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	<title>Yaoi Adicción &#187; Zhena HiK</title>
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	<description>yaoi para las masas adictas</description>
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		<title>Let me be with you</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Mar 2009 20:34:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Zhena HiK</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gundam Wing fics]]></category>
		<category><![CDATA[Duo]]></category>
		<category><![CDATA[Gundam Wing]]></category>
		<category><![CDATA[Heero]]></category>
		<category><![CDATA[lemon]]></category>

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		<description><![CDATA[»Lancé un hechizo, Para que los dos algún día Nos pudiéramos encontrar« ––Vamos Heero no puede ser tan malo ¿Cierto?– Preguntaba Duo mientras caminaba detrás de Heero por toda la habitación, este último entró al baño cerrándole la puerta en la cara, literalmente al chico trenzado. –Grosero. – gritó para luego seguir con el monólogo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>»Lancé un hechizo,<br />
Para que los dos algún día<br />
Nos pudiéramos encontrar«</p>
<p>––Vamos Heero no puede ser tan malo ¿Cierto?– Preguntaba Duo mientras caminaba detrás de Heero por toda la habitación, este último entró al baño cerrándole la puerta en la cara, literalmente al chico trenzado. –Grosero. – gritó para luego seguir con el monólogo que ya tenía por demás harto al ex piloto del zero. –&#8230;Ja! pero a decir verdad ni quien te necesite, yo solo puedo divertirme sin la presencia de un amargado, insensible y grosero como tú, es más voy a ir con los demás chicos y ellos se que sabrán apreciar mi por demás agradable presencia. – decía el trenzado queriéndose auto convencer que llevar al amargado de su amigo y compañero de habitación, no era buena idea después de todo.</p>
<p>––Entonces no entiendo porque sigues aquí molestando.– habló por fin después de horas en las que Duo llevaba insistiéndole que lo acompañara a una fiesta que daría la escuela, según para que los alumnos pudiesen relajar sus mentes y apreciar más claramente su espacio alrededor y todas sus materias. Patrañas solo querían festejar y no encontraban un pretexto, suele suceder ¿A poco no?</p>
<p>––Bien, no me acompañes ya dije, ¿Para que puedo querer que vayas tú? Solo me arruinarías la noche, así talvez pueda encontrarme con las chicas del otro edificio, creo que eso de que nos dividan hombres/mujeres en diferentes edificios está por demás pasado de moda, creo que somos lo suficientemente inteligentes para cuidarnos en caso de suceder&#8230; – y así seguía el sermón. En el rostro de Duo se miraba la desesperación, ya les había dicho a los otros chicos que deseaba ir a la fiesta, y ellos también irían, pero se había propuesto convencer al soldado perfecto, pero parecía ser imposible, además que no deseaba ir solo como mal ¿Quinteto? Ya que Wufei iría con Hilde y Trowa obviamente con Quatre, ese par no se separaban por nada del mundo, desde que la guerra había terminado, ese par se había frecuentado hasta que por fin uno de los dos se decidió a confesarse, realmente no sabían quien había dado el primer paso, pero estaba hecho. </p>
<p>––Duo&#8230; Cállate. – exigió Heero mientras se ponía los zapatos, había salido de bañarse y Duo aún seguía hablando, comenzó a hablar desde que despertó, todo por haber preguntado que le sucedía. “Por algo mantengo mi boca cerrada” pensaba el chico estoico mientras terminaba de cambiarse.</p>
<p>––Esta bien, me callaré pero con una condición. – advirtió Duo mientras dejaba su dedo índice levantado y sonreía abiertamente. </p>
<p>––No iré– contestó Heero a lo que Duo aún no decía.</p>
<p>––Pero Heero!!! &#8230; – decía con un puchero en su rostro, ya había intentado de todo, de todo, lo único que le faltaba decir, era algo que evitaba pero talvez funcionaría, aunque odiaría que eso diera resultado ya que estaría por demás celoso pero bueno, talvez así lograría su objetivo. –Sabes&#8230; También asistirá Reelena, no te emociona. – preguntó sentándose junto al chico, muy juntos mientras recargaba su cabeza en el hombro del chico oji azul y le dedicaba una sonrisa cómplice. </p>
<p>Aunque por dentro la respuesta a este, o la reacción que pudiera tener ante tal hecho, realmente le tenía nervioso y hasta cierto punto triste, sabía perfectamente que amaba a ese maldito chico frío, pero también estaba consciente que lo más seguro era que Heero no fuera como él, y quizás hasta quisiera a esa boba niña, bien, bien, ella había ayudado con sus ideas al pacifismo que ahora disfrutaban, pero los celos son demasiados y uno no puede evitar pensar de ese modo.</p>
<p>»Por eso al mirarnos,<br />
Sonreímos mientras juntamos<br />
Nuestras manos suavemente« </p>
<p>––Ja! Que bueno que lo dices&#8230; – contestó sonriente poniéndose de pie enérgicamente, mientras Duo casi caía. – Así menos iré. – agregó ya comenzando a caminar a la salida, realmente Duo podía llegar a ser una verdadera molestia cuando se lo proponía.</p>
<p>––Esta bien, era mentira, solo quería ver si funcionaría. – dijo pues era verdad, solo la había tomado como carnada pero felizmente se daba cuenta que no había funcionado eso. –Vamos Heero prometo no tomar demasiado para que tengas que cuidarme como la ocasión anterior. – </p>
<p>––Si digo que si, ¿Me dejarás en paz todo el día? – preguntó plantándose frente a Duo. Aquella cercanía dejó un poco desconcertado y nervioso al trenzado por lo que solo asintió ligeramente usando su cabeza, ya que ni las palabras le salían. – Bien, ¿a que hora vuelvo? – preguntó ya que iba a salir. </p>
<p>––¿Vas a salir? Pero Heero&#8230; – </p>
<p>––¿En que quedamos? –</p>
<p>––¿Me prometes que volverás y no me vas a dejar plantado?</p>
<p>––¿Acaso es una cita? – cuestionó entrecerrando sus ojos.</p>
<p>––Claro que sí! – Sonrió triunfante – tienes que asistir conmigo, me has dado tu palabra de soldado. – </p>
<p>––Que bueno, afortunadamente he dejado de serlo desde hace más de un año. – comentó formando una media sonrisa al ver la expresión de derrota en el trenzado. – Estaré aquí en la habitación a las ocho y media, si no estás no iré.– anunció para después irse.</p>
<p>––Genial sabía que no podías negarte&#8230;– se dijo una vez que el otro había salido. </p>
<p>Ø  ø  ø  ø  ø  ø  ø  ø  ø  ø  ø  ø  Ø</p>
<p>––Chicos, al fin los encontramos, ¿Dónde se habían metido? – cuestionaba Duo llegando con los demás mientras no paraba de hablar.</p>
<p>––No nos hemos movido de aquí, puesto que dijiste que nos veríamos en este lugar. – comentó seriamente Wufei al borde de un colapso, no nervioso, sino furioso. </p>
<p>––En&#8230; ¿En verdad dije tal cosa? – preguntó riendo nerviosamente el trenzado al tiempo en que se rascaba con un dedo la cabeza, mientras Hilde y Quatre sonreían por lo despistado que llegaba a ser su amigo, aunque tal cosa no era del todo graciosa para los otros tres ex pilotos. – Bueno, bueno dejemos las cosas tristes para después, que tal que nos vamos a bailar un rato. ¿Eh que dicen? – preguntaba animado.</p>
<p>––No se bailar – dijeron al unísono tres de los ex pilotos. </p>
<p>––Ohhh vamos no sean aguafiestas, vamos. – dijo Duo arrastrando a Heero a la pista, la cual estaba por demás llena de gente. El trenzado fue adentrándose hasta llegar casi al centro de la pista, ahí comenzó a bailar al ritmo de la música que estaba en ese momento, mientras Heero se quedaba estoico en su lugar, mirando la ocurrencia de su amigo. Mira que llevarlo a bailar a él. Pensó para sí.</p>
<p>––A bailar Heero. – escuchó una alegre voz detrás de él, era una chica que tenía tiempo tras él y ciertamente no era del agrado del chico, era linda, cierto, pero no deseaba nada con ella. La chica tomó las manos de Heero quien parecía no querer moverse y las colocó en su cintura, comenzando a bailarle demasiado cerca. Los ojos de Duo casi sacaban chispas al ver tal escena, esa chica siempre le había desagradado, sabía las intenciones de la chica para Heero y no era que le agradaran del todo.</p>
<p>––Voy a tomar algo. – le dijo Duo hablándole al oído para molestar a la chica, pues esta se ponía celosa con la cercanía del trenzado a Heero.</p>
<p>––Ahora te alcanzo– escuchó decir a Heero, el trenzado se sintió enojado y hasta celoso. Por lo que se fue a sentar a una barra que habían puesto ahí, puesto que era barra libre. Había prometido no embriagarse tanto como la otra ocasión, pero estaba por demás enojado, aunque claro que cumpliría con su palabra, solo tomaría para bajarse un poco el coraje.</p>
<p>»Pretendimos no saber<br />
Lo que realmente sentíamos<br />
Hasta que de pronto, nos enamoramos«</p>
<p>Había pasado un buena rato, demasiado si le preguntaban a Duo, y Heero no se dignaba a venir, Ja! Que buen acompañante se había conseguido, baka, pensaba el trenzado mientras golpeaba con sus dedos la mesa, en completa desesperación. Se había levantado a bailar con las chicas que se lo pedían, a divertirse un buen rato, pero no podía estar a gusto tanto tiempo sin saber que rayos estaba haciendo Heero con aquella perra entrometida, todo hubiera sido perfecto de no ser por la intromisión de la chica. </p>
<p>Vamos, a quien quería engañar, Heero ni siquiera parecía divertirse hasta que la chica llegó a bailar con él, bueno, si eso era lo que le divertía al chico, pues bien que lo disfrutara porque realmente él no estaba disfrutando esa fiesta la cual imagino de otra manera, genial. Se repetía una y otra vez en su cabeza. Sus amigos estaban bailando en pareja por lo cual no había espacio para el, de pronto inició una canción romántica, por lo que varias personas comenzaron a sentarse y otras tantas se quedaban a bailar la melodía. El solo hecho de pensar en que su Heero estuviera abrazando, y bailando demasiado pegado a la chica estúpida esa, le revolvía el estómago, sentía como las entrañas se le retorcían y no precisamente porque estuviera mal del estómago. </p>
<p>Apretaba el vaso entre sus manos con solo pensar en el hecho de su Heero con otra, aunque intentara prestar atención a otra cosa no podía, realmente no podía. Su molestia había llegado a tal grado que se levantó para dirigirse a su habitación, estaban viviendo en un colegio el cual tenía dormitorios divididos para chicas y chicos, a él por suerte, o desgracia, le había tocado el mismo dormitorio que Heero, así que convivían más de lo que el soldado perfecto quisiera. O al menos eso era lo que Duo pensaba. </p>
<p>Se levantó dispuesto a subir, no pensaba estar más tiempo como un estúpido en aquel lugar, era el gimnasio de la escuela, el cual realmente era grande, ahí habían decidido hacer aquella fiesta. </p>
<p>Caminó directo a la salida iba hacia el edificio ‘A’ en el cual estaban todos los chicos, tras este edificio había un pequeño bosquecito por llamarlo de algún modo, cuando caminaba cerca de ahí, divisó la silueta de dos personas recargadas en un árbol, parecían quererse devorar, mientras una le levantaba la camisa a&#8230; ¿Heero? </p>
<p>Casi gritaba al ver aquella escena de Heero besando a la chica estúpida, bueno ni tan estúpida realmente, mira que conseguir que Heero&#8230; maldición, ahora sentía un fuerte dolor en su pecho, sus ojos se habían cristalizado por tal escena, tragó saliva y antes de si quiera pensarlo se acercó, no sabía ni siquiera que era lo que iba a decir, mucho menos que iba hacer pero sus pasos lo llevaron hasta ahí. </p>
<p>––Al menos creo que podrían irse a un hotel, aquí alguien los puede ver.– comentó molesto hablando alto para que ambos lo escucharan.</p>
<p>––No te entrometas Duo– soltó con acidez aquel nombre.</p>
<p>––¿Duo? – escuchó por primera vez después de un rato, la voz de Heero, el cual se notaba que estaba ¿Ebrio? Wow jamás imaginó ver al soldado perfecto en un estado tan inconveniente. – Duito&#8230; – gritó Heero intentando acercarse a este pero ni siquiera podía caminar bien.</p>
<p>––Heero. – habló acercándose a este, la chica intentó evitar que lo tocara pero una mortal mirada por parte del trenzado, quien no acostumbraba hacer eso, pero este era un momento en el cual se encontraba realmente molesto. – Ya veo, pensé que eras astuta pero no creí que caerías tan bajo para acostarte con Heero. – le recriminó a la chica, quien se giró indignada puesto que le habían quitado su diversión, al menos había besado y tocado ese exquisito cuerpo que a tantas chicas se les antojaba. </p>
<p>Una vez que la chica se había retirado, Duo pasó el brazo de Heero sobre sus hombros, mientras con el otro lo tomaba de la cintura para ayudarlo a caminar ya que ni eso podía hacer bien, se tropezaba demasiado. Llegando al cuarto el trenzado dejó caer el cuerpo del otro sobre una de las camas.</p>
<p>––Maldición Heero, quedamos en que no me pondría borracho, pero no quedamos en que tu lo harías ¿Cierto? – preguntaba enojado, más que nada por haberlo visto en brazos de esa estúpida, sabía perfectamente que esa chica era rival de Reelena y por eso quería estar con Heero. – Bah! Pierdo mi tiempo, hasta parece que estoy hablando con la pared. Cierto, cada que hablo contigo es igual Jaja! No cambias mucho estando ebrio, igual de callado, pero menos gruñón, eso sí, ya que me dijiste Duito, jamás imaginé que me dirías así&#8230; – el trenzado hablaba rápidamente como era su costumbre mientras le quitaba a Heero los zapatos, e intentaba quitarle al menos el cinturón de su pantalón ya que desvestirlo, podría ser peligroso para ambos. </p>
<p>––Duo&#8230; – murmuró mientras tomaba el hombro del chico trenzado para agacharlo y poder hablarle. – Cállate. – mencionó estando cerca del oído del otro.</p>
<p>––Pero que demonios, hasta estando borracho como estás me andas callando, pero que&#8230; – hasta parecía que le habían dado más cuerda, estaba realmente indignado, caminando alrededor de la habitación moviendo enérgicamente sus manos, mientras observaba el cuerpo de Heero que permanecía tirado sobre su cama. – hasta voy a tener que dormir en tú cama porque estás en la mía, eso es el colmo sabías&#8230;– renegaba cuando vio el cuerpo del chico estoico incorporarse, se quedó quieto para ver que pensaba hacer el otro. Lo que siguió ni él mismo se lo creyó.  </p>
<p>»Déjame estar contigo<br />
Déjame estar contigo<br />
Déjame estar contigo<br />
Deseo abrazarte«</p>
<p>––Duo&#8230; – murmuró Heero mientras le tomaba ambas manos y lo jalaba a su cama, aventándolo después sobre ella. Una vez que el trenzado estaba tirado y lleno de sorpresa se colocó sobre este.</p>
<p>––Heero, ¿Qué es lo que estás haciendo? – preguntó llevando sus manos por instinto a las caderas del otro chico, puesto que se había sentado sobre su pelvis, lo cual le causó deliciosos escalofríos. </p>
<p>Sin mencionar palabra alguna Heero se agachó comenzando a besar a su amigo y compañero de habitación, un beso que robaba sus sentidos, inconscientemente sus manos se colocaron en la nuca del chico sobre él, atrayéndolo de este modo lo más que pudiera, profundizando con este acto el beso. Sus lenguas se debatían por quien tendría la victoria, había pasado de ser un apasionado beso a uno completamente salvaje, las manos de Heero no perdían tiempo pues ya recorrían el pecho del trenzado por debajo de la ropa.</p>
<p>Un extraño momento de lucidez pasó por la cabeza del chico trenzado, separando a Heero de sus labios. –Espera Heero&#8230; – habló jadeante, el aire le faltaba, su pecho subía y bajaba rápida y notoriamente debido a la agitación y excitación que sentía. – No creo que esto esté bien&#8230; – continuó volviendo a recibir un beso por parte de Heero el cual no tardó en corresponder, era imposible no hacerlo, realmente era bueno para besar, sus labios habían descendido ahora sobre el pálido cuello del chico, llegando hasta su oído. </p>
<p>––No te veo muy convencido de tus palabras&#8230;– decía Heero quien mordía con sus labios el lóbulo de la oreja de su compañero. – La carne es débil Heero no lo olvides, soy humano. – dijo el otro chico mientras intentaba detener el ligero movimiento que el otro chico hacía sobre sus caderas, ese lento y rítmico movimiento estaba volviéndolo por demás loco, lo estaba haciendo llegar a pensar cosas inimaginables. – ¿Qué te parece si jugamos un ratito? – preguntó nuevamente el soldado perfecto mientras chupaba y mordisqueaba el cuello del chico bajo él. </p>
<p>––Heero basta deja de jugar conmigo. – dijo moviendo el cuerpo de Heero, mientras se ponía de pie. –No tengo idea que tomaste o que te dio esa estúpida chica pero en cuanto se te baje la borrachera, no sabrás ni que hiciste o trataste de hacer. – dijo viendo como Heero se ponía de pie, acercándose a él con esa mirada tan excitante, tan penetrante que solo él poseía. Retrocedió unos pasos hasta topar con la puerta de la habitación tomando el pomo de la puerta para salir, pero Heero lo cercó contra ella antes que pudiera hacer cualquier cosa. </p>
<p>Ahora había quedado en peores condiciones, Heero estaba tras él, manteniéndolo completamente cercado contra la puerta. –Heero cálmate, esto lo haces porque estás ebrio. – repetía intentando convencer al chico que se detuviera, no era que le molestara los actos que hacía, al contrario, le estaba robando el poco de raciocinio que comúnmente poseía. </p>
<p>––Tú lo has dicho, ebrio, pero aún se lo que hago, y más aún lo que quiero. – dijo sonriente mientras besaba la nuca y los oídos del trenzado, quien tenía ambas manos sobre la puerta, sostenidas con las de Heero. </p>
<p>––Heero&#8230;– murmuró Duo mientras se daba la vuelta para estar frente al chico y plantarle un beso, uno desesperado, pero igualmente cargado de pasión. – Si no te detienes ahora&#8230; No podré detenerme después, y no me quiero aprovechar de ti en estas condiciones. – aclaró manteniendo unidos sus labios, en un efímero contacto que le permitía hablar. </p>
<p>––No recuerdo haberte pedido que te detuvieras en ningún momento, tampoco estoy tan mal para no saber que es lo que hago y que quiero, ya te lo dije. Duo Baka– murmuraba mientras paseaba sus manos recorriendo la espalda del trenzado, aún sin despegarse de aquellos rojizos y deliciosos labios que ninguna resistencia oponían al contacto con los suyos. </p>
<p>––Maldición– murmuró Duo puesto que era demasiado el poder que solo esas ligeras caricias ejercían en su cuerpo, además de aquellos apasionados besos que se habían entregado.</p>
<p>Sin pensarlo dos veces el trenzado tomó la cintura del chico estoico, comenzando a sacarle la ropa mientras caminaba hacia atrás hasta llegar a la cama y botar por ahí aquella camiseta junto a la de él que estaban de más en esos momentos. Se encontraba sentado sobre la cadera de Heero, este le había excitado demasiado y ahora pagaría las consecuencias de hacer aquello.</p>
<p>––Ahora pagarás las consecuencias de esto. – dijo terminantemente mientras se hacía a un lado, recostándose junto al otro cuerpo, brindándose a él mismo espacio para meter una mano dentro del pantalón de Heero y comenzar lentamente a masturbarlo. </p>
<p>»Hasta este momento,<br />
Sin poder decirlo,<br />
Sigo ocultándolo« </p>
<p>Su mano se movía lentamente de arriba abajo apretando el por demás despierto miembro de Heero, repitiendo la misma acción varias veces, hasta que se decidió y se deshizo de la ropa que le quedaba al chico estoico, dejándolo como dios lo trajo al mundo. Devoraba al chico tan solo con la vista, y lo que faltaba&#8230; pensó para sí, mientras Heero le ayudaba con su propia ropa que estaba también de más. Una vez libres de cualquier prenda ambos comenzaron a besarse con pasión, lujuria y sobre todo entrega, ambos cuerpos sudaban, sus respiraciones eran agitadas. </p>
<p>Los labios de Duo habían dejado abandonada la boca del otro chico, queriéndolo recorrer, probar, tocar, saborear&#8230; sus besos descendían poco a poco, dejando un pequeño rastro húmedo que pronto era borrado por el ligero soplar del viento que se alcanzaba a colar por la ventana. </p>
<p>Jadeos, gemidos, palabras envueltas en deseo era lo que se alcanzaba a escuchar dentro de aquella habitación en la cual ambos chicos consumaban un acto el cual estaba lejos de ser únicamente sexo. </p>
<p>Duo había recorrido todo el cuerpo del chico estoico manteniendo fija la mirada en aquellos ojos cobalto los cuales tanto había deseado y amado. Sus labios se detuvieron en aquella parte de Heero la cual sin hablar pedía atención a gritos, por lo cual comenzó a lamer con la punta de su lengua lo largo de aquel miembro, desde la base hasta la punta la cual ligeramente goteaba en señal de necesitar atención urgente. El contacto era tan efímero que comenzaba a desesperar a Heero cosa que el trenzado notó rápidamente pues este se había agarrado fuertemente a las sábanas, mientras apretaba los ojos, esto sería genial. Pensó Duo mientras introducía solo la punta de aquel gran miembro en su boca, saboreando por completo aquel acto, apretaba con sus labios fuertemente mientras movía rápidamente su lengua estimulando de este modo la punta de aquel goteante miembro. </p>
<p>Tenía por completo la hombría de Heero en su boca mientras la metía y sacaba de su boca, tomando la base con la mano para estar en una posición más cómoda, mientras sentía la mano de Heero cerrarse sobre su cabeza, empujando de vez en cuando, aferrándose a su cabello, parecía querer un movimiento más rápido y así se lo concedió. Rápido, lento, rápido, lento, un movimiento rítmico era lo que necesitaba para terminar por completo en su boca, cuando esto iba a pasar, escuchó el gritillo ahogado de Heero y como su cuerpo se tensó, sabía perfectamente lo que sucedería, pero no intentó quitarse, al contrario, quería saber, probar por completo al chico. </p>
<p>»Solo actuó con fortaleza,<br />
Pero ya es suficiente,<br />
Por favor mira a través de mi persona«</p>
<p>––Duo&#8230; – murmuró jadeando mientras intentaba llenar sus pulmones del aire que aún le hacía falta. – Me encantas&#8230;– dijo mientras besaba nuevamente al chico, acariciando cada rincón de este, sin perderse un solo rincón ya que talvez sería la única oportunidad que tuviera. Entre besos y caricias, una traviesa mano de Duo se deslizó entre las piernas de Heero buscando aquella entrada, una vez que la encontró introdujo un dedo intentado prepararlo, el chico estoico solo tragó saliva y abrió un poco los ojos al sentir la invasión, para luego sentir placer cuando este se movía dentro, pronto fueron dos, luego tres dedos conforme aquella estrechez se iba acostumbrando a tal invasión. </p>
<p>Los besos, caricias, gemidos y jadeos iban en aumento al mismo tiempo que las embestidas de Duo, pues una vez que sintió preparado el cuerpo de Heero, tomó ambas piernas de este, colocándolas a la altura de su cintura, rápidamente fue apretado por estas cuando su miembro entraba en aquella pequeña abertura. La penetración era lenta, pausada, esperando a que se acostumbrara ante aquella total invasión. Una vez que estaba dentro por completo, comenzó a salir lentamente, para entrar ahora con más fuerza, el dolor en los ojos de Heero se hizo presente, además de que apretó la sábana de la cama sin contar con que había dejado una marca roja en el brazo de Duo el cual detenía. </p>
<p>Las embestidas iban en aumento al igual que los gemidos. –Duo, aaaaaahhhhhh&#8230;..– gemía con energía, mientras el otro chico – Heero eres tan deliciosamente estrecho. – decía seguido de un jadeo puesto que tanta actividad no le dejaba hablar claramente. Luego de un rato de juego, caricias, besos largos y cargados de lujuria, Duo sintió como estaba a punto de venirse, por lo cual intentó salirse pero las piernas de Heero apretándose en su cintura le indicaron que no lo hiciera, viniéndose luego de un gritillo ahogado dentro del chico sin poder evitarlo. </p>
<p>––Heero, ¿Te sientes bien? – preguntó mientras se recostaba junto al chico, el cual parecía cansado. </p>
<p>––Si, todo esta&#8230; bien&#8230; – dijo pausadamente mientras iba quedándose completamente dormido siendo abrazado por la espalda por el trenzado quien entre tanto movimiento se había despeinado, por lo que optó por soltarse la cinta, así su cabello se terminaría de soltar. </p>
<p>Mantenía firmemente abrazado el cuerpo frente a él, mientras aspiraba su delicioso aroma, aquella loción mezclada con su propio olor, la cual le parecía exquisita a sus sentidos. </p>
<p>»Solo espera cinco minutos más<br />
Para que nos volvamos a ver<br />
Y después de eso nos enamoramos« </p>
<p>Los molestos rayos de sol se colaban por entre las delgadas cortinas de la habitación, mientras un par de chicos aún dormían, cuando una chillante alarma comenzó a resonar en toda la habitación. Un par de hermosos ojos azul cobalto se abrían dejando entrar la luz en ellos, parpadeando un par de veces puesto que esta era demasiado intensa. Giró su vista al molesto aparato a su derecha y&#8230; un momento, ¿A su derecha, no debía ese aparato estar a su izquierda? Pensó por un momento que había cambiado de cama con Duo, pero al sentir un calor tras él, abrió sus ojos demasiado, sorpresa se denotaba en ellos mientras sentía agruras, dolor de cabeza, resequedad en la boca, además de lo más importante, un intenso dolor en su parte trasera. </p>
<p>Maldición. Pensó. ¿Qué hice ayer? Se preguntó por un momento mientras giraba levemente su rostro y se topaba de lleno con el angelical rostro de Duo quien a pesar ese estruendoso y chillante sonido que tenían como alarma, cada mañana era lo mismo pues nunca lo escuchaba sonar. Sin más intención que salir huyendo de ahí se levantó y se dirigió al baño, tomo una rápida ducha, tomo el botiquín y se tomó un par de pastillas para el dolor, haber si estas ayudaban algo con su dolor de cabeza así como en su dolor de trasero.</p>
<p>––Lo siento Profesora, permítame pasar se me hizo algo tarde. – se disculpaba un chico trenzado mientras permanecía bajo el marco de la puerta de aquel aula.</p>
<p>––Joven Maxwell, siempre es lo mismo, pase por favor e intente ya no interrumpir mi clase. – dijo la profesora mientras veía al chico pasar hasta su asiento, para luego seguir con la clase. </p>
<p>»Déjame estar contigo<br />
Déjame estar contigo<br />
Déjame estar contigo<br />
Ahora solo quiero llorar« </p>
<p>Pasó todo un aburrido día de clase, varios habían faltado, otros tenían unas ojeras del tamaño del mundo, quizás por la fiesta del día anterior, y aunque él se la había pasado bien después de todo, se sentía realmente utilizado al no encontrar a Heero al despertar, pues era lo que más deseaba, poder confesarle cuanto lo amaba, pero el muy Baka se había ido y ni siquiera lo había despertado, ahora tendría que esperar a que terminaran las clases ya que ambos llevaban especialidades distintas por lo cual estaban en edificios separados, suerte que al menos compartían dormitorio, sus demás amigos estaban esparcidos en otros salones ya que igualmente estaban en otra especialidad, bueno aunque Heero y Wufei estaban juntos era como si no lo estuvieran, ambos eran tan callados que apenas y se dirigían la palabra estando juntos. </p>
<p>Tal y como había estado esperando la tarde cayó y las clases terminaron, así que solo fue por algo a la cafetería para comer y luego dirigirse a su habitación a esperar a Heero. Estando dentro de su habitación se tendió sobre su cama, esperando la llegada del otro, quien parecía no llegar nunca. Hasta que por fin escuchó la puerta abrirse. </p>
<p>––Heero&#8230; – murmuró mirándolo de pie, tras cerrar la puerta.</p>
<p>––Duo yo&#8230;– comenzó siendo interrumpido por este mismo. Quizás temía saber la verdad.</p>
<p>––Heero quisiera pedirte una disculpa yo, ayer debí&#8230;–</p>
<p>––No es así, recuerdo perfectamente lo que sucedió. – habló mientras caminaba en completo silencio hasta sentarse en la orilla de su cama. Duo dudó un momento sobre eso. ¿Qué fue eso? Pensó para luego girarse y sentarse igualmente en su cama, quedando frente a Heero. </p>
<p>––Entonces Heero yo quiero que sepas que&#8230; – </p>
<p>––Duo ¿Quisieras dejarme hablar por una maldita vez? – pidió bruscamente, dejando a Duo sin palabras. – Duo se lo que sucedió ayer, al amanecer me desconcerté muchísimo pues no recordaba realmente mucho, de hecho fui recordando al pasar del día, es por eso que tardé más, me tuvieron en detención por estar distraído en clase. – dijo enojado consigo mismo. –Ese no es el punto, lo que quiero decirte es&#8230; Lo siento, debo pedirte una disculpa por mi comportamiento de ayer, ni siquiera se porque lo hice. – esas palabras habían sonado duras para el corazón de Duo quien solo agachó la mirada intentando disimular inútilmente su dolor.</p>
<p>»Cuando alejamos nuestras manos,<br />
Siento inseguridad&#8230;<br />
Siento inseguridad« </p>
<p>––Duo quisiera que me mires a los ojos pues tengo algo importante que decir. – pidió Heero, siendo obedecido rápidamente por el trenzado. – Yo lo siento de verdad, no entiendo porque estaba besándola. Tampoco sé porque dejé que me tocara, pero sentía como mi voluntad se había esfumado, pero cuando te vi, sentí un alivio, mi corazón sintió un sobresalto, al tenerte cerca aquí en la habitación, sentir tus manos queriendo desabotonar mi pantalón, fue como un detonante, luego el que me correspondieras ese fogoso beso&#8230; – ante cada palabra el sonrojo en la cara de Duo iba aumentando, así como el salto en su corazón debido a la felicidad que sentía en ese momento. – Duo yo anoche descubrí esa parte de mí que la actitud que adquirí como soldado al paso de los años, no dejaba que saliera a flote, te deseaba desde hace tanto, tus besos, tus caricias, tu cuerpo. – completó mientras se ponía de pie, caminaba unos cuantos pasos y se agachaba a la altura de Duo, colocando enseguida una mano sobre la sonrojada mejilla de este. –Duo yo simplemente puedo decir que&#8230; </p>
<p>»Déjame estar contigo&#8230;«</p>
<p>––Te amo– se escuchó al unísono por ambos chicos, quienes sonrieron por la claridad y eufonía con que habían sonado sus voces. –Heero no sabes cuan feliz me hace saberlo, pensé que era por que tú&#8230; – </p>
<p>»Déjame estar contigo&#8230;«</p>
<p>––Duo se que quizás no fue la mejor manera de demostrarlo, o quizás de darme cuenta, pero te juro que esto no es una ilusión, menos un sentimiento que nació ayer en mi embriagues, esto lleva demasiado, meses, quizás hasta mas de dos años&#8230; Si, desde que te conocí. – murmuró para luego juntar sus labios, jugando con los del trenzado, quien ni tardo ni perezoso rodeo el cuello del oji azul con sus brazos para profundizar el beso y no dejarlo escapar. –Déjame estar contigo Duo&#8230;<br />
»Déjame estar contigo&#8230;«</p>
<p>––Claro que sí&#8230; – contestó desbordando alegría.– Solo no te vuelvas a desaparecer así, como en la mañana, me sentí usado. – dijo haciendo un puchero como un niño chiquito.</p>
<p>»Deseo abrazarte muy fuerte&#8230;«</p>
<p>––Claro que no Baka trenzado&#8230; – respondió uniendo nuevamente sus labios para luego murmurar sobre estos. – Te amo baka. </p>
<p>»Deseo abrazarte muy fuerte&#8230;« </p>
<p>––Yo también señor perfección&#8230; – dijo sonriendo igualmente. </p>
<p>Ambos chicos estaban felices, quizás no era la manera en que todo debía haber comenzado, pero al menos tuvo un comienzo. ¿Cierto? </p>
<p>║––Owari––║</p>
<p>ººZhena HiKºº</p>
<p>&#8220;&#8230;Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo&#8230;&#8221;<br />
William Shakespeare</p>
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		<title>En tus ojos</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Mar 2009 03:14:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Zhena HiK</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gundam Wing fics]]></category>
		<category><![CDATA[Duo]]></category>
		<category><![CDATA[Gundam Wing]]></category>
		<category><![CDATA[Heero]]></category>

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		<description><![CDATA[One–shot Anime: Gundam Wing Autora: Zhena HiK Pareja: 01 X 02 (03 X 04 leve mención) Clasificación: Para todos los que gusten leer&#8230;No tiene nada de malo. Summary: Duo conoce debido a un vergonzoso accidente a Heero, desde ese momento quedó totalmente enamorado de sus azules ojos. Disclaimer: Todos los personajes de Gundam no me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>  One–shot</p>
<p>Anime: Gundam Wing</p>
<p>Autora: Zhena HiK</p>
<p>Pareja: 01 X 02 (03 X 04 leve mención)</p>
<p>Clasificación: Para todos los que gusten leer&#8230;No tiene nada de malo.</p>
<p> Summary: Duo conoce debido a un vergonzoso accidente a Heero, desde ese momento quedó totalmente enamorado de sus azules ojos.</p>
<p>Disclaimer: Todos los personajes de Gundam no me pertenecen</p>
<p>Advertencia: Primera. Si eres de las personas que no gustan del Genero del Yaoi, lo siento pero puedes irte retirando&#8230;después no quiero reclamos de este tipo. Segunda. Este es mi primer fic de Gundam Wing, quedan advertidos.</p>
<p>Nota: Lo mas seguro es que piensen que no tiene que ver las personalidades de algunos personajes, a lo que sale en la serie, así que están advertidos que es un AU completamente.</p>
<p>Ahora si&#8230;Disfruten y díganme que tal&#8230;</p>
<p>øøøøøøø øøøøøøø øøøøøøø øøøøøøø</p>
<p>–Recuerdas aquel accidente en aquella gran montaña en Colorado?– cuestionó un chico de hermosos ojos cobalto, los cuales veían expectantes al chico junto a él.</p>
<p>–Como olvidarlo, si no te hubieras metido, no hubiera sucedido todo aquello– reprochaba el chico de ojos Violetas. Siendo rápidamente observado por el otro. </p>
<p>–De que estas hablando, si tú fuiste el que cayó sobre mí, además tu no sabías esquiar&#8230;–replicaba mientras era interrumpido por el chico oji–violeta</p>
<p>–hay vamos, si no hubiera sucedido eso, talvez no hubieras tenido el gusto de conocerme&#8230;además yo recuerdo muy bien aquel día&#8230;– comentó mientras se recargaba por completo en el sillón, poniéndose cómodo.</p>
<p>Six Months Ago</p>
<p>Un chico de hermosos ojos Violetas y largo cabello acomodado en una trenza, salía de una pequeña cabaña, vestido con sus ropas para esquiar, además de sus botas especiales y ya puestos sus esquís, trayendo los bastones en la mano.</p>
<p> –Bien, no dejaré que Trowa me haga menos por no saber&#8230;Ja! se sorprenderá de lo bien que lo haré cuando él vuelva. –dijo para si mismo el trenzado mientras bajaba los lentes que traía puestos en su cabeza y caminaba tambaleándose un poco, dirigiéndose hasta lo más empinado de aquella enorme montaña. Casi no había gente, pues la mayoría decidía mejor estar en la pequeña o simplemente en la mediana, pero la más grande, era para los mejores, y casi no había nadie. Duo observo a su alrededor y no vio a nadie más, así que sin proponérselo ni darse cuenta comenzó a descender por la montaña, tambaleándose un poco, abrió sus ojos increíblemente, pues no se podía controlar, trataba inútilmente de detenerse pero era imposible, aquel lugar estaba demasiado alto y empinado para poder frenar, sin contar con que no sabía esquiar. En buen momento se le había ocurrido brillante idea para que su amigo no se burlara como siempre de él.</p>
<p> Seguía intentando detenerse pero no podía, era demasiada la velocidad que había tomado en tan poco tiempo, sus ojos iban abiertos por la sorpresa mientras su larga trenza se movía al compás del viento, comenzó a mover un poco aquellos bastones que le servían para darle algo de equilibrio, parecía estar comenzando a controlarse, a aprender lentamente, pero entonces viró su vista hasta el frente, donde observo a otra persona, al parecer era un chico. Pero que diablos. Le gritó para que se apartara, pues el aún no sabía moverse de carril, apenas y podía controlarse para no rodar por aquella enorme bajada, como para moverse de dirección.</p>
<p> Gritó a pulmón abierto a ese muchacho que se quitara del camino, pero aquel parecía hacerse el sordo o simplemente lo estaba ignorando, algo le pasaba a aquel sujeto que no le hacía el más mínimo de caso. Cada vez se acercaba más al joven frente a él, por un momento pensó en que talvez era alguien que no sabía como él y no podría moverse, pero entonces el golpe sería seguro, siguió intentando detenerse pero se dio cuenta que ya estaba a un metro o menos, aproximadamente del chico, un poco mas y llegaría. No supo ni en que momento pero se fue a dar contra el sujeto frente a él. Solo atinó a soltar los bastones y abrazar a la persona frente a él, para girarse y comenzar a resbalar velozmente, utilizando su cuerpo como un enorme esquí para proteger el cuerpo de aquel joven.</p>
<p> Cerró sus ojos esperando el golpe, pero este nunca llegó, simplemente sintió como eran detenidos. En ese momento abrió los ojos esperando que todo estuviese bien. Al abrir sus ojos se quito los lentes que cubrían estos, dejándolos sobre su cabeza, para observar al chico bajo él, al parecer estaba inconsciente pues se había golpeado con un árbol que estaba al final de aquella montaña. Su mente reaccionó y pensó ¿En que momento había cambiado de posición con el chico? Se levantó sin pensar un minuto más y despojo al chico de sus lentes, colocándolos sobre la cabeza de este para verle el rostro y ver si había algún problema, si había algún golpe.  Al parecer el chico no tenía ningún rasguño, por lo menos en las partes visibles no.</p>
<p> –Hey, despierta, oye&#8230; ¿Estás bien? – preguntaba Duo al chico, mientras daba pequeñas palmaditas al rostro de este. Se detuvo unos segundos y lo observo, vaya que era muy lindo aquel joven. Tenía una extraña expresión en el rostro, parecía ser la de un ángel, su cabello café bastante alborotado y su piel pálida. Después de darse cuenta de lo que pensaba dejó sus pensamientos de lado y volvió a llamar al chico para que despertase, pues él no conocía aquel lugar y no sabía a donde lo podía llevar. Así que una vez más repitió su pregunta – ¿Estás bien?</p>
<p> –Baka – susurro aquel joven, sorprendiendo a Duo, quien no sabía si el chico hablaba entre sueños o le decía a él pues no había abierto los ojos aún. Esperó alguna otra señal de que el chico estuviera despierto y llegó. El chico abrió sus ojos, parpadeando varias ocasiones, mientras Duo se había sorprendido del color de aquellos ojos. El chico se sentó y tomó con una mano su cabeza, mientras la frotaba donde se había golpeado. – Eres un baka, como te atreves a esquiar aquí si no sabes&#8230;– preguntó el chico aún sentado, mirando como el otro estaba ido. Parecía mirar a la nada, pero no, miraba directo a sus ojos. – ¿que? Acaso te gustaron mis ojos o que&#8230;– preguntó haciendo reaccionar al trenzado quien se levantó rápidamente, mientras el otro repetía la acción.</p>
<p> –No me llames baka en primer lugar – habló Duo haciéndose el molesto. Pero era verdad, el otro chico tenía razón, él había tenido la culpa, pues pudo pasar algo mayor, ya que no sabía esquiar y se fue al lugar donde iban los expertos, y todo por su orgullo. Podía haber lastimado gravemente a alguien, para su suerte este chico había salido al parecer bien librado de aquel accidente.</p>
<p> –Pues no se tu nombre&#8230;y además eso eres, no veo por que te molesta que te lo diga. – volvió a decir el chico de cabello castaño, sacando de nuevo a Duo de sus cavilaciones</p>
<p> –Mi nombre es Duo Maxwell y no soy ningún estúpido, entiendes, no tengo la culpa de que seas sordo, o te hagas el sordo, pues yo te estuve gritando muchísimo para que te quitaras y nunca me hiciste caso. – replicó Duo cruzándose de brazos y girando su cabeza a otro lado. No sabía por que pero el ver aquellos ojos cobalto, lo hacía perderse por completo, eran como hipnotizantes para él.</p>
<p> –No me hice el sordo, ni estoy sordo y tampoco te ignoré – se defendía el otro.</p>
<p> – ¿entonces? No me digas que no sabes esquiar y no podías moverte del miedo&#8230;– dijo burlonamente&#8230;</p>
<p> –Vaya, al parecer tienes sentido del humor, pero no, yo sí se esquiar, no soy como otros imbéciles que se vienen a esquiar al lugar para expertos, siendo apenas unos aprendices&#8230;– habló comenzando a caminar en sentido contrario a Duo, para entonces tomar algo de la nieve.</p>
<p> –Ya te dije mi nombre, no tienes por que llamarme imbécil. Y además por que no me hacías caso, te advertí muchas veces y no me hiciste caso. – volvió a defenderse mirando entre las manos del chico unos mp3 los cuales habían caído con todo aquel estruendo. Se quedo con la boca abierta cuando el chico le mostró aquel pequeño aparato, para después, acercarse hasta él, mirándolo directamente a los ojos, tomando la mano del trenzado que estaba completamente hipnotizado con aquellos ojos, entonces dejó el aparato en la mano  de Duo y se giró, tomando sus lentes y comenzando a caminar sobre la nieve. Dejándolo completamente sorprendido. No sabía por que aquella cercanía le había dejado helado, además de que sus ojos lo habían hipnotizado sobremanera, era un color tan extraño, pero tan hermoso, como él&#8230;pensó cuando despertó de su ensimismamiento gritó&#8230;</p>
<p> – ¿Cual es tu nombre? – gritó al aire, pues aquel chico ya no se divisaba cerca. Volteó su mirada hacía lo que había puesto en su mano, eran los mp3 de aquel hermoso chico.</p>
<p> –Heero&#8230;– susurro él mismo su nombre, pues había escuchado aquella pregunta, pero ya se encontraba algo lejos. Siguió caminando hasta llegar a una gran cabaña donde se quedaba con su amigo.</p>
<p> Mientras Duo había comenzado a caminar para tomar sus cosas, que habían quedado regadas por todos lados, una vez que tenía todo en sus manos caminó de nuevo dirigiéndose a paso lento hasta su respectiva cabaña.</p>
<p> –Hasta que llegas– habló una voz dentro de aquel lugar.</p>
<p> –&#8230;–se limitó a hacer cualquier comentario pasando de largo hasta su habitación mientras guardaba todo en ella y se cambiaba para estar mas cómodo, tomando entre sus manos aquellos mp3 que le dejo, comenzó a escuchar que tipo de canciones le gustaban a ese chico. Notando que eran sus favoritas también, al parecer tendrían algo en común, quizá podría haber otras cosas en las que también coincidieran. Pensaba.</p>
<p> –Oye tu Maxwell, que traes, llegaste muy serio – preguntó Trowa al chico trenzado&#8230;</p>
<p> –No es nada&#8230;– dijo quitándose del oído un audífono para guardarlos después.</p>
<p> –Pues no me convences, pero de quien es eso&#8230;– preguntó nuevamente el   chico de ojos esmeraldas bastante curioso por la sospechosa actitud de su amigo.</p>
<p> –Me los encontré cerca de aquí. Pero dime, que tal, ¿que hiciste tu hoy? – preguntó mientras salía de su habitación para sentarse donde había estado el otro anteriormente. Este se sentó junto a Duo y sonrió ampliamente, lo cual desconcertó sobremanera al trenzado&#8230;</p>
<p> –no sabes que ángel vi hoy. – habló Trowa mientras torcía una diminuta sonrisa. Algo tierna – era un hermoso ángel. – volvió a recalcar mientras Duo se perdía en sus pensamientos, pues él pensaba lo mismo, había encontrado un ángel, no sabía cual era su nombre, pero seguro que había sido una especie de ser sobrenatural, pues aquellos ojos eran tan hermosos como irreales, no podían existir en una simple persona, Tenía que ser un ángel. Pensaba cuando escuchó la voz del otro hablarle&#8230;– Duo&#8230; para que me preguntas si no me pondrás atención – habló serio, fingiendo molestia, mientras se cruzaba de brazos.</p>
<p> –Lo siento, de verdad Trowa, no quise ignorarte, es que pensaba&#8230;pensaba&#8230;en&#8230;en lo que me dijiste del ángel&#8230; pero dime por que hablas de un ángel que tiene de especial&#8230;– preguntó sintiendo aquella mirada inquisidora del Oji–verde sobre él, pues sabía que no le había creído por completo, pero es que sin querer aquellos ojos se habían vuelto a su memoria como por arte de magia, sin pensarlo.</p>
<p> –bueno, ahora si me pondrás atención o volverás a perderte en tus pensamientos&#8230;– volvió a reclamar, sintiéndose algo ofendido. Duo asintió, mientras ponía atención a lo que su amigo diría. – encontré a un precioso chico, es hermoso, sus ojos, su cabello, su linda piel. Definitivamente me atrae – dijo convencido mientras veía a Duo el cual tenía la mirada bastante sorprendida. – ¿qué sucede? ¿Otra vez no me pusiste atención? – preguntó exasperado al sentirse nuevamente ignorado.</p>
<p> –no, no es eso, es que&#8230;jamás te había oído hablar de ese modo, me parece estar escuchando a otra persona. Pero dime ¿hablaste con él? – volvió a cuestionar&#8230;</p>
<p> –mira&#8230;Estaba yo&#8230;</p>
<p>&#8230;Flash Back&#8230;</p>
<p>Caminaba yo dirigiéndome hasta el lugar donde podemos alistarnos para comenzar a esquiar, pero como este se encontraba bastante lleno, decidí salirme de ahí e ir a un árbol de atrás del lugar, para comenzar a ponerme las botas, solo necesitaba arreglar las botas, y colocarme los lentes, pues ya había salido cambiado de aquí. Estaba en la montaña de en medio.</p>
<p> Me acomodé y comencé a arreglar mi ropa y mis botas, pero entonces escuche que gritaban un nombre&#8230; Heero, Aquel chico gritaba incesantemente aquel nombre. Así que me acerque a él para ver que pasaba, pero entonces mire sus ojos, son los más hermosos ojos que haya visto alguna vez. Él me observó directo a los ojos, sin decir nada, había dejado de repetir aquel nombre, fue como una atracción mutua, estoy seguro que a él le gustaron mis ojos pues no dejaba de verme con sorpresa y había algo más en su mirada, pero no supe bien que era.</p>
<p> Ignoré aquella sensación, pero no pude evitar decirle algo que lo sonrojo bastante, la verdad me encantó como se veía así.</p>
<p> –Me encantan tus ojos&#8230;– dije sin pensarlo, ni siquiera me había dado cuenta de lo cursi que sonó aquella confesión, pero era la pura verdad. Solo pude mirar como se sonrojaba a sobremanera, intentando cambiar el tema, me preguntó si había visto a un tipo de ojos color azul cobalto, cabello café oscuro o algo así, creo que me dijo que era de piel blanca y de mi estatura algo así, pero no preste mucha atención a ello, ya que me concentre en lo que me interesaba.</p>
<p>…End Flash Back&#8230;</p>
<p> – ¿Cu…cual era el nombre que repetía? – preguntó Duo intentando sonar lo mas normal que podía.</p>
<p> –mmm&#8230;Heero&#8230;creo que era ese, realmente no me importó. – dijo Trowa restándole importancia al asunto.</p>
<p> – ¿y, y no sabes si es su pareja o algo así? – preguntó nuevamente el trenzado temiendo que le contestara que si</p>
<p> –no, le pregunte a Quatre si tenía pareja y me dijo que no, entonces le pregunte quien era ese de nombre ‘Heero’ y me dijo que era su mejor amigo de toda la vida. –</p>
<p> –se llama Quatre&#8230;y&#8230;no sabes donde&#8230;donde se queda? – Duo hablaba preguntando por Heero, pero claro que Trowa pensaba que era por Quatre.</p>
<p> –si, pues lo acompañe hasta el lugar, por que quedamos de vernos mas tarde&#8230;– dijo Trowa bastante emocionado, pero sin dejarlo notar. – oye por que tanto interés en él&#8230; – cuestionó ya bastante extrañado de tantas preguntas.</p>
<p> –no, no, no pienses mal, solo pregunto para saber si vas a verlo otra vez o no, y pues para saber que pasó&#8230;nada más, pues yo busco lo mejor para ti. – habló haciéndose el inocente, mientras dibujaba una amplia sonrisa en su rostro, golpeando ligeramente el hombro de su amigo.</p>
<p> –pues algo me dice que no me estas contando todo, pero&#8230;esta bien. – volteo a su reloj – en una hora me voy. Mientras leeré un rato. – volvió a decir.</p>
<p> –esta bien, yo, mmm&#8230;oye y se queda muy lejos de aquí? – interrumpió de nuevo a su amigo. Quien volteo inquisidoramente, mirando directo a los ojos violetas de Duo, estaba demasiado preguntón esa tarde, más que de costumbre.</p>
<p> –no, de hecho queda a unas cuantas cabañas para acá atrás, en realidad no se cuantas, pero por lo grande que es, es casi imposible que no distingas la diferencia entre las demás. – habló dejando de ver a Duo para mirar su libro el cual había tomado de la mesita junto al sillón – por lo visto te interesa mucho ese tal Heero&#8230;– dijo comenzando a leer, sin siquiera observar la mirada del otro chico, el cual tenía los ojos abiertos a más no poder.</p>
<p> –no&#8230;No, no se de que me hablas, yo no conozco a ese sujeto – se defendió, intentando olvidar los nervios de que lo hayan descubierto. Si era la verdad, le había encantado aquel tonto, que solo se dedicaba a insultarlo, ni siquiera conocía nada de él, pero le había gustado, quería conocerlo más a fondo, pero no tenía idea de cómo hacerlo, talvez si se tragara su orgullo y le pidiera ayuda a Trowa, pues este conocía al ‘amigo de toda la vida’ de Heero, tenía que ser Heero del que hablaba ese chico, no podía haber otra persona con esa descripción. Pero como pedirle ayuda a su amigo, era su amigo y podía confiar en él, pero, tendría que contarle como lo conoció y eso si sería vergonzoso, mejor era esperar para volver a verlo, talvez si iba mañana al mismo lugar, talvez, solo talvez lo encontraría ahí de nuevo, y como ese lugar solía estar solitario, pues no habría problema para identificarlo. – bien, yo me voy– dijo Duo levantándose de ahí, mientras se dirigía hasta la habitación que le tocaba a él, pero que locura había sido ir hasta Colorado a esquiar, si él no sabía hacerlo&#8230;En fin todo había sido idea de su amigo y ahí estaba él también. Pensaba mientras escuchaba canciones de aquel pequeño aparato.</p>
<p>No supo ni cuando se había quedado dormido y ya era muy tarde, todo estaba oscuro, había caído la noche y él no se había dado cuenta, pero que tontería, se la había pasado la tarde pensando en ese chico, Heero, hasta que se quedo dormido. Era realmente patético pues seguro que ese chico ni lo recordaría ya.</p>
<p>Trató una vez mas de dormir, pero no podía, de nuevo la imagen de aquel chico de hermosos ojos venía a su mente, pensaba si de verdad sería el chico del que hablaba ese tal Quatre&#8230;Sin pensar más se levantó y salió de la cabaña, sus pasos sin pensarlo lo llevaron hasta un hermoso lugar, del cual se podía ver claramente todo hasta abajo. Era algo así como un mirador. Se paró frente a este y sintió el frío viento azotarle el rostro, era una deliciosa y escalofriante sensación.</p>
<p>–se ve hermoso, como tus ojos cobalto&#8230; – dijo al viento pensando en una única persona</p>
<p>–Gracias– dijo otra voz detrás de él. Duo volteó rápidamente al percatarse de aquella voz, era el mismo chico de la tarde.</p>
<p>–Que&#8230; ¿Que haces aquí? – preguntó sorprendido, mirando hacia atrás, donde venía Heero.</p>
<p>–Bueno no sabía que este lugar era de tu uso exclusivo. – Replico un tanto divertido – pero si quieres me voy – volvió a hablar.</p>
<p>–No, claro que no es un lugar exclusivo, pero solo preguntaba. – dijo haciéndose el indignado. Volteando de nuevo hacía la vista que tenían desde ahí. Heero se acercó hasta él, colocándose a su lado, mientras observaban juntos aquella hermosa vista, el chico de apariencia fría se recargó en el barandal que había en el mirador y sin voltear a ver a su compañero habló.</p>
<p>– ¿En verdad te parecen hermosos mis ojos?– preguntó con aires de grandeza, sin voltear a ver a Duo, quien se sintió nervioso pero supo fingir.</p>
<p>–Quien dijo que hablaba de tus ojos&#8230;– se defendió, aunque sabía que no era una buena idea, pues jamás había visto otros ojos iguales a los de él.</p>
<p>–Bueno, pensé que no era muy común mi color de ojos, de hecho en Japón jamás eh encontrado a alguien con los ojos del mismo tono, exceptuando a mi padre – dijo Heero aún sin ver a su lado. Duo giró su vista hacia Heero y dijo.</p>
<p>–pues, yo si he visto muchas personas con un color, incluso más bonito que el tuyo. – respondió.</p>
<p>–tu lo haz dicho, mas bonito, pero no con el mismo color. O ¿Si? – preguntó sabiendo que el chico había mentido, estaba pensando en él y lo negaba.</p>
<p>–mencionaste Japón&#8230; ¿Eres de allá? – cuestionó dejando el tema a un lado, no sabiendo como mentir.</p>
<p>–si, ahí nací, y me críe un tiempo, pero anduve por varios lugares después&#8230; – comentó serio, sabía que el trenzado había cambiado el tema por que él estaba en lo correcto. – tú ¿de donde eres? ¿De aquí? – cuestionó pensando en que talvez el chico era Americano.</p>
<p>–Si, yo Nací en América pero no tengo un lugar fijo donde me críe. – sonrió mirando a Heero para después girar su vista al frente. </p>
<p>–De verdad, me dijiste que te llamas Duo ¿no? ¿Cual es tu apellido? – cuestionó intentando saber mas de aquel chico.</p>
<p>–me llamo Duo Maxwell&#8230;y ¿tu? Ni siquiera se tu nombre– mintió pues si le decía pensaría que lo estaba averiguando.</p>
<p>–Soy Heero&#8230;– habló. Duo dudo un momento y después le extendió la mano para saludarle como era debido, notó en el rostro del otro chico una cierta duda en responder o no al saludo, pero al final, aquel serio chico le tomó la mano, apretándola con fuerza, mientras le miraba directamente a los ojos, haciéndolo sentir nervioso. Definitivamente ese chico le encantaba.</p>
<p>–en un momento vuelvo– habló Duo ante la mirada sorprendida del otro, mientras él salía corriendo directo al lugar donde se quedaban él y Trowa, estaba a unos cuantos pasos de ahí, así que Heero lo siguió con la mirada, notando en cual lugar entraba el trenzado.</p>
<p>Pasaron unos cuantos minutos mientras Heero veía todo el hermoso paisaje que ante sus hermosos ojos se presentaba. Pasado unos minutos escucho la voz de Duo aproximarse&#8230;</p>
<p>–perdón por la espera, es que no los encontraba. – dijo extendiéndole algo a Heero, algo que por la oscuridad no distinguió bien y lo tomó notando que eran sus mp3.</p>
<p>–te los regalé, ¿no los quieres? Puedes cambiarle las canciones que quieras si no te gustan&#8230;– comentó el serio chico mirándolo fijamente a los ojos.</p>
<p>–no, no es eso, solo que, bueno pensé que…bueno ni siquiera entendí por que los habías dejado. Pero toda la tarde pensé en ello – dijo Duo sin darse cuenta de un detalle.</p>
<p>–Osea que toda la tarde estuviste pensando en mí – comentó sonriendo cínicamente, sin cambiar la fría expresión de sus hermosos ojos cobalto. Notando en Duo un leve sonrojo, mientras sus ojos denotaban un poco de coraje, que claramente se notaba era fingido.</p>
<p> –Ah! por favor, que presuntuoso eres, además de todo modesto&#8230;– habló mientras giraba su vista – oye estas canciones también me gustan mucho a mí, no pensé que te gustaran estas, son geniales&#8230;– comentaba el trenzado mientras recargaba ambos brazos en aquel barandal grueso que había en la orilla del lugar.</p>
<p>–Si, de hecho son mis favoritas, Metallica es lo mejor– dijo Heero acercándose un poco a Duo, a quien se le notó como su nerviosismo aumentó.</p>
<p>–bue&#8230;bueno si, también Nirvana&#8230;Jeje – rió un poco ante la cercanía del mayor, puesto que Heero era mayor que él, por lo menos de estatura. De pronto sintió como Heero tomaba su mano igual que en la mañana y ponía nuevamente los mp3, mientras se acercaba lentamente hasta su rostro, donde le deposito un beso, en la mejilla, bastante cerca de los labios, casi lo había besado, estuvo a unos milímetros de darle un beso en la boca. Estaba bastante sorprendido y no reaccionó.</p>
<p>–Bueno, me voy, que sueñes conmigo&#8230;Duo&#8230;– dijo su nombre en un susurro mientras le hablaba al oído, entonces caminó hacía su cabaña, dejando a un pensativo Duo que en cuanto reaccionó grito&#8230;</p>
<p>–NO QUIERO TENER PESADILLAS&#8230; – gritó asegurándose de que Heero lo escuchara perfectamente pues no estaba tan lejos. Después bajó la voz y susurro para si mismo –&#8230;por eso soñare con un ángel de hermosos ojos cobalto  – terminó diciendo para si mismo, mientras llevaba su mano libre hasta su mejilla, la parte mas cercana a sus labios y la tocó, sintiendo aún la calidez de los labios de Heero en su piel. Hubiera deseado que este lo besara sobre los labios. Detuvo sus pensamientos notando hasta donde iban estos, mientras caminaba de nuevo hasta donde se quedaba, aún no llegaba Trowa, así que se adentro en su habitación y se volvió a acostar, esperando que el sueño llegase hasta él, pues tenía poco tiempo de haberse levantado.</p>
<p>Su mente de nuevo lo dirigió a Heero, pensando en que estaba en lo correcto, Heero era su nombre, pero, no le había dicho apellido, en fin, ya se lo preguntaría, por que esperaba volver a verlo pronto, de hecho aún quería verlo, así que al amanecer iría al lugar donde se vieron por primera vez. Intentaría esquiar de nuevo y esperaba encontrarlo otra vez. Nuevamente y sin darse cuenta volvió a quedarse dormido.</p>
<p>Un día nuevo llegaba, dejando ver la luz que con este traía, mientras Duo comenzaba a abrir los ojos, se levanto, después se metió a bañar con agua muy caliente debido al frío que había en el lugar. Salió y se vistió para después dirigirse hasta la cocina en busca de algo, pues el día anterior no había cenado y tampoco había comido bien. Se preparó desayuno, dejando un poco para Trowa, quien seguro había llegado tarde y aún no se despertaba.</p>
<p>Terminó de desayunar y aún no escuchaba nada de ruido en la habitación del oji–esmeralda, así que decidió ir a ver si estaba bien. Pero cual fue su sorpresa al ver que la cama estaba completamente tendida y ni rastros de su amigo. Acaso habría salido tan temprano que ni siquiera se dio cuenta, pero en ese caso le hubiera dejado una nota o algo así ¿no? Su preocupación se hizo presente sin poder evitarlo y entonces tomo un abrigo y salió de la casa, con solo en mente su amigo.</p>
<p>Sus pasos lo llevaron hasta la casa mas grande que había visto por ahí, así que se paró frente a esta, pero entonces pensó que tenía que buscar a su amigo, entonces por que iba a ese lugar donde le había dicho se quedaba Heero. Pero entonces recordó a Quatre, el también estaba ahí quedándose con Heero, cosa que no le agradó demasiado, pero debía saber si estaba y sabía algo de Trowa. Con paso seguro se acercó a la puerta, donde tocó, esperó unos minutos y entonces abrieron.</p>
<p>–He&#8230;Heero&#8230;– expresó al ver la mirada fría de aquellos hermosos ojos cobalto frente a él. Entonces se recuperó cuando el otro habló</p>
<p>–Vaya, no pudiste esperar para verme. Lo entiendo, pero ¿como sabías que estaba quedándome aquí? ¿Acaso te gusto tanto que me vigilas? – preguntó Heero formando un gesto de sorpresa en su rostro, pero sin cambiar sus gestos.</p>
<p>–Estas loco&#8230;– Duo simplemente rió ante lo dicho por Heero, la verdad es que sus comentarios siempre le causaban gracia, aunque la verdad no se equivocaba en mucho con lo que decía, parecía leerle el pensamiento, aunque esta vez, si se había equivocado. – No vine a verte, estoy buscando a Quatre&#8230; ¿Esta aquí? – preguntó Duo mirando como Heero se movía hacía un lado, indicándole con la mano que pasara. Sin más, obedeció.</p>
<p>–Esta en su habitación junto a un amigo – dijo mientras indicaba al trenzado que se sentara – ¿deseas algo? Que no sea a mí por que no me estoy ofreciendo – dijo Heero con bastante seriedad en su mirada, Duo se levanto y le dijo.</p>
<p>–Heero, eres demasiado presuntuoso, pero dime, ¿como se llama el amigo con el que esta Quatre? – preguntó esperando que fuera Trowa con el que estaba ese chico, al que aún no conocía.</p>
<p>–bueno anoche ese chico se quedo aquí con él, cuidándolo. Pero no se su nombre, solo se que es un chico que acaba de conocer, creo que su nombre es Trowa&#8230;– dijo Heero pensando un poco aquel nombre.</p>
<p>–Perfecto, entonces esta bien – dijo soltando un suspiro que había tenido retenido por la preocupación de imaginar todo y nada a la vez. </p>
<p>– ¿Que es de ti ese chico? – preguntó un tanto celoso, pero sin cambiar su tono de voz, para que no se notase.</p>
<p>– ¿Celos? – preguntó Duo siguiendo el juego que había adoptado desde un principio el otro.</p>
<p>–No, solo pregunto, si no quieres responder&#8230;– hablaba cuando escucho la voz del otro.</p>
<p>–Es mi amigo, y ahora que me desperté no lo vi en su habitación, y esta estaba demasiado ordenada como para que hubiese pasado la noche ahí. Así que me preocupe por él. Y Heme aquí – contesto Duo mirando fijamente el rostro inexpresivo de Heero.</p>
<p>–ya veo, pues él se quedo aquí toda la noche con Quatre. Creo que ahora están dormidos los dos. – dijo Heero mientras se giraba para ir a la cocina, entonces Duo noto que Heero estaba solo en Boxer y que Boxers, eran de licra, pegándose completamente en su cuerpo, como Rayos no lo había notado!!! Estaba completamente distraído pensando en Trowa además de haberse perdido en los labios y ojos de Heero, y no había notado aquel, PEQUEÑO detalle, el cual lo había puesto completamente nervioso. Siguió con la vista a Heero, hasta que este se perdió en algún lugar de la casa.</p>
<p> Su mente se perdió al haber visto al otro chico así, pero como podía andar tan tranquilo en solo boxer por toda la casa con el frío que hacía afuera, Talvez tenía la calefacción prendida pues no sentía ningún tipo de frío o viento helado en su rostro o en sus manos. Pronto escuchó la voz de Heero hablándole desde el marco de la puerta, giró su vista hasta este, quedándose con la boca abierta (literalmente) ante aquella imagen.</p>
<p> Heero recargado en el marco de la puerta, sus piernas un poco cruzadas al igual que sus brazos sobre su pecho. Su ojos cerrados por un instante para después girar su vista hasta el trenzado el cual lo observaba con la boca ligeramente abierta y los ojos abiertos a más no poder. Sonrió cínicamente observando al trenzado, entonces caminó hasta este parándose frente a él. Para bajarse hasta la altura del mismo al tiempo que llegaba al sillón.</p>
<p> –Si no cierras la boca, las moscas se pueden meter. – hablo bastante cerca de su oído, haciendo estremecer el cuerpo de Duo. – Ahora acompáñame – volvió a ordenar, mientras tomaba la mano del trenzado, para comenzar a caminar de nuevo hacía donde estaba.</p>
<p>Duo seguía con sus ojos muy abiertos, no había dicho nada, simplemente había obedecido a Heero, que lo dirigió hasta la cocina. Una vez ahí se sentó en la barra que esta tenía y miro el cuerpo del otro moverse de aquí allá&#8230; De pronto escuchó el ruido de una taza colocándose frente a él.</p>
<p> –Aquí esta – dijo Heero extendiéndole una taza de chocolate caliente a Duo. Afuera el frío era terrible, pero dentro de la casa era un clima bastante agradable, debido a la calefacción que esta tenía. – ¿sigues en Shock? ¿Acaso te gusto tanto? Vaya no sabía que causara ese efecto en los demás – dijo Heero sonriendo sarcásticamente. Sabía perfectamente que con ese comentario haría reaccionar al chico oji violeta.</p>
<p> –Ja! Pero que hombre más Ególatra eres ¿Sabías? – preguntó Duo al oji–azul, mientras sonreía divertido.</p>
<p> –Realmente no es Ególatra la palabra correcta para definirme, yo me definiría como REALISTA. – Volvió a decir, haciendo que Duo soltara un gran suspiro mientras colocaba su mano en la frente golpeándola levemente.</p>
<p> –Creo que contigo no se puede– hablo seriamente.</p>
<p> –Bueno no me vas a decir que no te gusto&#8230;– dijo Heero comenzando a pararse tras Duo, el cual seguía sentado en un banquito frente a la barra. Heero se paró tras Duo mientras pasaba sus brazos por la cintura de este y comenzaba a pegar su cuerpo al del trenzado. Comenzando a respirar sobre su oído lenta y sensualmente.</p>
<p> Duo cerró sus ojos ante el contacto que hacía el cuerpo de Heero con su espalda, sin saber en que momento, comenzó a levantarse, quedando de espaldas a Heero, quien tenía su cuerpo completamente amoldado al suyo. Ambos de pie en medio de la cocina, frente a la puerta de esta, Duo con sus ojos cerrados y su cabeza hacía atrás recargada en el hombro del otro, quien perdía su rostro en el cuello del trenzado.</p>
<p> –Te dije que te gustaba&#8230;– dijo Heero girando a prisa el cuerpo de Duo, mientras lo pegaba completamente al suyo, impidiendo cualquier movimiento que el otro pudiera intentar. – Niégalo– ordenó Heero, haciendo suspirar a Duo, ahora no se podría negar, pero sin hablar, negó con la cabeza, aún con sus ojos cerrados ante aquel delicioso contacto. – Niega que desde el primer momento no has podido dejar de pensar en mí – volvió a ordenar, haciendo sonrojar a Duo pues solo estaba diciendo la verdad.</p>
<p> Duo abrazó el cuerpo de Heero, llevando sus manos a la espalda de este, mientras comenzaba a descender por ella, hasta llegar donde esta terminaba, apretando de inmediato aquella parte abultada.</p>
<p> –Lo vez – repitió Heero mordiendo el lóbulo de la oreja de Duo quien sintió un enorme escalofrío recorrer su cuerpo. Entonces sintió como Heero lo apartaba levemente de su cuerpo, para después sentarse donde había estado anteriormente él.</p>
<p> – ¿Q&#8230;que, sucedió?– preguntó Duo muy confundido por la actitud del chico de hermosos ojos.</p>
<p> – ¿Duo? – escuchó la voz a sus espaldas, pues él había estado dando la espalda a la puerta. Se giró y observo la figura de Trowa atrás suyo.</p>
<p> –&#8230;Trowa&#8230;– dijo sorprendido, un minuto atrás y los hubiera descubierto abrazados. En una posición, no muy conveniente. Sonrió ante el pensamiento que azotaba su mente, Heero no lo había soltado por haber jugado con él, sino por que había escuchado a alguien venir. Seguro era eso. Pensó.</p>
<p> – ¿Que haces aquí? – preguntó a Duo girando su vista de reojo hacía Heero</p>
<p> –so&#8230;solo&#8230;yo&#8230;vine&#8230;a&#8230;a buscarte ¿pues que mas? – habló sintiéndose completamente estúpido ante su actitud nerviosa. – Por si no sabías podías haberme ido a avisar o dejar una maldita nota de que no te quedarías a dormir– dijo Duo enfureciéndose un poco, además de tratar de disimular aquel nerviosismo en su voz.</p>
<p> –Bueno perdón, no quise hacerlo, es solo que Quatre tuvo un accidente y me quede a cuidarlo. – dijo Trowa mirando fijamente a Duo.</p>
<p> – ¿Que? Pero, ¿Esta bien? – cuestionó Duo olvidando el nerviosismo. Aunque no conocía a ese tal Quatre, no le deseaba nada malo a nadie, así que se preocupo levemente.</p>
<p> –si, solo fue una pequeña caída, esta bien ahora. – dijo restando importancia al asunto.</p>
<p> – ¿pero de donde cayó o como? – cuestiono el trenzado</p>
<p> –Bueno pues algún loco por ahí se le ocurrió meterse a esquiar, bueno si a eso se le llama esquiar, y ni siquiera sabe hacerlo, es un completo estúpido, era un gordo de cabello azul marino, un total inepto, por suerte su amigo, uno rubio le llamó la atención y pues parece que no lo va dejar andar esquiando por lo menos mientras no aprenda. Pues tumbo a Quatre, haciéndolo torcerse un tobillo y caer al hielo, el cual se rompió. – Dijo Trowa – que acaso no saben lo que pueden causar con sus idioteces – habló algo eufórico.</p>
<p> –Si, dímelo a mí, hay algunos bakas que no saben esquiar, ayer me tope con uno, hizo que me cayera y resbalara por toda la montaña mas alta. ¿Crees que no sabiendo sea conveniente que alguien ande esquiando ahí? – preguntó Heero a Trowa, el cual negó en forma de estar de acuerdo con Heero.</p>
<p> Duo volteo a ver a Heero queriéndolo matar con la mirada, ese tipo solía sacarle de quicio en ocasiones, como se atrevía a decir que era un baka!!! Heero seguía tomando su taza de chocolate mientras cerraba sus ojos, degustando aquel delicioso calor y aroma.</p>
<p> – ¿Pero Duo como sabías que estaría aquí? – preguntó Trowa seriamente.</p>
<p> –bueno, pues solamente recordé que saldrías con ese ángel el cual mencionaste ayer. Y me dijiste que vivía aquí. – dijo despreocupadamente entonces escuchó a Trowa decir.</p>
<p> –Si, pero como estabas pensando en esa persona que te dio los mp3, pues no me ponías atención, estabas completamente idiotizado por aquella persona, por que estoy seguro que no te los encontraste como dijiste. – decía Trowa sabiendo que aquella persona era Heero, claro que Duo no lo sabía. Así que se había hecho el inocente.</p>
<p> Duo volteo de prisa hacia Heero, quien tenía una sonrisa impresa en sus labios, lo podía notar, aunque estuviera tomando chocolate. Después volteo con Trowa queriéndolo asesinar con la mirada.</p>
<p> –Bueno, yo voy a tomar un poco de chocolate para llevarle a Quatre, si no te molesta&#8230;– preguntó a Heero. El cual negó con la cabeza, para ver como tomaba un poco de chocolate en una taza y salía de la cocina, la verdad ese chico le había caído bien, lo poco que se habían tratado pudo notar que no hablaba demasiado, y además era un tanto serio, pero buena persona a su parecer.</p>
<p> –Vaya, así que ayer pensaste en la persona que te dio los mp3&#8230;al grado de no prestar atención a quien te hablaba – sonrió torcidamente mientras miraba como Duo se tensaba para después decir.</p>
<p> –Sabes, tengo que irme a mi casa, hasta luego– Dijo Duo sintiendo completamente el rubor en su rostro. Mientras salía a prisa de aquella casa, no sabía por que había sentido aquel rubor en su rostro, sabía que Heero le gustaba, pero este solo parecía estar jugando con él. ¿Que debía hacer? Seguir con eso o dejarlo. Un momento, ¿desde cuando tenían algo? Pero que estúpido, ellos no eran ni siquiera amigos. Heero era simplemente un ególatra, engreído, presuntuoso, molesto y fastidioso, eso era Heero. Pensaba mientras caminaba hacía afuera de la casa, con dirección a la suya, a un paso rápido.</p>
<p> Heero se quedó observando la puerta por donde había salido Duo unos minutos antes, entonces pensó, ¿por que se comportaba de esa forma con Duo?. Siempre solía ser frío e indiferente con las demás personas, o con la mayoría era antipático y Quatre siempre intentaba involucrarlo a la Sociedad, pero él se negaba, Jamás le gustaba que le presentaran a alguien, pero ahora, había conocido a Duo debido a un incidente un tanto extraño, y en vez de enojarse, le había gustado, hasta bromeaba con el chico trenzado a pesar de su carácter tan frío e indiferente con los demás. No conseguía entender que le sucedía cuando estaba con aquel chico, solo entendía que le gustaba estar junto a él, y mucho. Pero había un problema, lo estaba ahuyentando con su actitud y forma de ser, solo estaba consiguiendo que Duo imaginara que jugaba con él. De eso estaba seguro. Pero eso lo arreglaría en un momento.</p>
<p> Se levantó del pequeño banquito en el que se encontraba y caminó hasta su habitación, donde tomó la primera ropa que encontró, comenzando a vestirse a prisa, al terminar, salió de su habitación pensando en seguir al trenzado, abrió la puerta de su casa para salir cuando escuchó tras él una voz.</p>
<p> –Necesitaras esto – habló aquella voz al tiempo en que Heero se volteaba para verlo, levantando su mano al tiempo en que se giraba, atrapando con su mano un objeto, el cual observo, notando que eran unas llaves. Sonrió y agradeció – de Nada, aquí me quedaré cuidando a Quatre, así que no los interrumpiremos&#8230;– comentó formando una risa cómplice en su rostro. Para recibir otra por parte de Heero quien después salió de la casa.</p>
<p> Caminaba presuroso, intentando alcanzar al trenzado, sabía que no podría, pues este llevaba bastante ventaja, pero por lo menos sabía que se quedaba ahí cerca. Detuvo sus pasos dándose cuenta que estaba en el lugar indicado, suspiro y trató de girar la perilla de la puerta, notando como efectivamente estaba cerrada, así que introdujo la llave dentro del cerrojo y entró silenciosamente.</p>
<p>Después de salir de la casa de Heero, caminó lo más a prisa que lo había hecho en todo lo que recordaba de su vida, estaba demasiado avergonzado de lo que Heero había descubierto. Pensaba confesarle a Heero que le gustaba, pero no de esa forma, aunque aún no le hubiera dicho con esas palabras, era obvio que le atraía, además lo que había sucedido en la cocina demostraba claramente la atracción que sentía por aquel chico de hermosos ojos Cobalto. Realmente no había sentido lo mismo por otra persona, y ahora se le presentaba ese extraño y fuerte sentimiento así de repente por alguien a quien ni siquiera conocía bien. Esto era una completa locura. Pensaba mientras caminaba rápidamente hasta llegar y entrar a su casa, cerrando la puerta con seguro al entrar en ella.</p>
<p>Trató de no pensar más en nada y entró a su habitación, no quería hablar con Trowa cuando este llegará así que mejor se encerró en su habitación para evitar enfrentamientos y conversaciones que aún no deseaba, necesitaba primero poner en orden lo que haría ahora, pues quería ver a Heero y quedarse con él para poder conocerlo mejor, pero ¿él querría lo mismo? ¿o solo jugaba? No estaba seguro.</p>
<p>Se recostó en la cama, dejando su cuerpo boca arriba, cruzando sus brazos por debajo de su cuello, relajándose por completo, mientras cerraba sus ojos.</p>
<p>Caminó por el pasillo que seguramente daba a las habitaciones, entonces entró silenciosamente en una de ellas, notando que estaba vacía, ahora solo quedaba una opción más, si Duo no estaba ahí, entonces talvez no había ido a su casa como dijo. Entró en aquella habitación, viendo la figura delgada de aquel chico recostado, se veía bastante relajado y parecía&#8230;dormir&#8230;</p>
<p>Se acercó hasta la cama del trenzado silenciosamente, observando la frágil figura de ese chico hermoso, la verdad es que desde que le había visto por primera vez, le habían fascinado esos alegres y expresivos ojos Violetas, aunque en algunas ocasiones parecían distantes y eso no le agradaba del todo. Llegó a la cama, sentándose lentamente en la orilla de esta, mientras pasaba una de sus manos hasta el otro costado del cuerpo de Duo, recargándose sobre esta. Mientras pasaba su dedo índice en el rostro del trenzado, quien se sobresalto al sentir aquella caricia, abriendo sus ojos sorpresivamente, pero al ver quien era no se movió, solo observó a Heero seguir con el recorrido de su caricia, hasta que llegó a sus labios, los cuales delineó con delicadeza y cierta ternura.</p>
<p>Sus ojos Violeta, ascendieron hasta encontrarse con la mirada Cobalto que le observaba fijamente, como queriendo saber algo. No pudo evitar sentarse en la cama para así poder quedar mucho más cerca del otro chico. Heero no se movió ni un solo centímetro, así que su cuerpo quedó pegado al de Duo. Ambos se miraron antes de comenzar a hablar.</p>
<p>–Niégalo– exigió Heero sin decir más, mientras observaba a Duo, sus rostros tenían unos cuantos centímetros de separación. Heero sintió como los brazos de Duo pasaban por su cuello tomándolo por la nuca, jalándolo precipitadamente hasta chocar con sus labios.</p>
<p>Duo se sentía demasiado atraído por el chico, no había podido evitar hacer aquella acción, simplemente deseaba tener esos labios sobre los suyos, y lo hizo, comenzó a besar aquellos labios que parecían ser deliciosos, mordía los labios de Heero pidiendo el paso para profundizar con aquel beso. El de ojos Cobalto cedió, abriendo los labios ligeramente para que Duo comenzara una lucha con su lengua. Se había convertido en un beso que los dejaba sin aliento a ambos, las manos de Duo habían bajado hasta entrar por debajo de la camisa de Heero, el cual separó sus labios de los del trenzado,  echando hasta atrás su cabeza mientras respiraba agitadamente. Duo miró esto como una invitación y comenzó a besar el cuello de Heero, haciendo sin darse cuenta una marca rojiza en este.</p>
<p>–lo vez&#8230;– hablaba Heero en murmullos entrecortados – no&#8230;no&#8230;lo puedes negar– repitió escuchando el gruñido por parte de Duo, quien no pudo evitarlo más y aventó el cuerpo de Heero a la cama, recostándolo por completo, mientras se sentaba en las caderas de este, pasando una pierna a cada costado.</p>
<p>–No, no lo puedo negar – contestaba Duo con la voz entrecortada, mientras respiraba agitadamente – Me encantas&#8230;te quiero, y no importa si juegas conmigo, solo quiero estar contigo así – dijo Duo agachándose hasta atrapar los labios de Heero, el cual estaba completamente sorprendido por aquella confesión. Para empezar, Duo lo quería, para seguir, Duo pensaba que solo jugaba. Sus manos tomaron al trenzado por los hombros, separándolo de él. – ¿Qué sucede? – preguntó Duo sin entender.</p>
<p>–No entiendo a que te refieres – habló seriamente Heero mientras detenía aún a Duo por los hombros. Este lo miró confundido. – No se de que rayos hablas, yo no estoy jugando. – volvió a decir Heero, bajando a Duo de él, mientras se sentaba en la cama y colocaba ambas manos en su rostro, restregándolo fuertemente. Estaba excitado, no lo podía negar, aquellas caricias habían funcionado demasiado bien sobre su cuerpo. Además de el cuerpo del trenzado sobre él. – Creo que es mejor que me vaya – dijo Heero intentando levantarse, pero entonces sintió los brazos de Duo cerrarse sobre su cuerpo, recargando la cabeza en su hombro.</p>
<p>–no lo hagas, no te vayas, perdóname si te ofendí, pero&#8230;– comenzó hablando, no sabiendo que decir, de una cosa si estaba seguro. Quería a Heero, se había dado cuenta que no solo había sido una atracción de momento, ni nada parecido, sino realmente le quería.</p>
<p> Heero se volteó para ver a Duo directamente a los ojos, estaba esperando lo que este quería decirle, pero ni siquiera hablaba, había bajado la mirada cuando él lo miró. – ¿pero? – preguntó Heero intentando ayudar al otro a seguir hablando, mientras le tomaba la barbilla para levantar su rostro.</p>
<p> –pero&#8230;es que pensé que jugabas, es que tu actitud ególatra, me hacía pensar tantas cosas, la verdad desde el primer momento que en tus ojos me fije, no pude olvidarlos, se que es muy pronto y tal vez no me creerás, pero&#8230;te quiero, y me gustaría conocerte mejor&#8230;– dijo Duo sintiendo su rostro arder por el sonrojo que cruzaba sus mejillas, mientras bajaba la mirada nuevamente.</p>
<p> –Duo– habló Heero tomando una vez más el rostro del trenzado con una de sus manos. Este lo miró a los ojos y dijo – Jamás juego, y menos con algo así, pero, a mí me pasó lo mismo&#8230;Desde el momento que vi tus ojos me encantaron. Y creo que no hay inconveniente en que nos conozcamos mejor&#8230;bueno. Si lo hay. – dijo Heero pensando un poco mas. Mientras notaba un deje de tristeza en el semblante de Duo.</p>
<p> – ¿Cuál? – preguntó Duo, un tanto triste.</p>
<p> – ¿Donde vives? Por que no creo que sea aquí&#8230;– habló mirando a todos lados&#8230;</p>
<p> –Pues&#8230;vivo en Tokio – dijo tristemente pensando en lo peor, que tal si Heero vivía en América?</p>
<p> –Perfecto– dijo Heero haciendo a Duo voltear a verlo rápidamente – si, yo también vivo ahí, así que no importa que tan lejos quede, por lo menos es la misma Ciudad – dijo Heero mientras Duo se precipitaba a abrazarlo.</p>
<p> –Te&#8230;te&#8230;puedo dar un beso? – preguntó Duo algo dudoso de hacerlo de nuevo, pues no quería que las cosas llegaran como hacía un rato.</p>
<p> –Realmente no se por que lo preguntas, si hace un momento no preguntaste&#8230;y lo hiciste– dijo Heero pensando un poco las cosas. Entonces sintió a Duo colgarse de su cuello mientras murmuraba un ‘eso es un si’ para después besarlo como antes lo había hecho.</p>
<p>–Yo también lo recuerdo perfectamente, solo hace seis meses de ello&#8230;– dijo Heero seriamente mientras dejaba de lado su libro el cual había estado leyendo.</p>
<p> –Pues a pesar de ser tan poco tiempo, yo te amo y siento que sin ti, no puedo vivir. – dijo Duo mientras se recostaba en el regazo de Heero, formando una gran sonrisa mientras lo miraba fijamente a los ojos.</p>
<p> –yo también lo siento así. No me dejes nunca – dijo Heero acariciando los rebeldes cabellos del trenzado. Mirándolo directamente a los ojos.</p>
<p> –Mientras vea en tus ojos ese fulgor, ten por seguro que no se acabará mi amor – Dijo Duo para después sentir los labios de Heero sobre los suyos.</p>
<p>&#8230;Owari&#8230;</p>
<p>ººZhena HiKºº</p>
<p>“.La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal sino por las que se sientan a ver lo que pasa.”</p>
<p>.:ALBERT EINSTEIN:.</p>
<p>øøøøøøø øøøøøøø øøøøøøø øøøøøøø</p>
<p>Bueno, pues eh aquí mi primer fic de Gundam&#8230;si supieran la larga historia que tiene este fic&#8230;jaja! originalmente era para Beyblade, que es de lo que mas escribo, pero me inspiré y me animé, entonces lo cambie antes de llevar siquiera la mitad&#8230; en fin&#8230; Espero les haya gustado&#8230; a mí me dejo conforme&#8230;</p>
<p>¿Ustedes que dicen?</p>
<p>Espero leernos pronto y poder hacer otro de Gundam.</p>
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