Hiemalis
5 marzo, 2009 por Enigmatek
en la categoría Gundam Wing fics
XD Hola, ya estoy aquí, perdón por la tardanza:
Para Rey que me volvió hacer que le leyera la mitad del capitulo … XD, por estarme apoyando… y llamando incontables veces no más pa saber si ya voy a actualizar (no es cierto XD, gracias por tus llamadas) y esperando que nos podamos ver algún día XD, ojalá te guste el resto del cap. (espero que ahora la dedicatoria tenga la longitud deseada… —)
A Hayame y a sus chicos y chicas XD dedicado con mucho amor, para su linda amiga y más lindas personas que he conocido, y para mis sobrinos consentidos, por ser como son de adorables XD
Y para todos ustedes queridísimos lectores.
Ahora si:
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Acto Sexto:
Un piano
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Saker estaba del otro lado de la puerta.
No había dado tiempo a una contestación, sólo había salido cual ráfaga demostrando su molestia. Se sentía ofendido, aunque sabía que no tenía ningún derecho o motivo de estarlo. Alcanzó a oír el timbre divertido y particular de la voz de Duo despidiéndose de Wufei y haciendo la última broma de la noche en presencia de este.
Tenía los ojos cerrados y el cuerpo en postura militar esperando oír cerrar la puerta, lo que sucedió apenas Duo dejase de hablar.
-Je, je, perdón por tardarme.- oyó decir tras él y abrió los ojos, se giró lentamente y mostró una de sus sorprendentes sonrisas a un, también, sonriente Duo.
-No hay problema señorr Maxwell, ahorra porr favorr síganme.- contestó Saker con amabilidad dándose la vuelta, pero antes de que pudiera continuar una mano tomó su brazo.
El contacto lo sorprendió sobremanera. No estaba acostumbrado a él. Su vida en esa base le había enseñado que era algo que advertía peligro, pues si llegaban a tocarte eras vulnerable y débil,… (N/a: ¿no les recuerda a alguien?)
Se giró de inmediato, sin tiempo a que su conciencia o educación hicieran acto de presencia, empujó bruscamente a quien lo había tocado. Su conciencia regresó segundos después y el desconcierto lo invadió al ver la asombrada cara de Duo a la altura de su cintura y sentado en es suelo, no precisamente por convicción propia.
-Ah… Lo siento mucho, Señorr Maxwell… fue… fue un rreflejo, no erra mi intención, lo lamento tanto…- intentó justificarse mientras extendía la mano al caído (N/a: ¿o debería decir al empujado?). Duo tomó su mano no sin algo de precaución, estaba aturdido y también asombrado, pero no precisamente por la reacción de Saker, sino por su velocidad. Inconscientemente (N/a: como muchas de las cosas que hace…) sonrió casi al punto de la risa mientras se levantaba.
-Je, je, no se disculpe Coronel, talvez no debí hacer eso, je, je, en realidad estoy sorprendido, tiene reflejos muy rápidos, ni siquiera lo vi venir, cuando me di cuenta de lo que pasó, estaba en el suelo, ja, ja, en serio eres…ejem… es tan veloz como Heero.- Duo habló rápido, como queriéndose perdonar el por una imprudencia que no había cometido.
-¿En serrio?, eh bueno, mi rreacción no fue conciente, lo lamento de verdad…- luego meditando la contestación de Duo, agregó.- Así, que el Señorr Heerro es rrápido…
-Eh, bueno sí, y tampoco creo que sea muy conciente de sus actos, je, je- Duo se rasco la cabeza. El Coronel sonrió.
-Entiendo.- el Coronel meditó esto ultimo un poco y como recordando de repente.- Perro dígame, que erra lo que querría pedirrme.- preguntó, deduciendo que por eso Duo había intentado llamar su atención tomándole el brazo.
-Ah, pues precisamente eso.- Saker lo miró sin entender.-Je, je, por favor, si no te…ejem, le importa, llámeme Duo.- el pelirrojo sonrió, más por la vergüenza de haber reaccionado de tal modo a tan inocente petición que por otra cosa.
-De acuerrdo, Duo Max…
-No. Sólo Duo y de “tú”- lo interrumpió- Je, je, es que me siento mejor así, je je.
-Ja, de acuerrdo, sólo con una condición.- cedió el pelirrojo, pero ante el desconcierto de Duo, aclaró.- Que me llames del mismo modo, sólo Sakerr… y también de “tu”- Duo le regaló una de sus mejores y más sinceras sonrisas.
Después, Saker, se dio la vuelta a los otros dos ex-pilotos que lo miraban, Quatre sonriendo y Trowa serio, seguramente por la momentánea reacción anterior.- Me gustarría que ustedes me llamaran de igual forrma.- Quatre sonrió aun más y contestó:
-Encantado, Saker, la petición también va por nosotros.- Trowa solo asintió, ya no estaba serio.
-De acuerrdo, que así sea, ahorra les mostrarre sus cuarrtos.- y se encaminó a una puerta de la estancia, a tres de la de Wufei.- Esta serrá su habitación, señ… jm… Quatre, Trowa, esperro que les sea agradable.- y abrió la puerta.- sus cosas ya deben de estarr aquí.- Trowa y Quatre entraron a la habitación. Era muy parecida a la de Wufei, solo que más pequeña, con dos camas individuales y dos roperos pequeños. Un baño a la derecha y un escritorio a la izquierda, una ventana en las cabeceras de las camas, pero estaba cerrada, sin la chimenea ni la pantalla que tenía la habitación de Wufei, pero con bastante lujo.
-Es muy agradable, Saker, gracias.- agradeció Quatre, Saker asintió y luego se dirigió a la habitación que le seguía, la segunda después de la de Wufei, y luego habló a Duo.
-Esta es tu habitación, Duo.- las palabras en Saker sonaban un tanto distintas a como las diría un amigo o cualquier otro muchacho, pero no por ello eran menos cautivantes. Era extraño hablar así con el Coronel, pues a pesar de la apariencia de chiquillo que tenía, era una persona madura y de fuerte temperamento, como ya bien lo había demostrado; pero para con ellos su trato era cálido. Saker le sonrió dulcemente – ¿Ocurre algo, Duo?- le preguntó de repente y Duo cayó en cuenta que se había quedado embobado con el rostro de Saker, sintió como la sangre subía a sus mejillas y el calor de su cuerpo aumentaba…
-Je, je, je.- rió nerviosamente.- no, no pasa nada.- y entró como bólido a la habitación, y como si nada hubiese pasado (un gran don suyo) chifló y exclamó después- Vaya, Wu se lucio esta vez, ja, ja, hasta parece que le importa que estemos cómodos.
-Le imporrta, Duo, te asegurro que le imporrta.- dijo Saker con un tono divertido.- Bien, creo que porr el momento es todo en lo que puedo serrvirrles, si se les ofrece algo más, mi habitación es aquella.- dijo señalando la habitación siguiente de la de Wufei.- Cualquierr cosa pueden encontrarrme ahí por las noches, les ayudarre con mucho gusto, y en la puerta de a lado- señalando la que estaba entre la de Duo y la suya.- esta la de la Teniente y la Comandante, sino me encuentran a mí, podrán encontrar a cualquiera de las dos.- decía dándose la media vuelta.-ah porr cierrto… les traerré otras mantas, la temperraturra no ha bajado del todo, perro más vale cuidarrse desde ahorra.
-Gracias por preocuparte Saker.- Quatre. (n/a: siempre tiene que ser amable… y lindo XD)
-Oye, Saker, una pregunta.- Saker se detuvo en su partida y se volvió a Duo, esperando la pregunta.- Dices que la temperatura no ha bajado, ¿Qué acaso hace mas frío?- preguntó no sin algo de pena el trenzado.
-Je, je, pues sí, Duo, la temperraturra baja unos 10 o 15 grados, más dependiendo de la torrmenta, te rrecuerrdo que estas en el polo norrte de la Tierra, sé que el espacio es frío, perro no es lo mismo, la temperraturra en el espacio es baja porr falta de algo que produzca calorr, aquí el calorr puede producirrse perro es consumido porr lo que lo rrodea con vorracidad sin dejarrle llegarr muy lejos, en este caso la nieve se rroba el calorr, en otras palabras no existe.- explicó sonriendo con mucha tranquilidad. A los ex-pilotos les impresionó la franqueza y la frialdad con que lo decía, sobretodo la última frase, “no existe”. Quatre, sintió de repente una terrible tristeza. Pensar en que alguien no conociera el calor se le hacía imposible, pero teniendo a Saker enfrente, con esa sonrisa del que comprende algo que no conoce, entendía que era cierto. Su actitud, que aunque cálida no era la mismo que podría tener con un ser querido, un buen amigo o el de un desconocido amable que saluda en un día de sol… aquel lugar y su gente no conocían el calor del día… era el calor de un día de invierno. Encerrado.
-Oh, ya veo…-dijo Duo apenado, sus sentimientos y sensaciones no eran muy diferentes a los de Quatre.
-Jm, jm.- Saker, en realidad, encontraba muy divertida la consternación de los rostros que tenía enfrente, una consternación por algo tan simple, se le hacía… como decirlo… lindo. “¿Porr qué les impresionarrá tanto, lo mismo hizo Wufei hace mucho tiempo, ahorra lo entiende,… ¿perro, porr que serrá?, ni que me perrdierra de algo grande…” pensaba, (N/a: pobrecito, mi ingenuo… T.T) luego recordó algo:
-Ah, hablando de eso… el cabello, bueno… es una gran protección, en el caso de Duo no habrá problema, perro yo les rrecomendarría, Quatre, Trowa, que le dejarran crecerr, ayuda mucho porr las noches y no es necesarrio llevarr un gorro todo el tiempo, si se tiene lo suficiente larrgo.- sonrió amablemente otra vez.- se los sugierro.
-Ah.- Quatre sonrió, nunca había tenido una buena excusa para dejarse el cabello largo, (n.n) y ahora Saker no solo se la daba, sino que la recomendaba, bueno por su parte no había problema, aunque no sabía si Trowa aceptaría o si el cabello le crecería lo suficiente para cuando se fueran.- Por mi no hay problema, Saker, aunque no se si me crecerá lo suficiente para que me sea útil.
-Porr eso no te preocupes Quatre, tiempo habrá de sobra.- contestó Saker regalándoles una enigmática sonrisa.
-Eso quiere decir que la tormenta dura bastante, ¿Cuánto aproximadamente?- preguntó Trowa con su acostumbrado análisis de la situación.
-Muy perrspicaz, Trowa. Tres o cuatro meses… cuando menos, la mas larrga durro año y medio, y fue hace una década… perro no se puede saberr cuanto durrarra esta… así que sugierro, disfruten su estancia aquí.
-Je, je. Bueno si es así como lo dices, supongo que será una larga estancia.- comentó Duo, después un largo bostezo salió de su cansancio.- Ay, lo siento, es que ha sido un largo día.- sonrió.
-No te preocupes, Duo, ha sido un largo día- confirmó Saker- será mejor que vayan a descansar, buenas noches.- Nadie pensó dos veces la idea, dieron las buenas noches y se metieron a sus recamaras. Pero antes Quatre, preguntó una ultima cosa.- Saker, ¿qué pasará con Wufei?- refiriéndose a su promesa de “ayudarlo” a mantenerse en cama.
-Porr eso no te preocupes Quatre, mañana habrá tiempo parra eso, ahorra descansa.- contestó y así, cerraron las puertas de sus habitaciones, dejando tras ellas la figura gallarda del Coronel.
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Duo buscó sus cosas en cuanto estuvo adentro. Tenía mucho sueño y entre antes se metiera a la cama, mejor. XD Encontró su maleta, junto a la de Heero, sobre el escritorio de la habitación, buscó entre sus cosas y encontró un “pijama” supuestamente abrigador. (N/a: que hay que entender en términos de Duo, que eran una camiseta de manga larga y un pantalón de tela suave y muy holgado… n.nU) Así se la puso, después decido acostarse en una de las camas, la que a él le parecía más cómoda, la que estaba junto al baño.
Como si fuera a entrar en una alberca, se preparó y saltó sobre la cama, descubriendo que era increíblemente reconfortante. Jaló los cobertores, se metió bajo ellos y con gesto infantil se removió entre ellas, acurrucándose, esperando así que el sueño lo invadiera…
…mismo sueño… que no llegaba… T.T
Duo estaba cansado pero no tenia sueño. “¡Genial!… que monserga” pensó. Se dio la vuelta y quedo boja arriba viendo hacia el techo, con las manos tras la cabeza. ¿Y ahora que haría?… “Supongo que esperare a Heero. Aunque claro también recibiré unos cuantos Baka, je, je” Duo empezaba a sentir nerviosismo, “Ay, no… otra vez me puse nervioso, mmm, por que a mi” respiró profundamente calmándose “esto no está bien, ya van varias veces que me pasa lo mismo… pienso en Heero y me pongo nervioso… mmm, ¡Ah, ya se! A lo mejor es el trauma que me dejo cada vez que decía que iba a matarnos si nos poníamos en su camino XD, si eso debe ser… aun que no es muy consolador… mmm, ¿por que se tardará tanto?, ¿Estará amenazando a Wu para que le diga lo que quiere? Ji, ji, ji, ji. No, no es tan bestia… mmm, pero estaba muy molesto, bueno generalmente no esta brincando de alegría, ese soy yo XD, pero no esta con las pulgas tan rabiosas… Está así desde que llegamos a la base, mmm, además casi mata a Saker cuando lo conoció, ji, ji, ji, ji, aunque también Saker tiene su carácter…”
Entonces un golpe en la pared lo distrajo por unos segundos. Parecía que alguien se había pegado contra ella. Se quedó en silencio y expectante durante unos segundos en los que no ocurrió nada, y poco a poco, por aburrimiento y falta de sueño, regreso a sus pensamientos.
“Saker se parece a Heero, solo que es como un Heero amable y de buenas XD, eso es lindo, ja, ja, ja” Duo reía bajito por sus pensamientos. Imaginarse a Heero con la actitud de Saker se le hacía gracioso, si así fuese, Heero sonriendo y siendo amable, sensible y solidario… ja, ja, bueno sería un encanto… un verdadero encanto…”
De pronto sus ideas divagaron y recordaron la escena que unas horas antes había ocurrido. La amabilidad y la ternura con la que Saker había evitado que Frela lo mordiera, le había pedido su mano y se la había ofrecido a oler a Frela y esta se volvió linda, Saker la acariciaba y luego le pidió que hiciera lo mismo, Saker era agradable, a él le caía muy bien… a Heero no, pensó esto con una sonrisa divertida, luego su mente volvió a la escena de Frela pero esta vez se acordó de Heero, ¿Dónde estaba cuando entonces?… Duo recodó que se había aferrado a algo a su espalda con una mano, no se había dado cuenta de que era, porque realmente sus sentidos estaban disparados por el espanto de tener a la loba enfrente…
“OH NO” Duo se sentó en la cama de golpe. ¡había aplastado a Heero contra el mueble y había apretado su camisa!… “oh no… mmm… ahora si va a matarme T.T” pensó Duo chillando y en ese momento tocaron a la puerta…
Por acto reflejo, sin pensarlo, se hundió otra vez entre las sabanas, cobijándose torpemente y ocultando la cara en ellas, sin escuchar la voz que del otro lado de la puerta parecía preguntar algo. No le prestó atención y se acomodo, haciéndose el dormido, si era Heero que lo venía a matar por haberle jalado la camisa, al menos por ser su amigo tendría la consideración de matarlo mientras estaba despierto, n.nU (N/a: que lindo consuelo… unas horas más de viva… y esa noche la pasaría con su asesino… que irónico. n.nU. ¿No les encanta la lógica de Duo?)
Por fin, después de unos interminables segundos oyó abrir la puerta, apretó mucho los ojos. (N/a: como si eso lo fuera a salvar de una Willson 47 milímetros… U) Nada ocurrió, después unos suaves pasos se adentraron en la habitación, poco a poco se fueron acercando, Duo estaba quieto, muy quieto, casi no respiraba y de pronto sintió que algo se deslizaba sobre el… Una manta. Después, quien le había puesto la manta se quedo junto a su cama, observándolo. Podía sentír la mirada penetrante, pero después, algo cambio, oyó un suspiro y los pasos volvieron a oírse, esta vez saliendo de la habitación y antes de cerrarse la puerta oyó una despedida con algo de acento:
-Buenas noches, diverrtido Duo.- y se cerro la puerta.
“¡Saker!” Duo se sentó de nuevo en la cama, miró la puerta cerrada y luego la cama, sobre él tenía una manta más abrigadora. Saker había entrado a darle la manta. Seguramente pensaba que pasaría frío. “Gracias” pensó, y con una sonrisa y aferrando la manta nueva, volvió a acostarse y a cerrar los ojos, esta vez, con placidez. “Saker es agradable… Saker es lindo… se parece a Heero… pero más lindo… si tan solo Heero fuera un poco así…” y pensando esto, una suave música empezó a sonar… la melodía suave de un piano… estaba empezando a dormirse… “¿Un piano?” Si llegar por completo al sueño, se dio cuenta de que la música era real, levanto la cabeza. La música venía de la estancia de afuera…
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Después de despedirse de Saker, se había puesto un pijama y ahora estaba esperando a que Quatre se acabara de asear la boca y meterse a la cama que había elegido. Habían decidido usar las camas por separado, para no ser groseros… bueno, sí, y para no levantar sospechas. (N/a: más bien fue por lo segundo, lo primero no cuenta. ¡Admítelo!… XD) Si Quatre quería mantenerlo oculto, (N/a: Tú, también, no lo niegues *) él lo apoyaría, pero eso no significaba que no le daría las buenas noches como acostumbraba hacerlo.
-Bien, vamos a dormir.- dijo Quatre al salir del baño y verlo sentado en su cama. Se veía tan lindo en su pijama blanco y con esa sonrisa que siempre le robaba el corazón antes de irse a acostar. Quatre se dirigió a su cama con intención de acostarse, entonces él se levantó y sujetándolo por la cintura lo abrazo quedando espalda contra pecho.
-Ah… Trowa…
-El que durmamos en distintas camas no hará que no te de las buenas noches.- dijo Trowa con suavidad en su voz, pero con un tono sensual, con los ojos cerrados y recargando su cabeza en el hombro derecho de Quatre, este sonrió. Después le dio la vuelta y sujetó su cara. Con esa expresión impávida que conservaba su rostro y se había convertido en una cualidad, pero que no dejaba de transmitir lo que sentía, miró por un momento los celestes ojos y se acercó a depositar un dulce beso saboreando los labios que destilaban miel y un dulce aroma a sus sentidos, misma caricia que fue devuelta con ternura cuando termino la primera, pero esta vez Quatre tuvo que estirar un poco el cuello, Trowa unos centímetros más alto.
-Lo siento Trowa, pero es mejor dormir en camas separadas, tu mismo lo dijiste.- respondió Quatre a la caricia impaciente de un Trowa que era paciente en todo lo demás, menos con lo que respectaba a él. Trowa se separó de él con un gesto poco común y algo teatral, alzando la cara al cielo con lo ojos cerrados pero sin dejar de abrazarlo. El calor de sus brazos y esa suave pero firme presión eran pequeñas muestras del gran amor que le tenía.
-Yo y mis benditas ocurrencias.- dijo con su acostumbrada voz monocorde, que a oídos de Quatre tenían ya las tonalidades diluidas de las emociones, en este caso, diversión. Quatre sonrió.
-Si, Trowa, tú y tus ocurrencias, pero esta es necesaria, al menos por ahora.- consoló Quatre.
-Si, lo se,… en fin, si no hay más remedio. Buenas noches, mi Quatre.- cerró los ojos y lo beso una vez más.
-Buenas noches, Trowa.- contestó Quatre, siendo el que rompiera el abrazo y metiéndose en su cama. Trowa, rejego a moverse, lo hizo poco después acostándose de forma que pudiera ver, por lo menos, el sueño de su amado antes de dormir. Quatre también le daba la cara, pero siendo él, el que mantenía más fuertes las convicciones de no rebelas, por lo menos aun, su relación y como siempre había conservado su cálido trato con los demás, le era más fácil contenerse y comportarse en presencia de otros, lo que él no podía, y comportarse con algo de indiferencia con Trowa, pues a diferencia de él, Quatre no necesitaba tanto el contacto ni la cercanía. Si maravillosa empatía le permitía saber que era amado y querido, no importaban las distancias o las acciones, sino los sentimientos que percibía.
Así mientras, por su mente pasaba esto, los minutos habían pasado sin que él se diera cuenta, pero algo lo sacó de su ensimismamiento. Quatre, frente a él, temblaba.
Es verdad, la temperatura había bajado aun más y Quatre, siendo sensible como era (N/a: nosotros entendemos esto en más de un sentido. ¿No es cierto?) y proviniendo de un país de clima ardiente, era obvio que resentía más el frío de ese lugar. Trowa sonrió, “pobre de mi Quatre” y con lo mismo se decidió a realizar la idea que momentos antes se le había ocurrido.
Levantó las cobijas y se paró de la cama, lentamente sin hacer ruido se acerco a la de Quatre, en donde el niño seguía temblando. Con un rápido pero no violento movimiento, levantó nuevamente unas cobijas… esta vez, las de Quatre y sin que este responder pudiera, se metió a la cama.
-¡Trowa! ¿Que haces?- exclamo Quatre en un susurro, levantando el rostro para ver los ojos gentiles de Trowa.
-Vengo a quitarte el frío…- Quatre abría la boca.- No lo niegues, vi como temblabas.- Quatre no dijo nada entonces y sonriendo, se junto al pecho de Trowa que lo recibió en un placentero abrazo. Trowa lo mantuvo contra si unos momentos, solo sintiendo su cuerpo, que a su parecer era la cosa más frágil del mundo… y era suya. El cuerpecito de Quatre (N/a: ay, se me hizo el corazón de pollo al escribir eso T.T… y eso que no es fácil) aun estaba frío y no parecía querer calentarse. “Ah Quatre, muriéndote de frío y aun así queriéndomelo ocultar… no tienes remedio, amor” Trowa hizo entonces algo que solo hacía en muy contadas ocasiones, cuando una parte de él se convertía en tierna y protectora; beso los perfumados cabellos de Quatre, como si de un niño se tratase. Quatre, primero algo sorprendido, sonrío ante esto y el calor empezó a abrigarlo verdaderamente.
Entonces Quatre hizo un gesto que tampoco era común en él; las puntas de sus dedos comenzaron a dibujar figuras suaves en el pecho de Trowa por sobre el pijama, pero no por ello, las caricias dejaban de ser sensuales. Así Trowa respondió a las caricias de igual forma (N/a: como era de esperarse, si no que chiste), pero en este caso en la frágil y estrecha espalda del ángel de dorados cabellos.
Las caricias continuaron su camino, primero procurando brindar calor, después procurando un poco más de… placer.
Trowa bajó la mano casi al punto donde la espalda pierde su nombre y volvió a subir, pero esta vez debajo la tela y contra la, ahora, cálida piel.
-Trowa.- un susurró.
Quatre deslizó su mano, subiendo por el cuello y pasando por la nuca hasta internarse en el calor concentrado entre la camisa y la piel suave y firme de la espalada de Trowa.
-Quatre.- más una exclamación que un susurró.
El aliento de ambos calentaba el espacio entre los dos, cada vez más cerca uno de los bordes del suspiro del otro, suplicándose contacto, más y más cerca hasta unirse en un beso intemporal. Las manos de Trowa contra la piel de Quatre, sosteniéndolo en la cercanía de su cuerpo e intentado llegar más allá a la vez… un poco más abajo. Quatre, como queriendo hundirse en la espalda de Trowa, sumergía su brazo esperando llegar lo más lejos posible, mientras que su otra mano, calentaba el abdomen de fuerte cirquero.
Las exhalaciones dejaban de ser susurros y pasaban a transformarse en resuellos, algo más que esas caricias venía en camino… y entonces…
-¿Trowa, Quatre?- llamaron a la puerta.
Los ojos medio cerrados de Quatre se abrieron descomunalmente, los de él no fueron para menos. La adrenalina explotó en su interior regándose por todos lados violentamente en menos del segundo, y con alterados movimientos y tropezones se separaron. La voz llamó otra vez, pero la atención que le pusieron fue nula, la alarma por la sorprendida en el acto (N/a: que “sorprendida ni que nada, XD ¡las manos en la masa mijitos! XD) no les dejaba tiempo a más. Trowa medio enredado en la sabanas llego a su cama y se medio de un brinco en ella chocando un poco con a pared al mismo tiempo que Quatre se removía entre las suyas acomodándolas lo mas posible y dándose la vuelta, cara contra la pared se quedó inmóvil, haciéndose el dormido. Y entonces, sin que Trowa se hubiese acomodado del todo, la puerta se abrió.
-¿Trowa?, ¿Quatre?- fueron leves palabras marcadas con acento.- Trowa…- dijo el intruso (N/a: sí, por que eso es, aunque sea su “casa”… o bueno lo quiera que sea la base XD) al descubrir los ojos de Trowa puestos en él, medio sorprendidos pero serios y él medio sentado en la cama.- lo siento, no quería despertarte, no oí contestación- hizo una pausa esperando que fuera suficiente excusa para su intromisión. (N/a: ¡No lo es!)-solo vine a dejarles unas cuantas mantas más,… por si acaso.- Saker dejo las mantas encima del escritorio y antes de salir se despidió.- Buenas noches, Trowa.- y desapareció tras la puerta sin que Trowa se moviera siquiera.
El aire que contenía sus pulmones salió, por fin, cuando la puerta se cerró. Nunca había sentido tal tensión, su corazón latía con mucha fuerza, podía sentir el descanso después del espanto. Algo más controlado giró la cabeza para ver a Quatre que ahora estaba… ¿temblando, de nuevo?
-¿Quatre?- susurró con preocupación, parándose con cautela de la cama y acercándose de nuevo a la de Quatre. Se acomodo sobre él, pasando los brazos a sus costados. Entonces Quatre, que parecía temblar compulsivamente se dio vuelta… con una gran sonrisa en los labios, que intentaba cubrir con sus manos sobre la boca.- ¿Quatre?- volvió a preguntar Trowa pero con mas sorpresa que preocupación.
-Ji, ji, ji, ji, ji- Quatre se reía, quedo pero lo hacía con ganas contenidas.- Hubieras visto tu cara, ji, ji, ji, ji, ji, ji, parecemos unos niños traviesos, ji, ji, ji, ji, ji – Trowa sonrió entonces de igual modo divertido, Quatre rara vez se reía de aquella manera, y la verdad es que era cierto como unos niños descubiertos en la mitad de una travesura, se habían comportado. Luego de un beso que calmo a Quatre de su risa, Quatre le dijo.- Tenemos que ser cuidadosos,… será mejor que durmamos en diferentes camas,… como habíamos quedado.
Trowa lo meditó. No le gustaba la idea, sobretodo después de ya estar acostumbrado a dormir junto a Quatre todas las noches… pero era cierto, que más remedio.
Por pura respuesta asintió, podría decirse incluso que algo dolido, y regresó a su cama, sin que los ojos te Quatre le perdieran de vista. Dentro de sus cobijas, lo ultimo que dijo antes de cerrar los ojos, fue:
-Buenas noches, Quatre.- y con los brazos cruzados y boca arriba esperó que lo invadiera el sueño.
No bien había pasado un minuto y sintió que las cobijas de su cama eran levantadas, abrió los ojos para descubrir a Quatre metiéndose en su cama. Descruzó los brazos cuanto Quatre se lo pidió con un gesto, sin que a él se le fuera la sorpresa, para abrazarlo.
-Pero aun tengo frío.- Oyó susurrar a Quatre. Trowa sonrió. Abrazó a su amado, cubriéndolo del frío y ambos comenzaron a dormirse con la melodía de un piano al fondo de lo que creían eran sus sueños…
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-No me agrada.
Heero soltó su respuesta como quien suelta un yunque. (N/a: típico… ) Refiriéndose, obviamente a Saker.
-Me doy cuenta, Heero, pero no entiendo por que.- contestó Wufei desde la cama, impávido ante la sequedad de Heero.
-Se toma muchas confianzas con nosotros y ni siquiera lo conocemos.
-Pero yo si. Tengo año y medio de conocerlo y buenas razones para confiarle, incluso, mi vida,… razones que no cualquiera tiene, Heero, y lo sabes.- por primera vez, en todo ese caótico día, Heero reconocía al viejo Wufei, al compañero de guerra, no a lo que ahora consideraba una débil imitación del general que Wufei sería si fuese el mismo. Wufei, como si leyera su mente contestó a su silencioso análisis.- He cambiado Heero, y no por ello soy débil, todo lo contrario.- Heero no contestó, Wufei lo taladraba con la mirada.
-Entonces dime que es lo que estamos haciendo aquí, no me digas que es un capricho tuyo, por que…
-Seguramente me matarías Heero, sí, lo se, pero no, no es del todo un capricho…-cortó Wufei. Heero no pretendía dar la amenaza así, pero su fama lo perseguía y por lo que a él respectaba, no la borraría. Wufei suspiró.- Mira Heero, sabes que no los llamaría y los mantendría en este lugar, si no fuera algo importante.
-¿Qué es, Wufei?- Wufei meditó. ¿Le diría ahora? Sabia que Heero no lo soportaría por mucho tiempo, o si no, acabaría descubriéndolo por el mismo y tomaría una de sus impulsivas acciones y probablemente tiraría todo el trabajo que hasta entonces había realizado con mucho esfuerzo después de aquel accidente… Mejor contárselo ahora y pedirle paciencia, y quizá, si se lo contaba ahora, le ayudaría. Así se decidió.
-De acuerdo, Heero, pero antes quiero una promesa de tu parte.- Heero dudó por un momento.
-Hm.- asintió.
-No actúes sin consultarme.- dijo Wufei sonriendo ante la elocuencia de Heero, después su expresión se volvió sumamente dura y fiera.- Por algo lo hemos mantenido en secreto, y no voy a permitir que un error lo eche todo a perder. Heero sintió esto como un ataque.
-Yo no cometo errores.
-En la guerra no, Heero,… en la guerra no. Lo que he descubierto, si cae en malas manos, nos llevara a perder algo por lo que muchas vidas se perdieron para conseguirle. No podemos arriesgarnos.- Heero frunció más el ceño (N/a: ¡como si eso fuese posible!)
-Wufei, si no confías en mi, para que demonios me llamaste.- lanzó Heero, sabiendo que tenía las de ganar. La expresión de Wufei se relajo. Había confirmado lo que siempre supo… pero más vale prevenir que lamentar…
-Muy bien, Heero, tú ganas, solo consúltame antes de actuar… no estoy pidiendo gran cosa.- Ahí estaba otro de sus cambios, ¡Wufei había cedido y perdido una batalla!… verbal y de conceptos, pero batalla al fin y al cabo… o eso es lo que creía… mejor no confiarse.
-Wufei.- Este riendo contestó.
-Necesito confirmarlo Heero, una costumbre que he adquirido, no creo que tenga nada de malo estar seguro… no lo hagas difícil Heero.- Si Heero fuera más expresivo hubiera torneado los ojos y gritado “!Claro que si!, ve al grano, ¿quieres?”… pero como sabemos de las posibilidades remotas de que eso pase (N/a: Y lo dejamos como una linda escena en nuestras mentes XD), esta inverosímil frase fue sustituida por un:
-Si,… dilo. (N/a: _Uu – ojos de pistola y gotitas-)
Sin dejar de sorprenderse por el estoicismo de su amigo, Wufei contestó.
-Se supone que todo el gundamio de la Tierra y el espacio fueron destruidos ¿no, Heero?- el aludido no contestó, dicen que el que calla otorga, ¿no?- Bueno, pues no es cierto.
-¿Encontraste gundamio?- Heero se preguntaba si por esa tontería que podía ser extraída y lanzada al sol y que en un par de semanas ya no existiría, era tan maldito alboroto y misterio el que causaba. Wufei mantenía expresión seria.
-No precisamente el metal, Heero.- dijo con una sonrisa que intentaba ser sarcástica pero en el fondo tenía una oscuridad y algo de preocupación, la preocupación que se tiene cuando algo valioso puede tener el riesgo de perderse por una decisión tuya… el eterno estigma de un líder…
Heero entendió a lo se refería y por primera vez, el asunto le parecía muy serio.- ¿Cómo?- fue lo único que preguntó.
Wufei contestó segundos después, tratando de hacer un resumen lo mejor posible de lo que había descubierto, omitía cosas que no creía aun pertinentes y daba los detalles de otras. Mientras Wufei hablaba, Heero iba entendiendo el porque de muchas cosas de su nueva actitud y otras lo desconcertaban y se volvían más misteriosas. Pero lo más importante estaba claro, todo el trabajo que Wufei era una torre de naipes, en donde ellos, sus amigos y ex-pilotos de los Gundams, eran la base, los pilares y la clave para mantenerle en pie, y mantener protegida la paz, que tanto esfuerzo habían conseguido.
-Entiendo- dijo Heero, sabiendo ahora el porque estaban ahí, sabía que tenía que ayudar a Wufei, ayuda era lo que necesitaba.- Esto es peligroso, debiste llamarnos antes.
-No sabía que tan grave era, hasta hace ocho meses y en ese entonces no podía hacer nada.
-¿Cómo fue que te enteraste, y nosotros no?
-A Relena le llegaron unos documentos, enviados por el General anterior, con las sospechas de que aquí se encontraba enterrado lo ultimo de gundamio que quedaba en la Tierra. Decidió investigar, pero sin nadie de suficiente confianza que no llamase la atención cerca de ella, decidió pedirle a Sally, que estaba con ella cuando recibió el informe, me informara y realizara la investigación en cubierto.- hizo una pausa y supo la pregunta que rondaba por la cabeza de Heero.- También pensó en cualquiera de ustedes, Heero, pero al estar dos de ustedes en misiones ya asignadas y dos sin paradero, me lo pidió a mí.
Heero recordó. Hace año y medio, no se sabía nada de Quatre y Trowa, Duo estaba con los preventivos en el espacio, reconstruyendo colonias y acabando con los pequeños levantamientos agresivos a la paz, y él estaba como guardaespaldas de la Reina Relena amenazada de muerte recientemente. Siendo Wufei el único, que se sabía estaba en la tierra y podía realizar ese tipo de misión sin que hubiese riesgo.- Por eso hace año y medio que me encuentro aquí.- continuó Wufei.- Llegué como soldado recluta, poco a poco encontré las pruebas de la existencia de gundamio en el interior de la montaña y envié un mensaje a Relena de que investigaría el asunto a fondo.
“Pase así mi primera tormenta, en el cierre de la base, Saker, en aquel entonces Comandante en Jefe de las fuerzas de protección, de las cuales yo formaba parte y por lo tanto era mi superior, descubrió mi identidad como ex-piloto Gundam, el General no se mostró sorprendido y declaró que tenía plena confianza en mí. Pero un grupo de soldados, encabezando a Saker en la lista, todavía sospechaban de mí. Con los soldados poco a poco fui ganándome su confianza, con Saker, no.
“Un día, hace mas o menos ocho meses, descubrí, gracias a un “Extranjero” que la sospecha del gundamio era errónea, no se encontraba el metal… al menos como ello, y junto con el “los” descubrí… Unos días después el General intentó hacer uso de uno…- hizo otra pausa, pero esta vez su ojos ya no estaban en Heero, Wufei parecía recordar para si. Finalmente, después de unos segundos continuó.- Ocurrió entonces un accidente que poco antes de que ocurriera, supe de lo que se trataba y casi no llego a detenerlo por… un contratiempo… De cualquier manera no logre salvar al General, pero lo intente…- un tono extraño tenía la voz de Wufei, parecía ser… pena.
Afuera casi imperceptiblemente una melodía de piano comenzó a sonar. Esto capto la atención de ambos un momento, pero ayudo a Wufei a salir de sus recuerdos, volvió a la realidad mientras afuera se producía la música suave. Conociendo la impaciencia de Heero narró los acontecimientos de tan mencionado accidente de manera rápida y concisa. Heero, se sorprendió en algunos detalles, en otros apenas, pero todo iba encajando con ellos. Todo esto contaba Wufei, mientras del otro lado de la puerta esto acontecía…
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Se había sentado al piano de la estancia, mientras esperaba que la plática de Wufei y el antipático japonés, terminara. Había llevado las mantas a sus compañeros, al único que encontró despierto fue a Trowa, que se veía algo alterado, quizá por que lo había alarmado… aunque no estaba tan seguro.
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La tonada firme y constante, suave y melódica, con un toque de dulzura y melancólica, que otorgaban las notas agudas acompasadas con los acordes graves. Era más un arrullo que una pieza, combinando los sonidos más dulces y los más suaves, en un conjuro de clama y confort. El sonido claro de la esperanza y calor de un amor estaban combinados en esa canción, en ese arrullo. Esa armonía le había echo despertar de un sueño, que no bien había tocado, para regresarlo a la realidad. Se había levantado de la confortable cama para escuchar, nada más para eso.
Y así Duo, jalando la manga con que Saker le había cobijado, abrió la puerta silenciosamente, para no interrumpir el sonido le la música y que esta trapazara la barrera de la puerta. Cuando el sonido inundo el cuarto, inocentemente se asomó por la puerta, llevándose magnifica sorpresa al hacerlo.
La gallarda figura, iluminada tenuemente por la cándida luz de la lámpara a lado del piano, sobre una mesa, resaltaba en belleza. Como si fuese una aparición, un recuerdo de infancia, ahí frente a él. Esa piel blanca que recordaba a un ángel solamente brillaba con el calor de la luz topando con la nívea tez, la expresión del cuerpo relajada pero esbelta y elegante, los labios dibujados por la luz y el brillo de los ojos casi cerrados, concentrándose en la tonada, irradiaba como ambarinos cristales derretidos en fuego. Todo esto contorneado por la senil cabellera roja, que iluminada por la lámpara, recordaba el calor del fuego que calienta de noche. Sus dedos recorrían las teclas con ligereza, completamente derecho, como si de un concertista se tratase. Duo solo tenía una palabra para describir la imagen de Saker en ese momento…
-Hermoso…- susurró. Y entonces el hechizo de la música se desvaneció.
-Siento haberrte desperrtado Duo.- contestó quedamente Saker, al percatarse de la presencia de Duo y en ese momento decidió cerrar el piano.
-¡Sigue tocando!- pidió Duo, casi con desesperación al ver que Saker quería acabar con le hechizo definitivamente. Saker, a su vez, contempló a Duo con algo de sorpresa, después de unos momentos, sonrío y el hechizo empezó de nuevo…
Duo se acercó al piano embelesado y se sentó en una silla cercana. Ahora contemplaba con claridad el rostro de Saker, brillando cual oro sobre una tela de seda, sus ojos brillando con ese cálido color, contorneados por las pestañas con pequeñísimas estrellas doradas en las puntas, una corona de oro y calor rodeando su cara y en los labios aunque no lo pareciese, querían sonreír con la luz que jugaba en ellos. Duo contemplo esa imagen por eternos minutos y de pronto una alegría en su pecho broto, una satisfacción, un gran bien estar. Esa música hacía vibrar algo dentro de él… quería algo, deseaba algo… quizá el calor de un abrazo… del abrazo de un ser querido… el abrazo que solo en sueños existía…
Duo se perdió en la melodía, deseando… soñando… por incontables minutos.
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Mientras la arrulladora música sonaba afuera, Wufei recordaba algunas cosas del pasado cercano, contándoselas a Heero. En algún momento, la música había callado y los recuerdos se veían más duros y secos de lo que eran, pero cuando continuó, no fueron tan difíciles ni tan agrios.
-Luego de la muerte del General, encontramos las pruebas que yo necesitaba para probar las sospechas, que me habían llevado a tratar de detener el accidente. Alguien había incitado al General a probar uno de los equipos, haciéndole creer que eran seguros, poniendo en riesgo su vida… mismo que consiguió.- Wufei volvió a ver a Heero, en sus ojos se marcaba una fiera decisión.- He aquí el último enigma Heero…- dijo, y Heero sintió esa característica punzada de alerta cuando algo no andaba bien, lo que narraba Wufei era el fin de una larga explicación.- La persona que incitó al General anterior, todavía sigue en la base y esta planeando algo más… algo relacionado con el descubrimiento.
Se hizo un silencio en la habitación, Heero entendía todo, pero lo analizaba paso por paso. La conclusión llego inminente: tenían que encontrar al culpable de la muerte del anterior General cuanto ante, pero… sin levantar sospecha alguna, pues el sospechoso, tenía la enorme ventaja sobre ellos, de ser un completo enigma. ¿Quién era?
-Entiendo.- dijo Heero al fin.- hay que actuar con precaución.
-Precisamente, Heero.- contestó Wufei.- pero tenemos otro problema.- Heero lo miró. Wufei no se veía preocupado esta vez.- Ahora que tú lo sabes, no será fácil que lo ocultes. Debes admitir Heero, que no pensaras en otra cosa en tu estancia aquí, y por lo que te he contado, debes saber que nuestro sospechoso lo notará enseguida, por muy buen actor que seas.- A Heero estas palabras le molestaron, pero como soldado que era, debía admitir una rotunda verdad. Eso era cierto.
-¿Y qué piensas hacer al respecto?- preguntó.
-Eso ya lo tengo contemplado, pero necesito que me ayudes.- contestó Wufei sonriendo. Heero lo miró interrogante.- Quiero que dejes de ser soldado por algún tiempo.- Esta vez Heero no lo pudo evitar.
-¡¿Qué?!
-Ja, ja, tranquilo Heero, no te estoy pidiendo que dejes las armas. Pido algo más sencillo: aprende de esta comunidad.- Ahora si que Heero no entendía nada. Wufei respiró, estaba cansado y ese día había dado ya demasiadas explicaciones, pero por ahora tenia que resignarse: daría unas cuantas más.- Mira Heero, para que pases desapercibido, tienes que cambiar tu forma de ser. La gente de aquí, es tan fría como tú puedes serlo, pero demuestran sus sentimientos de una manera muy especial, una manera que todos entienden incluso nosotros los extranjeros. Pero a diferencia de Duo y Quatre, que conservan su forma de ser pase lo que pase y que por lo mismo serán aceptados muy pronto, tú y Trowa tienen el mismo problema que yo tuve. No saben comunicar lo que sienten y eso los mantendrá apartados del resto de los demás y por lo tanto se convertirán en un brillante foco de extrañeza. Y eso es lo que menos queremos, ¿verdad Heero?- el aludido lo miraba, pero no decía nada.- No debe serte muy difícil, Heero, eres el soldado perfecto y aprendes con facilidad. Eso es lo que quiero que hagas… quien sabe quizá, salgas más beneficiado de lo que piensas.- Wufei volvía a sonreír con esa extraña mirada de saber más de lo que decía, pero como de Heero no venía ninguna respuesta acabo rematando. La música seguía afuera tranquilizando un poco los ánimos.
-Heero, en este momento todo esta en control perfecto, no hay de que preocuparse, tenemos que esperar a que el movimiento se haga solo… y no creo que te quedarás parado esperando que eso pase.- otro largo silencio y un corto duelo de miradas.- Heero, por primera vez en tu vida, disfruta de tu estancia en algún lugar. Te he contado todo esto, no para que estés buscando las pistas que yo ya tengo, sino para que no estés pensando en el maldito asunto.- Wufei se había molestado algo. Luego Wufei notó que Heero tenía una ultima pregunta.- De acuerdo Heero, he hablado demasiado hoy, no volveré a hacerlo de nuevo, así acepta y has tu última pregunta.
-De acuerdo, entiendo lo que dices… lo… lo intentare.- Wufei asintió, tenia lo que buscaba.- Ahora dime, ¿Quién te hizo eso?- Heero refirió la cicatriz de Wufei en el ojo derecho. Sabía que aquel que lo había hecho, era una persona de considerarse temible, pues Wufei jamás permitiría que lo tocasen, siquiera, en una batalla cuerpo a cuerpo.
Wufei río un poco y suspiró antes de contestar a la última pregunta de Heero, cuya respuesta, no solo dejaría ver en Heero la capacidad de sorprenderse, sino que también aclararía por que Wufei confiaba de tal manera en cierta persona, y dando a entender a Heero, después de una explicación de lo ocurrido para que aquella marca quedara en el rostro, que el motivo de su desconfianza tendría que ser alguien más.
Así contestó con un nombre…
-Saker.
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N/a: Eeehhh, yupi XD, al fin acabe el cap. No tienen idea de cómo me tarde en pasar este cap. Mi musa no bajaba T.T
Bueno, espero que este les haya gustado, trae ahí unos rollotes que se echa Wufei, pero les prometo que ya no habrán más chorotes así XD, todos los puse en este, para evitarlos en los demás XD. Este es más largito, ¿les parece bien de longitud? Díganme sinceramente.
Y bueno ahora sí, XD… ¿les deje con ganas de lemon?, ji, ji, bueno en realidad no se si esa parte me quedó muy bien, pero ustedes díganme, no soy muy buena en eso de los lemon,… bueno al menos nunca me lo han dicho XD. Pero si ustedes quieren, veré si pongo uno, más adelante XD
Bueno como ya vieron, no ahí muchas notas de autor. A algunos les parecera bien, a otros les pasara indiferente y otros se preguntaran que paso… bueno pues para quienes les interese… T.T la musa no me inspiro XD, ni modos.
Bueno jóvenes, me despido y nos vemos en el prox. Espero sus comentarios, en serio, me animan mucho y mantienen a la musa cerca XD
¡Sean Felices!
Hayame, chicos y chicas XD: Me encanta que estén mi casa (aunque aun quiero saber quien se comió los chocolates … XD) Espero que este cap les guste mucho XD, nos estamos viendo en el msn. Besos ^x^
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La musa de la Autora.
“Adriana se encontraba en el fondo de la ballena y se encontró con un desconocido, buscando consejo, decidió preguntarle por su musa:
-Disculpe, me preguntaba, ¿sabrá donde puedo encontrar a Galia?- el desconocido sonrió y así le contestó.
-Depende de que Galia busque.
Adriana impresionada, intentó dar las cualidades de su musa, pero sin llegar a hacerlo, el desconocido, tomó la palabra primero.
-Lo siento, amiga, creo que ha tomado usted la ballena equivocada.- y se dio la vuelta, desvaneciéndose en la oscuridad del estomago”
Basado en el relato de Juan José Areola, la adaptación del relato bíblico “Jonás y la ballena”
Este cuento se me ocurrió antes de acabar este capítulo, ya que mi musa no me ayudaba a acabarlo y se entretuvo más con los bocetos de los capítulos siguientes, pero no se hacía presente en este. Y este relato surgió en su búsqueda y poco antes de encontrarla, espero les haya gustado o por lo menos les haya resultado curioso. Gracias por todo, nos vemos n.n
Nota: si quieren escribirle a la autora pueden hacerlo a anim_e_nigma@hotmail.com
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