Muerte de un Chapero
1 March, 2010 por Nayra Ginory
en la categoría Fanfics, Originales
- 1ª noche: 11 de febrero
- 2ª noche: 12 de febrero
- 3ª noche: 13 de febrero
- 4ª noche: 14 de Febrero.
- Epilogo: 5ª noche. Un año después.
La calle era tan deprimente como la recordaba, pero esta vez sabía a dónde debía ir. Aún así, estaba nervioso, no sabiendo el recibimiento que tendría. No volvía allí desde hacía un año, desde el día que él se fue para nunca regresar. Había ido a buscarlo esa noche, pero al ver que él no estaba allí no se había atrevido a acercarse, mirando al grupo de chicos desde una esquina sin ser visto, esperando durante horas a que él apareciera. Pero no lo hizo.
Nunca tuvo el valor de volver, pero ahora sabía que debía hacerlo, que le debía algo a ese que había sido toda su inspiración.
Esta vez tampoco estaba allí. Un inexplicable pinchazo de celos le sorprendió al pensar que podía estar con un cliente. Lo desechó con rapidez y caminó hacia el grupo de chaperos. A algunos no los conocía, pero sí que reconoció al muchacho flaco que el año anterior había querido llevárselo a la cama.
—Hola guapo, ¿has venido a divertirte? —le dijo como un año atrás, entonando su frase de guerra.
—¿No te acuerdas de mí?
—¿Debería? —le miró con carita de vicioso.
—No importa, en realidad estoy buscando a alguien.
—¿Ah sí? ¿A quién?
—A “Chico guapo” —se sintió ridículo usando ese nombre, pero no conocía otro por el que llamarlo.
—¿A ese? Pues lo llevas claro, hace mucho que dejó la calle.
—¿En serio?
—Sí, así que, ¿qué te parece si nos vamos tú y yo?
—¿Y no puedes decirme donde localizarle? —insistió, ignorando las tentativas del otro por seducirle.
—Te lo acabo de decir —Manu estaba empezando a cansarse—. Ha dejado el negocio.
—Ya, pero yo no soy un cliente, soy un amigo. Sólo quiero hablar con él.
—Aún así no te lo puedo decir. Me mataría si le diera su número a un desconocido.
El rostro del hombre se iluminó con una esperanzada sonrisa.
—Entonces, ¿sabes cómo localizarle?
Manu se quedó callado, dándose cuenta de que se había delatado.
—¿Puedes darle un mensaje de mi parte? —continuó—. Es importante.
—Bueno, ¿y qué gano yo con esto?
Rubén sacó cincuenta euros de su cartera y se los dio.
—Dile que la escultura está terminada, pero que la he vendido y que quiero que él la vea antes de que se la lleven.
Manu lo miró con escepticismo.
—¿Él sabe de qué va este rollo?
—Él lo entenderá. ¿Se lo dirás?
—Sí, pesado. Y ahora vete, que me espantas la clientela.
Rubén se dio la vuelta y volvió sobre sus pasos. Ya sólo le quedaba esperar.
Era casi medianoche cuando sonó el timbre de la casa. Se levantó con el corazón en un puño y cogió el telefonillo.
—¿Sí?
—Soy yo.
Era él. Pulsó el botón para abrir la portería y se pasó las manos por el pelo. Abrió la puerta y oyó sus pasos apresurados subiendo las escaleras.
—Hola Rubén.
Lo vio muy cambiado. Estaba menos delgado, parecía algo mayor y más feliz.
—Hola —le dejó pasar—. ¿Te dieron mi recado?
—Sí, claro, por eso estoy aquí. Bueno —le miró expectante—, ¿dónde está?
Vio como Rubén iba hasta el centro de la estancia, donde antes solía estar su mesa de trabajo y le mostraba una estructura tapada por una sábana blanca. Cuando el otro la quitó, vio ante sí una perfecta recreación de sí mismo, desnudo y tendido, con los ojos cerrados, los labios entreabiertos y una expresión de fiera tristeza en su rostro. La escultura desprendía una sensualidad cálida y amorosa, y un sentido abstracto de belleza y perfección. Fue entonces cuando supo qué veía Rubén cuando le miraba.
—¿Te gusta? —preguntó el escultor ansioso.
—Claro que sí —la rodeó, mirándola también por detrás. Luego volvió a ponerse frente a ella y se fijó en que la escultura ya no mostraba ninguno de los elementos del guerrero muerto que había en el boceto: ni la lanza a los pies del cuerpo, ni el yelmo sobre la cabeza, ni el paño que cubría sus partes—. Al final sí que esculpiste mis genitales.
—Me los aprendí de memoria —Rubén se ruborizó—. Quise esculpirte a ti, tal cual eres, sin artificios. Por eso también le he cambiado el nombre.
—¿Ya no es “Muerte de Patroclo”?
—No. La he titulado “Muerte de un chapero”.
El chico la miró de nuevo, con el rostro cargado de melancolía.
—Es verdad que esa semana murió un chapero —encontró los ojos de Rubén—. He dejado la calle.
—Lo sé. Pero no es por eso… eso no importa ahora. Sólo quería que la vieras.
—¿Y qué te dijo tu profesor? ¿No se suponía que tenía que ser un tema clásico?
—Me suspendió —Rubén elevó sus brazos en un gesto cómico—. Pero eso ya me da igual.
—¿Y la has vendido?
—Sí, se la llevan a Nueva York la semana que viene —dijo con orgullo apenas contenido—. ¿Y a ti? ¿Qué tal te va?
Ahora fue el turno del otro de mostrarse orgulloso.
—Voy a hacer la selectividad en junio. Quiero estudiar periodismo.
—¿Periodismo? Eso es genial.
—Es lo que siempre he querido hacer —admitió—. Me di cuenta gracias a las cosas que me dijiste.
—Yo también tengo mucho que agradecerte —Rubén señaló la escultura—. Todo ha sido gracias a ti, no habría sido posible si hubiese sido con otro.
El chico sonrió y bajó la mirada, observando el suelo con detenimiento, como si estuviera pensando. Luego se irguió y le ofreció su mano.
—Hola, me llamo Adrián.
El escultor esbozó una preciosa sonrisa, mientras estrechaba la mano que se le ofrecía.
—Yo me llamo Rubén.
Ambos se miraron, sabiendo que de ahora en adelante, tenían todo el tiempo del mundo para conocerse.
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Ahhhhhhhhh……. q bello… q bello… me encanto…. no c q decirte…. me encanto la historia… tiene una muy buena trama…. aunq el final kedo un poco abierto…. naaaa… no da… de todas formas me gusto mucho…. ^-^…
Mis sinceras felicitaciones a la autora.
Pese a que el título no me atraía mucho, porque no sabía que ¢∂@€%# era un chapero (diccionario amigo dice “Homosexual masculino que ejerce la prostitución”), la historia me sorprendió positivamente. Una buena trama y una forma de narrar muy lograda.
También aprecié que “la escena de amor” fuera sutil, la referencia a los griegos (interesante, da para fanfics en sí misma) y el final me pareció justo.
Nada que decir, de lo mejor en fanfics que he leído últimamente, sin exagerar :)
Pues muchas gracias -se ruboriza-, me alegro que les gustara mi historia.Un beso
Guapos todos.
Eso es todo lo que me hizo sentir.
genial.
simplemente GENIAL!!!!!!!!!!!