volviendo a acurrucarse dándole la espalda al muchacho.
-Vaya…pero que genio.- Murmuró poniéndose de pie con un suspiro de paciencia.- Con razón ya nadie quiere entrar a este cuarto.- Concluyó recogiendo la carpeta que había caído con él.
Salió de la habitación molesto por su primer encuentro con el paciente. Cerró la puerta tras él sólo para encontrarse con sus compañeros los cuales rompieron en sonoras carcajadas de burla haciendo enrojecer al pobre chico, pero que ahogaron de inmediato al ver la mirada de reproche de la enfermera de turno.
- ¿Y cómo te fue Emilio?- Preguntó uno, que parecía ser el popular del grupo, y que miraba al pobre chico como si fuera un insecto peligroso.- ¿Qué tan “Interesante” es el enfermo famoso ese?- Agregó de forma despectiva, causando más risas ahogadas entre sus compañeros.
-Cómo crees que me fue genio….- Murmuró el chico con desafiante descortesía hacia el otro.- En verdad es un paciente de trato difícil…bueno, tampoco es de culparlo, con su diagnóstico.- Murmuró para sí tan bajo que los demás no pudieron entenderle bien.- pero el asunto es que tomaré clases con el doctor que lleva el caso del señor Ricardo y así podré tener más experiencia con pacientes complicados como él.- Agregó mirando hacia la puerta de la habitación 801.
-Ohhh…. ¿No es adorable?- Dijo en tono burlón el muchacho mientras abrazaba a Emilio por los hombros.- Ahora quiere convertirse en la mascota de un enfermo terminal.- Le dio un empujón mientras volvía a reír.- Sólo porque eres el favorito del doctor no creas que permitirá que arruines su trabajo con tus boberías.
Emilio era paciente y sabía que tenía que tragarse las ganas de romperle la nariz a ese muchacho que siempre le molestaba de esa forma, siempre tratando de humillarlo a toda costa y lo peor de todo….lográndolo. Pero esas cosas ya no hacían mella en la voluntad del chico, claro que en un principio era diferente y se peleaba todo el tiempo con ese chico desde que se hicieron compañeros de curso en el segundo año de medicina. Ya habían pasado años desde entonces y ahora Emilio había desarrollado una especie de inmunidad hacia los insultos y humillaciones hechas por ese chico.
-Di lo que quieras….- Murmuró recostando su espalda en la pared con una sonrisa.- Después de todo….he llegado hasta aquí por mis propios medios y no porque mis padres se compran a media facultad.
Dio un suspiro y caminó tranquilamente por el pasillo alejándose de la habitación 801 sin saber que del otro lado de la puerta Ricardo estaba con la espalda apoyada en esta. Había escuchado todas las burlas echas al chico, aunque sonrió ante la respuesta de este, volvió a acostarse repitiéndose una y otra vez que no sentiría simpatía por ningún dependiente del hospital. Además ya le había tratado mal y, casi siempre eso bastaba para que no volvieran a intentar simpatizar con él.
Al día siguiente Ricardo volvió de una de sus terapias en verdad de muy mal humor, además de que no se sentía muy bien. La enfermera lo traía en una silla de ruedas mientras hablaba animadamente con otra enfermera, haciéndole sentir como si fuera un carro de las compras ya que no le prestaban el menor caso aunque hacía un buen trecho de que el paciente hacía cerrado los ojos y los cubría con una mano a causa de las náuseas que había comenzado a sentir. Pero estas “enfermeras” estaban tan ocupadas hablando de la telenovela que no notaban la evidente indisposición de Ricardo.
Llegaron al cuarto y la enfermera que trasladaba al paciente simplemente lo dejó junto a la ventana con la escusa de que él necesitaba distraerse un poco y no solamente pasársela acostado todo el día con cara de amargado. A lo cual él solamente alzó una ceja sin mirarla si quiera. “Por favor… ¡¿son todos idiotas o que?!… ¿acaso no saben lo mal que unos e siente después de las quimioterapias? O creen que es como tomarse una muestra de sangre… Me gustaría que por un segundo te sintieras tan mal como yo….a ver si te agradaría estar de idiota obligándome a estar junto a la ventana…..” Pensaba siguiendo a la enfermera con la mirada mientras esta salía de la habitación para juntarse con su compañera e irse “cotorreando” como si nada.
Al verse sólo en la habitación Ricardo encendió la televisión colocando el canal de noticias y orientó la silla de ruedas hacia el mueble dándole la espalda a la ventana ya que la luz del sol sólo aumentaba su mal estar. Cerró los ojos un momento cuando sintió que una nueva oleada de nauseas lo invadía y respiró hondo un par de veces pensando si tendría tiempo de llegar al baño o si tendría que vomitar en el suelo…
-¿Se siente bien?- Sintió unas manos en sus hombros, pero aun así no abrió los ojos.
-Tu que crees….- Contestó con voz suave y enferma tomando una de esas manos para alejarla.-…sólo vete…
- Claro….cuando estés mejor…- Contestó la voz mientras Ricardo sentía como le movían en la silla llegando al baño.- Tiene que ayudarme….no puedo levantarlo yo sólo…
El mayor hizo todo lo que pudo para cooperar con el muchacho que le estaba ayudando en este momento, pero ya se sentía tan mal que no podía abrir los ojos y casi no se sostenía en pié. Escuchó algunos quejidos por parte del enfermero que le ayudaba debido a la fuerza que hacía al tratar de levantarle y acercarlo al inodoro. El enfermo buscó a tientas la orilla y en cuanto pudo sostenerse bien de sus bordes vomitó casi con violencia causándole un intenso dolor en la garganta y en los músculos abdominales cayendo luego inconsciente al suelo.
Y.A Ediciones presenta: Rosas Celestes (e-book)

Hace poco tiempo se nos ocurrió la gran idea de realizar un e-book sobre el fanfic Rosas Celestes de Anny. ¿Motivos? En resumen, digamos que fue simplemente porque el fanfic era demasiado extenso como para insertarlo dentro de la sección fanfics xD… mmm bueno la verdad es que también pensamos en ustedes, para que no agotaran su mano haciendo tanto click para ir avanzando capítulos (51 en total xD), así que decidimos lanzar este PDF (lol).
En esta ocasión los altos mandos de Y.A (Yaoi Adicción para sus fans…) recurrieron a mí para postear (ohhhh~) ya que se trataba de un Yuri (El pueblo tiene que saber la temática del libro jajaja >0<).
En fin… les dejamos este buen fanfic para que lo disfruten (no se cierren sólo porque sea yuri, es una buena historia e igual pueden disfrutarla ^^)
Links:
Link Rapidshare (1,59 mb)
Link Megaupload (1,59 mb)
Muchas gracias a Anny por permitirnos experimentar innovar con su fanfic ^_____^!!!
Desayuno en la cama
f 19, 10 por Aya
Dentro de la categoría Fanfics, Originales
Estoy tendido y con los ojos semi-abiertos. Mi cuerpo desnudo está tumbado boca arriba sobre mi cama desecha, mientras tu mano descansa en mi pecho. Se siente un poco fría.
Hace no mucho, esa misma mano quemaba, y un simple roce de ella en mi piel podía hacer que mi cansancio del día se transformara en deseo. Fuego, eso eras… y yo, un cordero cocinado hasta los huesos, para ser devorado entre mis pequeñas lágrimas y las chispas de tus besos. Tú, un fuego insaciable, yo, una presa que gustosamente se autoinmola. Una presa que deseaba ser saboreada y recorrida por tu tibia boca. Sabías que con eso bastaba; con tus labios deslizándose suavemente por mi cuello, ya me tenías entero. ¿Cómo iba a resistirme, si tu aliento estaba tan cerca de mi oído, y tu sola exhalación bastaba para que mi cuerpo estuviese listo para recibirte? Y una vez listo, siempre quería más. Tú se lo concedías estoicamente, continuando hasta que ambos quedásemos exhaustos y satisfechos… hasta que la última gota de placer saliera de nuestros cuerpos. Y luego dormíamos abrazados, cobijados sólo por aquellas sábanas que habían resistido nuestros movimientos.
A veces, antes de dormir, fumabas, pero nunca decías nada. Ni durante, ni después. En el acto, sólo escuchaba tus suaves y reprimidos gemidos. Muchas veces oí tu corazón como si estuviese a punto de estallar, pero de tus labios no salía una sola palabra. Eras siempre un fuego mudo, pero abrasador.
La rutina solía ser más o menos como sigue. Llegabas a las 23:00, con chocolates y una botella de vino. Siempre Carménère: “joven, con buen cuerpo y fácil de beber“, decías. Nos sentábamos en el sofá, comíamos la cena que yo preparaba acompañada del vino, mientras te preguntaba cómo había sido tu semana y te contaba mis cosas. “Banalidades“, seguramente pensarías. Te hablaba y tú respondías lacónicamente, hasta que, casi cerca de las 23:50, me callabas con un beso. Pero sólo callabas mis palabras, porque mi cuerpo enseguida gritaba excitado esperando lo que vendría. A veces nos quedábamos en el sofá, pero siempre terminábamos en mi habitación. Allí nos uníamos lentamente, piel con piel, fluido con fluido, hasta que alrededor de las 04:30 nuestros cuerpos se daban una tregua y compartíamos el lecho con Morfeo.
¿Sentirías tú lo mismo que yo? Pienso que sí. Tu piel anhelaba a la mía tanto como la mía a la tuya. Éramos dos cuerpos que, de noche, invocaban sincrónicamente al universo mismo para que explotara dentro nuestro. Y el universo obedecía. Pero lo cierto es que nunca me dejaste llegar a ti más allá de tu cuerpo. Está bien, siempre supe que de eso se trataba esto, pero en el fondo, creía que con el tiempo lo carnal podía transformarse en algo más.
El lunes pasado, cuando desperté, extrañamente seguías durmiendo a mi lado. Solías irte en algún momento de la madrugada mientras yo dormía, pero ese día eran las 08:45 y aún estabas aquí. Con el corazón alborotado, decidí prepararte el desayuno, ilusionado por estar viviendo lo que tantas veces había soñado. Sí, aunque suene tonto, mi mayor deseo en la vida es algún día despertar al lado de mi amado, llevarle tostadas y jugo de naranja a la cama, y que pasemos todo el día juntos, conversando y riendo. Pero ese día regresé de la cocina con el desayuno listo en una bandeja y mientras subía las escaleras, te escuché hablar por teléfono:
“Sí mi amor, otra vez me tocó el turno de la madrugada en el trabajo, estoy allá en una hora más. Un beso para ti y para los niños. Adiós preciosa.”
Eso fue suficiente, no necesitaba saber nada más. Volví con la bandeja a la cocina y ahí me tumbé de rodillas y rompí en llanto. ¿Qué sueño?, ¡¿Qué amado?! ¡Nunca hubo más que sexo! y, lo peor de todo, es que nunca me diste a entender otra cosa. ¡Qué estúpido fui! Y mientras yo sollozaba en la cocina, sentí cerrarse la puerta principal. ¡Te habías ido! Ni siquiera te preocupaste de saber por qué no estaba a tu lado como las otras veces. ¿No eras capaz de abrazarme más que cuando mis lágrimas fueran de placer y no de verdadera pena? Claro, tú ya tenías a quien decirle “mi amor”, pero yo de algún modo quería que tú fueses el mío.
Y esta noche llegaste como si nada hubiese pasado. Misma hora, mismo vino. No te preparé la cena, pero no te diste cuenta. No hubo mucha conversación, así que todo empezó a las 23:15. Pero ya nada en mí ardía. Con suerte estaba tibio y tu impetuoso fuego no lograba encenderme. Seguiste en lo tuyo, sin notar que mi cuerpo sólo estaba ahí recibiéndote por inercia. Tus gemidos no me estremecían y tu lengua no erizaba mi piel. ¿Tanto anhelo el amor, que ni mis zonas más sensibles reaccionaban a tus besos?. El “turno de la madrugada” esta vez resultó expedito, ¿no?… 23:50 y todo acabó. Para mí fue eterno, para ti suficiente. Terminaste y te dormiste a mi lado, e inconscientemente apoyaste tu mano en mi pecho, la misma que ahora siento más fría que la muerte.
Ya son las 03:35. Sigo tendido, con la mirada perdida. Al principio hubiera deseado no haberte preparado el desayuno ese día, para que todo siguiera siendo como antes: tú el fuego y yo el cordero. Ahora sólo somos el infiel y el idiota. Sí, pequé de iluso, pero tú de mentiroso.
¿Sabes?, eso ya no importa. Si lo nuestro sólo era buen sexo, para mí ya ni siquiera es eso. Cuando despiertes, te diré que no regreses, porque me he aburrido de ti. No mereces conocer razones, no mereces ser el causante de mi dolor. Ni mi cuerpo ni mis tontas ilusiones te necesitarán otra vez.
Desearía que, por el bien de tu familia, dejaras de vivir en la mentira. Por mi parte, sé que algún día encontraré al indicado, a aquel que de verdad se merezca un desayuno en la cama. Y cuando aquel día llegue, mi piel volveré a arder.
Un Buen Momento
f 5, 09 por Sayaka Nanjo
Dentro de la categoría Card Captor Sakura fics
Esa mañana Tôya se levantó con una sonrisa pues ese día su padre viajaría fuera de la ciudad por unos días y Sakura se quedaría en casa de Tomoyo esos días, por lo tanto estaría solo en casa así aprovecharía para invitar a Yukito y pasar “un buen momento”.
Salió en su bicicleta y se encontró a Yukito quien como de costumbre lo esperaba para poder irse juntos.
-Buenos días Tôya- le saluda sonriente Yukito
-Hola Yuki
-Y Sakura? Se quedó dormida?
-Está en casa de Tomoyo…
Siguen su camino silenciosamente hasta llegar a la escuela. Mientras dejan sus bicicletas Yukito se queda mirando a Tôya…
-Qué pasa?
Yukito sonríe y lo abraza fuerte y tiernamente…
-Nada, nada… vamos a clases.
Tôya mira a sus bellos ojos y acaricia su mejilla.
Ya en clase Tôya no deja de pensar en la oportunidad que tendrá con Yukito y está ansioso porque pasen las horas.
A la hora del descanso Tôya se recuesta bajo un árbol cierra sus ojos y vuelve a sonreír
En ese momento aparece Yukito.
-Tôya?
-Ah?- al verlo se sonroja un poco pues justo estaba imaginando “cosas” ¬_¬
-Que sucede?…- le pregunta mientras se sienta junto a él-… hoy te ves muy feliz, se puede saber que pasa?
-Oh no, no es nada…- se acerca a Yukito-… el sólo hecho de tenerte es razón suficiente para que me sienta feliz.
Yukito lo mira con ojos tiernos y lo besa dulcemente…
-Te amo Tôya.
-Y yo a ti.
Tôya lo abraza y se recuestan en el pasto, Yukito con la cabeza sobre el pecho de Tôya recibiendo las caricias de este.
De pronto Tôya le dice
-Quiero pedirte algo…
-Dime- responde él mirándolo a los ojos.
-Mi padre se acaba de ir de viaje por unos días así que me quedaré sólo…- Yukito baja la vista un tanto nervioso, presintiendo la pregunta-…quería saber si tú….. … podrías quedarte conmigo estos días- pregunta tímidamente.
-Ah era eso… claro no hay problema- Tôya suspira aliviado- pero tendré que pasar a mi casa por algunas cosas.
-Gracias- responde Tôya con ojitos brillantes (kawaii)
Al salir de clases Tôya pasa a dejar a Yukito a su casa.
-Te estaré esperando, no demores.
-Iré lo más rápido que pueda.
Tôya se aleja y está tan contento que hasta se pone a cantar… (*no logro imaginarlo)
Por su parte Yukito está muy nervioso, presiente lo que Tôya tiene en mente, su corazón latió rápido pero luego intentó calmarse.
-Ya sabía yo que esto iba a pasar, pero… que haré en ese momento, nunca he estado en una situación parecida… debo tranquilizarme, sólo es Tôya, el hombre al cual amo, a quien le entregaría hasta mi alma…. – imaginó el cuerpo desnudo de su amado junto al suyo y sintió que se le revolvía el estómago de los nervios….. -DEBO CALMARMEEEEE!!!!
Después de ese ataque de histeria mejor no pensó más y se puso a buscar ropa y esas cosas lleva uno cuando va a alojar a la casa de otro.
Al llegar a casa, Tôya se cambia el uniforme, limpia un poco y luego empieza a desesperarse un poco por la demora de Yukito. Suena el timbre…
-Yuki- piensa
Abre la puerta y lo hace pasar
-Espero no haberme demorado mucho .
-No no te preocupes.
-Donde dejo esto?- mostrando su bolso
-Ah por aquí, después lo subiremos.
Van hasta el living, Yukito se sienta y Tôya le ofrece un refresco
-Y por cuantos días estará fuera tu padre?
-Cinco días más o menos
-Y Sakura?
-Ah?
-Cuando… volverá Sakura?
-Dentro de 4 días, no sé que planes andaba trayendo.
-Entonces…. estaremos… solos.
-Así es, por qué? Ocurre algo malo?
-No-
Yukito se acerca a Tôya para que lo abrace, Tôya así lo hace y de paso besa su cabello. Lo acaricia un buen rato, sin decir palabra, su brazo, hombro, rostro, toma sus manos y las besa…
-Y que hacemos?- pregunta Yuki
-Ah compré un poco de helado y arrendé unas películas-
-Excelente.. que películas?
-Ehmmmm “Agáchate que vienen los indios” y… “Párate que ya pasaron” (* a kien se le ocurra algo mejor…)
-Puedes conectar el DVD (nótese el cambio de milenio) mientras yo sirvo el helado?
-Claro…
Así lo hicieron, luego se sentaron, juntitos juntitos, y vieron sus pelis, entre besitos y arrumacos y helado y todo lo demás.
Un Buen Momento :B














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