Terminal

4 mayo, 2010 por  
en la categoría Fanfics, Originales

4º Estación: "Emilio"

Dos días sin asistir a clases o ir a ayudar el doctor al hospital, necesitaría una buena escusa para justificar sus heridas y sus inasistencias en clases. ¿Qué haría ahora? Había intentado ser fuerte, tratar de que nadie le pisoteara. Pero no lo había logrado, seguía siendo débil.

“Voy a tener que cambiarme de clase…no quiero tener que estar en el mismo salón de clases que Francisco… ¡ya ni siquiera sé si podré estar tranquilo en su presencia!” Pensaba mirándose en el reflejo de la ventana del bus, su reflejo mostraba a un muchacho con un moretón en la comisura de su boca y un corte en medio de este, un feo raspón en su pómulo el cual ya había formado costra la cual lucía roja en medio de un negruzco moretón. Después estaba el corte en su ceja derecha y…eso era solamente su cara. El cuerpo del pobre chico estaba todo lastimado, lleno de golpes y raspones, incluso llevaba una mano vendada por la torcedura.

Dos días habían pasado, pero aun tenía los recuerdos bastante frescos en su memoria.

Esa noche había salido con su compañero quien lo obligó a caminar por el borde de la carretera hasta un pequeño bosque cercano. Era la primera vez que Emilio se preguntaba el porqué hacían un hospital tan lejos de la zona urbana. Aunque bien es cierto que ese hospital no daba servicios de urgencias, sino más bien, de los que mandan a los pacientes con largas recuperaciones, terapias largas o con enfermedades terminales para que pasen sus días tranquilamente lejos del bullicio de la ciudad.

A Emilio jamás le había molestado el tener que viajar una hora en bus para llegar hasta allá. Pero esa noche en particular todos los factores jugaron en su contra.

-¡Suéltame!- Gritaba mientras trataba de forcejear para soltarse de su agarre. Pero a cada intento el otro muchacho torcía aun más el brazo ignorando completamente  los reclamos de Emilio.

- Te dije que el que mandaba era yo… yo hago lo que me plazca y tu no dices nada o no la cuentas.- Amenazó pegando su boca a la nuca del otro.

-¿¡Pero que demonios te pasa conmigo!?- Le preguntó con la voz algo quebrada a causa del dolor que le causaba el que le estuviera torciendo el brazo de esa forma.

-¿Contigo?…digamos que me gustas… y como no me das ni luces, pues…

Estas palabras fueron un duro golpe para Emilio, este siempre pensó que era todo lo contrario. Desde que se hicieron compañeros de curso Francisco le había hecho la vida imposible desde el primer día. ¿Y ahora le salía con que le gustaba? ¿Acaso estaba loco?

- ¿De que demonios estás hablando?- Preguntó tratando de mirar por sobre el hombro a Francisco.

-No te hagas el idiota.- Murmuró volviendo a dar otro brutal tirón causándole un agudo dolor en su hombro y en la muñeca.- Traté de acercarme a ti los primeros meses del semestre, pero tu… ¡ni si quieras notabas que existía, no me hacías caso!

-Créeme Francisco, esto no ayudará a que me caigas bien.- Se atrevió a bromear y aun más al ser irónico ante la situación.

-No te burles de mi Emilio…no estás en buena posición para….reclamar.- Le dijo dándole un fuerte empujón contra el tronco de un árbol.

Emilio quedó casi abrazado, literalmente, al árbol mientras cerraba sus ojos con fuerza tratando de no quejarse ante el dolor de su brazo. Por lo menos ya le había soltado, aun tendría una oportunidad de escapar. Volteó tomando su hombro lastimado, pero para la mala suerte del pobre chico otro problema se le sumaba a todo esto.

Un intenso dolor en su pecho le hizo olvidar por un momento su hombro lastimado. Sólo apoyó su espalda en el tronco del árbol y posó su mano en su pecho respirando profundamente. Necesitaba calmarse, sabía que su posición no era la mejor, pero debía salir de allí como diera lugar. Francisco le miró enarcando una ceja y se acercó a él tomándole del mentón.

-Se me había olvidado tu problema…eres cardiaco, que mal…- Susurró en un tierno y demente susurro.-… Que desconsiderado soy….ya, tranquilo, seré bueno contigo.

Esa fue una noche que Emilio jamás olvidará en su vida.

-¡Estación Hospital!- Anunció el auxiliar del bus sacando a Emilio de su desagradable ensimismamiento y preparándose para comenzar el día.

Sabía que le esperaba los regaños del médico tutor por faltar esos días, pero tampoco era fácil explicar que le habían, prácticamente, raptado y violado uno de sus compañeros de clases. Además tenía que hablar de un asunto de mucha mayor importancia con el médico… sobre su transplante.

Emilio sufría de una deformación cardiaca además de una insuficiencia, esa era la razón por la cual eludía las discusiones y las peleas. Si lo hacía su corazón podría, literalmente, estallar. Había nacido con estos problemas y mientras fue pequeño no tuvo inconvenientes, pero a medida que su cuerpo fue creciendo su corazón era incapaz de nutrir a todo el organismo con la sangre necesaria. Cuando era adolescente Emilio se sometió a varias operaciones para tratar de corregir su problema, pero los médicos se vieron superados ante lo complicado del diagnostico y decidieron que lo mejor era hacerle un transplante de corazón lo antes posible. Pero ese termino era demasiado vago, ya habían pasado varios años y aun no tenían un donante. Emilio terminó por entrar a la escuela de medicina donde conoció al que ahora era su Profesor guía en su trabajo y con el cual había llegado a un trato… él le ayudaría a encontrar un corazón compatible y el trabajaría como su asistente sin costo el tiempo que estimara conveniente.

Si lo veía de forma fría era conveniente, ya que al aceptar, Emilio se encadenaba a un contrato indefinido sin remuneración…pero ¿tenía derecho a reclamar si el sujeto le estaba salvando la vida? Si no se sometía a esa operación los médicos no le daban esperanza alguna de que llegara a los treinta.

Dio un suspiro al estar frente a la puerta del despacho del doctor, tarde o temprano tendría que enfrentar ese regaño. Golpeó.

-Con permiso…- Dijo abriendo la puerta con suavidad y asomando un poco su rostro viéndole ahí, hundido entre miles de expedientes médicos. Al no recibir respuesta simplemente entró quedando de pie frente al escritorio.

-Hasta que decidiste aparecer…- La voz del doctor sonó severa quedando claro lo enfadado que estaba, pero al alzar la vista y ver en las condiciones en las que estaba Emilio su rostro enfadado cambió a uno de preocupación.- ¡Por dios hijo, qué te pasó!- Exclamó acercándose al chico y haciendo que se sentara.

-Siento haber faltado estos días y no haber llamado para avisar.- Respondió en un suave susurro tímido y nervioso.

- Eso no fue lo que te pregunté Emilio…- Le cortó con voz severa y preocupada comenzando a examinar las heridas del rostro.- ¿Te asaltaron?…- Preguntó finalmente dando un suspiro.

- Eh…. Si…- Mintió sin mirarle a los ojos, no tenía el valor para confesar lo que le había ocurrido ni quien lo había hecho….era un cobarde.-… Cuando me iba del hospital en la noche un sujeto me abordó, no le vi la cara…. Me torció el brazo y me llevó hasta la arboleda que está más allá camino a la ciudad. No pude venir porque mi rostro había quedado algo hinchado además de otros golpes.- Explicaba tranquilamente bajo la atónita mirada del médico el cual no se percató de la forma en que Emilio cerraba sus puños hasta dejarlos blancos.

-Y lo cuentas tan tranquilo como si hubiera sido un paseo por el parque.- Comentó el médico sentándose en una esquina del escritorio.

-¿Y qué saco con alterarme?- Comentó encogiéndose de hombros.- Sabe que eso sólo me traería más problemas…- Concluyó finalmente con un suspiro.

- Bueno, en eso tienes razón… si se te hubiera ocurrido oponer resistencia no hubiera sido bueno para tu corazón.- Dijo con voz de médico analítico.

-Lo sé…es por eso que no tuve más opción que ceder a sus demandas.- Su voz se escuchaba temblorosa al recordar el supuesto “asalto”.- Bueno…iré a ponerme al día con mi trabajo.- Se puso de pie con la intención de abandonar el despacho del médico y dirigirse hacia la habitación de Ricardo cuando la voz del doctor le detuvo.

- Sobre eso… el paciente de la habitación 801 ha sufrido una seria descompensación y ha estado muy delicado y de muy mal genio…- Advirtió al joven estudiante.-…has pasado por un gran estrés tras ese asalto…así que, por favor no te expongas a un mal rato ¿quieres?

-Claro…

Le dijo antes de salir sin mirarle, no quería que su profesor viera su semblante preocupado por la salud de Ricardo. Salió tranquilamente, pero al cerrar la puerta apuró el paso ignorando completamente el dolor de sus piernas y caderas al apurar el paso.

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Comentarios

26 comentarios en “Terminal”
  1. jessi dice:

    aaaaa :buu: ke madre tan mala tiene ezte ricardo i penzar ke ia lo dio por muerto pobre pobre… :llorar:

  2. jessi dice:

    arpia mouztro ezo i maz ze mereze eza vieja jij de zu… :grr: :paff:

  3. jessi dice:

    mui bien kreo ke m duele mi garganta… eztoi apunto de iorar a marez :llorar:

  4. jessi dice:

    a ke mono kreo ke voi a iorar :llorar: ¡bien ezho! ¡zigue azi m enkanto! :besos: :esoeso: :gracias:

  5. panchitta dice:

    qe hermoso relato, aunqe fue predecible desde los primeros capitulos, la manera en qe fue narrado me provoco derramar las mas gruesas lagrimas, hasta ahora este fafic es de los mejores qe he leido, me gustaria leer mas de tus trabajos, gracias por esta historia

  6. Karoline VxC dice:

    La amé, dios mío, la amé. Es primera vez que un relato me hace aguar los ojos. Te felicito, está excelente.
    Quizás se puede mejorar un poco mas la redaccion de los primeros capitulos, pero desde mas o menos la mitad en adelante está perfecta…
    Amé como maduró en cierto sentido Emilio y el regreso de Ricardo como Richard. Este chico tenía que tener algo diferente, algo por lo que Emilio le quisies tal cual es, y no solo por el recuerdo de Ricardo. Realmente supiste narrar esta historia y me alegro mucho de haberla encontrado, pues francamente, ni siquiera conocía esta página hasta hace 3 horas.
    Continúa, de verdad es un muy buen escrito. Conservalo bien y ve qué hacer con él, de verdad considero que vale la pena

    Cuídate mucho.

    Karoline VxC


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