<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Yaoi Adicción &#187; Fanfics</title>
	<atom:link href="http://www.yaoiadiccion.net/category/fanfics/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.yaoiadiccion.net</link>
	<description>yaoi para las masas adictas</description>
	<lastBuildDate>Tue, 07 Sep 2010 16:56:14 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.2</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Terminal</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 04 May 2010 21:08:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Odal</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fanfics]]></category>
		<category><![CDATA[Originales]]></category>
		<category><![CDATA[fanfic]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=839</guid>
		<description><![CDATA[
“Es una palabra que expresa el término de algo o la llegada a la última estación. O tal vez le recuerde a una vieja película…pero en fin, no estoy aquí para hablar de poéticas imágenes que puedan venir a la mente con esta palabra.
 
Sea cual sea el significado o la imagen que evoquen  con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: center;"><em>“Es una palabra que expresa el término de algo o la llegada a la última estación. O tal vez le recuerde a una vieja película…pero en fin, no estoy aquí para hablar de poéticas imágenes que puedan venir a la mente con esta palabra.</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> </em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Sea cual sea el significado o la imagen que evoquen  con esta palabra, puede oscurecerse y perder completamente el color que le hayan dado. Sobre todo cuando esta palabra está ligada a otra…. “Enfermedad….terminal”. Sí, se oscurece. </em></p>
<p style="text-align: center;"><em> </em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Pero sería mucho más triste si hubiera gente a mi alrededor y no estuviera rodeado por esas frías máquinas con sus luces que nadie entiende más que el sujeto que las creó. Y, claro, el personal….como olvidarlos, con sus miradas inquisidoras y cálidas palabras como “Signos vitales normales…sin descompensación” o la clásica “Señor Suvercasoux, ¿ha ido usted al baño?”…. ¡Por dios!&#8230;acaso estudian tantos años para perder su….lo que sea.  Siempre tratan igual…..como si fueras un estúpido cultivo de laboratorio.”</em></p>
<p><em><br />
</em></p>
<div class='indizar'>1º Estación: "Habitación 801"</div>
<div class='chapters' id='right' style='width: 200px; float: right;'><ul><li>1º Estación: "Habitación 801"</li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/2/">2º Estación: "El Nuevo Interno"</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/3/">3º Estación: "Ricardo"</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/4/">4º Estación: "Emilio"</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/5/">5º Estación: "Compromiso silencioso"</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/6/">6º Estación: "Último deseo"</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/7/">7º Estación: “¿Una fría charla de negocios?”</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/8/">8º Estación: “Un encuentro especial”</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/9/">"Última Estación"</a></li></ul></div>
<p>En su tiempo en el hospital Ricardo se había ganado una muy mala fama debido a su mal genio. Además de que estaba en una de las salas más costosas y siempre con doctores privados e incluso extranjeros. Todo esto costeado por su adinerada familia, pero al muchacho, un joven de 28 años, parece no importarle. Siempre en silencio y con una mirada hostil hacia cualquiera con uniforme que osara a entrar en su habitación. Ricardo Suvercasoux llegó al hospital hace más de dos meses para someterse a una biopsia de rutina por un tumor en la zona pleural izquierda (entre el corazón y el pulmón), pero terminó quedándose ya que la cirugía reveló que no era un simple tumor, si no que, ya era un cáncer avanzado.</p>
<p>Dio un profundo suspiro dejando su cuaderno en la mesita de junto. Estiró sus largas piernas bajo las sábanas acomodándose y cerrando sus ojos. No, no se durmió… sino que se sumió en un estado de “duermevela”. No le gustaba la idea de que los doctores y sus molestos estudiantes lo analizaran y murmuraran mientras él dormía. Las únicas ocasiones en las que caía profundamente dormido era después de las quimioterapias, las cuales siempre le dejaban exhausto.</p>
<p>Se fue adormilando poco a poco, aunque se negara, los zumbidos de las máquinas y los suaves “Bip-bip-bip” de los lectores de signos vitales le causaban un gracioso efecto casi hipnotizante, pero su tranquilidad se vio interrumpida cuando escuchó unos suaves pasos que se colaban en su habitación. No abrió sus ojos, como tampoco dio muestras de estar despierto.</p>
<p>Las suaves pisadas se acercaron a la cama haciendo que la poca paciencia de Ricardo se agotara. Abrió los ojos de improviso mirando a quien tenía en frente con seriedad para luego sentarse con algo de trabajo.</p>
<p>- ¡Ahhh!- Exclamó el muchacho al ver que el paciente estaba despierto y que le miraba así, el pobre chico dio un respingo tropezando con una silla que había a sus espaldas y cayendo sentado. Era un muchacho de unos 23 años, de expresivos ojos cafés y de cabello color chocolate y algo desordenado para un estudiante de medicina.</p>
<p>- Genial….de todo el hospital tenían que mandar al idiota.- Murmuró mirando al muchacho casi con desprecio.</p>
<p>- Lamento haberle despertado…- Se disculpó el muchacho mientras se incorporaba hasta quedar sentado en el suelo aunque no pudo evitar el molestarse un poco por su comentario.- … Sólo quería conocerle, ya que seré el nuevo alumno del doctor que lleva su caso…- Comentó haciendo caso omiso a la austera mirada del paciente.</p>
<p>-Bueno…ya me conoces…ahora déjame en paz.- Murmuró volviendo a acurrucarse dándole la espalda al muchacho.</p>
<p>-Vaya…pero que genio.- Murmuró poniéndose de pie con un suspiro de paciencia.- Con razón ya nadie quiere entrar a este cuarto.- Concluyó recogiendo la carpeta que había caído con él.</p>
<p>Salió de la habitación molesto por su primer encuentro con el paciente. Cerró la puerta tras él sólo para encontrarse con sus compañeros los cuales rompieron en sonoras carcajadas de burla haciendo enrojecer al pobre chico, pero que ahogaron de inmediato al ver la mirada de reproche de la enfermera de turno.</p>
<p>- ¿Y cómo te fue Emilio?- Preguntó uno, que parecía ser el popular del grupo, y que miraba al pobre chico como si fuera un insecto peligroso.- ¿Qué tan “Interesante” es el enfermo famoso ese?- Agregó de forma despectiva, causando más risas ahogadas entre sus compañeros.</p>
<p>-Cómo crees que me fue genio….- Murmuró el chico con desafiante descortesía hacia el otro.- En verdad es un paciente de trato difícil…bueno, tampoco es de culparlo, con su diagnóstico.- Murmuró para sí tan bajo que los demás no pudieron entenderle bien.- pero el asunto es que tomaré clases con el doctor que lleva el caso del señor Ricardo y así podré tener más experiencia con pacientes complicados como él.- Agregó mirando hacia la puerta de la habitación 801.</p>
<p>-Ohhh…. ¿No es adorable?- Dijo en tono burlón el muchacho mientras abrazaba a Emilio por los hombros.- Ahora quiere convertirse en la mascota de un enfermo terminal.- Le dio un empujón mientras volvía a reír.- Sólo porque eres el favorito del doctor no creas que permitirá que arruines su trabajo con tus boberías.</p>
<p>Emilio era paciente y sabía que tenía que tragarse las ganas de romperle la nariz a ese muchacho que siempre le molestaba de esa forma, siempre tratando de humillarlo a toda costa y lo peor de todo….lográndolo. Pero esas cosas ya no hacían mella en la voluntad del chico, claro que en un principio era diferente y se peleaba todo el tiempo con ese chico desde que se hicieron compañeros de curso en el segundo año de medicina. Ya habían pasado años desde entonces y ahora Emilio había desarrollado una especie de inmunidad hacia los insultos y humillaciones hechas por ese chico.</p>
<p>-Di lo que quieras….- Murmuró recostando su espalda en la pared con una sonrisa.- Después de todo….he llegado hasta aquí por mis propios medios y no porque mis padres se compran a media facultad.</p>
<p>Dio un suspiro y caminó tranquilamente por el pasillo alejándose de la habitación 801 sin saber que del otro lado de la puerta Ricardo estaba con la espalda apoyada en esta. Había escuchado todas las burlas echas al chico, aunque sonrió ante la respuesta de este, volvió a acostarse repitiéndose una y otra vez que no sentiría simpatía por ningún dependiente del hospital. Además ya le había tratado mal y, casi siempre eso bastaba para que no volvieran a intentar simpatizar con él.</p>
<p>Al día siguiente Ricardo volvió de una de sus terapias en verdad de muy mal humor, además de que no se sentía muy bien. La enfermera lo traía en una silla de ruedas mientras hablaba animadamente con otra enfermera, haciéndole sentir como si fuera un carro de las compras ya que no le prestaban el menor caso aunque hacía un buen trecho de que el paciente hacía cerrado los ojos y los cubría con una mano a causa de las náuseas que había comenzado a sentir. Pero estas “enfermeras” estaban tan ocupadas hablando de la telenovela que no notaban la evidente indisposición de Ricardo.</p>
<p>Llegaron al cuarto y la enfermera que trasladaba al paciente simplemente lo dejó junto a  la ventana con la escusa de que él necesitaba distraerse un poco y no solamente pasársela  acostado todo el día con cara de amargado. A lo cual él solamente alzó una ceja sin mirarla si quiera. <em>“Por favor… ¡¿son todos idiotas o que?!&#8230; ¿acaso no saben lo mal que unos e siente después de las quimioterapias? O creen que es como tomarse una muestra de sangre… Me gustaría que por un segundo te sintieras tan mal como yo….a ver si te agradaría estar de idiota obligándome a estar junto a la ventana…..” </em> Pensaba siguiendo a la enfermera con la mirada mientras esta salía de la habitación para juntarse con su compañera e irse “cotorreando” como si nada.</p>
<p>Al verse sólo en la habitación Ricardo encendió la televisión colocando el canal de noticias y orientó la silla de ruedas hacia el mueble dándole la espalda a la ventana ya que la luz del sol sólo aumentaba su mal estar. Cerró los ojos un momento cuando sintió que una nueva oleada de nauseas lo invadía y respiró hondo un par de veces pensando si tendría tiempo de llegar al baño o si tendría que vomitar en el suelo…</p>
<p>-¿Se siente bien?- Sintió unas manos en sus hombros, pero aun así no abrió los ojos.</p>
<p>-Tu que crees….- Contestó con voz suave y enferma tomando una de esas manos para alejarla.-…sólo vete…</p>
<p>- Claro….cuando estés mejor…- Contestó la voz mientras Ricardo sentía como le movían en la silla llegando al baño.- Tiene que ayudarme….no puedo levantarlo yo sólo…</p>
<p>El mayor hizo todo lo que pudo para cooperar con el muchacho que le estaba ayudando en este momento, pero ya se sentía tan mal que no podía abrir los ojos y casi no se sostenía en pié. Escuchó algunos quejidos por parte del enfermero que le ayudaba debido a la fuerza que hacía al tratar de levantarle y acercarlo al inodoro. El enfermo buscó a tientas la orilla y en cuanto pudo sostenerse bien de sus bordes vomitó casi con violencia causándole un intenso dolor en la garganta y en los músculos abdominales cayendo luego inconsciente al suelo.</p><p><strong>Capítulos:</strong> &laquo; Anterior 1 <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/2/">2</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/3/">3</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/4/">4</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/5/">5</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/6/">6</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/7/">7</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/8/">8</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/9/">9</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/chapter/2/">Siguiente &raquo;</a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2010/05/terminal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>14</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Desayuno en la cama</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/desayuno-en-la-cama/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/desayuno-en-la-cama/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 17:46:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fanfics]]></category>
		<category><![CDATA[Originales]]></category>
		<category><![CDATA[fanfic]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=766</guid>
		<description><![CDATA[Estoy tendido y con los ojos semi-abiertos. Mi cuerpo desnudo está tumbado boca arriba sobre mi cama desecha, mientras tu mano descansa en mi pecho. Se siente un poco fría.
Hace no mucho, esa misma mano quemaba, y un simple roce de ella en mi piel podía hacer que mi cansancio del día se transformara en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy tendido y con los ojos semi-abiertos. Mi cuerpo desnudo está tumbado boca arriba sobre mi cama desecha, mientras tu mano descansa en mi pecho. Se siente un poco fría.</p>
<p>Hace no mucho, esa misma mano quemaba, y un simple roce de ella en mi piel podía hacer que mi cansancio del día se transformara en deseo. Fuego, eso eras&#8230; y yo, un cordero cocinado hasta los huesos, para ser devorado entre mis pequeñas lágrimas y las chispas de tus besos. Tú, un fuego insaciable, yo, una presa que gustosamente se autoinmola. Una presa que deseaba ser saboreada y recorrida por tu tibia boca. Sabías que con eso bastaba; con tus labios deslizándose suavemente por mi cuello, ya me tenías entero. ¿Cómo iba a resistirme, si tu aliento estaba tan cerca de mi oído, y tu sola exhalación bastaba para que mi cuerpo estuviese listo para recibirte? Y una vez listo, siempre quería más. Tú se lo concedías estoicamente, continuando hasta que ambos quedásemos exhaustos y satisfechos&#8230; hasta que la última gota de placer saliera de nuestros cuerpos. Y luego dormíamos abrazados, cobijados sólo por aquellas sábanas que habían resistido nuestros movimientos.</p>
<p>A veces, antes de dormir, fumabas, pero nunca decías nada. Ni durante, ni después. En el acto, sólo escuchaba tus suaves y reprimidos gemidos. Muchas veces oí tu corazón como si estuviese a punto de estallar, pero de tus labios no salía una sola palabra. Eras siempre un fuego mudo, pero abrasador.</p>
<p>La rutina solía ser más o menos como sigue. Llegabas a las 23:00, con chocolates y una botella de vino. Siempre Carménère: &#8220;<em>joven, con buen cuerpo y fácil de beber</em>&#8220;, decías.  Nos sentábamos en el sofá, comíamos la cena que yo preparaba acompañada del vino, mientras te preguntaba cómo había sido tu semana y te contaba mis cosas. &#8220;<em>Banalidades</em>&#8220;, seguramente pensarías. Te hablaba y tú respondías lacónicamente, hasta que, casi cerca de las 23:50, me callabas con un beso. Pero sólo callabas mis palabras, porque mi cuerpo enseguida gritaba excitado esperando lo que vendría. A veces nos quedábamos en el sofá, pero siempre terminábamos en mi habitación. Allí nos uníamos lentamente, piel con piel, fluido con fluido, hasta que alrededor de las 04:30 nuestros cuerpos se daban una tregua y compartíamos el lecho con Morfeo.</p>
<p>¿Sentirías tú lo mismo que yo? Pienso que sí. Tu piel anhelaba a la mía tanto como la mía a la tuya. Éramos dos cuerpos que, de noche, invocaban sincrónicamente al universo mismo para que explotara dentro nuestro. Y el universo obedecía. Pero lo cierto es que nunca me dejaste llegar a ti más allá de tu cuerpo. Está bien, siempre supe que de eso se trataba esto, pero en el fondo, creía que con el tiempo lo carnal podía transformarse en algo más.</p>
<p>El lunes pasado, cuando desperté, extrañamente seguías durmiendo a mi lado. Solías irte en algún momento de la madrugada mientras yo dormía, pero ese día eran las 08:45 y aún estabas aquí. Con el corazón alborotado, decidí prepararte el desayuno, ilusionado por estar viviendo lo que tantas veces había soñado. Sí, aunque suene tonto, mi mayor deseo en la vida es algún día despertar al lado de mi amado, llevarle tostadas y jugo de naranja a la cama, y que pasemos todo el día juntos, conversando y riendo. Pero ese día regresé de la cocina con el desayuno listo en una bandeja y mientras subía las escaleras, te escuché hablar por teléfono:</p>
<p style="text-align: center;"><em>&#8220;Sí mi amor, otra vez me tocó el turno de la madrugada en el trabajo, estoy allá en una hora más. Un beso para ti y para los niños. Adiós preciosa.&#8221;</em></p>
<p>Eso fue suficiente, no necesitaba saber nada más. Volví con la bandeja a la cocina y ahí me tumbé de rodillas y rompí en llanto. ¿Qué sueño?, ¡¿Qué amado?! ¡Nunca hubo más que sexo! y, lo peor de todo, es que nunca me diste a entender otra cosa. ¡Qué estúpido fui! Y mientras yo sollozaba en la cocina, sentí cerrarse la puerta principal. ¡Te habías ido! Ni siquiera te preocupaste de saber por qué no estaba a tu lado como las otras veces. ¿No eras capaz de abrazarme más que cuando mis lágrimas fueran de placer y no de verdadera pena? Claro, tú ya tenías a quien decirle &#8220;mi amor&#8221;, pero yo de algún modo quería que tú fueses el mío.</p>
<p>Y esta noche llegaste como si nada hubiese pasado. Misma hora, mismo vino. No te preparé la cena, pero no te diste cuenta. No hubo mucha conversación, así que todo empezó a las 23:15. Pero ya nada en mí ardía. Con suerte estaba tibio y tu impetuoso fuego no lograba encenderme. Seguiste en lo tuyo, sin notar que mi cuerpo sólo estaba ahí recibiéndote por inercia. Tus gemidos no me estremecían y tu lengua no erizaba mi piel. ¿Tanto anhelo el amor, que ni mis zonas más sensibles reaccionaban a tus besos?. El &#8220;turno de la madrugada&#8221; esta vez resultó expedito, ¿no?&#8230; 23:50 y todo acabó. Para mí fue eterno, para ti suficiente. Terminaste y te dormiste a mi lado, e inconscientemente apoyaste tu mano en mi pecho, la misma que ahora siento más fría que la muerte.</p>
<p>Ya son las 03:35. Sigo tendido, con la mirada perdida. Al principio hubiera deseado no haberte preparado el desayuno ese día, para que todo siguiera siendo como antes: tú el fuego y yo el cordero. Ahora sólo somos el infiel y el idiota. Sí, pequé de iluso, pero tú de mentiroso.</p>
<p>¿Sabes?, eso ya no importa. Si lo nuestro sólo era buen sexo, para mí ya ni siquiera es eso. Cuando despiertes, te diré que no regreses, porque me he aburrido de ti. No mereces conocer razones, no mereces ser el causante de mi dolor. Ni mi cuerpo ni mis tontas ilusiones te necesitarán otra vez.</p>
<p>Desearía que, por el bien de tu familia, dejaras de vivir en la mentira. Por mi parte, sé que algún día encontraré al indicado, a aquel que de verdad se merezca un desayuno en la cama. Y cuando aquel día llegue, mi piel volveré a arder.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/desayuno-en-la-cama/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>A Glass of Wine… Please?</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/a-glass-of-wine-please/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/a-glass-of-wine-please/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2010 22:18:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Odal</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fanfics]]></category>
		<category><![CDATA[Originales]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=736</guid>
		<description><![CDATA[   &#8211; ¡Winie! Lleva este vino a la mesa 37.
   &#8211;  No me llames así…  Me llamo Williams ¡No Winie!
   &#8211; Pero “Winie” suena tan tierno…
   &#8211; … Como sea…
   Era la discusión de todos los días cada vez que empezaba mi turno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>   &#8211; ¡Winie! Lleva este vino a la mesa 37.<br />
   &#8211;  No me llames así…  Me llamo Williams ¡No Winie!<br />
   &#8211; Pero “Winie” suena tan tierno…<br />
   &#8211; … Como sea…</p>
<p>   Era la discusión de todos los días cada vez que empezaba mi turno en el bar. Pero era como tratar de razonar con una piedra…..inútil, pero en fin.<br />
   Miré hacia la mesa 37 y vi a un tipo sólo. Me parecía irritante que, teniendo el local prácticamente vacío, escojan  el rincón más alejado para sentarse. Tal vez no quiere ser visto, o tal vez se va a encontrar con su amante y el lugar mas discreto es en esa mesa junto a la chimenea. Desde ese rincón se puede apreciar todo el local, que no es pequeño y al mismo tiempo quedar semi oculto detrás de esta. Pero de algo estaba seguro, esperaba a alguien.<br />
   Tomé la botella y me impresionó en leer la etiqueta. Un Torreón de Paredes, Cabernet  Sauvignon Reserva privada, no es normal que pidan un vino de $75.000 pesos (107 €). Es muy caro para el común de la gente, pero él no se veía muy común ahí sentado con el codo apoyado sutilmente sobre la mesa y el mentón descansando entre el pulgar y el índice mientras que sus otros dedos ocultaban parcialmente su boca…<br />
   &#8211; Oye…Winie? Vas a quedarte toda la noche parado en la barra?<br />
   &#8211; ¡¡¡…!!!… claro que no, estoy esperando las copas….<br />
   &#8211; Aquí están y será mejor que te apresures, ese sujeto se ve malas pulgas.</p>
<p>   Mientras caminaba hacia la mesa pude hacerme la idea de como era, más o menos, ese tipo. Su rostro era alargado pero tenía sus rasgos bien marcados con una quijada fuerte, su nariz era larga y bien proporcionada, sus cejas gruesas y bien perfiladas, sus ojos…sus ojos eran de un azul profundo, tan profundo que podrías perderte en ellos eternamente…<br />
   &#8211;  Disculpa, pero ¿vas a dejarme el vino, o no?- el sujeto me miraba sin separar su mentón de su mano que ahora estaba empuñado.<br />
   &#8211; Em…Lo…Lo siento…- dije avergonzado, había estado de pie mirándolo un buen rato hasta que su voz me sacó de mis pensamientos. Dejé la botella, las dos copas  y cuando me disponía a irme sentí que me tomaba de la muñeca y tiraba de mí con suavidad. Lo miré y me encontré con sus profundos ojos que me miraban algo serios… sentí como el rubor subía a mi rostro. Tragué saliva.<br />
   &#8211; Disculpa… pero, ¿por qué me has puesto dos copas?- preguntó educadamente, su voz era suavemente grave.<br />
   &#8211; Mis disculpas, señor…- traté de ser lo mas formal posible- … pero supuse que esperaba a alguien.<br />
   &#8211; ¿A sí?- preguntó y una sonrisa asomó a sus labios.- ¿Qué le hizo llegar a esa conclusión?<br />
   &#8211; Ah….bueno….este…yo…- No sabía que decir, y sentía que mi rostro estaba rojo.- Lamento haberle incomodado, señor, lo siento.<br />
   E hice una ligera reverencia lo cual hizo surgir una suave risa de él. Lo miré nuevamente aunque esta vez estaba algo molesto por sus  risas, yo trataba de disculparme por mi falta de la mejor forma  posible y lo único que recibía a cambio era su risa.<br />
   &#8211; Bueno creo que ha quedado claro mi intento por disculparme por mi falta…con su permiso me retiro.<br />
   Me dispuse  retirarme un tanto molesto por sus risas y un tanto avergonzado por la forma en que le traté, no era mi intensión que sonara tan rudo. Pero nuevamente sentí que me tiraba de la muñeca.<br />
   &#8211; Espera, no te vayas así…<br />
   &#8211; Así como.<br />
   &#8211; Enfadado…- aun estaba sonriendo, pero su sonrisa era tan amable que me sentí turbado.<br />
   &#8211; No se preocupe, señor, no estoy molesto. Ahora si me disculpa.<br />
   Ahora si que emprendí mi huida rápidamente. Sin darle tiempo de hablar nuevamente o de tomarme por la muñeca como lo había hecho antes. </p>
<p>   Esa noche fue muy agitada como todo día viernes y el local cerró más tarde que de costumbre. Cuando salieron al frescor de la calle no había ni un alma a la vista, ni siquiera un solitario automóvil circulaba por las calles a esa hora cercana a la madrugada.<br />
   Williams se despidió de sus compañeros y se marchó camino a su casa, caminaba despreocupadamente sin notar la silueta que lo seguía media cuadra detrás de él.</p>
<p>   El día que siguió transcurrió tranquilamente, Williams disfrutó de su día libre como si fuera el último de su vida. Salió en bicicleta temprano, aseó la casa, fue a visitar a su madre (cosa que no hacía muy seguido). Cuando llegó a casa al atardecer llegó cansado y molesto a causa de una nueva discusión con su madre, aun no se explicaba el por que se molestaba en visitarla si siempre terminaban igual… la eterna comparación entre él y su hermano, decidió salir a distraerse un poco ya que no quería llegar mañana a trabajar  con la discusión en la cabeza.</p>
<p>   “Será mejor que salga a tomar un poco de aire, no me puedo quitar la voz de esa vieja arpía de mi cabeza… ¡Ultima vez que la voy a visitar!” Pero sabía que mis palabras no tenían peso, no importaba cuanto discutiéramos yo siempre la visitaba. No dejaba de ser mi madre aunque se empeñe en hacerme la vida imposible.<br />
   “Tu hermano ya tiene auto, ¿sabías?&#8230; Y, y le dieron un aumento de sueldo por su impecable desempeño &#8211; decía mientras acariciaba un retrato de él.- Él siempre fue el mas inteligente.” Terminada la frase dando un suspiro. Ahora que lo recuerdo, en casa de mamá hay muchos retratos y en todos sale mi hermano…yo salgo en una y solamente porque él esta a mi lado, después empezó a  fotografiarnos por separado.<br />
   Es una especie de obsesión que tiene con él… él es el mejor, él siempre hace lo mejor, él es el hijo perfecto, él es la viva imagen de su padre…etc., etc., etc.<br />
   Nunca en mi vida  pensé que se pudiera discriminar de tal forma. Entiendo que no se puede ser igual psicológicamente simplemente cada uno tenemos diferente carácter. Reconozco que soy más impulsivo que mi hermano, pero siempre se espera que uno lo sea…sobre todo en gemelos… También está la estúpida superstición de que en los gemelos se representa el  bien y el mal, y como yo siempre fui el más travieso me encasillaron el titulo del “malvado”.<br />
   Y como todo ser “malvado” debía ser privado de todas las oportunidades para desarrollarse y poder ser mejor que el “bueno”. Eso causó que se rompieran todos los lazos que pudiera haber entre hermanos, ese trato causo que nos odiáramos toda la niñez y gran parte de la adolescencia y ahora que somos adultos nuestra relación de “hermanos gemelos” se ha ido enfriando hasta quedar en nada.</p>
<p>   Pero no quería seguir pensando en cosas tan amargas y me dirigí hacia un bar que conocía y del cual era cliente frecuente. Me senté en mi rincón acostumbrado junto a la barra ya que en ocasiones me gustaba conversar con el bartender, pero esa noche en particular estaba especialmente taciturno. Pedí una cerveza y me sumí en mis pensamientos, sopesaba a conciencia las palabras de mi madre… No es que le encontrara la razón. Pero comparando nuestras vidas en verdad que son bastante opuestas, por ejemplo: él era empresario financiero, yo un camarero de un bar; él ya estaba felizmente casado y tiene dos  hijos, yo no… etc., etc., etc.</p>
<p>   Estaba tan sumergido en mis propios pensamientos que no me di cuenta de la figura que tomaba asiento frente a mi. Lo primero que noté fueron sus manos en la mesa cerca de las mías, luego fui moviendo mis ojos lentamente siguiendo los brazos, luego el pecho para detenerme un momento en la cadena que colgaba de su cuello y en la cruz engarzada en piedras, una cruz hermosa y delicada. Aun me sentía como si lo que viera no fuera más que parte de un sueño, si eso era, me había quedado dormido en el bar, pero si era un sueño se ponía interesante ¿Quién querría sentarse en mi mesa si prácticamente no tengo amigos?  Entonces, al levantar la vista para verle el rostro me sobresalté de tal manera que me tuve que sujetar del borde de la mesa para no caer, en ese momento se disipó cualquier duda sobre si estaba despierto o no. Y esto no podía ser un sueño.<br />
   Frente a mi mirándome con esos preciosos ojos azules profundos y una sonrisa en los labios. Estaba el sujeto del vino caro.<br />
   &#8211; ¡¿Qué hace aquí?! – pregunté aun sorprendido por su presencia.<br />
   &#8211; Buenas noches.- me contestó divertido ante mi sorpresa.- Lo vi aquí y me apeteció el saludarle.</p>
<p>   &#8211; Ahá…claro.- Su respuesta no me convenció del todo.- ¿Y no me diga que suele saludar a cada camarero que lo ha atendido y se sienta un momento a conversar? Vaya, déjeme felicitarle por su gran memoria.- Me fue imposible evitar que mis palabras sonaran tan burlonas e irónicas, pero suele ser mi reacción cuando algo no me da buena espina.<br />
   Mi objetivo era que se ofendiera y me dejara en paz… cosa que no hizo, simplemente me miró y su sonrisa se hizo más amplia.<br />
   &#8211; Que filosa tienes esa lengua, querido muchacho.- Esta vez su voz sonó más profunda mientras se inclinaba sobre la mesa y me sujetaba por el mentón con una mano enguantada.<br />
   Mano que retiré de un brusco manotazo y me puse de pie apoyando mis manos en la mesa e inclinándome un poco hacia él.<br />
   &#8211; Que demonios te interesa si tengo o no la lengua filosa- Susurré de forma cortante y áspera- No me conoces, puedo ser mucho más desagradable aun, además no estoy en mi trabajo así que no tengo por qué contener mis palabras y no me importa quien eres…. ¡puedes ser Rey de los infiernos, me importa un pepino! Así que mejor me dejas en paz.<br />
   Me dejé caer sobre mi asiento y vacié mi vaso de cerveza de un trago. Cerré los ojos por un momento para disfrutar de la sensación  del líquido frío al deslizarse por mi garganta y al abrirlos él aun estaba ahí con esa estúpida sonrisa que ya empezaba a irritarme.<br />
   &#8211; ¿Y si te dijera que realmente soy un demonio y que me dedico ha atormentar a los mortales que osan llamar mi atención como tu lo has hecho? ¿Pedirías perdón por tu alma?- Mientras decía esto noté un cambio, su mirada se volvía más indómita, noté que su cuerpo se tensaba y adoptaba una postura más agresiva. En mi interior se activó una especie de alarma, este tipo era capas de hacerme daño si así lo quería.<br />
   &#8211; ¡No seas idiota!- A pesar de todo fui capaz de contestarle de forma arrogante, podía sentir el efecto de las cervezas que había consumido.- Yo no me retracto y si te he tratado mal es por que no me dejas en paz.<br />
   &#8211; Audaces palabras, ¿no lo crees?- Añadió apoyando el mentón en su puño y el codo de este en la mesa.<br />
   &#8211; En realidad no, teniendo en cuenta de que lo que me has dicho es mentira y que estoy tratando con un igual.- Objeté, me sentía mareado y mi visión empezaba a verse afectada.- Como sea… me voy.</p>
<p>   Williams se levantó rápidamente para marcharse, pero la gran cantidad de cervezas que había bebido le pasaron la cuenta. Perdió el equilibrio y trató inútilmente de sostenerse en la mesa pero un mal calculó hizo que casi cayera, sólo sintió que, en vez de chocar contra el duro piso, chocó contra alguien…</p>
<p>    Cuando abrió los ojos lentamente notó el punzante mal estar de la resaca le dolía la cabeza y tenía la boca seca. Se llevó una mano a la frente como para convencerse de que realmente estaba despierto y por primera vez empezó a prestarle atención al entorno.<br />
   Se incorporó rápidamente lo que empeoró su mal estar, pero no era tanto como para aplacar su inquietud… no estaba en su casa y no recordaba cómo había llegado hasta allí…No sabía donde diablos estaba.<br />
   Lentamente estiró las manos y tocó la cama a ambos lados… estaba sólo.<br />
   Pero su alivio se esfumó al ver una figura que lo miraba desde la puerta.</p>
<p>   &#8211; Vaya, hasta que despertaste.- Dijo sonriendo el sujeto desde la puerta.<br />
   &#8211; ¡¿Dónde estoy?!- Pregunté alarmado, ya estaba en pié buscando mi chaqueta.<br />
   &#8211; Calma, estas en mi casa.- Me dijo mientras se acercaba- Toma…<br />
   Me ofreció un jarro con un espeso y negro café recién hecho. Le miré con desconfianza y luego tomé el jarro entre mis manos.<br />
   &#8211; ¿Qué hora es?- Pregunté mientras miraba hacia la ventana, por lo menos aun era de noche, al parecer no había pasado mucho tiempo.<br />
   -Van a ser las siete de la mañana.- Contestó con su estúpida sonrisa tomando asiento en un sofá que había en una esquina cerca de la ventana.<br />
   &#8211; ¿Me puedes explicar como demonios llegué hasta tu casa?-Le pregunté con creciente desconfianza.<br />
   -Perdiste el sentido en el bar y…<br />
   -¡Claro!&#8230;- Le interrumpí.- El buen samaritano me ayudó tan amablemente.- Reí con sarcasmo a causa de esa sonrisa idiota que sólo me hacía querer golpearlo.</p>
<p>   Me miró de forma fría y molesta. Era obvio, ¿quien no se molestaría con mi actitud?<br />
   Su mirada me hizo guardar silencio de inmediato. Eran como dos barras de hielo atravesándome de lado a lado. Pero lo seguí mirando entre burlesco y desafiante, total… ¿que iba a hacer?<br />
   Se puso de pié y simplemente salió de la habitación.</p>
<p>   Le vi salir con esa mirada molesta y, después de un momento, me sentí mal por mi comportamiento… ¡¡¡Pero es su culpa!!! Nadie le pidió ayuda o que fuera amable conmigo.<br />
   Decidí simplemente irme, ¿para que quedarme si ese sujeto no me caía bien?                            Aunque no tenía idea de donde estaba, pero caminando de seguro llegaré a alguna calle o avenida donde pueda orientarme mejor. Volteé y me quedé mirando el jarro de café.<br />
   &#8211; Bueno…no me hará mal si me tomo el café antes de irme.- Me dije suavemente.<br />
   Tras tomar el primer trago del espeso líquido llegué a la conclusión de que este era el mejor café que había tomado. Se notaba que era un café de grano recién hecho, de fragante olor a tostado y con un sabor suave al principio, pero que al tragar desplegaba todo su intenso sabor.</p>
<p>   Estaba disfrutando de este exquisito café cuando sentí que me miraban. Dejé de beber y bajé el jarro lentamente volteando hacia la puerta. Él me estaba mirando fijamente con esos fríos ojos azules.<br />
   Me alejé del velador acercándome hacia la puerta, su mirada era distinta. Ya no expresaban esa interesante paciencia que le daban el aire de nostálgico vampiro, no, ya no era esa la expresión de su rostro. Esa estúpida sonrisa se había esfumado de sus labios.<br />
   Me detuve y le miré a los ojos.<br />
   Su actitud era casi…amenazante.</p>
<p>- No me mires así…ya me voy.- Me encogí de hombros de forma indolente.- Pero si no te quitas de la puerta no pued…<br />
   Le miré sorprendido cuando me tomó por el cuello sin quitar su mirada de la mía.<br />
   &#8211; Has agotado mi paciencia muchacho…. ¡felicidades!.- Me dijo acercando su rostro al mío.- Es algo difícil de conseguir…y he esperado demasiado.- Sonrió al decir esto último, sonrisa que me dio un extraño escalofrío.</p>
<p>   Comenzó a caminar haciéndome retroceder al mismo tiempo, instintivamente llevé mis manos a la muñeca que me sujetaba en un intento de zafarme. He de reconocer que tengo fuerza y un buen estado físico, pero aun así no lograba hacer que me soltara, por más que intentara doblar sus dedos que apretaban, implacables, mi cuello.<br />
   -Déjame…ir…- Le dije intentando soltarme, pero era inútil, era como tratar de doblarle los dedos a una estatua de mármol.<br />
   Pero mis ruegos eran inútiles, el sujeto sólo me miraba con la misma atención con la que un lobo mira a un ciervo herido.<br />
   -¿Quieres que te deje ir?&#8230;Entonces ruega un poco más y tal vez…sólo tal ves te deje ir.- Me susurró con una siniestra sonrisa.<br />
   &#8211; ¿Qué te ruegue?&#8230;- Le miré incrédulo y, a pesar mío, me puse a reír.- Será mejor que esperes sentado.<br />
   Tensé mis piernas y le propiné una patada en el estómago con todas mis fuerzas con la única idea de salir de allí en cuanto me soltara. Pero lo que pasó fue algo diferente a lo planeado. </p>
<p>   Vi su rostro  contraerse de dolor y sorpresa, pero sin soltarme. En sus ojos brillaban de ira lo cual me produjo un escalofrío extrañamente agradable. Inclinó el torso y mis pies tocaron el suelo. Pero cuando intenté soltarme, él se desplomó sobre mí…quedando atrapado bajo todo su peso.<br />
   “Bien…eres un genio….imbécil!!!&#8230;ahora como salgo de aquí…” me dije  mientras intentaba moverlo, pero era peso muerto.<br />
   Sentía su respiración junto a mi cuello, pesada y regular como si durmiera o…esperara. Me estremecí. Pasé mis manos por bajo sus brazos para unirlas en su espaldas y así usar mi peso para voltearlo. No fue fácil, pero lo logré.</p>
<p>   Di un suspiro de alivio al verme libre de aquel peso. Al hacer la fuerza con mis brazos, tuve que ayudarme con mis piernas entrelazándolas con las suyas para facilitar el giro. Así que ahora estaba casi a horcajadas sobre su cuerpo.<br />
   &#8211; Si se despierta esto se va a poner feo….- Me dije en un susurro y me dispuse a bajarme de encima de él.<br />
   &#8211; Al contrario, esto se pone cada vez mejor….</p>
<p>   Pero me detuve sintiendo un escalofrío… ¡El idiota me estaba mirando!<br />
   Antes de que pudiera reaccionar me tomó con fuerza de la cintura y me sentó sobre él.<br />
   -¡Pero que!&#8230;Déjame ir… ¿¡que es lo que pretendes!?.- Le grité furioso tratando inútilmente de soltarme.<br />
   &#8211; ¿Qué no es obvio?, tu aceptaste…- Volvió a sonreír de forma lánguida  como si estuviera adormilado.<br />
   -¡Qué acepté qué!…. ¡de que demonios hablas!.- Le miré a los ojos.<br />
   &#8211; Es una pena que la memoria del los mortales sea tan frágil no lo crees Williams…</p>
<p>   Al escuchar mi nombre le miré sorprendido, no recordaba haberle dicho como me llamaba. Pero al escucharle pronunciar mi nombre de esa forma sentí un cálido escalofrío, lo cual me hizo sonrojar.<br />
   -¡Ah!.- Exclamó sonriendo ante mi reacción.- Veo que tu mente no me recuerda, pero tu cuerpo si…<br />
   &#8211; ¿A que te refieres con eso?- Le pregunté cada vez más asustado por lo que decía y por como mi cuerpo reaccionaba a sus palabras y a sus movimientos.<br />
   &#8211; A esto…- Me susurró con una sonrisa preñada de lujuria.</p>
<p>   Se incorporó hasta casi quedar sentado frente a mí, mientras aun me sostenía sobre su estómago. Cuando se sentó hizo que resbalara hasta quedar en su pelvis.<br />
Se fue acercando a mi y yo solamente le miraba completamente perdido en ese profundo azul de sus ojos sin saber el porque me sentía así. Cuando ya estuvo lo suficientemente cerca sentí su lengua juguetear en mis labios para luego entrar y comenzar a besarme.<br />
   Cuando sentí su lengua en mi boca fue como un violento despertar. Le empujé y cubrí mi boca con mi antebrazo. Mi reacción sólo causó la risa de él y la ira en mí.<br />
   -Sigues como siempre Will…- Me aferró con más fuerza de la cintura haciendo que mi entrepierna se apretara aun más contra sus caderas.- Me has abandonado…he estado mucho tiempo esperando a que me llevaras ese vino…que me sirvieras esa copa.- Me susurró en el oído.<br />
   -No sé de que demonios me hablas…no te conozco, ¡nunca te he visto!.- Le dije presa de un escalofrío.<br />
   -No me hagas perder la paciencia contigo, querido muchacho…tu cuerpo sabe y me conoce….mira.- Dijo soltando una de sus manos de mis caderas y llevándola a mi entrepierna.- Este latido me dice que si me recuerdas y que me extrañas…<br />
   Quería protestar, pero él volvió a besarme de forma tan arrebatadora y demandante que casi me deja sin aire.</p>
<p>Algo dentro de mí deseaba que esto continuara, pero mi lado racional me decía que estaba terriblemente mal. </p>
<p>   -Ah, te lo dije…una parte de ti me recuerda claramente.- Susurró sacándome de mis pensamientos para darme cuenta de que estaba correspondiendo aquel beso casi con desesperación.<br />
   -Déjame ir…- Le pedí…no, no estaba rogando…sólo le pedía que me dejara ir. Ya me sentía lo bastante perdido y confundido por esto que sólo deseaba irme, pero mis palabras salieron en un suave jadeo.<br />
   -¿En verdad quieres irte?&#8230;- De pronto le miré, sus palabras volvieron a sonar tristes como si toda la intención de llevarme a esto se hubiera desvanecido.-… Si eso es  lo que en verdad deseas…</p>
<p>   Murmuró y para toral sorpresa mía soltó su implacable agarre dejándome totalmente descolocado ante eso. Le miré sin entender lo que pasaba llevando mis manos a su pecho para no caer y bajé.</p>
<p>   -¿Y ahora que pasa…?.- Preguntó  recostándose nuevamente y llevándose  una mano a su nuca.-…No querías irte, pues eres libre…no me volverás a ver… jamás.- Murmuró totalmente abrumado por la tristeza… o eso parecía.<br />
   -En verdad lo siento, pero en verdad no te conozco…y creo que me has confundido con alguien más.- Tomé mi chaqueta volviendo a sentarme a su lado…Si estoy loco por volver a acercarme, pero se veía tan triste que…no sé, me hacía sentir culpable en cierto grado…aunque no estaba dispuesto a hacer lo que quería… por si lo pensaron.<br />
   &#8211; Lo sabía…fue todo una pésima idea.- Siguió como si no me hubiera escuchado.- Te lo dije…te pedí que me dejaras terminar esto contigo y así volveríamos los dos…pero no, quisiste tomar toda la responsabilidad por tu cuenta y dejarme…ahora has vuelto y no me recuerdas, no en esta era…<br />
   -Eh… creo que mejor me voy.- Dije alejándome de él, no sabía de que hablaba o con quien, pero era claro que no era conmigo.</p>
<p>   Me apresuré a salir de la habitación para ir a la puerta de calle mientras revisaba mis bolsillos. Si, todo estaba allí. Mi dinero, mi billetera y mis llaves. Tomaría el primer taxi, bus o lo primero que encontrara. Aun estaba confundido con lo que ocurría y, sinceramente, no podía calmarme. Era la primera vez que un hombre…. ¡un hombre! Me dejaba así.</p>
<p>-… &#8211; Me detuve en la puerta volteando a mirar hacia el pasillo, no, no estaba esperando a verle ahí… ¿o si?</p>
<p>   Dí un profundo suspiro volviendo por sobre mis pasos, me quería ir, pero al menos quería saber su nombre, aunque no tenía idea de para que diablos. Sentía la extraña necesidad de saber quien era. Avance por el pasillo escuchando como la madera del suelo crujía a cada paso que daba como si fuera una maldita película de terror… ¿porque ahora el pasillo se me hacía tan largo? Apuré el paso hasta llegar a la puerta de la habitación de la cual había salido prácticamente corriendo, asomé mi cabeza para verle exactamente en la misma posición en la que lo había dejado. En verdad se veía muy abatido como si le hubieran dado una sentencia de muerte o algo así, me acerqué a la cama con cuidado sin saber que hacer. Hablarle o simplemente dar media vuelta e irme.</p>
<p>   -Al menos dime tu nombre…- Murmuré con suavidad mientras me detenía a los pies de la cama, tampoco era tan tonto para acercarme más…prefería mantenerme fuera del rango de ataque.<br />
   -…No tienes porque saberlo…no me volverás a ver…- contestó mirándome nuevamente, clavándome unos fríos ojos azules los cuales hicieron que diera un pequeño paso hacia atrás.- ¿No querías irte? ¡Pues vete!- Me gritó sentándose de golpe sin quitar esos fríos ojos azules en los cuales se adivinaba un gran pesar.<br />
   &#8211; Cómo quieras…- Contesté con brusquedad cruzándome de brazos, está bien, el pobre sujeto estaba sufriendo, pero tampoco iba a aguantar que me gritara.- Trato de ser amable una vez y me gritas….pero bueno, será…- Me di media vuelta caminando hacia la puerta, por tercera vez…<br />
   &#8211; Michaelle(Micael)…- Me detuve sintiendo un intenso dolor en el pecho al escuchar ese nombre, ¿el porque?&#8230;aun no lo sabía.<br />
   -Bueno…hasta siempre Michaelle…- Le dije sin mirarle, pero también sin moverme. Le escuché el crujir de la cama y sus pasos que se acercaban.<br />
   &#8211; Tienes los pies clavados al…- Comenzó a hablar con un frío sarcasmo, pero lo interrumpí al darme vuelta rápidamente y besarle casi con desesperación.</p>
<p>   No pregunten, porque ni yo mismo lo sé. Simplemente necesitaba ese contacto, esos besos…a él. </p>
<p>   El beso siguió haciéndose más profundo y con cada vez más deseos. Williams no entendía su necesidad y Michaelle había quedado completamente descolocado ante aquel beso, no entendía mucho, pero sabía que si le había besado  era porque algo en su interior si recordaba su pacto tantos siglos atrás.<br />
   Sólo separaban sus labios para tomar aire antes de volver a unirse tan apasionadamente que parecía que quisieran fundir todo a su alrededor, Michaelle lo abrazó por la cintura con una mano acortando aun más la distancia entre ambos  mientras que con la otra acariciaba la espalda casi con devoción . Mientras que Williams el rodeaba el cuello con sus brazos acariciando sus cabellos y su nuca. Para ambos ya no había habitación, ni casa…ni tiempo, sólo ellos.<br />
Michaelle abrió los ojos un momento con la intensión de detener esto, no podía seguir si el otro lo hacía por simple necesidad y no por lo que en verdad importaba. Pero se detuvo al ver que el otro le miraba con una expresión que no veía desde hace siglos.<br />
   -Williams…- Susurró sorprendido ante esto.<br />
   &#8211; Dije que volvería….lamento haber demorado tanto.- Contestó el otro con una voz aterciopelada y seria, aunque era la misma voz del muchacho impertinente de antes, sonaba completamente diferente.<br />
   -¿Qué pasará con el Williams de esta era?- Preguntó algo inquieto de haber sacrificado un alma inocente sólo por su deseo de encontrarse nuevamente.<br />
   &#8211; Este Will  al igual que los anteriores he sido yo a la espera de que me encontraras…Lo que conociste no fue más que una cáscara que protegía mi verdadera conciencia…- Sonrió con total dulzura pegando su frente con la contraria.- Hemos esperado tanto tiempo para volver a estar así…cuantas vidas, dos, tres… ¿veinte? Ya ni lo recuerdo, pero has esperado en la inmortalidad bastante tiempo y sólo…- Se le quebró la voz mientras le volvía a abrazar.- Lo siento tanto…lamento haberte encadenado a esta existencia de total oscuridad.<br />
   -No, no tienes porque disculparte, necesitábamos hacer esto para poder volvernos a ver en una era en la cual no seamos cazados como animales. Tú me amarraste a la inmortalidad, pero yo te condené a morir  una y otra ves en tus vidas de mortal…en verdad lamento el no haberte podido encontrar antes… En estos siglos he muerto varias veces y hasta he ido a la guerra…y a ambas guerras mundiales buscándote…pero al fin nos hemos encontrado…- Le decía entre besos y caricias llenas de nostalgia y cariño.</p>
<p>Volvieron a fundirse en un beso, un beso que había esperado siglos para dar. Por fin ángel y demonio podían amarse en una época que no los cazaría, ni los juzgaría….un era que ni siquiera creía en ellos.</p>
<p>Fin.-</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/a-glass-of-wine-please/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>11</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Muerte de un Chapero</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 12:38:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nayra Ginory</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fanfics]]></category>
		<category><![CDATA[Originales]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=733</guid>
		<description><![CDATA[1ª  noche: 11 de febrero
1ª  noche: 11 de febrero2ª noche: 12 de febrero 3ª  noche: 13 de febrero 4ª  noche: 14 de Febrero. Epilogo: 5ª  noche. Un año después.  

Rubén se subió un poco más el cuello de su abrigo y aprovechó para exhalar el aliento en la palma de sus manos. Se había [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='indizar'>1ª  noche: 11 de febrero</div>
<div class='chapters' id='right' style='width: 200px; float: right;'><ul><li>1ª  noche: 11 de febrero</li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/chapter/2/">2ª noche: 12 de febrero </a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/chapter/3/">3ª  noche: 13 de febrero </a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/chapter/4/">4ª  noche: 14 de Febrero. </a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/chapter/5/">Epilogo: 5ª  noche. Un año después.  </a></li></ul></div>
<p style="text-align: left;">
<p>Rubén se subió un poco más el cuello de su abrigo y aprovechó para exhalar el aliento en la palma de sus manos. Se había dejado los guantes en casa y ahora empezaba a arrepentirse de no haber vuelto para a recogerlos. El aire cortaba y se arremolinaba en torno a sus rodillas, haciendo volar el bajo de su abrigo y pegando la tela de los pantalones contra la piel de sus piernas.</p>
<p>Una bolsa de plástico vacía voló a su lado arrastrada por la corriente de la que él mismo quería protegerse, seguida por otros ligeros objetos que se habían ido quedando en las aceras tras años de limpieza municipal ineficaz. Esta era la zona chunga de la ciudad, en la que los barrenderos hacían un servicio rápido y en la que la policía sólo hacía acto de presencia cuando era absolutamente necesario.</p>
<p>Intentando esquivar un condón usado que había en la acera casi se tropieza con una rata que comía de un cubo de basura volcado y parcialmente quemado. El animalito le miró con sus ojillos rojos antes de salir corriendo y entrar en las alcantarillas. Reprimió una mueca de asco al ver que un ejército de cucarachas asistía al mismo festín y siguió de largo.</p>
<p>Se cruzó con unas pocas personas en la calle, casi todos hombres. Era muy tarde en realidad, algo más de las doce, pero siempre había pensado que esa hora tenía algo de mágico y además él mismo acostumbraba a trabajar de noche. Sabía muy bien lo que estaba buscando, pero sólo una vaga idea de dónde encontrarlo, aunque no se le pasó por la cabeza preguntar por direcciones a alguno de los que se cruzaba por la calle: coreanos de ojos taimados, negros que trapicheaban en un callejón oscuro, un grupo de skin heads que golpeaban el asfalto con sus Dr. Martens. Rubén pasaba al lado de ellos fingiendo ser invisible, sabiendo que estaba en un lugar que no lo reconocía como propio.</p>
<p>Empezó  a sentirse algo más seguro cuando llegó a la calle de las putas. Aunque la explícita sexualidad de esas mujeres le intimidaba un poco, al menos sabía que allí no era un extraño. Varios hombres como él vagaban por la calle, andando o en coche, mirando la piel que se exhibía bajo las fría luz de las farolas. Varias de ellas se acercaron, susurrando sugerentes proposiciones en su oído, guiando sus manos hasta ciertas partes de su anatomía. Rubén se desembarazó de ellas con una tímida sonrisa y siguió de largo.</p>
<p>Se alejó de esa calle, encaminándose hacia un callejón oscuro. Bajo la entrada en forma de arco, había una farola con el cristal roto, cuya bombilla brillaba a intervalos con una luz que era más débil que el zumbido que producía. Un grupo de chicos estaba allí de pie, dedicándose a lo mismo que las mujeres de la calle de al lado, pero un poco más escondidos y con menos compañía.</p>
<p>Lo que vio allí fue una gran decepción, ninguno de ellos respondía a lo que él estaba buscando: uno era muy alto y desgarbado, otro demasiado delgado, otro tenía el tronco muy corto en relación a unas piernas larguísimas, el último era un transexual.</p>
<p>Se paró a unos metros del grupo, los brazos colgando laxos a los lados del cuerpo en un gesto de elocuente decepción. Los chicos lo miraron, percatándose al final de su presencia y se dispuso a darse la vuelta e irse antes de llamar más la atención. Justo en ese momento oyó el ronroneo de un coche y un deportivo negro tomó la curva y paró cerca de él, junto a la acera. En su interior había un joven. Se inclinó sobre su asiento, como si estuviera despidiéndose del conductor y luego salió. Rubén lo siguió con la mirada: sus perfectas proporciones, su porte elegante, su caminar tranquilo, su hermoso rostro. Parecía un dios griego esculpido en mármol que había cobrado vida gracias al fuego de Prometeo. Se unió a los demás prostitutos y se apoyó en la farola. Se subió el cuello de la chaqueta, ocultando la parte inferior de su rostro, y encendió un cigarrillo, protegiendo la llama del mechero en el hueco formado por sus manos. Inhaló el humo y luego lo expulsó, dejando que el aliento de sus pulmones se mezclara con el gélido aire de la ciudad.</p>
<p>Durante todo el rato, Rubén lo había estado contemplando, hasta que sus pies se movieron de nuevo y sus pasos se dirigieron hacia él.</p>
<p>Al ver que al final el extraño se unía a ellos, los chaperos se le acercaron y le rodearon como un grupo de chacales en espera de una presa. Rubén permitió que se acercaran, dejándose mirar por ellos y mirándolos a su vez.</p>
<p>—Hola guapo, ¿has venido a divertirte? —el chico delgadito, que se llamaba Manu, se acercó frontalmente, dejándole estudiar su rostro—. Porque si es así, yo soy el que mejor puede atenderte.</p>
<p>—¿Ah, sí? —el hombre rodeó a Manu, admirando su cuerpo—. Me parece que no, no eres lo que estoy buscando, en cambio tú… —miró al que estaba junto a la farola, que aún se fumaba su cigarro con tranquilidad. Era el único que no se había acercado. Rubén se permitió un estudio más de cerca, bajando su mirada por ese cuerpo perfecto con un pausado deleite del que no se creía capaz—. Tú sí que lo eres.</p>
<p>El joven lanzó el cigarrillo, que fue a caer en un charco de agua, chisporroteando brevemente mientras su llama se apagaba. Se separó de la farola con parsimonia y se colocó frente a Rubén con un aire altivo y confiado. Se dio una vuelta completa, con los brazos en cruz, dejando que el posible cliente le mirara.</p>
<p>—¿Te gusta? —inquirió cuando volvió a estar frente a él.</p>
<p>Rubén asintió.</p>
<p>—¿Te han dicho alguna vez que tu cuerpo tiene unas proporciones perfectas?</p>
<p>Se oyeron alrededor un par de risitas, no era el comentario más común.</p>
<p>—Me lo tomaré como un cumplido —el prostituto esbozó una curiosa sonrisa—. ¿Quieres o no?</p>
<p>Rubén asintió.</p>
<p>—Entonces no hay nada más que hablar, ¿no? Cuarenta por chupártela, cincuenta si quieres follarme. Y con condón, que si no, no hay trato.</p>
<p>—Está bien. Vamos.</p>
<p>Caminaron un rato sin hablar, saliendo de esa parte de la ciudad para entrar en el casco viejo. Tras unos minutos de paseo, se pararon frente a un portal y Rubén sacó unas llaves. La puerta de madera estaba carcomida y crujió levemente cuando se abrió.</p>
<p>—Pasa.</p>
<p>El zaguán era oscuro y estaba sucio. El final del pasillo se abría hacia unas escaleras estrechas y en muy mal estado.</p>
<p>—¿Vives aquí? —preguntó al fin el prostituto.</p>
<p>—Ajá —subieron varios pisos hasta llegar al ático. Era un edificio viejo y no tenía ascensor, seguramente por eso sería lo más barato—. Ya sé que es un poco cutre —dijo como disculpándose mientras abría la puerta—, pero a mí me gusta.</p>
<p>El chico entró y se encontró en un cuarto en tinieblas rodeado por extrañas figuras, como si la oscuridad estuviese poblada por siniestras amenazas, pero al ir encendiéndose las luces pudo ver que no eran más que estatuas y esculturas, en diferentes estados de composición. El ático era un loft, amplio y con grandes ventanales, pero estaba en muy mal estado. El papel de las paredes estaba desprendiéndose y olía un poco a moho y a humedad.</p>
<p>—Pues sí que es cutre.</p>
<p>—Ya, bueno —Rubén se quitó el abrigo que llevaba y se puso un suéter de lana—. Dicen que un poco de decadencia es buena para una artista.</p>
<p>—¿Eres escultor?</p>
<p>—Ajá. Este no es sólo mi piso, también es mi taller. No me has dicho tu nombre.</p>
<p>De repente, notó que de nuevo su cliente le estudiaba con la mirada, e inexplicablemente se puso nervioso.</p>
<p>—No suelo decírselo a mis clientes.</p>
<p>—Yo me llamo Rubén.</p>
<p>Asintió, muchos hombres le decían su nombre para que lo gimiera mientras se lo follaban.</p>
<p>—Muy bien, ¿y entonces?</p>
<p>—¿Entonces qué? Ah, sí claro. Perdona —le lanzó una sonrisa—. Lo siento, hace un poco de frío aquí, pero he encendido la estufa al lado de la cama —le señaló un estructura de madera donde descansaba un colchón desfondado, cubierto por una sábana blanca—. Desnúdate, por favor.</p>
<p>Se dispuso a hacer uno de sus célebres stripteases, pero se sorprendió al ver que el otro se daba la vuelta y empezaba coger unas herramientas  que había dentro una taza de cerámica. Le miró por encima del hombro.</p>
<p>—¿Aún no has empezado? ¿Te da vergüenza desnudarte?</p>
<p>—No que va, es sólo que pensé que… que a lo mejor querías mirar.</p>
<p>El hombre le dio la espalda de nuevo, así que se despojó de su ropa sin más preámbulos. Cuando sólo le quedaba la ropa interior se sentó en la cama a esperar que terminara.</p>
<p>El escultor volvió a mirarle.</p>
<p>—Levántate.</p>
<p>—¿Qué?</p>
<p>—Que te levantes, por favor —Rubén se acercó a él, con una sonrisa de total naturalidad, como si estuviera haciendo lo más normal del mundo.</p>
<p>—¿No prefieres que esté tumbado? —empezaba a sentir que algo no iba como debía. Rubén negó con la cabeza—. No serás uno de esos raritos, ¿verdad? Si me vas a follar, prefiero que sea algo convencional.</p>
<p>Rubén rió mientras caminaba alrededor de él, observando su cuerpo con el detenimiento de quien está decidiendo si comprarse o no un sofá. El joven se sintió estudiado de nuevo, como si esos ojos pudieran ver más allá de su desnudez. Se ruborizó bajo ese escrutinio, aunque no percibía en él ninguna intención lujuriosa</p>
<p>—No, no soy ningún rarito —se alejó de nuevo y lo miró desde la distancia—. Pero es verdad que lo que te voy a pedir no es muy convencional.</p>
<p>Se sentó en la cama y le indicó al otro que se sentara a su lado. El chico se tensó, esperando un contacto que no llegó. El hombre se limitó a apoyar sus manos en los muslos.</p>
<p>—Aún no te he explicado muy bien de qué va todo esto y tú me estás malinterpretando, pero eso es culpa mía —le miró a los ojos—. No te he contratado para tener sexo contigo.</p>
<p>—¿No quieres follar? —el prostituto le miró con los ojos muy abiertos</p>
<p>—No.</p>
<p>—¿Por qué no? —su voz delató un ligero tono a orgullo roto—. ¿No te gusto?</p>
<p>Rubén esbozó una melancólica sonrisa.</p>
<p>—Eres muy hermoso, si eso es a lo que te refieres, y esa es la razón por la que estás aquí. Así que sí, me gustas, pero no en ese sentido. Ven —se puso de pie y caminó hacia una mesa que había en el centro de la habitación.</p>
<p>Una vez allí, el hombre le descubrió una pequeña estatua de arcilla que había sobre ella. Parecía más bien el esbozo de una escultura, pues sus formas estaban difusas, carentes de detalles concretos. Representaba a un hombre tumbado de costado, como dormido, pero en una posición a todas luces incómoda. En su rostro crispado se leía enfado, rabia y una pena muy profunda. Esbozo o no, ya estaba cargado de significado.</p>
<p>—¿Qué es?</p>
<p>Rubén se apoyó en el respaldo de una silla, mirando al boceto fijamente.</p>
<p>—Es un proyecto de clase. Mi profesor de escultura cree que si no conocemos los fundamentos de la escultura clásica, no podremos dominar los nuevos conceptos. Un punto de vista interesante —le guiñó un ojo—. En todo caso, quiere que realicemos una escultura neoclásica en mármol y tomemos un tema de la mitología griega para ello.</p>
<p>—Pero esto es arcilla, ¿no?</p>
<p>—Sí, claro. Esto es sólo un boceto, para luego esculpir la definitiva, que será de tamaño natural. Pero, ¿sabes? No consigo hacerla del todo bien, no estoy satisfecho con el resultado.</p>
<p>—¿Por qué no? A mí me parece bonita.</p>
<p>—Bonita —Rubén bufó—, no debe ser bonita, debe ser…, debe parecer real, en movimiento, viva… Pero no lo consigo. Por eso estás aquí. Necesito un modelo.</p>
<p>—¿Un modelo?</p>
<p>—Sí, alguien real en quien basar mi escultura, alguien de carne y hueso, alguien imperfecto.</p>
<p>—Yo no soy imperfecto —se quejó el chico.</p>
<p>—Claro que lo eres, todos lo somos, eso es lo que nos hace especiales, únicos. Necesito a alguien de verdad que le de a mi escultura imperfecciones y defectos que lo hagan parecer único a él también.</p>
<p>—¿Y qué tendría que hacer?</p>
<p>—Nada —Rubén se encogió de hombros—, sólo tumbarte en la cama y posar para mí cada noche.</p>
<p>—¿Cómo que cada noche?</p>
<p>—Bueno, si aceptas el trabajo necesitaré que vengas varias veces, hasta que termine el boceto.</p>
<p>—¿Por cuánto rato?</p>
<p>—Un par de horas cada noche. ¿Cuánto me cobrarías por eso? ¿Cien euros? —ofreció.</p>
<p>—No lo sé, nunca me habían pedido algo así —el prostituto pareció dubitativo un momento. Cien euros por no hacer nada más que estar tumbado un par de horas era una agradable variación de su rutina.</p>
<p>—Entonces, ¿trato hecho? —el escultor le ofreció una mano, con un ligero atisbo de ansiedad, como si pensara que el otro no aceptaría.</p>
<p>El chico se la estrechó, devolviendo la sonrisa.</p>
<p>—Trato hecho.<br /><p><strong>Capítulos:</strong> &laquo; Anterior 1 <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/chapter/2/">2</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/chapter/3/">3</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/chapter/4/">4</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/chapter/5/">5</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/chapter/2/">Siguiente &raquo;</a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/muerte-de-un-chapero/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Clase de Literatura</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/clase-de-literatura/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/clase-de-literatura/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 12:27:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nayra Ginory</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fanfics]]></category>
		<category><![CDATA[Originales]]></category>
		<category><![CDATA[lemon]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=732</guid>
		<description><![CDATA[Entré  en clase a las ocho en punto como cada día, pero me sorprendió  comprobar que no había nadie y que todos los pupitres estaban vacíos. Miré a mi alrededor atónito, buscando una explicación para la ausencia de mis compañeros. El timbre que marcaba el inicio de las clases sonó y al mismo tiempo oí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entré  en clase a las ocho en punto como cada día, pero me sorprendió  comprobar que no había nadie y que todos los pupitres estaban vacíos. Miré a mi alrededor atónito, buscando una explicación para la ausencia de mis compañeros. El timbre que marcaba el inicio de las clases sonó y al mismo tiempo oí como la puerta del aula se cerraba detrás de mí. Me giré para encontrarme de frente con esos ojos que me robaban el aliento cuatro horas a la semana. El tiempo pareció detenerse un instante, suspendido en algún lugar de mi conciencia, mientras veía como Carlos, mi maravilloso profesor de literatura, se acercaba a mí moviéndose de una manera sinuosa muy impropia en él.</p>
<p>—¿No ha llegado nadie? —preguntó el profesor, mirándome con intensidad.</p>
<p>—No —dije con un hilo de voz.</p>
<p>Los dos primeros botones de su camisa estaban desabrochados y su morena piel quedaba expuesta. Quise acariciar el tibio vello de su torso y hundirme en el profundo olor que emanaba de él. Tragué saliva sonoramente.</p>
<p>—Bien, entonces tú y yo estamos solos —llegó hasta mí y acarició mi rostro con infinita ternura mientras su perfume me invadía—; voy a tener que darte una clase privada.</p>
<p>—¿De literatura? —pregunté muy nervioso.</p>
<p>Una curiosa sonrisa se insinuó en sus labios.</p>
<p>—No, de eso no —dijo mientras acercaba sus labios a los míos en un camino lento, pero inexorable.</p>
<p>Dejé  que me atrapara en su beso y en su olor. Hundí mis manos en su sedoso cabello mientras él introducía sus dedos, como trémulos tentáculos, por el interior de mi camisa. El contacto de sus manos contra mi piel me hizo gemir.</p>
<p>—Carlos —jadeé cautivado por su contacto.</p>
<p>—Mi precioso niño —dijo a su vez con los labios hundidos en mi cuello, mordisqueando mi piel, haciéndome enloquecer—, siempre te he deseado…</p>
<p>Llevé  mis manos a su camisa y la desabotoné con ansia, sólo para poder hundir mi nariz en su pecho y aspirar su profundo perfume a virilidad. Carlos era tan hombre, tan guapo, tan fuerte, y yo lo deseaba tanto.</p>
<p>Me elevó, cargándome por debajo de las axilas, hasta dejarme sentado en la alta mesa desde donde nos daba clase. Sólo entonces me di cuenta de que toda mi ropa había desaparecido. Sentí bajo mi piel la fría madera pulida de la mesa y me estremecí. Entre besos, Carlos me miraba lleno de pasión.</p>
<p>—Eres tan hermoso, mi dulce niño —sus palabras acariciaban mis sentidos— tan hermoso…</p>
<p>Un gemido entrecortado escapó de mi garganta mientras el deseo fluía imparable por mis venas. No sentía vergüenza sino ardor, un ardor incontrolable que me hacía querer revolcarme con él como un perro en celo. Le atraje hacía mí, rodeando su cintura con mis piernas, de manera que nuestros miembros se rozaron deliciosamente. Me restregué contra él en un intento de aplacar esa ansiedad que me corroía por dentro, mientras con mis manos descorría los cierres de su cinturón. Sus pantalones cayeron, derramándose por sus piernas al tiempo que quedaba a la vista su tibia y palpitante carne. Le toqué, ansioso de sentir su fuerza bajo mis manos, deseando entregarme a él con cada fibra de mi ser. Insinuante, me tumbé sobre la mesa invitándole a acercarse más, mientras se mantenía entre mis piernas, acariciando mi cuerpo con avidez y mirándome con deseo.</p>
<p>—Mi pequeño, mi hermoso pequeño —sus labios pronunciaron las palabras sin moverse apenas, mientras sus manos tanteaban hambrientas mi entrepierna.</p>
<p>Abrí  las piernas, entregado por completo a él, mientras sentía cómo su hombría se adentraba en mí, llenando mis entrañas con calor y placer. Siempre temí que la primera vez fuera dolorosa, pero no fue así, sólo había un candente placer. Carlos dentro de mí, abrasándome, mientras agarraba mis caderas con sus manos, apretando mi carne entre sus dedos hasta hacerme sentir un agradable dolor. Me apreté contra él para hacer la penetración más intensa y él incrementó el ritmo de sus embestidas. Mi cuerpo se estremecía sin ningún control mientras clamaba por el desahogo del orgasmo. Entre gemidos, agarré mi miembro y me masturbé, consciente de que me iba a correr de un momento a otro, mientras Carlos, que no apartaba sus ojos de los míos, jadeaba con cada furiosa embestida. El mundo a mi alrededor pareció desaparecer mientras me corría en mi mano al tiempo que sentía como mi propio cuerpo se desvanecía: ya no sentía la dureza de la mesa debajo de mí, ni a Carlos en mi interior. Cerré los ojos, confuso, mientras intentaba recuperar el control de mi cuerpo y de mi mente. Un insidioso zumbido comenzó a sonar en ese momento más allá de los límites de mi conciencia. Me sentía desorientado, ¿era el timbre que marcaba el final de la clase? Volví a abrir los ojos, pero Carlos no estaba allí. Ni él, ni la clase, ni los pupitres. Me giré confuso y me encontré en mi propia cama. Alargué el brazo y apagué el despertador con un manotazo, al tiempo que caía dolorosamente en mi propia realidad. Eran las siete de la mañana y tenía que vestirme para ir a clase. Pensé, apesadumbrado, que a primera hora tendría literatura. Me senté en la cama y aparté la manta, sólo para encontrarme completamente manchado: mi semen se había derramado en mi pijama y entre la ropa de cama.</p>
<p>—Mierda —mascullé—, encima voy a tener que cambiar las sábanas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2010/03/clase-de-literatura/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Rosas Celestes</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2010/02/rosas-celestes/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2010/02/rosas-celestes/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Feb 2010 16:44:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Anny</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fanfics]]></category>
		<category><![CDATA[Originales]]></category>
		<category><![CDATA[Yuri]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=720</guid>
		<description><![CDATA[
***Atención: este fanfic es Yuri, pero como no existe &#8220;Yuri Adicción&#8221;, lo recibimos aquí con gusto ;)***
1. Caminos Cruzados

 

A lo lejos se podía escuchar el sonido de la lluvia, cayendo constantemente una y otra vez, las gotas que golpeaban su ventana eran demasiado abrumadoras para Emma, de hecho las detestaba, para ella no había [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-721 aligncenter" title="rosas-celestes" src="http://www.yaoiadiccion.net/wp-content/uploads/2010/02/rosas-celestes.jpg" alt="rosas-celestes" width="448" height="214" /></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #993366;"><strong>***Atención: este fanfic es <span style="color: #ff00ff;"><em>Yuri</em></span>, pero como no existe &#8220;Yuri Adicción&#8221;, lo recibimos aquí con gusto ;)***</strong></span></p>
<div class='indizar'>1. Caminos Cruzados</div>

<p><!--[if gte mso 9]><xml> <w:WordDocument> <w:View>Normal</w:View> <w:Zoom>0</w:Zoom> <w:TrackMoves /> <w:TrackFormatting /> <w:HyphenationZone>21</w:HyphenationZone> <w:PunctuationKerning /> <w:ValidateAgainstSchemas /> <w:SaveIfXMLInvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:IgnoreMixedContent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:AlwaysShowPlaceholderText>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:DoNotPromoteQF /> <w:LidThemeOther>ES-CL</w:LidThemeOther> <w:LidThemeAsian>X-NONE</w:LidThemeAsian> <w:LidThemeComplexScript>X-NONE</w:LidThemeComplexScript> <w:Compatibility> <w:BreakWrappedTables /> <w:SnapToGridInCell /> <w:WrapTextWithPunct /> <w:UseAsianBreakRules /> <w:DontGrowAutofit /> <w:SplitPgBreakAndParaMark /> <w:DontVertAlignCellWithSp /> <w:DontBreakConstrainedForcedTables /> <w:DontVertAlignInTxbx /> <w:Word11KerningPairs /> <w:CachedColBalance /> </w:Compatibility> <m:mathPr> <m:mathFont m:val="Cambria Math" /> <m:brkBin m:val="before" /> <m:brkBinSub m:val="&#45;-" /> <m:smallFrac m:val="off" /> <m:dispDef /> <m:lMargin m:val="0" /> <m:rMargin m:val="0" /> <m:defJc m:val="centerGroup" /> <m:wrapIndent m:val="1440" /> <m:intLim m:val="subSup" /> <m:naryLim m:val="undOvr" /> </m:mathPr></w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:LatentStyles DefLockedState="false" DefUnhideWhenUsed="true"   DefSemiHidden="true" DefQFormat="false" DefPriority="99"   LatentStyleCount="267"> <w:LsdException Locked="false" Priority="0" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Normal" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="9" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="heading 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 7" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 8" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 9" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 7" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 8" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 9" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="35" QFormat="true" Name="caption" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="10" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Title" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="1" Name="Default Paragraph Font" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="11" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtitle" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="22" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Strong" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="20" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Emphasis" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="59" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Table Grid" /> <w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Placeholder Text" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="1" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="No Spacing" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light List" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Revision" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="34" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="List Paragraph" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="29" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Quote" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="30" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Quote" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 1" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 2" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 3" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 4" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 5" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 6" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="19" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Emphasis" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="21" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Emphasis" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="31" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Reference" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="32" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Reference" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="33" SemiHidden="false"    UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Book Title" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="37" Name="Bibliography" /> <w:LsdException Locked="false" Priority="39" QFormat="true" Name="TOC Heading" /> </w:LatentStyles> </xml><![endif]--> <!--[if gte mso 10]><br />
<mce:style><!   /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-priority:99; 	mso-style-qformat:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin-top:0cm; 	mso-para-margin-right:0cm; 	mso-para-margin-bottom:10.0pt; 	mso-para-margin-left:0cm; 	line-height:115%; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:11.0pt; 	font-family:"Calibri","sans-serif"; 	mso-ascii-font-family:Calibri; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-theme-font:minor-fareast; 	mso-hansi-font-family:Calibri; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;} --></p>
<p><!--[endif]--></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">A lo lejos se podía escuchar el sonido de la lluvia, cayendo constantemente una y otra vez, las gotas que golpeaban su ventana eran demasiado abrumadoras para Emma, de hecho las detestaba, para ella no había nada peor que ir a estudiar un día lluvioso. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">–Maldición –dijo para sus adentros, mientras abría los ojos manteniendo la esperanza de no ver su ventana empapada de agua, pero la lluvia seguía allí y no tenía ganas de ir a ningún lado. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Se levantó de su cama incorporándose más lentamente que lo normal, realmente  odiaba la lluvia, un mal recuerdo de la niñez. Mientras tomó un  baño, meditó sobre su vida, todo lo que había transcurrido en esos diecisiete  años pasados, descubrió que nada interesante había sucedido, pues desde que tenía uso de razón se había sentido vacía, como si no tuviera ningún fin su existir, parecía tan automática, tan maquinal… </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Constantemente se preguntaba que habría de malo en ella, sin embargo nunca había intentado decirle lo que sentía a nadie, a quien? Se preguntaba, a su madre?, tal  vez…No, la iba a preocupar y pediría una cita con el psicólogo más costoso de la ciudad, ir con  un psicólogo pensaba, no era la primera vez que consideraba esa posibilidad, pero al contemplarla se negaba cada vez más a ella; que le diría se preguntaba; que su vida no tiene sentido alguno, que se siente vacía, vana, superficial&#8230; </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Solía especular sobre todas las teorías que tendría el especialista para ella, estas suposiciones iban desde que diría que se sentía así porque sus padres no pasaban tiempo con ella, hasta que era por asistir a la escuela pública. Emma asistía a la escuela del estado hace ya un año, una decisión que había tomado cuando cursaba noveno grado pues estaba harta de toda la superficialidad que rodeaba los a todos colegios privados a los que había asistido… todos eran iguales: una cantidad de adolescentes crueles y mimados siempre hablando de dinero, moda, dinero, autos, dinero, viajes, dinero&#8230; todos en sus inestables vidas giraba en torno al dinero.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> Así que cuando terminó el cuarto grado de secundaria decidió inscribirse en la escuela pública, un acto de valor que le había costado la vida a un ser querido. Pero ya no se podía arrepentir pase lo que pase, no cuando   había conseguido su propósito, también sus padres le pusieron como condición sacar el mejor promedio de todo el curso, pero esto para Emma no era  realmente difícil, ya que siempre se había destacado por sacar buenas calificaciones, pues el no tener amigos tenía sus ventajas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">En la escuela pública las cosas no mejoraron mucho, todos sus compañeros la habían hecho a un lado por ser adinerada y además la sabelotodo de la clase, pero a pesar de eso y de todos los insultos y provocaciones que recibía por parte de ellos, se sentía mejor en ese lugar por lo menos sentía que su existencia le importaba a alguien aunque sea para odiarla.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Cuando se encontró  vestida bajo a desayunar, sus padres como siempre ya se habían ido, solo se encontraba su empleada aguardando por ella.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">-Buenos días Señorita- dijo la delgada mujer</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">- Buen día – respondió Emma intentando recordar cómo se sonreía, </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">-que desea desayunar hoy?- preguntó amablemente la mujer. Emma tomo aire en un suspiro, otro día mas pensó depresivamente,</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> &#8211; Señorita? –articuló de nuevo la empleada. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">–ahm… la verdad nada, voy tarde, dijo con mirada fulera. Y sin esperar respuesta dijo adiós,  mientras se dirigía a zancadas hacia la puerta. Pero antes de atravesar el portal, la empleada volvió a hablar casi gritando.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">-Señorita! – si? , respondió Emma un poco irritada pero conservando su tono amable. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">–Solo quería desearle un Feliz cumpleaños- concluyó la señora con gesto cordial. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">–Gr Gracias –dijo Emma desconcertada y salió rumbo al colegio.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Como todos los días le pidió a su conductor que la dejara unas cuadras antes de la institución, pues Emma creía que ya tenía suficiente con se la sabelotodo adinerada de la clase y no tenía ganas e ser la sabelotodo adinerada con un Audi  A3 celeste metalizado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Siempre al bajar del auto se percataba de que ningún estudiante pasara por ahí, por eso le agradaba llegar temprano al colegio, ya que pocos estudiantes les gustaba madrugar a clases, y la mayoría llegaban caminando o en bicicleta, Emma vivía demasiado  lejos  para llegar caminando, en bicicleta sus padres jamás lo permitirían, de hecho ella no sabía montar en bicicleta y el transporte escolar no cubría la ruta del sur, así que su Audi de regalo de cumpleaños número quince era la única opción que tenia, aunque ya hace dos años que lo poseía todavía no se había acostumbrado a él.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">un embotellamiento en la avenida había retrasado su adelantado arribo a la escuela, pues faltaban cinco minutos para las ocho, la hora en que todos los estudiantes hacían su aparición, pero esta vez gracias a la  lluvia que tanto despreciaba, los estudiantes tardarían mas en llegar a la institución.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Se asomó cuidadosamente a la empapada ventana del Audi, La banqueta se veía húmedamente desolada por la precipitación, entonces decidida intentó salir  rápidamente del auto, siendo recibida por la lluvia apacíguante, su maleta purpura se atoró en la puerta del  A3, cuando consiguió zafarlo por fin, sintió a alguien pasar por su lado, un escalofrío recorrió todo su cuerpo, había sido descubierta, un año ocultando la existencia de su flamante auto para que un día de trafico eche y todo a perder, ahora sí que sería el centro de atracción de todo el colegio. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Cerró de un portazo y al voltear  pudo ver un cúmulo de bolas de icopor de colores embrolladas con filamentos en lo que parecía era una especie de sistema solar, y debajo del enredijo  se encontraba un niño con gruesas gafas y pelo turbio al igual que su proyecto de ciencias, tendría unos once años aproximadamente y seguro cursaba el primer grado de secundaria, Emma se sintió aliviada al ver que el chiquillo en medio de su afán y su limitada visión no se percató ni siquiera de que casi se tropieza con ella, seguramente tampoco pudo ver el celeste Audi.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> Se tranquilizó  y casi sonriente empezó a caminar por la acera, viendo desaparecer el A3 en la carretera, no había dado ni tres pasos cuando de fue aventajada por una chica, esta sí que habría visto el auto aunque este ya casi no se distinguía a lo lejos, -todo este tiempo intentando que nadie se entere y viene esta chica y lo ve así no mas, pensó Emma, realmente  enfadada. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">-¿Quién es esa chica?-se preguntaba, mientras la seguía a sus espaldas, la muchacha caminaba pausado y sin prisa pero Emma caminaba más lento aun tras ella  observándola con ceño fruncido. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">La joven era de la estatura de Emma un poco más alta de 1.62,  llevaba un suéter gris con la capota puesta y uniforme del colegio la falda a unos diez centímetros de sus rodillas se veía desgastada abandonando su color azul por un tono grisáceo,  medias blancas cortas y amarillentas, -debe tener mucho frio- pensó Emma mirando las blancas piernas de la chica empapadas por el agua.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Emma quería ver cara a cara a la persona que descubrió su estúpido secreto, pero no se atrevió a adelantarla en su andar  y la chica nunca volteo a mirar hacia tras, como si no le importara de quién era ese  radiante auto, eso era un comportamiento raro para alguien que estudie en una institución pública.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">Al llegar a la entrada de la escuela la lluvia había cesado y los estudiantes empezaron a aparecer con sus bicicletas, capas, paraguas, gorros, chaquetas empapados por el agua formando un tumulto difícil de transitar donde perdió de vista a la extraña chica con quien se cruzó en el camino.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"><strong>NOTA DE YAOI ADICCIÓN:</strong> Si quieres seguir leyendo este fanfic, puedes descargar absolutamente gratis el E-Book ^O^:</span></p>
<p class="MsoNormal"><a  title="Link Rapidshare" href="http://rapidshare.com/files/380183274/Rosas_Celestes.pdf" target="_blank"><span lang="ES-CO">Link Rapidshare</span></a> (1,59 mb)</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO"><a  title="Link Megaupload" href="http://www.megaupload.com/?d=AW780EGY" target="_blank">Link Megaupload</a> (1,59 mb)<br />
</span></p>
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 1536px; width: 1px; height: 1px; overflow: hidden;">
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CO">NOTA DE YAOI ADICCIÓN: Si  quieres seguir leyendo este interesante fic, te sugerimos que bajes  gratis  el E-Book.</span></p>
<p class="MsoNormal"><a  title="Link Rapidshare" href="http://rapidshare.com/files/380183274/Rosas_Celestes.pdf" target="_blank"><span lang="ES-CO">Link Rapidshare</span></a></p>
<p><span lang="ES-CO">Link Megaupload</span></p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2010/02/rosas-celestes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sweetest Sin</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 23:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yuki Kuroi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Originales]]></category>
		<category><![CDATA[Sweetest sin]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=429</guid>
		<description><![CDATA[
1. Encuentro fortuito
1. Encuentro fortuito2. El extraño alumno3. Eindrea4. Pseudo exorcismo5. La Competición6. Paseo Escolar7. Secreto Profanado8. El Secreto de Lyo9. Recuerdos y Familia10. Cuerda floja
Kay se despertó, como todas las  mañanas, desparramado en su cama, solo, acompañado de los muebles y los libros  de estudio que adornaban el cuarto. Había pasado casi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a  rel="attachment wp-att-604" href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/coversws/"><img class="aligncenter size-full wp-image-604" title="coversws" src="http://www.yaoiadiccion.net/wp-content/uploads/2009/03/coversws.jpg" alt="coversws" width="428" height="588" /></a></p>
<div class='indizar'>1. Encuentro fortuito</div>
<div class='chapters' id='right' style='width: 200px; float: right;'><ul><li>1. Encuentro fortuito</li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/2/">2. El extraño alumno</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/3/">3. Eindrea</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/4/">4. Pseudo exorcismo</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/5/">5. La Competición</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/6/">6. Paseo Escolar</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/7/">7. Secreto Profanado</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/8/">8. El Secreto de Lyo</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/9/">9. Recuerdos y Familia</a></li><li><a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/10/">10. Cuerda floja</a></li></ul></div>
<p>Kay se despertó, como todas las  mañanas, desparramado en su cama, solo, acompañado de los muebles y los libros  de estudio que adornaban el cuarto. Había pasado casi seis meses desde que su  padre le enviara a ese Instituto Privado para ver si, de esa forma, lograba  completar sus estudios secundarios – que por cierto – iban bastante atrasados.<br />
No lograba aún acostumbrase a ese nuevo estilo de vida; la habitación estrecha,  los largos pasillos, el crujido del piso de madera y la colación sobre las  bandejas metálicas. Todo le parecía ajeno a él.<br />
Se desperezó mientras miraba la hora: 7:30 a.m.<br />
Llegaría tarde, como de costumbre, y de seguro recibiría nuevamente el regaño  del profesor de turno. No obstante, se sentía relajado. Se dio todo su tiempo  para ducharse y vestirse… de todas maneras llegaría tarde. ¿Para que apurarse?<br />
Cuando estuvo listo, cogió sus libros y se largó de allí. En su cabeza sólo  rondaba la idea del regaño que se avecinaba… hasta que otro asunto lo distrajo.<br />
En el patio, justo al frente del pasillo por donde iba caminando, se encontraba  un grupo de jóvenes que murmuraban entre sí, mientras observaban hacia arriba  (específicamente en dirección al piso superior del edificio). Kay no tardó en  cercarse.<br />
- ¿Qué sucede? – preguntó.<br />
- Mira… &#8211; le respondió un joven apuntando hacia arriba.<br />
Desde la azotea, rozando peligrosamente el borde, había un joven muchacho, con  la mirada perdida en el horizonte y su cuerpo inclinado, dando claras señales de  querer lanzarse al vacío.<br />
Poco a poco el patio se fue llenando de gente.<br />
- ¿No… se irá a tirar…. O sí? – preguntó Kay.<br />
- No lo sabemos… &#8211; respondió uno – hace rato que está así…<br />
- ¿Desde hace cuánto?<br />
- No sé… 10 minutos….<br />
- ¿Llamaron a los maestros?<br />
- Sí… hace poco unos alumnos fueron a dar aviso.<br />
Kay lo miró detenidamente. La mirada perdida del joven le llamaba mucho la  atención.<br />
¿Estaría borracho o drogado? ¿O sería alguna clase de sonambulismo?<br />
La respuesta era clara. No. Había otro factor que intrigaba a Kay. Uno  totalmente desconocido.<br />
Y quizás por esta intriga o por algún motivo altruista, Kay se alejó rápidamente  mientras pronunciaba las siguientes palabras pronunciaba las siguientes  palabras:<br />
- Voy a ver si lo bajo.<br />
Los jóvenes lo miraban, a la vez que llegaban los profesores al lugar. En pocos  minutos, la armonía de la mañana se había roto.<br />
8:45. hrs.<br />
Kay corría escaleras arriba. Desde afuera se oía las voces de los profesores que  pedían al joven que se bajara de allí, y otras que comentaban lo sucedido.<br />
La azotea estaba muy lejos.<br />
8:58. hrs.<br />
La tensión aumentaba y pronto las voces se transformaron en gritos de suplica y  ayuda. La gente corría y exclamaba cosas que Kay no alcanzaba a entender.<br />
9:00. hrs.<br />
Silencio.<br />
Kay se asomó por una ventana próxima, justo cuando la gente chillaba un  sorprendido “¡No!”<br />
Kay sacó medio cuerpo por la ventana para ver mejor, y….<br />
- !!<br />
… el joven se había lanzado. Caía rápidamente hacia la misma dirección en donde  Kay se encontraba observando; y sin saber cómo, ni si le resultaría, extendió su  brazo tratando de agarrar al suicida, mientras se afirmaba solo del marco de la  ventana.<br />
Lo tuvo al frente de sus ojos y al instante se esfumó. Sin darse cuenta, un duro  golpe le desgarró el brazo y lo volcó ventana afuera, quedando colgado y  sujetado con dificultad desde la ventana. Los alumnos comenzaron a correr y  aquellos que estaban en el pasillo, se acercaron a auxiliarlo.<br />
- Resiste &#8211; le dijeron &#8211; ¡Eres un héroe!<br />
Kay no sabía si aceptar eso o no; pero lo que sí sabía era que le dolía el brazo  y que – sujetándolo tan solo de la ropa – se encontraba el joven al otro extremo  de él.<br />
Lo había conseguido. Había salvado al muchacho.</p>
<p>- Enfermería:</p>
<p>- ¡Listo! – sonrió la enfermera mientras terminaba de colocar la venda – Con  suerte no te sacaste totalmente el brazo.<br />
Y de una palmada le golpeó el hombro lesionado.<br />
- ¡Ay! … No sea mala… &#8211; reclamó Kay – aún me duele.<br />
- No te quejes… ¿Quién te manda? Ser un héroe tiene su precio.<br />
- Yo no soy un héroe… no me moleste.<br />
La enfermera sonrió.<br />
- Eres un tonto.<br />
- ?!<br />
- Lo que hiciste fue muy peligroso. ¿En qué estabas pensando? ¿Qué hubiese  pasado se caías?<br />
- Es que…<br />
- ¡Pudiste haber muerto! ¡Linda la hubieras hecho!<br />
- Pero…<br />
- ¿Y tu padre que habría pensado? ¡No tenías por qué!<br />
- Es verdad… no tenías por qué. – se oyó una suave voz que irrumpió desde el  fondo.<br />
La enfermera y Kay miraron hacia la entrada que conducía a la habitación de  descanso (aquella para las atenciones graves). Desde allí los miraba un joven  muchacho, de una azulada mirada perdida, oculta detrás de unos mechones  castaños.<br />
- Veo que reaccionaste – le dijo la enfermera.<br />
El muchacho no respondió; sólo miró a Kay que aun se hallaba sentado en la  camilla.<br />
- Sé que no me vas a agradecer, así que no me mires así. – dijo Kay.<br />
- Por supuesto… no debiste. – respondió el joven.<br />
- Claro… no era mi incumbencia.<br />
- No me conoces.<br />
- Tienes razón… pero le habrías amargado la mañana a todos los que se  encontraban allí, además de ensuciar la cancha. Y así, sin conocernos.<br />
- … …<br />
- No sé cuales serían tus motivos. Pero creo que el suicidio no es una manera de  escape. Piensa en tu familia.<br />
- No sabes nada y no eres quien para darme consejos.<br />
- Vamos… eres joven… Tienes toda una vida por delante.<br />
- … Todos dicen lo mismo porque no están en mi situación. Hablan de la vida y el  futuro como si realmente se lo creyeran. La vida no es tan bonita y el destino  no me depara nada bueno.<br />
- Pero el destino pospuso tu muerte – interrumpió la enfermera – el destino  quiso que Kay pasara por ahí, justo a esa hora.<br />
- Coincidencia. – increpó el joven.<br />
- No creo que sea coincidencia – prosiguió la mujer – Cuando las cosas pasan, es  por algo.<br />
El muchacho miró hacia un lado.<br />
- Mira… no es primera vez que sucede. Desiste de una vez. Tienes 17 años.<br />
- Me voy – concluyó el muchacho.<br />
- Lo siento, pero no puedes – le detuvo la enfermera – Debes esperar aquí la  llegada de la doctora Lincolth y de tu profesor jefe.<br />
- … … … Como sea.<br />
La enfermera se acercó a la puerta de salida.<br />
- Voy a dar aviso a tus padres, así que no huyas. Espera a la doctora – y  mirando a Kay, prosiguió – ¿Podrías vigilarlo hasta que llegue la doctora? Eres  mayor, así que cuídalo.<br />
- ¿EH? *U<br />
- Lo que oíste… y espérame que tengo que firmarte el pase de alta a tu profesor.<br />
Y se fue de allí dando un leve portazo. Kay y el joven se miraron.<br />
- Así que viene la doctora Lincolth… la psicóloga del colegio… – suspiró Kay.<br />
- … …<br />
- ¿La conoces?<br />
- Sí… – respondió el joven – me trata desde que ingresé aquí.<br />
- ¿Tantas veces has querido suicidarte?<br />
- No exactamente… es por otra cosa…<br />
Kay notó una leve expresión de tristeza e incomodidad en el rostro del joven,  por lo que no insistió en el tema. Se levantó y se colocó la camisa y la  chaqueta. El barzo lesionado dejó oír un leve crujido.<br />
- *UGH*&#8211;<br />
- ¿Te duele? – preguntó el joven.<br />
- Más o menos – respondió Kay.<br />
- … … No debiste…<br />
- ya lo sé, sólo…<br />
-… pero… gracias…<br />
- ???<br />
- No lo vuelvas a hacer…<br />
Silencio.<br />
El reloj marcaba las diez y un cuarto.<br />
- Que se demora la doctora… – dijo Kay.<br />
El joven solo observaba. Su mirada ya no lucía distante sino triste, como si  guardara un dolor desde hace mucho tiempo. Kay lo notó.<br />
- ¿Sabes? – le dijo a lo tonto – Creo que te va a hacer bien hablar con la  doctora.<br />
-… ¿Por qué? – preguntó el joven, sentándose en una banca que había cerca de la  camilla.<br />
- Porque es psicóloga. Ella te puede ayudar y dar apoyo.<br />
- ¿Así te parece?<br />
- Claro. ¿Por qué no?<br />
- Porque me ayuda por trabajo… no porque realmente yo le interese. Soy solamente  un paciente más. ¿Tú crees que eso me ayudaría?<br />
Silencio. Kay no sabía que responder.<br />
- De todas formas… pierde el tiempo conmigo.<br />
Y cuando Kay se disponía a decirle algo, la puerta se abrió suavemente, haciendo  acto de presencia la doctora y el profesor. El joven, al verlos, corrió su  mirada.<br />
- ¡No puedo creer que lo hayas vuelto a hacer, Andrea! – chilló la doctora  mientras se acercaba a él – ¿Por qué? – y le tomó los hombros.<br />
- … … …<br />
El profesor, en tanto, se acercó a Kay.<br />
- ¿T tú?&#8230; ¿No deberías estar en clase?<br />
- Eh… bueno… verá…<br />
-Él salvó mi vida – dijo Andrea casi abstraído.<br />
- ¿Kay? – preguntaron ambos; la doctora y el profesor.<br />
- Sí… YO… ¿Por qué? ¬_¬<br />
- … Porque siempre estás problemas, Kay – le dijo el profesor – si no estás en  inspectoría, estás en la enfermería tratándote una que otra lesión causada por  peleas o algo similar.<br />
- O sino te mandan a mi oficina para ver si te puedo orientar – concluyó la  doctora.<br />
- ¿Y qué con eso? – replicó Kay – ¿Acaso les parece TAN extraño que yo haya  salvado a alguien?<br />
- No te enojes… – le sonrió la doctora.<br />
- ¬ _¬ …<br />
Andrea sólo lo miraba de lejos, por sobre el hombro de la doctora que aún se  encontraba a su lado.<br />
En ese instante llegó la enfermera.<br />
- ¿Me perdí de algo? – preguntó.<br />
- De nada importante, Katty – le respondió el profesor.<br />
La enfermera le sonrió. Tomó un papel de su escritorio y lo timbró; luego se lo  entregó a Kay.<br />
- Aquí tienes el pase para ingresar a clases – le decía con tono tierno – y  tómate estas pastillas para los dolores. Una cada ocho horas. – y le entregó un  frasquito.<br />
- OK – dijo Kay guardando el frasquito en el bolsillo – Me retiro.<br />
Se despidió de los presentes y se dirigió a la puerta, no sin antes darle un  último vistazo al joven suicida que le miraba seriamente.<br />
Su imagen se perdió al cerrar la puerta.</p>
<p>- Sala de clases:</p>
<p>- ¡No te creo, w&#8230;on! – le decía uno de sus compañeros que se encontraba  sentado encima de la mesa – ¡No te creo!<br />
- Así que eras tú… jamás se me hubiera ocurrido “Kay, el héroe” – prosiguió  otro.<br />
- Ya… déjenme tranquilo – agregó Kay un poco avergonzado.<br />
- Yo “ni ca” hacía lo que tú hiciste.<br />
- Ya… si ya pasó- NO soy un héroe. Déjenme en paz.<br />
- Oye… ¿Y de que curso es?<br />
- Hmm… parece que de 4º año, igual que nosotros. – respondió Kay – Oí que la  enfermera dijo que tenía 17 años, aunque yo le echaba menos.<br />
- ¿Y cómo tú tienes 20 y demuestras 18? – le amonestó un compañero.<br />
- … … Debe ser por el uniforme… – contestó avergonzado.<br />
- ¿Qué se siente tener 20, demostrar 18, salvar a un menor de 17 mientras estás  pegado en 4º? – le preguntó sarcásticamente otro compañero. Mientras le acercaba  un micrófono imaginario.<br />
Kay comenzaba a molestarse.<br />
- … Parece que están pidiendo que les saque la cresta… – les dijo.<br />
El pequeño grupo se alejó levemente.<br />
- Ya… si es broma, Kay ^___^ `<br />
- Sí… no te lo tomes a pecho… `<br />
- ^ ^ *U<br />
Kay sonrió. Desde que había llegado al instituto, sus compañeros le tenían  respeto, no tanto por ser el mayor, sino porque se había peleado con el “matón”  del colegio el primer día de clases, ganándole y quitándole el título. La gracia  era que el “matón” sobrepasaba a Kay en edad y estatura, por eso le había  desafiado por ser novato sin imaginarse la humillación que recibiría.<br />
Y aunque habían pasado varios meses – y Kay no daba señales de querer abusar de  su título – los alumnos aún le tenían respeto.<br />
Era una situación que a él sólo le causaba gracia.<br />
- Solo espero… que no intente quitarse la vida nuevamente – dijo Kay de pronto,  con un suspiro.<br />
Sus compañeros le miraron.<br />
- ¿Lo dices porque tu heroísmo sería en vano?<br />
- Créeme que no quiero repetir la hazaña… – respondió sonriendo, Kay.<br />
- ¿Por qué no dejaste que se matara?<br />
-… ¿Y ver como se me arruinaba el desayuno? Noooo… y ya… cambiemos el tema.<br />
Miró hacia la ventana, un poco abstraído, recordando lo sucedido en la mañana y  la extraña mirada del muchacho.<br />
Aquellos azulosos ojos perdidos en si mismo…<br />
“Realmente no sé porque lo hice” pensaba “Pero espero que mi esfuerzo no sea en  vano…”<br />
- Quiero… conocerte… – musitó.</p>
<p>“Y averiguar porque posees esa extraña mirada”</p>
<p>- Patio trasero, 18:45 hrs.</p>
<p>- Ja, ja, ja… &#8211; se oyó a Kay junto a sus compañeros – si el Rector se entera de  esto nos mata.<br />
Se encontraban sentados bajo un frondoso árbol, bebiendo cerveza a escondidas.  Las habían traído desde una botillería cercana, cuando uno de ellos logró huir  del recinto para compararlas. Y, a pesar de la travesura, no estaban borrachos,  así que no tenían miedo de un regaño si volvían al edificio. De todas formas,  estaban en horarios libres y por eso no poseían apuro alguno.<br />
Se disponían a abrir otra lata, cuando un extraño chillido los sorprendió.<br />
- ¿Qué fue eso? – preguntó uno de los presentes.<br />
- No sé… sonó como un gato – dijo otro.<br />
- Quizás… lo agarró el perro del cuidador – agregó Kay.<br />
- Pobre gato… ojala que no sea eso, porque rodguailer es de temer…<br />
- Es RODWAILER…<br />
El chillido aumentó. Efectivamente provenía de un felino, aunque las voces que  se le sumaron, junto a unas traviesas risas, no se asemejaban a un perro.<br />
- Oh, no… – dijo uno – no me digan que son los del 4º F otra vez…<br />
- ¿Qué quieres decir? – preguntó Kay.<br />
- ¿No lo sabes? – se extrañó otro compañero – Fue comentado en todo el colegio.<br />
- ¡Pero si éste siempre anda en la luna!<br />
- ¡Cuenten de una vez! – alegó Kay.<br />
- Lo que sucede es que estos w…nes no se les ocurrió nada mejor que molestar a  los animales. La semana pasada amarraron a un perro en la reja del colegio y don  Luís, el conserje, lo tuvo que sacar de ahí y mandarlo al veterinario. Y hace  poco casi mataron a un gato que encerraron en un container con agua…<br />
- Y para variar, fue don Luís quien lo encontró.<br />
- ¿Y qué dice el rector o los inspectores al respecto?<br />
- Los tienen amenazados con la expulsión… pero ellos alegan que no son y que don  Luís les tiene mala. Y como no tienen evidencias en contra de ellos…<br />
- … … Claro… y al saber que don Luís siempre los encuentra… siguen sus  travesuras…<br />
- Así parece…<br />
De pronto, una voz ajena a las risas y a los chillidos, les llegó a los oídos.  Ahora el gato no se escuchaba, solamente las voces enfadadas de varios muchachos  y el recién llegado. Entre bochinche y ruidos pesados, sólo se pudo entender un  “¡YA, dejen al gato!” que fue silenciado con un golpe seco.<br />
Kay y sus compañeros se miraron.<br />
- ¿Una… pelea? – preguntó uno.<br />
- Parece… ¿Los habrá pillado don Luís? – continuó otro.<br />
- Esa no es la voz de don Luís… – concluyó Kay, mientras empezaba a correr.<br />
- ¡Hey! ¿A dónde vas? ¡¡Espéranos!!<br />
Kay se dirigía hacia “el garage del cachureo”; una zona del patio trasero de la  escuela, donde eran albergados muebles y artefactos sin uso que la institución  ya no necesitaba, cuyo nombre fue dado por los propios alumnos. Era zona  conocida entre ellos para junta de ocio y cosas por el estilo, a pesar de que  esté prohibido el ingreso a esta.<br />
Desde aquí era de donde provenían las voces.<br />
Al llegar vio solamente a un grupo de seis alumnos que se abalanzaban contra un  bulto, tan oscuro como sus uniformes, y que al parecer le había golpeado  anteriormente.<br />
El bulto intentó pararse para dar revancha, pero el palazo que recibió por la  espalda lo dejó de rodillas, con la cabeza gacha y acurrucado, mientras escondía  algo entre sus brazos y el pecho. Y aprovechando su postura, el grupo se  abalanzó contar él, dándole patadas y palos.<br />
Kay reaccionó de inmediato contra esto.<br />
- ¡Manerita de ser valientes! – exclamó.<br />
En ese instante, habían llegado ya sus compañeros.<br />
- ¿Qué sucede? – preguntaron.<br />
Kay reconoció el bulto, mientras sus compañeros y los agresores comenzaban a  intercambiar palabras.<br />
- ¡No se metan! – chilló uno.<br />
- ¡Claro que nos metemos! ¿Cómo se atrevan a pegarle al cabro entre todos? ¡Qué  son maricones!<br />
- ¡Cállate o te pegamos a ti también!<br />
- ¡Qué te pasa! ¡Mi compañero no está solo!<br />
Las palabras se transformaron en insultos y el ambiente comenzó a caldearse. En  tanto, Kay se acercó al agredido. Entre sus brazos notó un pequeño minino  manchado de sangre y que chillaba levemente. Unos ojos azules le miraron  tristemente.<br />
Kay volteó y de un solo golpe en el rostro, botó a aquel que había dado el  palazo al “bulto” en medio de la disputa. Y mientras trataba de de levantarse,  una patada en el rostro lo dejó de espaldas al suelo, inmóvil.<br />
- ¿Quién sigue? – dijo Kay – Porque ESTO no se los perdono.<br />
Ante esta situación, ambos grupos reaccionaron y empezaron a debatirse a golpes.  Entre puñetazos y patadas, sólo se distinguía el color del uniforme que poco a  poco se iba opacando con el polvo que se levantaba. A lo lejos, aún con el  minino en brazos, el joven agredido miraba detenidamente la pelea.<br />
Sin embargo, sus ojos azules terminaron por enfocarse solamente en Kay, que a  pesar de tener el brazo lesionado peleaba sin problemas.<br />
- Que… fuerte es… – musitó.<br />
Dejó al minino entre unas viejas cajas de cartón que allí habían y le cubrió con  su chaqueta, a la vez que este le miraba con esa adorable carita que poseen  todos los felinos.<br />
- Espérame… – le dijo – Ya vuelvo.<br />
Y sin avisarle a nadie – y con el cuerpo adolorido – se unió a la pelea. Kay lo  miró.<br />
- ¿Estás bien? – le preguntó.<br />
- Luego te respondo.<br />
El grupo agresor empezó a verse en desventaja, pero no daba marcha atrás y  trataba a duras penas en seguir con eso. Pero la pelea se vio interrumpida  cuando don Luís apareció, y casi en el acto, los grupos se separaron. Los  agresores huyeron, junto a los compañeros de Kay: y sólo éste y el joven  quedaron allí.<br />
. Cobardes… – musitó Kay, mientras el joven caía de rodillas.<br />
Kay se acercó a él.<br />
- ¿Estas bien?<br />
El joven levantó la cabeza dejando al descubierto su magullado rostro, cubierto  de sangre que emanaba de un corte en su frente. Le sonrió.<br />
- … Otra vez… me ayudaste… – le dijo Andrea.<br />
- Qué coincidencia… – le respondió Kay.<br />
Don Luís se acercó a ellos, con el minino en los brazos.<br />
- ¿Alguien puede explicarme esto?<br />
Kay miró a Andrea, quien corrió la mirada. Suspiró:<br />
- Yo, don Luís – le contestó Kay.</p>
<p>- Caseta de don Luís:</p>
<p>- Ya veo… – suspiró don Luís – así que eso fue lo que pasó.<br />
Kay se encontraba de pie, apoyado en la pared, mientras Andrea miraba al felino.<br />
- No te preocupes… se va a poner bien. Yo lo llevaré al veterinario. – dijo el  hombre.<br />
- Gracias… – le respondió Andrea, con voz aliviada.<br />
Kay lo miró.<br />
-¿Por qué salvas la vida de un gatito si hoy en la mañana no salvaste la tuya?<br />
Andrea le miró con seriedad.<br />
- … ¿Y por qué siempre te metes donde no te llaman?<br />
- … … Yo sólo pasaba por allí. No es mi culpa que las dos veces fueras tú…<br />
- … …<br />
Don Luís suspiró.<br />
- Muchachos… – dijo – fuere cual fuera las circunstancias no vale la pena pelear  o discutir por lo que ya pasó. Por alguna razón, Dios los puso en el mismo  camino.<br />
- Dios no existe… – respondió Andrea.<br />
- Eso yo no lo sé… – agregó Kay.<br />
- A lo que me referiero – prosiguió don Luís – es que a veces las cosas se dan  por alguna razón. ¿Qué le hubiese pasado a este gatito si tú no hubieras pasado  por allí en la tarde?<br />
- … Tal vez estaría muerto… o colgado de las pata en el árbol, como lo encontré  con ellos… – respondió Andrea.<br />
- ¿Ves? El destino de este gatito era que tú lo salvaras.<br />
- … …<br />
- Y tú, Kay… ¿Qué hubiese pasado si esta mañana no hubieras pasado por el patio  a esa hora?<br />
- Éste estaría hecho bolsa en el suelo – respondió Kay apuntando hacia el joven.<br />
- … …<br />
- ¿Ven a lo que me refiero? – concluyó el hombre.<br />
Los jóvenes se miraron.<br />
- Bueno… ve a la enfermería a que te revisen las heridas – dijo don Luís.<br />
- No. – respondió Andrea – Si voy allí, tendré problemas de nuevo.<br />
- ¿Lo dices por lo de esta mañana? – le preguntó don Luís.<br />
- … … Sí.<br />
- Ya veo… pero… debes curarte esas heridas.<br />
- ¿No tiene algún botiquín o algo? – preguntó de pronto Kay.<br />
- Algunas vendas y alcohol… ¿Acaso lo vas a curar tú?<br />
Kay asintió.<br />
- Sé tratar heridas, don Luís, créame.<br />
El hombre le miró con un poco de recelo.<br />
- Eeeeesta bien… pero yo no me hago responsable – le dijo.<br />
Y al cabo de unos segundos, don Luís les había traído agua tibia, algunas vendas  y alcohol.<br />
- Me retiro algunos momentos – dijo el hombre – ya es hora de cerrar el  establecimiento y hacer la ronda. En cuanto termines de curar a tu amigo,  regresan a sus habitaciones antes que los pillen y los regañen.<br />
- OK.<br />
Don Luís tomó unas llaves que colgaban de la pared y salió por la puerta. A  pesar de sus años, era un hombre fuerte y derecho que intimidaba a primera  vista, pero que poseía un noble corazón.<br />
Kay no pudo evitar comentarle esto a Andrea.<br />
- Así parece… – le respondió el joven.<br />
Kay le limpió las heridas y empezó a curarlo, notando que la sangre que tenía el  gato provenía de dichas lesiones. Andrea sólo lo miraba sin chistar.<br />
- ¿Dónde… aprendiste esto? – le dijo.<br />
- En mi antigua escuela. Como nos pasábamos peleando, mi grupo y yo sabíamos  esto para tratarnos las heridas a escondidas, ya que si íbamos a enfermería, nos  llegaba una expulsión de seguro. Por esa razón mi hermana me enseñó todo lo que  sé. Ella hizo un curso de primeros auxilios.<br />
Andrea sonrió.<br />
- Ya veo…<br />
Silencio. Kay terminó de poner las vendas.<br />
- Tú quedaste más herido que el gato – le dijo.<br />
- Así parece… – respondió Andrea.<br />
- A propósito… no nos hemos presentando. Mi nombre es Kay Menfort.<br />
- ¿Inglés?<br />
- De apellido… nada más – y le extendió la mano.<br />
- Yo me llamo… Andrea… Andrea Minelli…<br />
- ¿Italiano?<br />
- Por los abuelos… nada más – y le cogió la mano, terminando así el saludo.<br />
Y allí se quedaron, mirándose por breves segundos. Nunca antes habían conocido a  una persona en esas circunstancias tan extrañas, y jamás se hubieran imaginado  todo lo que puede ocasionar un encuentre fortuito.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;_&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>Fin del primer capítulo.</p><p><strong>Capítulos:</strong> &laquo; Anterior 1 <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/2/">2</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/3/">3</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/4/">4</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/5/">5</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/6/">6</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/7/">7</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/8/">8</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/9/">9</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/10/">10</a> <a  href="http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/chapter/2/">Siguiente &raquo;</a></p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2009/10/sweetest-sin/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>49</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cursed Feeling</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2009/03/cursed-feeling/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2009/03/cursed-feeling/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 14 Mar 2009 20:56:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yuki Kuroi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Final Fantasy fics]]></category>
		<category><![CDATA[Cloud]]></category>
		<category><![CDATA[Final Fantasy VII]]></category>
		<category><![CDATA[Ganador Concurso]]></category>
		<category><![CDATA[lemon]]></category>
		<category><![CDATA[Sephiroth]]></category>
		<category><![CDATA[Vincent]]></category>
		<category><![CDATA[Zack]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=556</guid>
		<description><![CDATA[
Cuando se despertó de golpe bajo el manto nocturno de la madrugada, aún no se reponía de la visión de su sueño y de lo que había sentido dentro de este; la extraña sensación y el pesar repercutían en su pecho, además del cosquilleo de aquellas frías manos en su mejilla. Todo eso, sumado a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" src="http://img510.imageshack.us/img510/9126/estrellita.png" alt="" width="300" height="300" /></p>
<p>Cuando se despertó de golpe bajo el manto nocturno de la madrugada, aún no se reponía de la visión de su sueño y de lo que había sentido dentro de este; la extraña sensación y el pesar repercutían en su pecho, además del cosquilleo de aquellas frías manos en su mejilla. Todo eso, sumado a su reacción final, lo tenía atolondrado.<br />
“Sólo fue un sueño” se repetía, “sólo fue un sueño”. Un sueño que le traía a la mente viejos y dolorosos recuerdos de antaño, que él se esforzaba por borrar cada día.<br />
Pero la herida ya estaba hecha, el sueño la había abierto otra vez y se encontraba con el corazón ardiendo dolorosamente. Poco a poco el aire le fue devolviendo el alma al cuerpo y su herida abierta ya no dolía tanto, sólo le punzaba el recuerdo de ese sueño.<br />
Miró hacia el horizonte, que se abría lentamente al amanecer y suspiró hondo. Tomó su espada y se la colgó a la espalda, mientras miraba por sobre el acantilado la imagen solitaria de su pueblo natal, que le esperaba al final del trayecto.<br />
“Volví a Nibelheim”, pensó, y al instante reanudó la caminata del día anterior.<br />
“Nibelheim”… sí, Nibelheim; aquel pueblecito rural que se encontraba al pie de la gran montaña y que había sido destruido sin piedad por un ser enloquecido; un ser al cual admiraba casi ciegamente y que le entregó todo de sí; un ser de mirada penetrante, sonrisa amigable y cabellera plateada. Ese ser… que le quitó lo que más quería.<br />
“… … … … …Sephiroth”; y la punzada dolorosa volvía.</p>
<p>Al llegar a Nibelheim notó algo extraño. Desde el centro del pueblo se veía una pequeña estela de humo como si alguien hubiese apagado una fogata hace muy poco tiempo, llamándole mucho la atención.<br />
Con cautela, se acercó hacia ese sitio, y cual no sería su sorpresa al ser embestido por una rojiza silueta que le dejó de costado sobre el piso. Y cuando ambos individuos iban a atacarse, se detuvieron abruptamente.<br />
– Disculpa… – le dijo el tipo con la capa roja, la cual le cubría la mitad del rostro. Sobre su frente llevaba una venda del mismo tono que su capa, y que era cubierta levemente por unos gruesos mechones negros. – No sabía que eras tú….  – concluyó.<br />
El individuo guardó su pistola, que había sacado en la embestida, y se acercó alrededor de la apagada fogata, mientras el otro se levantaba con calma.<br />
– Siempre con la guardia en alto, Vincent. – le decía, a la vez que se le acercaba.<br />
– Y tú, tarde como de costumbre, Cloud. – respondió Vincent, con aquella voz tan apagada y profunda, carente de toda emoción.<br />
Cloud esbozó una triste sonrisa, el cansancio del día anterior, la dormida en la intemperie y el mal sueño lo tenían un poco decaído. Vincent lo notó.<br />
– ¿Qué te sucedió? – le dijo – Se supone que llegarías antes del amanecer.<br />
–  Tuve un percance y al final me venció el sueño camino hacia acá, eso es todo. –  respondió sin ánimo alguno.<br />
– Hmmmm….<br />
Silencio. Vincent sólo le miró de reojo. Sabía que había otro motivo para esa mirada triste y ese aire solitario. Sabía que algo agobiaba a Cloud y le hacía sufrir internamente. Sin embargo, no quiso presionarlo con el tema y solamente se levantó de su lugar, para empezar a caminar.<br />
Cloud alzó la vista.<br />
– Es mejor que empecemos con nuestro trabajo ahora. – le dijo Vincent, sin mirarlo.<br />
– ¿Qué has averiguado?<br />
– Casi nada… sólo lo que me dijiste por teléfono, más los rumores que he oído camino hacia acá.<br />
– ¿Rumores?<br />
–… … Sí. Escuché que un grupo de hombres, formalmente vestidos, estaban preguntando por sucesos raros ocurridos recientemente, además de haber mandado a otras personas a investigar esta área.<br />
– ¿Turkos?&#8230; ¿Acaso la corporación Shinra está activa? ¡Pero si Rufus está muerto!<br />
– Aunque el presidente esté muerto, por alguna extraña razón la organización secreta sigue trabajando. Hmmm… realmente es extraño.<br />
Y realmente era extraño. Cloud aún recordaba como un año atrás la compañía Shinra había sido disuelta, luego del infortunado final de su joven presidente y como Sephiroth había tomado partido de esa situación. Pero a pesar de que ambos hechos se encontraban tan alejados, grabados tan sólo en su memoria, le parecía inverosímil que todo se estuviera repitiendo.<br />
Se separaron cerca de la mansión. Vincent tenía pensado investigar bien la zona y así comprobar ese extraño rumor que le había llegado a Cloud  por boca de Yuffie, hace tan sólo unos pocos días atrás. Pero, más que por el rumor, era por Cloud, quien había decidido investigar por su propia cuenta, y no quería dejarlo solo en este asunto, aunque todo terminara siendo  una absurda mentira.<br />
Cloud aún no estaba recuperado desde la última vez, desde aquella batalla contra ese hombre cuyo nombre nadie quería volver a pronunciar, y que, no obstante, era imposible no decir. Por lo tanto, todos tenían su atención puesta en Cloud, preocupados.<br />
Después de aquella vez, cuando todos se habían enfrentado contra Sephiroth, el más afectado con la victoria de la batalla fue Cloud; y desde entonces… su personalidad se volvió más triste y distante.</p>
<p>Cloud ya había ingresado en la mansión cuando su cuerpo recibió un extraño escalofrío. Asustado, dirigió su mirada en distintas direcciones, sin resultado alguno. Al parecer se encontraba solo en aquel viejo lugar.<br />
Registró cada habitación y estancia, sin olvidar ni un rincón siquiera, hasta que al final sus pasos lo dirigieron hasta la entrada del subterráneo. Tembloroso abrió la entrada oculta y descendió por esa maltrecha escalera de caracol.<br />
Por cada paso que daba, los recuerdos le atormentaban y golpeaban su mente como fuertes latigazos: el laboratorio, el olor a químico; su amigo Zack tratando de sacarlo de allí, subiendo esa misma escalera; la batalla contra los soldados, la huída en la camioneta… … el trágico final de su amigo.<br />
Todos esos recuerdos le provocaron un fuerte dolor de cabeza, por lo que tuvo que sujetarse en la pared para no desfallecer. Este hecho le impresionó.<br />
“¿Qué me pasa?” pensó “¿Por qué me siento así tan repentinamente?”<br />
– Tal vez porque estoy cerca. – se oyó una profunda voz que parecía inundar todo el lugar.<br />
Cloud ahogó una exclamación. Esa voz le era tan familiar.<br />
De inmediato, corrió escaleras abajo, atravesando el húmedo pasillo subterráneo. Necesitaba llegar al laboratorio secreto y comprobar si su corazonada era cierta, sin embargo se encontró con Vincent que se encontraba cerca de los tubos de experimentos. Este adivinó su decepción.<br />
– ¿Querías encontrarte con Sephiroth? – le preguntó sin rodeo – Tu cara te delata.<br />
Cloud se apoyó en uno de los libreros.<br />
– No. – respondió – Sólo que no esperaba que tú llegaras antes que yo… ¿Acaso no te habías ido a inspeccionar el otro lado?<br />
– Eso no importa, ¿o si?<br />
–… … … … … … … … no.<br />
Cloud observó el lugar; nada había cambiado en esa oculta biblioteca: los libreros parecían inmunes al tiempo, los libros aún tirados en el suelo tal y como recordaba desde su ultima visita y los gigantescos tubos de experimentos que parecían nuevos… ¿nuevos? Cloud se acercó casi de un salto hacia ellos, tanteándolos con miedo. Vincent lo miró de reojo.<br />
– Veo que también lo notaste – le dijo – Al parecer alguien ha estado usando este laboratorio.<br />
Cloud sólo guardó silencio y agachó la cabeza. No quería insinuar a ninguna persona.<br />
– Aún no tenemos alguna pista que nos guié sobre este asunto. – prosiguió Vincent – Así que no nos podemos adelantar a conclusiones.<br />
– Lo sé… Vincent…  – respondió con un denso suspiro.<br />
Y sin decirse nada más empezaron por registrar el viejo recinto. De pronto, Cloud encontró una extraña abertura oculta entre los estantes polvorientos del despacho y a su izquierda una pequeña llave que se asomaba desde un libro roto. Sin pensarlo demasiado intentó ingresar esa extraña llave en el agujero que estaba al frente suyo y al instante una puerta secreta se abrió. Sin dudarlo, ingresó.<br />
“Qué fácil” pensaba “demasiado fácil… acaso…”<br />
Cuando Vincent volteó para decirle algo a Cloud, éste ya no estaba y preocupado empezó a buscarlo por todas partes. Registró el mismo lugar en el cual Cloud había hallado la llave, sin encontrar nada. Presintió que algo raro ocurría; no podía su amigo desaparecer así como así. Y, seguido por un mal presentimiento, comenzó su búsqueda.</p>
<p>Cloud había caído en una trampa.<br />
Se encontró de pronto al frente de una larga escalera, oscura y húmeda. Al fondo, un suave aroma le embargaba la nariz, a la vez que una cálida y profunda voz le daba la bienvenida.<br />
De golpe, Cloud se detuvo ante la entrada de la habitación, no por la voz que le recibía sino por la escena que le rodeaba.<br />
“Esto… es igual a mi sueño” y la punzada dolorosa volvía. El lugar, el olor… todo era semejante a su sueño, así que sabía lo que venía. Entonces, a la espera de lo que vendría, desenvainó la espada desde la espalda y caminó hacia el centro.<br />
Una sonrisa repletó la zona.<br />
– Veo que aceptaste mi invitación… y no lo digo por tu sueño. Lo digo por la llave. – se oyó esa profunda voz.<br />
– Me lo supuse…<br />
– Entonces… ¿Por qué procediste?<br />
– Quería comprobar si mis sospechas eran ciertas.<br />
Un silencio los embargó, más la sonrisa de aquella silueta resonó en ese lugar.<br />
– ¿De verdad?<br />
La paciencia de Cloud comenzaba a disiparse. No estaba de humor para jueguitos. No debía darse el lujo de que su sueño se repitiera, aunque deseaba que tan sólo hubiese sido eso… sólo un sueño.<br />
Pero la situación era demasiado real, la pesadilla volvía y le dolía el pecho. Y aunque tratara de negarlo, el dolor se hacía más intenso.<br />
No aguantaría esa situación por mucho tiempo.<br />
– ¿Acaso no te convences, Cloud? –  la voz se sentía muy cerca.<br />
Cloud se puso en guardia.<br />
– ¡Sal de dónde estés! ¡Termina el juego ya! ¡Sé que eres tú!<br />
El corazón de Cloud latía rápidamente.<br />
– Veo que estás nervioso.<br />
– … … … …<br />
– Sí sabes quien soy… ¿Por qué no dices mi nombre? ¿Acaso me tienes miedo?<br />
Silencio. Cloud se encontraba demasiado nervioso.<br />
– ¡Jamás te he tenido miedo! – dijo al fin – ¡Si realmente eres el verdadero Sephiroth, dame la cara!<br />
– Por supuesto… Cloud – la voz provenía desde su espalda y de un brinco el joven volteó, empuñando su espada.<br />
Allí había una silueta que poco a poco se la fue acercando. Cloud retrocedió sorprendido; reconocía cada parte de ese ser: el largo abrigo oscuro, la insignia de SOLDIER en su cinturón, el pecho descubierto (atravesado, tan sólo, por dos delgadas correas de cuero); la larga cabellera plateada; la “Masamune”, una katana de casi 2 metros de largo, empuñada en su mano derecha… no había duda: era ÉL.<br />
– Se-sephiroth… – murmuró.<br />
Sephiroth le sonrió, oscura y amigablemente, mientras sus ojos se posaban completamente en la figura esbelta y fuerte de Cloud. Luego, habló:<br />
– Ha pasado mucho tiempo… Cloud. – su tono de voz parecía casi provocadora y su mirada revelaba sus oscuras intensiones.<br />
– ¿¡Por qué!? – exclamó Cloud, desconcertado – ¡Creí que estabas muerto! ¡Te vi morir hace un año!<br />
Sephiroth meneó la cabeza con un dulce gesto y sonrió.<br />
– ¿Eso creíste? ¿Pensaste que ese era mi fin? ¿Nunca te preguntaste por qué te traje a un duelo privado, luego de que ustedes me derrotaran? – se acercó a él, lentamente y prosiguió: – Cloud… dejé que me vencieras a propósito para que todos se confiaran… – le colocó una mano en la mejilla – Para tenerte de nuevo aquí…<br />
Cloud alejó la mano de un manotón.<br />
– ¡No juegues! – le dijo, enfadado.<br />
– No juego, Cloud. Tú llevas las células de la madre igual que yo, así que mientras tú existas… volveré.<br />
– ¡Basta! ¡Ahora te derrotaré definitivamente!<br />
– ¿Ah, sí? ¿Quieres pelear tan pronto? Tonto… no has cambiado nada.<br />
– ¡Cállate!<br />
– De acuerdo… pero esta vez no perderé a propósito, querido Cloud.<br />
Sephiroth dio la señal de partida al colocarse en posición de ataque. En tanto, Cloud no daba crédito a esa situación, pues creía que la herida ya había desaparecido. ¿Acaso no fue Sephiroth la persona más importante de su vida? Y dejando ese dolor de lado, se atrevió a dar el primer golpe.<br />
Mientras la batalla empezaba, repitiendo, sin remedio, la escena de un año atrás, los recuerdos volvían a la mente de Cloud. ¿Cuánto había pasado desde que él ingresó a SOLDIER? Era tan sólo un chiquillo de 14 años cuando se había alistado. Él quería ser un soldado de clase A, como Sephiroth, a quien admiraba profundamente, por eso tomó esa decisión.<br />
Allí conoció a Zack, un joven soldado de primera clase, que no sólo era su superior, sino que, además, era la mano derecha y amigo de Sephiroth. Entre ambos creció una fuerte amistad que se fue consolidando con los años. Y no tardó mucho en ser presentado delante de Sephiroth, y éste, son su aire amigable, le dio la bienvenida al grupo.<br />
Al poco tiempo, Cloud empezó a sentirse más cercano a Sephiroth que a Zack, y lo atribuía a su gran admiración. Sin saberlo, inconscientemente, se trataba de negar lo que poco a poco su corazón comenzaba a experimentar.<br />
Y Zack al parecer lo sabía, insinuándoselo en forma de broma cada vez  que podía. Pero Cloud lo negaba, un poco enrojecido, riendo a la par con su amigo. Hasta que un día, al poco tiempo de cumplir los 16 años… ….<br />
Cloud había resultado herido en una misión de rutina, y llevado por Zack de vuelta a la base. Cuando el joven reaccionó, no fue la cara de Zack la que apareció ante él sino la de Sephiroth. Al verlo, su corazón se inquietó.<br />
– Hasta que reaccionaste – le dijo Sephiroth con aire de reproche – ¿Cómo es posible que te hayan herido de esa manera? Si quieres ser un soldado de primera clase, no debes cometer esa clase de errores.<br />
Cloud agachó la cabeza. Lo que menos quería en esos momentos era recibir un regaño de su parte.<br />
– Pudiste haber muerto… y si sigues a ese ritmo, es mejor que te retires de SOLDIER. – y se dispuso a marcharse.<br />
– ¡¿Y sólo a eso has venido?! ¿A reprocharme?<br />
Cloud se levantó de la camilla en ademán de seguirlo, pero el dolor de sus heridas se lo impidió.<br />
Sephiroth lo miró por sobre el hombro.<br />
– No te muevas – le dijo – Se te puede abrir la herida.<br />
– Sé que no debo cometer errores… ¿Pero acaso tú no los cometiste cuando eras un cabo raso?<br />
– No.<br />
– No te creo… Además, tú no estabas allí… así que no sabes que fue lo que realmente pasó…<br />
– Recuéstate, tu herida…<br />
– ¿Y que te importa mi herida? Tú solamente me ves como un soldado más; una pieza que debe ser perfecta para el escuadrón.<br />
Sephiroth volteó desconcertado. Nunca Cloud le había tratado de esa manera.<br />
– ¿Qué no me importa? – se acercó pesadamente, con algo de enfado, pero no lo intimidó. Prosiguió: – Cloud… ¿Cómo puedes decirme eso? ¡Siempre me he preocupado de mis soldados y no por ser una “pieza más” como tú dices!<br />
– Siempre te he admirado, Sephiroth, pero aquí adentro he escuchado mucho sobre ti. Ahora mismo hay soldados que piensan que eres frío y manipulador; que te da lo mismo las bajas que sucedan en una misión mientras los que murieran no fueran “indispensables”.<br />
– Cloud…<br />
– ¿Y sabes por qué tengo esta herida? Por pelearme con uno de estos soldados. Me hirió por defenderte. Me hirió para que me “diera cuenta” de que clase de persona eras… y con lo que me dijiste, lo confirmaste.<br />
– ¿Sólo por eso? Cloud… No me mal interpretas como ellos lo hacen, pero en el campo de batalla hay que mantener la sangre fría o pierdes. Ahora…dime quien fue el idiota que te hizo eso.<br />
– Entiendo eso… pero no te voy a decir quien fue. ¡Qué más te da!<br />
– ¡Cloud, por favor! ¿Por qué crees que vine a verte al enterarme de que estabas herido? ¡¿Sólo para reprocharte?!<br />
Sephiroth se le acercó aún más, haciendo que Cloud retrocediera hasta la pared. Lo tenía acorralado y nervioso.<br />
– Cloud… siempre me preocupo por todos, que no lo demuestre es otra cosa. ¿Alguna vez me has visto tratando mal a alguien? ¿Te he tratado mal?<br />
– No.<br />
– ¿He abandonado a mis solados, a Zack o a ti?<br />
– No… – y Cloud agachó la cabeza.<br />
– Entonces… ¿Por qué le crees más a ellos que a mi?<br />
–… … No lo sé.<br />
– ¿Me crees capaz de hacer algo malo?<br />
– No… pero… Últimamente nos has estado evadiendo. Zack me dijo que no me preocupara, sin embargo…<br />
– Cloud…<br />
– Tu frialdad a veces me daña… Sephiroth.<br />
Sephiroth colocó una mano sobre la mejilla de Cloud, dejándolo inmóvil y sin saber que hacer.<br />
– ¿Sabes por qué vine? – le susurró.<br />
– No… – respondió con voz temblorosa; esa mano en su rostro lo tenía nervioso.<br />
– Porque me tenías preocupado. Porque pensé que tu herida era mucho mas grave. Y si te dije eso, era sencillamente porque no sabía que decirte…<br />
Acercó su rostro hacia él, casi al punto de rozarse la nariz y la mano que le sujetaba la mejilla, ahora le acariciaba el cabello suavemente.<br />
– Sephiroth… – y cerró los ojos. Esa caricia que no se esperaba lo tenía con el corazón agitado, a punto de colapsar.<br />
– Tal vez no pueda preocuparme de ellos como me preocupo de Zack y de ti… sobre todo de ti…<br />
– Sephiroth… por favor… ¡Si tienes algo que decirme, hazlo ya! – le decía Cloud mientras sus manos se aferraban a ese oscuro traje – ¡Esta situación me incomoda, porque yo…! Yo…<br />
Sephiroth esbozó una sonrisa, sin aviso alguno depositó los labios sobre los del joven, los cuales correspondieron luego de un segundo de impresión. Cloud no creía lo que sucedía; jamás habría pensado que aquello ocurriría. Y más que rechazarlo, lo aceptó sin duda alguna, abrazándose a él casi de inmediato.<br />
¿Cuántas veces se repitió ese momento? ¿Cuántas veces Sephiroth lo citaba al despacho, con cualquier excusa, sólo para tenerlo en sus brazos y devorarlo a besos?<br />
Cloud lo amaba y se entregaba a él cada noche sin medida. Y hubiese seguido así, amándose secretamente, si no fuera por ese oscuro día.<br />
El día en que Sephiroth inundó a Nibelheim en llamas.</p>
<p>Cloud seguía peleando contra Sephiroth; de nada serviría que su mente trajera de vuelta esos recuerdos que tanto lo lastimaban… ¡Cómo deseaba que nada de eso hubiera ocurrido!<br />
Y sus recuerdos lo traicionaron. Fue a causa de estos que perdió la concentración en la batalla y no vio venir el contraataque de su rival, que le voló la espada y lo dejó tumbado contra el piso.<br />
Cloud había perdido.<br />
– Ríndete – le decía mientras se acercaba – No puedes contra mí.<br />
– ¡Jamás me rendiré y menos contra ti! – respondió Cloud, tratando de incorporarse sin resultado. Por alguna razón su cuerpo no respondía.<br />
– ¿Sorprendido? Mientras peleábamos te lancé un hechizo paralizante. ¿Ahora te rindes?<br />
– ¡Nunca!<br />
La katana de Sephiroth cayó al suelo y su mano tomó el rostro de Cloud por el mentón, acariciando con el pulgar sus labios. Al instante, Cloud recordó la sensación fría de esos dedos en su mejilla dentro de su sueño y cerró los ojos.<br />
“Hasta aquí llegaba mi sueño… Qué esto sea un sueño”; pero no era así. Sephiroth había depositado los labios en contra los suyos, fuertemente. Se alejó tan sólo un poco y sonrió.<br />
Cloud estaba desconcertado.<br />
– Sephiroth… – murmuraba – ¿Por qué?<br />
Luego de sonreírle, Sephiroth lo empujó contra el suelo quedando encima de él, sujetándole las muñecas. Cloud intentó forcejear.<br />
– ¿Qué haces?<br />
– He ganado – le dijo – Así que eres todo mío.<br />
Sephiroth alcanzó la katana (al reincorporarse sobre Cloud), confiado de que no iba a huir a causa del hechizo, mientras que su otra mano acariciaba el rostro, el cuello y el cuerpo de Cloud.<br />
– ¿Qué vas a hacer? – preguntó Cloud, preocupado.<br />
Sephiroth sólo le sonrió y al instante sintió el filo de la katana en su mejilla y en su cuello.<br />
– No te voy a matar, si eso temes – le susurró, colocando la hoja de su katana por debajo del chaleco del joven, rasgándolo de un fuerte tirón ascendente. De inmediato, Cloud sintió el frío del filo por si pecho descubierto, hasta llegar al pantalón, donde Sephiroth propinó un suave corte.<br />
– ¡Estás… loco! – le gritó al adivinar sus intensiones.<br />
– No lo sé. – Respondió mientras tiraba la katana hacia un costado y se le acercaba al cuello –… (Tú me tienes así).<br />
Cloud sintió los fríos labios de Sephiroth jugueteando en su cuello, en su pecho, en su vientre, en su cadera….<br />
– ¡Suéltame! ¡No sigas!&#8230; ¡Me las vas a pagar!<br />
Pero Sephiroth parecía no escuchar y mientas más se resistía, más lo deseaba. Y gracias al corte que le había dado al pantalón, pudo desgarrarlo sin mucho problema, alarmando a Cloud quien intentaba detenerlo, débilmente.<br />
– Por favor… Seph…<br />
No había caso. Su voz casi ni se oía. El cuerpo de Sephiroth lo tenía atrapado y le hacía estremecer. Se encontraba demasiado nervioso.<br />
“Nunca pensé que terminaría así contigo”, pensaba.<br />
– Cloud… – le murmuró Sephiroth – ¿Cuánto tiempo ya?<br />
Sintió como los pulgares de Sephiroth jugueteaban en sus pezones, mientras la lengua recorría gran parte de su cuerpo. Luego las manos bajaron hasta sus muslos, afirmándolos, al tiempo que sus labios se apretaban en contra de estos, antes de separarle las piernas y dar una fuerte presión justo en el medio.<br />
Cloud gimió. ¿Hace cuanto que no le sentía así, succionando con fuerza y a la vez con dulzura? ¿Hace cuanto que sus manos no le hacían vibrar de esa forma? Sólo deseaba que todo eso fuera distinto, como antes, y no casi a la fuerza como ahora que estaba atrapado por culpa del paralizante. Pero… si Sephiroth no lo hubiera hechizado, ¿Habría huido? ¿Se habría resistido a esas caricias y esos besos? Ni él mismo lo sabía.<br />
De pronto, Sephiroth lo cogió de las caderas, levantándolo levemente y lo embistió  con fuerza. Cloud ahogó un grito, mientras sentía como una mano se aferraba a su virilidad y le hacía gemir de placer. No podía hacer nada en contra de eso.<br />
– Sephiroth… por… por favor… – jadeaba.<br />
– Relájate… ya eres todo mío…<br />
Cayó con todo su peso sobre Cloud, manteniendo el ritmo y la presión. Cloud seguía jadeando, pues aquel cuerpo lo apretaba por entero, rozándole en el lugar preciso y provocándole la misma sensación anterior. Además, Sephiroth lo tenía abrazado por debajo de la cintura, aferrándolo con mucha más fuerza.<br />
Y sin darse cuenta, había recuperado la movilidad de su cuerpo y se abrazaba contra él, siguiéndole el juego… el ritmo.<br />
– Se-sephiroth… – y apretó los dientes.<br />
– A-aún…te…amo… – le oyó susurrar en su oído.<br />
Sephiroth se estremeció y lo abrazó con fuerza, al tiempo que Cloud soltaba un leve grito, y su cuerpo caía hacía atrás extasiado.<br />
Y allí quedó, aturdido y exhausto.<br />
Levantó la mirada y se encontró con la imagen del antiguo Sephiroth sobre él; ese Sephiroth que le hacía sentir seguro y cálido. Pero al momento de querer tocar ese rostro afable, la imagen del Sephiroth actual quebró su última esperanza. Levemente sus dedos rozaron esos fríos labios, antes de cerrar los ojos y correr la cara.<br />
Sephiroth sonrió maléficamente.<br />
– ¿Estas llorando?<br />
Cloud le dio un empujón, apoyándose en un costado. Sephiroth se levantó.<br />
– ¿Por qué? – preguntó Cloud, en un tono furioso y apenado.<br />
Sephiroth le lanzó una manta que por allí había, y sin darle la cara, respondió:<br />
– Porque te amo… así de simple.<br />
– ¡¿Cómo puedes decirme eso?!<br />
En ese instante apareció Vincent, quien no pudo contener su sorpresa al ver a Sephiroth. Corrió hacia su amigo, que ya tenía la manta puesta, y le preguntó que había pasado; sin embargo este no respondió.<br />
Vincent se levantó seriamente, pero una mano lo detuvo. Volteó:<br />
– ¿Cloud?&#8230; Pero… ¿Por qué?<br />
Al instante, un golpe seco y exacto lo aturdió. Miró a Cloud sorprendido.<br />
– Perdóname, Vincent… – le dijo – pero esto es algo que debo solucionar por mi cuenta. – y dejó que su amigo cayera al suelo.<br />
Sephiroth volteó pensativo. No imaginaba que Cloud noquearía a Vincent de un certero golpe.<br />
– ¿Quieres más?<br />
Cloud recogió su espada.<br />
– Esto no te lo perdono.<br />
– ¿Quieres vengarte? – recogió la katana – Quiero verlo.<br />
La lucha comenzó de nuevo, más violenta que la primera vez. Cloud se sentía humillado y herido por lo ocurrido y descargó todo su dolor a través de los espadazos y cortes que le propinaba a su rival, quien alcanzaba a esquivar sólo la mitad.<br />
“Así es…” pensaba Sephiroth, “Sigue así…”<br />
Cloud trataba de no pensar en nada; no quería dar paso a las memorias que lo atormentaban, pero que era imposible negarlas.<br />
Una vez Sephiroth le había comentado que tenía miedo de lo que podría llegar a hacer, y si él, como su amigo, sería capaz de matarlo.<br />
“Nunca…” le había respondido Cloud “No podría…”<br />
“¿Seguro?”<br />
“Por supuesto… ¿Acaso tú me harías daño?”<br />
Sephiroth acarició se mejilla tan sólo con los dedos.<br />
La pelea continuaba sin tregua alguna. El recuerdo continuaba:<br />
“No lo sé…” le había dicho Sephiroth “Porque tengo miedo de mi mismo.”<br />
“Sephiroth… yo…” y se le lanzó a los labios.<br />
Cloud había recibido un corte, pero eso no impedía dar un feroz contraataque. Y las memorias se agolpaban en su mente.<br />
“Si alguna vez te hago daño, Cloud… ven y mátame.”<br />
“¡No!”<br />
“Yo sé que lo harás…”</p>
<p>Sintió el ruido metálico de la katana chocando contra el suelo; sintió que algo húmedo rodaba por su mejilla; sintió que su espada atravesaba algo blando… a la vez que algunas gotas de sangre caían sobre el piso. Levantó la vista.<br />
Sephiroth lo empujó con fuerza, mientras se sacaba de un golpe la espada que tenía incrustada en su vientre. Colocó una mano sobre la herida, intentando erguirse, mientras Cloud lo miraba atónito.<br />
La espada cayó al suelo.<br />
– ¿Ves que lo harías? – murmuraba Sephiroth, con dificultad. De su boca emanaba un poco de sangre.<br />
– ¿Por qué? – le decía Cloud – ¿Por qué las cosas tienen que ser así?<br />
– Porque cambié y tú intentaste ser el mismo de siempre. Porque tú no traicionarás a los tuyos para estar conmigo. No lo harás…<br />
Y antes de que Sephiroth cayera, Cloud lo sujetó con fuerza. Por un instante el que yacía en sus brazos era aquel Sephiroth de antaño del cual se enamoró.<br />
Unas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.<br />
– ¿Por qué? – musitaba mientras lo abrazaba.<br />
Sephiroth le acarició el rostro, removiendo esas lágrimas. Suspiró.<br />
– Cómo me hubiera gustado… ser el de antes… y no causarte el daño de ahora.<br />
– ¿No hay forma? – chilló Cloud – ¿No hay manera para que vuelvas a ser el de antes? ¿Mi… Sephiroth?<br />
– No… porque el daño está hecho… y no hay vuelta atrás. Además, cuando yo vuelva, tú no me amarás más…<br />
Poco a poco, Sephiroth comenzó a desaparecer. Cloud lo abrazó con fuerza, intentando que eso no sucediera. No quería que todo terminara así.<br />
– ¡No! ¡Quédate! ¡Yo… yo aún…!<br />
Sephiroth colocó un dedo sobre los labios, callándolo.<br />
– Silencio, Cloud… yo también, pero esto nos hace daño. Te hace daño.<br />
Y cuando se disponía a besarlo y perdonarle todo con ese beso, se le desapareció de sus brazos, y tan sólo alcanzó a sentir el roce de esos labios.<br />
– ¡SEPHIROTH!</p>
<p>Despertó de golpe sobre la cama. En sus brazos aún sentía el peso de aquel cuerpo, pero no recordaba lo que había soñado. Desde sus mejillas caían leves gotas que mojaron la sábana, al tiempo que Cloud se miraba las manos en busca de algo.<br />
– ¿Qué… fue lo que soñé? ¿Por qué me siento así?<br />
Se abrazó a sí mismo en busca de aquello que había perdido, a la vez que un leve “Sephiroth” se escapaba de sus labios.<br />
Y allí quedó, desconcertado y apenado, mientras una silueta le espiaba desde la ventana.</p>
<p><em>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;Fin&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</em></p>
<p><strong>Aclaraciones</strong></p>
<p>Bueno, me tomé la molestia de crear unas breves aclaraciones para comprender un poco lo que aquí se expresa. Veamos:</p>
<p><strong>Nibelheim:</strong> el famoso incidente. Lo que pasó es que Sephiroth lo destruyó por completo, luego de volverse loco al enterarse que él era sólo un experimento genético y sus memorias no existían. Cloud lo empezó a odiar desde ese día al ver cómo mataba al padre de su mejor amiga y su pueblo natal (incluida su madre quien pereció en el incendio).</p>
<p><strong>“Hace un año…”:</strong> Cloud se refiere a la batalla final del juego, cuando se supone que todos derrotan a Sephiroth en su forma real. Este fanfic lo sitúe un año después del juego y uno antes de la película.</p>
<p><strong>Madre:</strong> Cuando Sephiroth se refiere a que “ambos poseen las células de la madre” se refiere a que ambos llevan los genes de Jenova. Sephiroth a causa de que experimentaron con él antes de nacer (por lo que vendría siendo una clase de Clon) y Cloud porque lo reconstruyeron, luego de morir en Nibelheim, con dichas Células.</p>
<p><strong>SOLDIER:</strong> Así se le denomina a la élite militar que está bajo el control de la compañía Shinra. Aunque literalmente significa “soldado” (en inglés), sólo son siglas que representan a la élite.</p>
<p><strong>Shinra:</strong> es la compañía que sobreexplotaba los recurso naturales del planeta para ganar dinero (cuéntense una nueva…) y la encargada de sustentar los experimentos biológicos/químicos/genéticos del doctor Hojo, al fin de conseguir armas potentes o “cosas” convenientes monetariamente para la compañía. Luego de la muerte del presidente a manos de Sephiroth, su hijo Rufus toma el cargo hasta que lo pasaron por muerto después de una explosión que tuvo su oficina (al edificio le llegó un ataque fulminante).</p>
<p><strong>Turks (turkos):</strong> una especie de organización secreta, mitad espía, mitad fuerzas especiales que poseía la compañía Shinra, cuya prioridad era el bienestar del presidente de esta.</p>
<p><strong>Vincent:</strong> un ex – Turko que fue víctima de los experimentos de Hojo, mucho antes de que naciera Sephiroth. Es amigo de Cloud (se supone)… y lo puse de puro relleno.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2009/03/cursed-feeling/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sexo&#8230; veneno al corazón</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2009/03/sexo-veneno-al-corazon/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2009/03/sexo-veneno-al-corazon/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 14 Mar 2009 20:48:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Originales]]></category>
		<category><![CDATA[lemon]]></category>
		<category><![CDATA[original]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=555</guid>
		<description><![CDATA[Estando en este gran balcón me he puesto a pensar en todo lo que ha pasado a lo largo de mi vida, y a pesar de que mi gran cuento esta por terminar me doy cuenta que gran parte de mi vida fue un desperdicio total pues al final me he quedado solo, muy solo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estando en este gran balcón me he puesto a pensar en todo lo que ha pasado a lo largo de mi vida, y a pesar de que mi gran cuento esta por terminar me doy cuenta que gran parte de mi vida fue un desperdicio total pues al final me he quedado solo, muy solo, ya no tengo la esperanza de seguir vivo y cada vez que veo brillar las estrellas les pido vengan por mi, pues ya no aguanto mas todo este sufrimiento que llevo dentro, perdí a mi único amor y me di cuenta que a mis padres quienes debieron velar por mi, pues, nunca los tuve.</p>
<p>Mi madre me dio la espalda cuando realmente necesitaba de su apoyo; pero que mas podía esperar de una mujer que se la pasa la mayor parte del día sobre un sillón quejándose de una enfermedad a la que yo al igual que mucha gente la llamamos alcoholismo, esto le sucedió a partir del día en que mi padre nos abandonó para irse con otra mujer y nunca mas supiéramos de el; mi madre nunca pudo superarlo a pesar de que consiguió otra pareja que es la que nos mantiene actualmente, supuestamente, pues esta pareja actual de mi madre, la mantiene a ella en un estado etílico las veinticuatro horas del día y a mi, pues a mi me da algo de dinero extra a cambio de mi silencio por unas cuantas fotos mías donde pose desnudo para el.</p>
<p>No puedo negarme a posar para el, eso ya lo intente y fue peor terminó arrancándome las prendas que llevaba puesta y haciéndome suyo totalmente en contra de mi voluntad por primera vez, en esa ocasión tenia yo diez años, se lo conté a mi madre y lo único que gané fue una golpiza pues ella nunca me creyó; imaginó que estaba inventando todo para hacer que lo dejara, después de esa ocasión, decidí que lo mas conveniente para nuestra estabilidad económica era el aceptar su trato de un poco de dinero a cambio de unas cuantas fotos, creí que con eso el estaría satisfecho y me dejaría en paz, relativamente, pero no fue así.</p>
<p>Ocho años después de mi primera vez, que me dejó marcado para siempre el llegó a casa a mitad de la noche, estaba totalmente ebrio y creí que por el estado en que se encontraba iría directamente a su habitación a dormir, pero no fue así, el se dirigió a mi habitación sin pensarlo mucho y como se lo pueden imaginar me forzó a tener sexo nuevamente, esa vez fue que ya entendí totalmente lo que estaba sucediendo en ese lugar al que no le podía llamar hogar. Me sentía sucio totalmente; a partir de ese día odié los espejos pues me recordaban la forma en que me tomó por la cintura, como rasguñó mi espalda, como mordía mi cuello y la forma tan brusca como me penetró de una sola embestida, cada vez que lo recuerdo es como si sintiera su aliento sobre mi oreja gimiendo de placer mientras que yo lloraba ahogadamente pues no corrían lágrimas, ya me sentía lo suficientemente derrotado como para seguir llorando, recuerdo que cuando terminó dentro de mi, salió de mi cuerpo inmediatamente, recorrió mi mejilla con su lengua como si secara mis lagrimas invisibles para luego morderme el labio inferior hasta que sangrara, luego me dejó en la cama y se retiro de mi cuarto.</p>
<p>Un par semanas pasaron, dejé de comer totalmente en ese tiempo no salía de mi recamara mas que para conseguir algunos cigarros pues la comida era algo secundaria pues a partir de ese momento todo bocado que podía probar lo terminaba vomitando en el baño dos minutos después, solo me sentaba en una esquina de mi recamara y abrazaba mis piernas con una mano mientras que con la otra sostenía un cigarro todo el tiempo, nadie notó mi ausencia durante esas semanas, eso era lógico pues no tenia a nadie que se preocupara por mi, cuando decidí por fin salir de mi habitación para enfrentarme a lo que podía llamar una nueva etapa de mi vida fue por la aparición muy repentina de una yaga dentro de mi boca, en un principio creí que era causa de todo lo que había fumado en esos días pero de cualquier forma decidí hacerme un chequeo médico pues de todos modos las condiciones de salud en que estaba viviendo no eran buenas aunque no me interesaba saber si estaba bien o no; en realidad, la vida ya no me interesaba.</p>
<p>Ahí estaba yo parado frente a una de las centrales médicas de mejor reputación y más discretas de la ciudad (pues tenia un mal presentimiento), en esa ocasión decidí darme el lujo de hacerme los estudios en una de las clínicas de mayor prestigio pues podía pagarla con el dinero que tenia guardado gracias a las aberraciones de la pareja de mi madre (si es que así le puedo llamar a esa mujer), entré muy nervioso, tenia miedo a las preguntas que me pudieran hacer no sabia como les iba a explicar el porque de los desgarres de la parte trasera de mi cuerpo, si es que las notaban y mientras pensaba en la forma en que respondería a esa pregunta caminé hacia el escritorio de información:</p>
<p>“-¿señorita disculpe, en que piso puedo pedir que me hagan unos estudios de sangre? O con que doctor tengo que dirigirme- estaba totalmente nervioso realmente no se como articulé tales palabras<br />
-¿traes alguna orden médica?- pregunto muy seria la enfermera que se encontraba tras su escritorio, al oír su pregunta solo agache la cabeza y la moví en forma de negativa  -bueno, si no traes nada puedes pasar al tercer piso, ahí se encuentra el doctor Ángel Möller, es el único que ha llegado hasta el momento puedes ir a preguntar si te puede atender-<br />
-gracias, con su permiso- fue lo único que pude responderle a la señorita y partí con rumbo al elevador que me llevaría al tercer piso.”</p>
<p>Caminaba distraídamente por uno de los pasillos de aquel piso con todo lo que llevaba en la cabeza había olvidado preguntar como llegar al consultorio del doctor que me había dicho, seguía ensimismado en mis pensamientos y no me fije que una persona alta, delgada, joven aproximadamente doce años mayor que yo, que venia agitando un vaso de café y por lo tanto igual de distraído que yo, chocamos de frente provocando que el café que el llevaba se derramara sobre el saco de su traje.</p>
<p>“-discúlpeme, venia distraído y no me fije,  p&#8230;pe…permítame ayudarle- alcancé a decir<br />
- no es necesario ya hiciste demasiado con tu falta de atención- decía el, sin siquiera haber alzado la cara para verme.<br />
- po.. por lo menos deje que le reponga el café que le tiré, solo dígame dónde está la máquina e iré por el-  hablaba yo de una forma apresurada pero a la vez avergonzada por lo que acababa de ocurrir<br />
- ¿estas perdido o que? Si no sabes siquiera donde esta la máquina de café no creo que sepas hacia donde te diriges-  mencionaba mientras se levantaba y sacudía su saco y fue entonces que se dignó a verme.<br />
- a decir verdad… tiene razón-<br />
- mejor dime que buscas para ver si te puedo ayudar-<br />
- estoy buscando al doctor Ángel Möller, me dijeron que estaría en este piso pero no se por donde-<br />
- bien, sigue por este mismo pasillo y la tercera puerta es su sala de espera, ni el ni su secretaria están ahí ahora pero puedes esperar dentro de su consultorio, no ha de tardar en llegar-<br />
- e..esta bien, gracias y discúlpeme por favor- esa fue la última frase que dije antes de que el siguiera su camino sin siquiera aceptar mis disculpas o dármelas a mí, ya que si lo analizo bien, el también venia distraído así que la culpa fue de ambos, pero eso ya no importa.</p>
<p>Llegué a la sala de espera y en efecto, tal y como me lo había dicho ese sujeto no estaba ni su secretaria, así que siguiendo lo que me habían dicho momentos atrás entré al consultorio para esperar dejando entreabierta la puerta como indicando que alguien estaba adentro.</p>
<p>Mientras esperaba a que el doctor se presentara, no podía dejar de pasear por la parte de enfrente de su escritorio, los nervios me estaban matando y ya no estaba seguro de querer hacerme una revisión y entonces decidí salir de ese lugar y lo que sucedió era algo prácticamente imposible, en el momento que jalé la puerta para poder salir de ahí, una figura idéntica con la que tropecé en el pasillo anteriormente estaba ahí parada y en mi apresurado intento de huida lo hice nuevamente lo empuje de una manera que derramó su bebida otra vez, eso no podía estar pasando que otra cosa mal podía hacer en ese día, y lo único que pasó por mi cabeza como un rayo fue la idea de evitar ir a casa, ya que mi suerte indicaba que pasaría la noche en brazos de la persona más repugnante de este mundo (la pareja de mi madre), en eso estaba mi mente cuando escuche algo que me llenó mas de vergüenza y quise que me tragara la tierra en ese momento.</p>
<p>“- buenos días, soy el doctor Ángel Möller, nos volvemos a encontrar en una situación demasiado similar a la anterior, a excepción que esta vez no terminé en el piso.<br />
-lo.. lo..lo siento no era mi intención, yo… ya….me iba- aun no se como puede decir eso sin salir corriendo a mitad de la oración.<br />
- ¿y por que pretendes huir tan pronto?  Entra, te prometo que no muerdo, vamos dime que te sucede, como te puedo ayudar.<br />
- esta bien, quisiera que me hiciera un chequeo general y una orden para unos análisis-<br />
- bien comencemos entonces-<br />
Transcurrió la revisión como si nada y sin decir nada volvió a su escritorio y me pidió que me sentara frente a el.<br />
- te voy a dar una orden para que te hagas unas pruebas, en el laboratorio tendrás que pedir un análisis general de sangre y en cuanto la tengas regresas esta bien, pero tienes que hacerlo y prometo que no te haré ninguna clase de preguntas por el momento, solo tráeme eso y ya veremos-<br />
- esta bien doctor, gracias por todo y le ofrezco una disculpa nuevamente, con permiso.”  Esas fueron todas las pruebas que me pidió eran algo extrañas y me las hice en ese mismo momento para que me las entregaran al día siguiente.</p>
<p>Pasaron tres días de que me saqué las pruebas, no había ido antes pues no tenia el valor suficiente para enfrentar una enfermedad en ese momento, al llegar a la clínica subí inmediatamente al tercer piso donde al llegar a una sala de espera ya conocida por mi, me encontré con una secretaria que al preguntarle por el doctor Ángel Möller  me indicó que pasara inmediatamente a su consultorio diciéndome que el me esperaba, al escuchar eso  entre al lugar indicado</p>
<p>“-Richy, ¿puedo llamarte así?- fue lo único que me dijo al verme entrar a su lugar de trabajo, en ese momento no supe como comportarme pues su tono era serio pero desde mi punto de vista algo atrevido, estoy de acuerdo que nuestros encuentros anteriores no fueron del todo serio pero esto se me hacia ya demasiado aunque no me incomodaba sino todo lo contrario, me hacia sentir bien, y lo que yo buscaba y necesitaba era algo de atención y cariño y que usaran el diminutivo de mi nombre (Ricardo) me agradaba.<br />
- Sí, como guste doctor-<br />
- ¿Cómo guste doctor?, por favor háblame de tu, de acuerdo, y ahora que recuerdo tu me debes dos cafés y si no te importa en este preciso momento es la hora de mi desayuno, así que por que no me acompañas y podemos platicar en la cafetería sobre ti, que dices aceptas?- a pesar de que era una invitación su tono no dejaba de ser serio y eso me comenzaba a extrañar<br />
- lo…lo siento, no creo que sea una buena idea-<br />
- y por que no habría de serlo… créeme realmente quiero platicar contigo- esas fueron las palabras suficientes como para hacer que aceptara su invitación aunque no sabia realmente cuales eran sus intenciones, pues me preguntaba que es lo que el podría querer saber de mi, o mejor porque alguien como el se interesaría por saber sobre mi, si nunca nadie se había interesado por mi vida.</p>
<p>Sin darme cuenta me encontraba en una cafetería con una tasa de café entre mis manos que por causas que no recuerdo no pagué yo, el se sentó frente a mi y comenzó nuestra conversación.</p>
<p>“- bien Richy aquí estamos, dime, cuantos años tienes?<br />
- dieciocho – respondí muy secamente, me sentía nervioso y no sabia que mas le podía decir.<br />
- y donde estudias o a que te dedicas?<br />
- ya no estudio-<br />
- bueno entonces trabajas? Donde? -<br />
- n..no, tampoco trabajo, no dejan en mi casa que lo haga-<br />
- y por que no?-<br />
-  mi padrastro no quiere que lo haga -<br />
- entonces como obtienes dinero? Te pregunto porque acabas de pagar una consulta en una clínicas nada barata y de muy buen prestigio en la ciudad-<br />
- pe…perdón, no creo que eso sea algo que pueda contarle- el se incomodo con mi respuesta<br />
- bien pues no lo digas si no quieres pero creo que tienes una obligación moral con todas las personas con quienes te has acostado-<br />
- que? A que se refiere con eso? Y no creo que usted pueda hablarme de esa manera-<br />
- ya esta, lo siento tienes razón, no tengo por que hablarte de esa manera, y si quieres saber a que me refiero es por que tus análisis confirman que tienes una enfermedad de la cual te debes atender a tiempo y por lo tanto también las personas a las que hayas contagiado –<br />
- por dios de que demonios me esta usted hablando-<br />
- estas enfermo, tienes sífilis- dijo con una voz seca, como si estuviera enojado y a la vez decepcionado de mi, lo extraño es por que el estaba así, si a pesar de que no nos conocíamos siempre había sido muy amable – lo siento, no quería hablarte de esa manera, y solo como consejo infórmale a las demás personas que creas que puedan estar infectadas por haber tenido relaciones sexuales con ellos, eso es ser responsable- al terminar de decir eso se levanto con la intención de irse y dejarme sentado en la mesa, me sentía muy mal por la forma como se refería a mí<br />
- nunca he tenido relaciones con nadie- al escuchar eso se detuvo y me volteo a ver con cara de sorpresa.<br />
- que es lo que dices? Entonces, por favor tenme confianza y dime como es que…?-<br />
- lo siento doctor- interrumpí  -no puedo, es algo que no pude evitar y no tengo el valor para decirlo, discúlpeme- al terminar de decir eso me levante y salí del lugar dejando a un hombre con bata blanca sorprendido por la forma en que me retiré del lugar.</p>
<p>Una vez me sentí fuera del local comencé a correr como tratando de huir de algo y si, si trataba de huir de algo: de mi realidad.<br />
Sin darme cuenta por donde iba, corrí alrededor de diez cuadras hasta que tropecé y caí a mitad de una calle que para mi fortuna estaba sola a excepción del dueño de una mano que trataba de ayudarme a levantar, grande fue mi sorpresa al levantar mi rostro y darme cuenta que la persona que me ayudaba era la misma que hace unos minutos había dejado atónito en una cafetería del hospital, y este se encontraba con una agitación igual que la mía por tanto correr.</p>
<p>“- ¿por que?- fue lo único que pude preguntar mientras tomaba su mano para ponerme en pie sin levantar mi rostro.<br />
- no lo sé, sin que yo lo sepa, mi cuerpo reacciono haciendo que yo te siguiera, y además siento la necesidad de querer saber de ti –<br />
- no necesito que sienta compasión por mi –<br />
- siento mucho el haberte tratado de esa manera al principio pero no quería creer lo que te esta pasando y déjame aclararte que no es compasión lo que siento por ti, es algo más fuerte, puedo notarlo, aunque aun no pueda darle un nombre se que lo que siento no es lástima, porque si lo fuera entonces no sentiría estas ganas de estar contigo-<br />
-¡no entiende nada!, mi padrastro me forzó a tener relaciones con el, es eso lo que tanto quiere saber de mi!, ahora dígame ¿aun quiere mi compañía? –<br />
- yo… no me imaginaba…-<br />
- lo sé usted creyó que era yo un perdido, pero no, se equivoco conmigo, y ahora se muy bien que ya no le interesa mi compañía ahora esta consiente de lo sucio que puedo estar y no creo que le interese compartir la desgracia que llevo por vida…-<br />
- a mi solo me interesa estar contigo y si me dejas conocerte podemos hacer que ese maldito que te ha hecho daño pague por ello-<br />
-veo que sigues sin entender, pero a decir verdad, el que no entiende soy yo, ¿Por qué te intereso tanto? No lo entiendo, que quieres de mi? –<br />
- me gustas, y se que te sonara apresurado y talvez no me lo creas pero aun así te lo diré, quiero estar contigo, cerca de ti- al terminar esas palabras fui rodeado por sus brazos en mi cintura y me besó impidiendo que emitiera respuesta alguna, así, que lo único que pude responder y que quería hacerlo era ese beso, que se sentía tan cálido y sincero que me hizo quererlo profundizar mas al grado que mis brazos rodearon su cuello mientras el me sostenía por la cintura, para evitar que alguno de los dos se retirara y eso sucedió hasta que el aire nos hizo falta a ambos, fue un sentimiento que no había tenido en mucho tiempo, me sentí bien, me sentí feliz, sentí que alguien me quería, pero en el fondo imaginaba que eso solo eran ideas mías.</p>
<p>“- ¿por que? – fue lo único que alcance a decir al terminar ese beso mientras que el me decía unas palabras aun sin soltar mi cintura<br />
- no hagas que termine este momento –<br />
- pero quiero saberlo, ¿Por qué? –<br />
- porque me gustas y quiero conocerte para poder estar contigo, y … si algo de lo que dije te lastimó, no era mi intención hacerlo, fue solo que no sabia que estaba pasando conmigo, me sentí confundido y desde que te vi en el pasillo del hospital sentí algo que me atrajo hacia ti y desee con todas mis fuerzas que a quien estuvieras buscando fuera a mi y bendito sea Dios porque así fue y entonces supuse que nuestro destino era conocernos para que te pudiera tener a mi lado… te quiero –<br />
- ¿Cómo puedes quererme? Si no me conoces y sabes… que… no estoy bien, ¿aun así me quieres? No lo creo –<br />
- si lo dudas por tu enfermedad, es un mal que tiene cura y estoy yo para curarte pero sobre todo para cuidarte y apoyarte –<br />
- pero no me conoces, no sabes nada sobre mi –<br />
- no necesito conocerte para poder quererte y todo lo que necesito saber de ti tus ojos me lo dicen, se que es algo apresurado y al igual sé que tu también sientes algo por mí, de otra manera no hubieras profundizado este beso –<br />
- talvez tengas algo de razón, pero yo no estoy seguro de poder querer a alguien o que alguien pueda quererme , nunca ha sido así–<br />
- déjame intentar quererte y demostrarte que también tu eres capaz de querer, déjame tratar de conquistarte y ganar totalmente tu cariño y por que no decirlo, también tu amor<br />
- no lo sé me siento algo confundido -<br />
– permíteme intentarlo, permíteme demostrarte que mis palabras son sinceras -<br />
- no juegues de esa manera conmigo, no pierdas tu tiempo con alguien como yo; alguien como tú puede conseguir lo que quiera, algo mejor –<br />
- yo a quien quiero es a ti, para mí tu eres lo mejor –”</p>
<p>Cuando el termino de decir eso, nuestros rostros se juntaron en una petición compartida de otro beso como aquel, y esta vez al terminar con ese beso lo empujé y traté de salir corriendo pero el me jaló de una mano y me lo impidió, se acercó a mi y me abrazó</p>
<p>“-no te vayas, no me dejes… otra vez- me susurró cerca de mi oído<br />
- tengo que irme, es tarde y…- no me dejó terminar mi frase<br />
- al menos deja que te acompañe hasta tu casa, quiero estar cerca de ti un poco más –<br />
Después de mucho pensarlo respondí &#8211; esta bien –</p>
<p>Caminamos por un rato con rumbo hacia mi casa, hacía frío, pero el llevaba su brazo alrededor de mi cuello y me pegaba a su cuerpo proporcionándome un calor que no creí sentir alguna vez. Al faltar una calle para llegar a mi destino dejé de caminar</p>
<p>“ – aquí es donde debemos separarnos –<br />
- ¿Por qué? ¿aquí vives?<br />
- no… vivo en la calle siguiente, pero no deben vernos juntos –<br />
- pero… ¿Por qué? &#8211;<br />
- si nos ven… voy a tener problemas con Iván –<br />
- ¿el… es tu novio? –<br />
- ¡no!, el es la pareja de mi madre, pero créeme, tendré problemas si nos ven –<br />
- que clase de problemas –<br />
- discúlpame no puedo decirte, es mejor así por ahora –<br />
- de acuerdo, esperaré a que me tengas confianza y me cuentes que sucede en realidad… te quiero, y si necesitas algo búscame – me dijo entregándome una tarjeta de presentación donde escribió la dirección y teléfono de su apartamento – no dudes en hacerlo por favor y de cualquier forma te veré mañana –<br />
- ¿mañana? –<br />
- si… empezaremos tu tratamiento, sin ninguna excusa y Richy… ya no estas solo. – rozó con una mano mi mejilla siguiendo un beso sobre ella y terminó susurrándome un te quiero, para luego marcharse.</p>
<p>Esperé un par de minutos parado en la esquina para recobrar mi postura normal y enfrentar nuevamente la realidad de mi “hogar”.<br />
Caminé hasta la casa, introduje mi llave y entré tratando de hacer el menor ruido posible, grande fue la sorpresa que me llevé al ver a mi padrastro medio ebrio y recargado sobre el barandal de las escaleras que daban a mi habitación.</p>
<p>- ¿donde estabas? – preguntó en un tono de enojo y que por la mirada que tenia podía ver lujuria<br />
- estaba con un amigo – respondí con miedo<br />
- ¡por favor¡ tu no tienes amigos, ¿andabas de puta verdad?&#8230; pero yo te voy a enseñar lo que es un hombre de verdad, haber si así entiendes de una vez que solo yo te puedo coger… ven acá – me jalaba del brazo para obligarme a subir a la habitación, donde al llegar me aventó hacia la cama mientras se ponía encima de mi evitando que me moviera mientras se quitaba el cinturón para amarrar mis manos y desabrocharse el pantalón, a pesar de la pose en que me tenia, forcejeamos un poco y lo único que gane fueron golpes en mi cara… el resto de esta escena es la misma que ya estaba haciendo costumbre o vicio para el, mientras que para mi solo era un calvario.</p>
<p>La noche terminó debía ir con Ángel pero tenía marcar en las muñecas y en el rostro, me costaba levantarme y caminar, no podía ir en ese estado, así que me quedé en casa, ahí nadie podría verme, nadie se daría cuenta de lo que me ocurría, permanecí en casa hasta el día siguiente, donde me vi forzado a romper mi encierro para ir a comprarle una botella a mi madre, eran alrededor de las diez de la noche, salí de la casa y caminé diez paso cuando me detuve al ver una silueta que pude reconocer, mi corazón saltaba no se si era de alegría o vergüenza que pudiera ver mi estado actual, pero ya no podía regresar a casa a esconderme, Ángel caminaba hacia mí con pasos acelerados.</p>
<p>“ &#8211; Richy… llevo buscándote desde ayer por toda esta calle y nadie sabia de ti, me estaba haciendo a la idea que me habías mentido… ¿que te pasó? ¿Por qué no llegaste?– hablaba como si le estuviera dando gracias a Dios por haberme encontrado y confirmar que no le había mentido<br />
- lo siento… no puedo hablar ahora tengo que irme &#8211;  quise seguir mi camino como si hablara con un extraño, como si nada de lo que sucedió en días anteriores hubiera ocurrido, aunque por dentro estaba reprimiendo las ganas de abrazarlo y romper en llanto sobre su pecho, él al ver mi intención de huir me jalo de la muñeca haciéndome soltar un gesto de dolor, se sorprendió al ver esto así que me jaló con más fuerza obligándome a acercarme a el donde tomó mi brazo y me levantó la manga de mi chaqueta para ver mi muñeca, su semblante de preocupación cambio por el de furia al ver la marca sobre ella.<br />
- ¿Quién te hizo esto? – no respondí &#8211;  ¿fue él, verdad? Fue tu padrastro, pero ahora mismo me tendrá que enfrentar ese tipo<br />
- ¡no! no lo hagas – dije rápidamente ocasionando una gran confusión en el –<br />
- ¿pero que dices? ¿ves como te dejó? ¿Qué mas te hizo esa bestia? –<br />
- tengo… tengo que ir por el encargo de mi madre, vayámonos de aquí… por favor – agache la cabeza y es lo único que dije en un tono de súplica.<br />
- te llevo, mi auto está en la esquina –<br />
- no es necesario, la tienda está cerca de aquí – fue lo que le respondí imaginándome que no me llevaría a cumplir con lo que mi madre me había pedido y yo en medio de mi cobardía, no quería que mi problema se hiciera mas grande<br />
- bien como quieras – </p>
<p>Caminamos hacia la tienda en silencio compré lo que me encargaron y regresamos de la misma manera, en un silencio que podía ver que le incomodaba. al estar cerca de casa…</p>
<p>- Richy, no tienes que volver ahí, no lo hagas… ven conmigo, por favor, no quiero que estés en tal riesgo nuevamente –<br />
- y yo no quiero que me busques por lástima –<br />
- yo no te tengo lástima, yo te quiero, desde la primera vez que cruzamos la mirada me di cuenta que debías ser parte de mi vida y ya lo eres, ven conmigo por favor, no vuelvas a ese lugar – me decía con una voz entre cortada y yo realmente quería aceptar su propuesta e irme de ese lugar para siempre, sabia que el en verdad sentía algo por mí, lo podía ver sus ojos, esos ojos que me dejaban ver hasta el fondo de su alma, pero no acepté, solo lo vi a los ojos donde reconocí una lágrima rodar y me marche a mi casa donde me esperaba una alcohólica desesperada, dejando a la persona que me hacia sentir algo de pie, bajo la leve luz de un faro, escogiendo el sufrimiento y dejando lo que podía ser mi única salida hacia la felicidad… por que yo… yo también comenzaba a amarlo… no, miento… ya lo amaba.</p>
<p>Entre a casa y vi como mi madre dormía profundamente sobre el sillón, decidí ir hacia mi recamara y antes de entrar a la puerta escuche una voz que me llamaba al otro lado del pasillo y era Iván.<br />
- buenas noches, mi querido “hijito” &#8211;  me dijo en un tono sarcástico y guiñándome un ojo<br />
- buenas noches Iván, me voy a dormir –<br />
- por que te vas tan rápido, ¿que? ¿No te gustaría pasar un buen rato conmigo?, deberías aprovechar ya que hoy vengo romántico –<br />
- no me interesa estar contigo, déjame en paz – solo sentí una bofetada sobre mi rostro antes que me introdujera a mi habitación a la fuerza.</p>
<p>Cuando me tiró a la cama comenzó a querer devorar mi cuerpo con mordidas que seguramente dejarían marcas, estaba arto de esa situación, el asco me estaba consumiendo y mientras el se ocupaba de mi cuello y de mi camisa con una mano alcance un cenicero que tenia sobre mi mesa de noche para proyectarlo contra su cabeza, aprovechando esa situación salí corriendo de mi habitación y de mi casa, no tenia caso alguno pedir ayuda a mi propia madre porque no conseguiría nada, pero tenia que hacer algo, corrí por largo tiempo, la lluvia caía sobre mi cuerpo lo único que cubría mi torso era una delgada playera sin mangas pues todo lo demás Iván se había encargado de quitármelo a la fuerza. Seguí corriendo y cuando mis piernas no podian mas me dí cuenta que estaba frente a un edificio de departamentos lujosos, es ahí donde vivía Ángel, mi Ángel.</p>
<p>Entré al lugar tenía que verlo, necesitaba ver a alguien, no quería volver a esa casa donde tenia que pagar de la peor manera por el golpe que le di a ese sujeto.<br />
Llamé repetidas veces a la puerta de Ángel y no conseguí respuesta, me sentí aun mas estúpido que nunca, estaba a punto de irme y en eso la puerta de aquel departamento se abrió, la figura que apareció en la puerta y yo nos quedamos viendo por escasamente dos segundos antes de que reaccionara y me abalanzara a su pecho y romper en llanto, el me abrazó y me jaló hacia adentro del departamento donde seguí llorando por no poder pronunciar palabras.</p>
<p>- Richy, que sucedió, ¿Por qué estas así? – no podía contestar pero tenia que hacerlo, debía darle una explicación del por que estaba ahí<br />
- lo volvió a hacer – contesté entre sollozos<br />
- es un infeliz, que te hizo, déjame revisarte, estas conmigo, ya todo esta bien &#8211;  entre todo el no dejaba de abrazarme y acariciar mi cabellera mojada.<br />
- esta bien, no llegó a hacerlo, pude detenerlo antes –<br />
- ven – me llevó hasta un sillón – cuéntame que pasó – ya en el sofá comencé a contarle lo que había pasado después que nos despedimos.<br />
- no te preocupes, es mejor que duermas un poco y puedes estar seguro que esa bestia no volverá a ponerte una mano encima, pero tienes que ayudar con eso, ¿de acuerdo?-<br />
- si, pero… ya no tengo a donde ir –<br />
- no tienes que ir a ningún lado, estas conmigo y esta es tu casa –<br />
- gracias, no tengo con que pagarte todo esto –<br />
- no tienes que hacerlo, te quiero, ya te lo he dicho, ven vamos a secarte y que te pongas algo no quiero que te resfríes –<br />
llegamos a su habitación, donde me acercó una toalla para secarme mientras buscaba algo de ropa para que me cambiara.<br />
- toma esto, te quedará un poco grande pero no importa, póntela –<br />
- gracias – al recibir la ropa nuestras manos se rozaron, nos quedamos viendo fijamente, se que el quería abalanzarse sobre mi cuerpo y besarme, pero no lo hizo, se dio la vuelta y salio de la habitación para que pudiera cambiarme tranquilamente. Así lo hice y salí de ahí y llegue al comedor con unas prendas que me quedan sumamente largas<br />
- ya estas listo, te ves bien, la cena está servida –<br />
- perdón, pero no tengo hambre de verdad – no le dio importancia a mis palabras y me llevó hasta la mesa<br />
- siéntate y come te hará bien –<br />
Comencé a comer, tenia mucho tiempo que no comía algo decente como lo que el preparó, entre platicas que apenas y contestaba pues mi mente no me permitía estar tranquilo después de lo que había sucedido, terminamos de cenar.<br />
- bien creo que será mejor dormir un poco, mañana será un día largo – asentí dándole la razón – entonces vamos, ven, te prepararé la cama, ahí es donde dormirás y yo en el sillón estaré bien &#8211;<br />
- no, de ninguna manera, yo me quedo en el sofá, no voy a sacarte de tu habitación, no quiero causar mas molestias –<br />
- tu no eres una molestia para mi, ¿lo sabes o quieres que te repita cuanto me gustas y cuanto te quiero? – </p>
<p>Solo me ruborice sin decir nada y me haló hasta la habitación, lo observe mientras preparaba unas cobijas para llevárselas y ponía otras sobre la cama para mi, se agachó para poder tenderlas bien quedado de espaldas frente a mí muy cerca, cuando se levanto quedamos lo suficientemente cerca, el pasó una mano sobre mi rostro y me dio un dulce beso sobre mi mejilla aun roja por la bofetada de hace unas horas, no me pude contener y moví el rostro rogando uno de sus besos inofensivos sobre mis labios, el entendió mi petición y así lo hizo, rodee mis brazos por su cuello como rogándole que no me dejara solo.</p>
<p>- ¿estas seguro? No quiero que te veas forzado a nada – me dijo<br />
- tu no me fuerzas a nada – fue lo que le contesté y busque sus labios para besarlo nuevamente. Así pasamos la noche, una noche llena de caricias y pasión que nunca olvidaré.</p>
<p>Desde ese momento mi vida comenzó a cambiar pasé por todo el tratamiento para mi enfermedad e inicié el juicio contra Iván, todo salio bien a el lo enviaron a prisión y aunque mi madre me dio la espalda como creí que lo haría, no me hizo falta su apoyo, pues me quedé con un Ángel un ángel que me amaba y me protegía.</p>
<p>Un año pasó:</p>
<p>- Richy, daté prisa, si no te apuras nos cancelarán nuestra reservación –<br />
- estoy listo, nos vamos –<br />
- si –<br />
- espera, toma- le extendí una pequeña cajita con un gran moño encima – feliz aniversario mi amor –<br />
- gracias – dijo mientras tomaba entre sus manos la cajita y la abría, era una cadenita con un dije en forma de ángel con las alas rodeando y abrazando a un chico.<br />
- para ti, para que no me olvides y sepas que tu eres el ángel que me da fuerzas y que sin ti no podría seguir –<br />
El solo me dio un ligero beso y un te amo y partimos rumbo al restauran donde transcurrió la cena llana de romanticismo y amor de parte de los dos, una vez terminada la cena salimos rumbo al coche que estaba en el estacionamiento, donde a mitad del camino, una figura que me traía muy malos recuerdos nos esperaba.</p>
<p>- hola “hijito” – era Iván, que no se como logró escapar de prisión – ¿este tipo es con el que te acuestas?, hace mucho que no nos vemos, te extrañe mientras estaba en ese lugar, ¿sabes que le hacen los que están ahí dentro a la gente como yo?, es una lástima no podrás saberlo – al decir eso me apuntó con una pistola y disparó, creí que mi vida acabaría en ese instante, pero no fue así, ángel me abrazó antes que disparara ocasionando que la bala le diera a el, sentí como el cuerpo de mi amado se desvanecía sin soltarme de su abrazo, aferrándose mas a mi.<br />
- Ángel, ¿que hiciste? –<br />
- protegí a la persona a quien amo – comenzaba a cerrar sus ojos, queriendo entrar a un profundo sueño.<br />
- no mi amor, no me dejes, no por favor – comencé a llorar, no podía soportar la sola idea que el me dejara<br />
- no te preocupes, siempre voy a estar contigo –<br />
- no así, te necesito a mi lado, junto a mí –<br />
- ya es tarde mi amor… te amaré por siempre –<br />
Fueron sus ultimas palabras, murió llevándose consigo mi vida, no resistí mas y me aferre a el rompiendo en el llanto mas amargo que jamás haya tenido, se fue mi ángel, se fue mi vida.</p>
<p>Dos días de ese accidente han pasado, Iván esta otra vez tras las rejas y yo estoy solo, mas solo que nunca, sentado en el balcón de este apartamento que sin mi amado se me hace inmenso, solo recuerdo esos momentos que me hicieron sufrir tanto, pero que gracias a ello conocí el amor, un amor que me arrebataron, pero se que pronto estaremos juntos, ya no tengo fuerzas, he perdido mucha sangre y miro a las estrellas por última vez.</p>
<p>- mi amor te lo dije ese día… en nuestro día… sin ti no puedo seguir, yo también te amaré por siempre-</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2009/03/sexo-veneno-al-corazon/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>19</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Batalla celestial de amor</title>
		<link>http://www.yaoiadiccion.net/2009/03/batalla-celestial-de-amor/</link>
		<comments>http://www.yaoiadiccion.net/2009/03/batalla-celestial-de-amor/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 14 Mar 2009 20:43:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maraya Kai</dc:creator>
				<category><![CDATA[Originales]]></category>
		<category><![CDATA[original]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.yaoiadiccion.net/?p=554</guid>
		<description><![CDATA[Cuenta la leyenda que hace 10000 años atrás la tierra  le pertenecía a los  dioses, caminaban libremente , haciendo todo lo que ellos querían, creaban cosas maravillosas y parecía que la tierra les pertenecería por siempre, al pasar algunos años empezaron a sentir aburrimiento fue entonces que el gran dios decidió que era [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta la leyenda que hace 10000 años atrás la tierra  le pertenecía a los  dioses, caminaban libremente , haciendo todo lo que ellos querían, creaban cosas maravillosas y parecía que la tierra les pertenecería por siempre, al pasar algunos años empezaron a sentir aburrimiento fue entonces que el gran dios decidió que era hora  de crear a la raza humana y entregarles aquel bello mundo y fue así como los dioses subieron la cielo y la tierra paso a manos de los humanos, pero  el gran dios al ver lo indefensos que éramos, nos entrego  y dejo a cargo de un dios, quien controlaba los poderes de la naturaleza .</p>
<p>Los seres humanos  se sentían protegidos por este ser, el les llevaba lluvias para sus cosechas, la tierra era fértil, dejaron de pasar hambre, surgían grandes bosques y el fuego era dominado, todo parecía perfecto, pero como sabemos  la perfección no duraría para siempre; los humanos empezaron a sentir  envidia, ira, avaricia, etc. todos los males que conocemos actualmente y empezaron  a destruir  aquel bello mundo que los dioses nos habían obsequiado.</p>
<p>Eran peleas constantes, hasta que llego el día en que acabamos con nuestra propia existencia: comenzamos las guerras y con ellas la muerte. Las cosechas se perdieron, los ríos, lagos, mares, etc. Empezaron a secarse y el fuego termino por consumir todo; mientras aquel ser impotente de detener esta catástrofe solamente podía observar la destrucción de la raza humana, pues si interfería con el destino de los humanos seria sellado en una vasija por toda la eternidad por el gran dios.</p>
<p>Cuando los seres humanos acabaron con su mundo, aquel ser al ver que había fallado, entrego su cuerpo a la tierra y su alma  desapareció, el gran dios al darse cuanta que los humanos habían muerto y la tierra era un lugar frió, desolado y oscuro decidió darle nueva vida; el gran dios daría tiempo a la tierra para que comenzara  a surgir al esperanza: nuevos humanos.</p>
<p>Antes de desaparecer aquel ser junto todos sus poderes y dio vida a un nuevo poder: eferium (poder mítico capaz de  crear o destruir la  vida) este poder fue entregado al gran dios quien lo devolvería a  aquel ser, una vez que este reencarnara. Han pasado ya 10000 años desde aquel trágico suceso, aunque no hemos cambiado mucho, alguien saldrá nuevamente en nuestra salvación, a partir de aquí comienza la historia de hideaki…</p>
<p>Hideaki es un chico….como decirlo….normal, si se le puede decir así, es el típico chico de preparatoria que siempre llega tarde al colegio (bueno…a algunos nos pasa eso) hideaki es algo distraído, torpe pero a la vez muy alegre y optimista. El asiste a un colegio de varones pues sus padres creen que si asiste a un colegio mixto puede distraerse con alguna chica y echar a perder sus estudios pero lo que sus padres no pensaron es que  talvez  hideaki tenía otro  tipo de gusto.</p>
<p>Una mañana hideaki se despierta como de costumbre, todo parece normal, se alista para ir al colegio, después de algunos minutos ya esta listo para irse, se despide de su madre y emprende camino al colegio, no muy lejos  de ahí, un anciano pide unas monedas a la gente que pasa por ahí, sin que nadie le preste atención (muy común  en la actualidad) pero hideaki al pasar junto al anciano  se las da , el anciano le agradece y le entrega un viejo pergamino, hideaki lo toma y lo mete a su mochila  y sigue su camino pues se le hace tarde( se los dije), mientras hideaki desaparece a la distancia el anciano se levanta y desaparece como por arte de magia , el gran dios ha cumplido su misión de devolver  a eferium a su dueño original.</p>
<p>Después de un largo día de clases, hideaki llega a casa para buena suerte de este no hay nadie en casa, se desviste y se mete a bañar, por su mente vaga  un pensamiento: ¿que es el amor? (una buena pregunta o ¿no?)  Después  de tomar una ducha se dirige a revisar aquel pergamino, cuando lo abre nota que en el hay una extraña escritura, de repente  hideaki  fija su vista en un símbolo, este se sobresalta pues parece conocerlo y de repente  una luz envuelve a hideaki.</p>
<p>Mientras tanto en el cielo, la guardiana de la orden celestial convoca a su ángel más  poderoso y le da la tarea de buscar a eferium; pero el cielo no es el único que esta interesado en encontrar a eferium, la dama oscura guardiana de la orden demoníaca también ah convocado a su demonio mas ágil  y lo envía ala tierra , al momento de aquella  extraña luz, haideky y ritsuka llegan al mundo humano, pero haideky es quien esta mas cerca  se apresura a llegar, mientras ritsuka se encuentra algo lejos  se percata de la gran luz y también se dirige a ella. Cuando haideky  llega al lugar  se da cuanta que aquella luz se emitió de una casa, al buscarla se percata que  hay un ventana abierta de una de las casas, al asomarse ve a un chico  tirado en el suelo, con el símbolo de eferium, haideky entra y toma entre sus brazos a hideaki, lo examina bien para ver si esta bien y es entonces que entiende que hideaki es un dios y que el ahora es el dueño del poder mítico que fue creado hace 10000 años. Cuando pensó que su misión había sido fácil y se disponía a robar un beso de  la boca de hideaki, aparece ritsuka y lo interrumpe.</p>
<p>Ritsuka lo observar con cierto amor y le dice-no sabia que los Ángeles podían abusar de los humanos  mientras que estos estuviesen inconcientes….</p>
<p>Es entonces que hideaki despierta algo aturdido y al ver a ritsuka y haideky  se asusta.</p>
<p>Y antes de que se presenten, ritsuka y haideky se enfrentan a un  intercambio de miradas (feas  por supuesto), después de eso, se presentan como los representantes del cielo e infierno, hideaki no puedo creerlo y piensa que es un sueño.<br />
 Pero ritsuka y haideky le dice—no debes preocuparte, no debes temernos no te haremos nada que tu no quieras. Después de eso  hideaki se desmaya, haideky quien esta más cerca, lo toma entre sus brazos y lo acuesta en la cama, después se retiran, para observar la gran ciudad&#8230;La luna parece ocultar un secreto y a la distancia  la gran  ciudad parece no terminar…</p>
<p>Haideky esta recargado en la pared de un edificio y ritsuka mira al  horizonte. De repente ritsuka  rompe el silencio y le pregunta a haideky: ¿como hemos llegado a esto? ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Es acaso el destino? Después de eso se acerca a haideky y lo besa…dos siluetas parecen desvanecerse, un sentimiento los une: amor</p>
<p>Al otro día hideaki se despierta y se da cuanta que su despertador no ha sonado y  piensa que con todo el alboroto de la noche su alarma se apago y comienza a correr como loco en busca de su ropa del colegio, pero su madre quien lo ve le comenta que es sábado, después de eso y de ayudar en el hogar, decide pasear y despejar  su mente y  revisar con detalle lo que paso , es cuando siente una suave y  tierna caricia en su rostro y una suave voz le dice al oído—por que te  gustamos.<br />
Cuando se voltea se da cuenta que se trata de ritsuka, quien trata de seducirlo, pero en ese momento aparece haideky y descubre a  ritsuka. Haideky se muestra algo molesto pero a la vez emocionado  por que sabe que para  conseguir  el poder eferium se valdrá todo, no importa si tiene que seducir a un humano y mucho menos si se trata un chico.<br />
Haideky  al ver el rostro de hideaki solo le dice a ritsuka-eres un tramposo por que tu mismo dijiste que nada de seducirlo…<br />
Ritsuka se levanta muy nervioso pues sabe que fue atrapado en el acto, después de eso, haideky   se lleva a ritsuka pero este se regresa y se despide de hideaki con un dulce beso en la mano (tipo francés), esto ocasiona  que se  sonroje mucho más. Después  de un largo día hideaki se encuentra en el balco de su habitación pensando en lo sucedido, recuerda como ritsuka lo acaricio y le beso la mano…<br />
La luna llena se muestra en toda la ciudad, parece que cortara  la oscuridad  con su luz, en ese momento en la  brillantez  de la luna se muestra una figura, un ángel. Se trata de haideky,  Quien al llegar al balcón  se aferra al hideaki, abrazándolo  como si nunca quisiera dejarlo, entonces lo acuesta en el suelo y le  besa la frente y le dice—no debes temer, por que  partir de hoy tu cuerpo cambiara, en tu  cuerpo yace un gran poder y con este una responsabilidad muy grande pero no debes temer por eso estoy aquí…no estas solo.</p>
<p>Después hideaki se levanta y se acerca a haideky y le pregunta-¿Quién soy en realidad? ¿Por qué me eligieron a mi?&#8230;no quiero estar solo…me aterra quedarme solo…</p>
<p>Haideky se da cuenta que hideaki aun es muy  joven, y que aunque tenga un gran poder  eso no le quita que sea un humano.<br />
Cuando pensaba retirarse hideaki le toma la mano y le pide que no lo deje, haideky regresa y le acaricia el rostro y le da un beso muy seductor en la  mejilla y le dice –<br />
Si deseas que me quede contigo solo debes pedírmelo. Hideaki quien al escuchar esto se sonroja un mas y por su mente pasa una pregunta muy reveladora  ¿acaso siento atracción por un chico? Pero no le presta mucha atención peso si duda de su sexualidad y le pide a haideky que se quede con el esa noche.<br />
Haideky cae sobre hideaki haciendo cierto roce, pero hideaki recuerda que aun vive con sus padres y se levanta y empuja a haideky quien le pregunta ¿Por qué?<br />
Es entonces que hideaki le dice que sus padres escucharan y los “descubrirán” entonces haideky le entrega uno de sus cabellos y le dice-ata esto a tu puerta y ningún sonido entrara o saldrá. Es entonces que hideaki lo ata y una vez hecho esto  haideky se quita su manto celestial y queda  su  pecho al descubierto  es entonces que le dice a hideaki-mi cuerpo, alma, corazón y vida te pertenecen a partir de hoy  portador de eferium. Después de esto caen ambos en la cama y una pasión y sentimiento los une, la luna nuevamente parece ocultar un secreto.<br />
A la mañana siguiente el sol empieza a asomarse por la venta de hideaki, quien despierta y se da cuenta que haideky se ha ido y lo a dejado, pero a hideaki no parece importarle mucho pues sabe que ha perdido su virginidad, se levanta y se mete a duchar mientras tanto haideky se encuentra algo débil y  no alcanza a llegar a su cama y solo se queda en el pasillo pero es encontrado por ritsuka quien lo acuesta muy gentilmente en la cama y lo deja dormir pero se pregunta a donde fue haideky que lo dejo tan cansado. Mientras tanto hideaki ya esta listo para ir al colegio y va en camino, cuando llega a la entrada del colegio se encuentra a dos de sus compañeros quienes lo miran con asombro pues será la primera vez que no llegue tarde. Una vez ya en clase todos lo miran hasta el profesor pues esta prestando atención y aun ni siquiera ha hecho el intento de  dormirse (es cosa rara ¿verdad?). Mientras pasa esto, ritsuka decide buscar a hideaki ya que haideky dormirá toda la tarde y tendrá mucho tiempo de sobra, pero hideaki solo piensa en una persona y es haideky.<br />
Ya caída la noche hideaki regresa a casa , la luna parece percibir el sentimiento de hideaki, entra a su casa y se da cuenta que no hay nadie , sus padres parece que salieron y se quedara solo, algunas horas después, ritsuka percibe que alguien derrama lagrimas , cuando llega al lugar se da cuenta que es en casa de hideaki, entra por la ventana y hideaki piensa que se trata de haideky y salta para llevarse una sorpresa: es ritsuka, quien lo sujeta de la cintura y le dice- discúlpame por que no sabia que me estabas esperando..¿Acaso tú estabas llorando? Ritsuka ve los ojos de hideaki y se da cuenta que el era el que lloraba, le toma el rostro y le pregunta el porque de sus lagrimas pero hideaki se limita a contestar, ritsuka lo entiende y lo abraza, después de consolarlo lo besa muy tiernamente y a pesar de que hideaki le dice que no lo esperaba a el, ritsuka lo seduce diciéndole- permíteme  amarte esta noche y para siempre y haré lo que me pidas…amo</p>
<p>Después de eso ritsuka  cae  sobre hideaki quien siente el mismo sentimiento  que con haideky: amor</p>
<p>A la mañana siguiente el sol nuevamente se asoma por la ventana de hideaki pero esta vez es diferente pues aun duerme en brazos de ritsuka, ambos desnudos y aferrados el uno al otro como si quisieran que ese momento nunca se acabara, como si quisieran que el tiempo se detuviera. Pero algo haría que ese bello momento terminara era hora que hideaki se levantara para ir al colegio y su mama lo tenia que ir a despertar pues no parece haber señales de que ya estuviera despierto, se escuchan pasos por las escaleras, un sonido despierta a hideaki, la puerta suena, hideaki se da cuenta que ritsuka aun duerme con el, hideaki se despierta muy sorprendido…la puerta se abre y la madre de hideaki ve a su hijo levantado y desnudo, ella solamente frunce el ceño y cierra la puerta, dejando a su hijo, ritsuka se despertó a tiempo y pudo esconderse detrás de la puerta envuelto en las sabanas de la cama de hideaki, después de algunos minutos, hideaki ya esta casi listo para irse al colegio y nota que ritsuka aun esta en su habitación y le dice-¿acaso no tienes a donde ir? ¿Una casa? Pero ritsuka solo se limita contestar-no ahora que me convertí en tu sirviente me quedare contigo y así podré ser tuyo cada vez que lo desees. Hideaki se sonroja y agacha la mirada es entonces que ritsuka se acerca a el y lo abraza, hideaki solo le dice en una suave voz- no puedes quedarte conmigo, debes entenderlo.  En ese momento ritsuka desaparece dejado solo un pétalo rojo.<br />
 Un poco después en el colegio se rumora que dos nuevos estudiantes entraran y que será en el grupo 3-B (grupo de hideaki) todos parecen emocionados  pero hideaki se muestra distraído mirando por la ventana, pensando en ellos dos, en lo que le pasa a su cuerpo y principalmente que lo que siente por ellos es muy fuerte.<br />
De repente el profesor entra  y detrás de le los dos alumnos nuevos: haideky y ritsuka, todos quedan impresionados al ver la mirada tan fría y misteriosa de ritsuka y la tranquilidad y calidez que muestra la mirada de haideky. Pero  hideaki aun no los ha visto y un rayo pasa por su mente, en su escritorio caen una pluma blanca y un pétalo rojo, cuando alza la vista su mirada choca con las de haideky y ritsuka. En su rostro hay sonrojamiento y su respiración cambia, su corazón se siente agitado y un frió se apodera de el, pero algo pasaría que este momento se volviera en  el peor. Al querer sobreponerse no se da cuenta que su silla esta apunto de perder el equilibrio  haciéndolo caer…todos ríen de el, pero se levanta muy rápidamente y se sobrepone a pesar de el gran chichón que lleva en la cabeza dice que esta bien, después a la hora de salida, todos comentan sobre la actitud de hideaki hacia los nuevos, peor este parece no importarle mucho pues sabe que las personas que mas ama en el mundo lo estan esperando fuera , cuando por fin sale , haideky y ritsuka lo esperan , después los tres  caminan hacia casa, pero algo en el camino arruina el bello regreso a casa.<br />
Son atacados por un demonio que solo muestra sus ojos, oculto en la oscuridad ataca haideky y ritsuka inmovilizándolos con  tallos de rosales, que cada vez aprisionan más y mas, hideaki se muestra desprotegido y asustado, la sombra se dirige hacia donde esta el y lo toma del cuello, haideky grita mientras que ritsuka intenta zafarse de los tallos, pero ninguno de sus intentos  resulta , cuando la sombra  esta apunto de robarse la vida de hideaki una luz que sale de su cuerpo deslumbra a la sombra , haciendo que lo suelte, y sufre una transformación, una intensa luz desvanece los tallos y la sombra desaparece, es entonces que hideaki cae y lo ultimo que ve es como ritsuka y haideky corren hacia el. La noche es fría, la luna nuevamente parece cortar la oscuridad, y hideaki despierta en su habitación, por su mente pasan unas imágenes, de aquella bestia, del sufrimiento que habían en los rostros de haideky y ritsuka, la sangre que estos derramaban en cada intento por escapar y protegerlo. No muy lejos de ahí, ritsuka cura las heridas de haideky y viceversa, pero en el ultimo vendaje de haideky, ritsuka le pregunta-¿te gusta hideaki? ¿Porque no se lo dices?, pero haideky solo se limita a contestar- tan solo cumplo con mi misión  y tu sabes que mientras exista el sello de mi corazón no puedo amar con tanta facilidad como lo haces tu ritsuka, y una lagrima cae al suelo, ritsuka lo abraza. Pero algo que no le contaron a hideaki es que ellos habían sido amantes, ellos eran los Ángeles mas poderosos que existían  en el cielo,  eran tan unidos que si uno era herido el otro se encontraba débil, eran la pareja perfecta, pero el dios Hermes, hijo de Zeus, dios mensajero y encargado de la orden celestial no permitiría eso, y fue por eso que los castigo, a ritsuka le quito sus bellas alas y lo desterró del cielo y lo mando al infierno, pero el castigo de ritsuka fue muy leve a comparación del de haideky, sello los sentimientos que lo hacían tan fuerte y unido a ritsuka, pero a al vez lo convertían  en humano en una perla que  cuelga de su cuello, después de eso haideky parecía un ser sin vida y  se convirtió en un angel mas.<br />
A la mañana siguiente  hideaki se apresura para llegar al colegio, pues quiere saber que paso la noche anterior, cuando llega, ve a haideky y ritsuka  sentados como si nada, estos murmuran-¿le diremos lo que paso? Cuando les pregunta estos se niegan a contestar, y así  siguen hasta la hora de salida que lo llevan a una cafetería, en donde le cuentan todo sobre sus misiones, haideky no quiso verlo directamente a los ojos, no podía aguantar al ver la expresión de hideaki, mientras ritsuka fue un poco mas frió, cuando por fin supo la verdad, los ojos de hideaki se llenaron de lagrimas al oír que todo lo que haideky y ritsuka eran tan solo mentiras y parte de sus misiones, no quería aceptarlo, pero  en el fondo sabia era cierto. ¿Cómo era posible que dos seres sobrenaturales lo amaran simplemente? ¿A un humano? Se levanto y salio corriendo dejando a haideky y ritsuka en un profundo silencio, para  mala suerte de hideaki afuera llovía era como si la tristeza de hideaki se reflejara en el mundo, camino durante algunas horas, el frió ya era un problema….tan solo quería estar solo, quería  olvidar  que era humano, quería olvidarse de al existencia de ellos dos, pero  no podía, por su mente pasaban imágenes de ellos y todas las cosas que habían pasado, un sentimiento de dolor se apodero de el, cuando por fin volvió a casa, subió directamente a su habitación y se acostó a llorar, en verdad se sentía traicionado, la noche parecía eterna, cuando por fin el sueño lo venció la lluvia parecía  desaparecer, cuando volvía a despertar ya pasaban mas de la media noche, una corriente de aire lo despertó y se dio cuenta que haideky esta ahí, con el, se sintió tan triste nuevamente que corrió a sus brazos y haideky le susurro-jamás fue mi intención lastimarte, jamás quise herirte, perdóname…pero debías saber la verdad, ahora quiero pedirte un favor , necesito que destruyas la perla que sella mis sentimientos, por que causa de ella no puedo amarte como tu quisieras ….¿me ayudaras? Cuando hideaki escucho esto se sonrojo pero al vez sintió algo que jamás había sentido…compasión.</p>
<p>Durante el resto de la noche, haideky se quedo con el, abrazados, aforrándose uno al otro, parecía que hideaki había elegido a su guardián y amor, y estaba dispuesto a ayudar a haideky, pero ¿Cómo? Primero tenia que controlar sus poderes, pero haideky para eso estaba ahí, para ayudarlo. Ritsuka ha  visto y oído todo, sabe que ha perdido ante haideky y mejor desparece que pero antes en sueños se despide de hideaki, pues sabe que su elección ha sido la correcta y  le susurra –aunque no estés conmigo yo siempre estaré contigo….</p>
<p>Cuando por fin llegue el día en que el mundo se vea afectado y apunto de ser destruido por nosotros mismo, en ese día seremos salvados por aquel dios que  por amarnos tanto reencarno en un chico muy tierno y amable, y que a su lado esta el ser que mas ama….</p>
<p>¿FIN?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.yaoiadiccion.net/2009/03/batalla-celestial-de-amor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
