Terminal
4 mayo, 2010 por Odal
en la categoría Fanfics, Originales
Habían pasado dos días y el ayudante del médico no había aparecido mas no había querido mostrar interés alguno, así que ni siquiera preguntó a su doctor sobre que había sucedido con Emilio.
Su preocupación por el muchacho duró poco ya que una de las enfermeras apareció asomando su cabeza por la puerta con una sonrisa en sus labios.
-Tiene visita.- Anunció antes de abrir la puerta completamente y dejar entrar a una señora elegantemente vestida y a un joven de unos 16 años.
“Ahora qué quiere…” pensó dando un bufido molesto al verla entrar cerrando la puerta tras ella. Su madre. Desde que le declararan el cáncer terminal había visto como su madre se convertía en una verdadera arpía que se cernía sobre él como un buitre que espera la muerte de la presa.
A los ojos de él, su madre ya lo veía como un cadáver. Cómo si no quedara nada de él más que sacar provecho de lo que pudiera hasta que ya no pudiera más. Hasta que muriera.
-Hijo querido, ¿cómo te has sentido?- Preguntó la señora acercándose a la cama.
-¿Cómo crees tu?- Contestó de mala gana mirándola como si fuera una de las enfermeras que tanto detestaba.- Me tienen como cultivo de laboratorio, aislado y haciéndome pruebas…. ¿cómo crees que me siento?- Preguntó sin quitarle la mirada de encima lo cual hizo que su madre se detuviera cambiando su dirección y llegando hasta la ventana.
-Veo que estas mejor ya que estás tan agradable como siempre.- Comentó su madre con voz agria mientras miraba por la ventana.- ¿Por qué tienes que ser tan difícil, hijo? Las enfermeras dejan en sus informes lo terrible de tu carácter, te niegas a que te saquen a pasear. No quieres cooperar, siempre muestras ese genio tan desagradable que tienes… ¿no entiendes de que quieren lo mejor para ti?- Le dijo volteando a mirarle con una expresión severa como si regañara a un niño.
-Ah, no me vengas con eso ahora.- Contestó con una carcajada fría.- No buscan otro bien que el suyo, ellos no quieren que pasee o que tome aire, quieren una escusa para salir y rehuir a sus deberes…Las enfermeras que se quejan de mi carácter son las que insisten de que salga después de las quimioterapias, aun cuando les digo que después de esos tratamientos me siento fatal y que sólo necesito dormir….ellas insisten.- Dio un bufido molesto.- ¿Es por mi bien o es porque quieren una escusa para ir a charlar con sus compañeras? ¿Es por mi bien, aunque les diga que me siento mal y que necesito dormir?… Creo que tienes equivocado el concepto de “por tu bien”.
Guardó silencio mirando al muchacho el cual no había abierto la boca desde que entrara, sólo se había dedicado a mirar a Ricardo como si fuera un fantasma. Alzó una ceja inclinándose un poco lo que le dio una mirada siniestra.
-¿Qué se siente el estar mirando a un muerto?- Preguntó soltando una macabra risa haciendo que el chico palideciera mirando a la madre de Ricardo con expresión asustada.
-¡Ricardo, deja a tu hermano en paz!- Regañó la señora acercándose al chico y abrazándolo de forma sobre protectora.
-¡Por favor! Déjalo respirar.- Exclamó mirando molesto la expresión tímida y temerosa del muchacho.- Míralo, apenas y puede mantener la mirada… No lo eches a perder, parece un cachorro asustado….y tiene 16, que se comporte como tal.- Dijo meneando la cabeza de forma negativa riendo incrédulo.- Cuando yo tenía su edad ustedes apenas y se daban cuenta de que existía, me las pasaba con mis amigos haciendo cualquier idiotez, pero tenía una vida… no como esta pobre criatura que, te apuesto que ni siquiera sale a la esquina si no es de la mano de mami.- Terminó cruzando sus brazos sobre el pecho.
- No empieces Ricardo…- Murmuró su madre abrazando con más fuerza al chico.- Espérame en la cafetería cariño…tengo que hablar con tu hermano.- Le dijo al muchacho el cual volvió a mirar hacia la cama y salió en silencio.
Una vez estuvieron solos, la madre de Ricardo avanzó hacia la cama como si tuviera la intención de golpear al que allí se encontraba, con la fiereza que sólo tiene una madre al defender a su hijo… La diferencia es que esta madre atacaba a su propio hijo.
-¡No quiero que vuelvas a hablarle así a tu hermano, él lo está pasando horriblemente mal por todo esto! ¡Me entendiste!- Exclamó apoyando ambas manos en la cama y mirando con fiereza a su hijo mayor.- ¡Él no se merece que le trates de esa forma!
Ricardo sólo la escuchaba con una fría expresión de calma en su rostro, pero en sus ojos se podía adivinar la ira que se acumulaba y que parecía arder en su mirada. A pesar de toda la ira que sentía, cuando su madre guardó silencio él simplemente sonrió de forma burlesca.
-Que no se te olvide que yo aun no he muerto…- Su voz sonaba con absoluta calma lo cual, en contraste con su fiera mirada, le daba una expresión amenazante.- Deja de tratarlo como si ya fuera tu único hijo.- Susurró tomándole por los cabellos con suavidad y atrayéndola le besó en la frente.- No es bueno celebrar el funeral antes de tener al muerto en el cajón.
-¡Cómo puedes ser tan cruel!- Exclamó la madre rompiendo en escandalosos sollozos ocultando su rostro en la cama.
-El cruel no soy yo mamá…- Mientras su madre seguía llorando él se dedicó a acariciarle los cabellos.
A los ojos de cualquiera el cuadro de esos dos sería lo más tierno del mundo. La madre desconsolada por su hijo con cáncer terminal y el hijo enfermo tratando de darle algún consuelo. Pero si hubieran sido capaces de ver la expresión de Ricardo en esos momentos se darían cuanta de que su último pensamiento era darle consuelo a su madre.
La madre de Ricardo ya lo consideraba muerto. Y como buena familia de negocios ya habían comenzado a tramitar la venta de los órganos de su hijo una vez falleciera. Cuando le plantearon la idea de “Donar sus órganos” Ricardo se negó rotundamente, sabía que su familia no “Donaba” nada, todo debía dar alguna ganancia si no, no servía. Y él en este momento, era un diamante en bruto.
Sabía que las visitas de su madre siempre terminaban igual. Discutían, porque él siempre se negaba a firmar los documentos en que otorgaba la decisión final a su familia, pero el se negaba cada vez, no le importaba quien se lo pidiera o cuanto llorara su madre frente a sus ojos. Ya era inmune a ese show.
-Además pierdes tu tiempo al venir.- Comentó tranquilamente mientras encendía la TV.- Sabes de sobra que me negaré nuevamente a firmar esos documentos…
-Pero hijo, no sabes el bien que puedes hacer… ¡las vidas que puedes salvar!- Exclamó la madre con una pequeña luz de esperanza en sus ojos.
-¿Las vidas? O ¿el dinero que puedan sacar?- Comentó sarcástico incluso riendo.
-Pero Ricardo piensa… se aseguraría el futuro de tu hermano menor….- Dijo tan apresuradamente que no se dio cuenta del peso de sus palabras hasta cuando ya fue demasiado tarde.- Hijo…yo…- Balbuceó en un intento por disculparse, pero fue interrumpida por las carcajadas de Ricardo.
-Ajajajajaja…..lo sabía… quieres venderme a pedazos para así asegurarle los estudios a su futuro hijo único, ¿no?…- Comentó con una voz preñada de decepción y de una ironía casi cáustica.- Pues no, señora, se equivoca… ¡No asegurará nada conmigo, porque no firmaré nada!- Su grito tronó en toda la habitación como un rugido haciendo que su madre se encogiera.- ¡Así es señora! No sacará ni un peso de mi, ni vivo, ni muerto…ahora vaya a jugar a ser buena madre con el idiota que tiene por hijo adolescente, porque ya me dejo bien en claro que yo ya estoy muerto para esta familia…. ¡ahora por favor váyase! – Volvió a gritar mirándola con los ojos echando chispas.
La madre de Ricardo no pudo hacer más que salir echa un mar de lágrimas de la habitación dejando a un furioso muchacho en la habitación.
Al verse sólo en la habitación Ricardo se recostó cubriendo sus ojos con su ante brazo, se sentía mareado y la sensación de náuseas volvían. En su condición era fatal pasar momentos de tensión como el que acababa de tener con su madre y ahora tenía un claro ejemplo de cuan mal le hacía.
Nuevamente trató de llegar al baño entes de vomitar en el piso de la sala, pero le fue imposible. Sus piernas se doblaron a mitad de camino dejándole tirado en el piso, no le quedó más que vomitar allí donde estaba. Su vista volvía a nublarse, sentía como perdía la conciencia poco a poco.
-Emilio….- Murmuró antes de quedar inconciente en el piso de la habitación.
Capítulos: « Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Siguiente »
















![Si buscas descargas yaoi, esta es LA web que necesitas :P [[ Slashfiction HP ]]](http://www.yaoiadiccion.net/wp-content/uploads/2009/08/bannerslashfic.gif)

aaaaa
ke madre tan mala tiene ezte ricardo i penzar ke ia lo dio por muerto pobre pobre…
arpia mouztro ezo i maz ze mereze eza vieja jij de zu…
mui bien kreo ke m duele mi garganta… eztoi apunto de iorar a marez
a ke mono kreo ke voi a iorar
¡bien ezho! ¡zigue azi m enkanto!
qe hermoso relato, aunqe fue predecible desde los primeros capitulos, la manera en qe fue narrado me provoco derramar las mas gruesas lagrimas, hasta ahora este fafic es de los mejores qe he leido, me gustaria leer mas de tus trabajos, gracias por esta historia
La amé, dios mío, la amé. Es primera vez que un relato me hace aguar los ojos. Te felicito, está excelente.
Quizás se puede mejorar un poco mas la redaccion de los primeros capitulos, pero desde mas o menos la mitad en adelante está perfecta…
Amé como maduró en cierto sentido Emilio y el regreso de Ricardo como Richard. Este chico tenía que tener algo diferente, algo por lo que Emilio le quisies tal cual es, y no solo por el recuerdo de Ricardo. Realmente supiste narrar esta historia y me alegro mucho de haberla encontrado, pues francamente, ni siquiera conocía esta página hasta hace 3 horas.
Continúa, de verdad es un muy buen escrito. Conservalo bien y ve qué hacer con él, de verdad considero que vale la pena
Cuídate mucho.
Karoline VxC